Saber quienes somos, conocer nuestra Historia, entender nuestra época…

Author

Gonzalo Rodríguez

Gonzalo Rodríguez has 57 articles published.

DRUIDESAS

en Cultura Celta por
Mujeres Druidas - Druidesas

¿ DRUIDESAS ?

Nuestro anterior artículo sobre la isla Inis Mona y los druidas ha generado que algunos de vosotros nos hayáis preguntado por la existencia de “druidesas”. Por el acceso de la mujer a la condición druídica.

No es una cuestión que a día de hoy esté resuelta y las referencias que recibimos de las fuentes clásicas y el registro arqueológico, resultan en ocasiones contradictorias. En todo caso nosotros nos aventuramos a plantear que muy posiblemente sí que existieron, si bien quizás de una manera minoritaria o subsidiaria y un modo difícil de dilucidar…

*

Hay que pensar en este sentido que en las sociedades célticas de Britania, encontraremos mujeres de papel preponderante en el ámbito político y militar; caso de la reina rebelde Boadicea o de la reina Cartimandua, esta última aliada de los romanos. Del mismo modo y tal como vimos en el caso de Inis Mona, la presencia de mujeres en la isla de los druidas, apunta también a la relevancia de la mujer en los niveles más preponderantes del ámbito religioso y sacerdotal. Por otro lado, en los ciclos mitológicos irlandeses, especialmente en los que desprenden un aroma más antiguo y pagano, la figura de la “druidesa” parecerá ser hasta cierto punto cosa habitual. Si bien mayormente referida a la función de “vate” o “profetisa”.

Las fuentes clásicas también parecerán apuntar en esta dirección, poniendo además el acento precisamente en la función de “vate”, “profetisa” o “maga/hechicera”, de la “druidesa”. Esto aunque César, en sus “Comentarios a las Guerras de las Galias”, no mencione la existencia de mujeres druidas en ningún momento.

Encontramos así cómo en el siglo III una “druidesa” gala le predice a Diocleciano: “no serás emperador hasta que mates un jabalí” (Vopisco. Numeriano XXX, 14, 2). Y efectivamente fue así, pues Diocleciano se hizo emperador después de matar con sus propias manos a Aper (“jabalí”), prefecto del pretorio…

Del mismo modo en el 235 d.C. una druidesa predice la muerte cercana del emperador Alejandro Severo: “Una druidesa, cruzándose en su camino, gritó en lengua gala: ve, pero no esperes vencer ni confíes en tus soldados” (Lamprido. Vida de Alejandro Severo LX).

Más sintomática es la anécdota recogida en tiempos de Aureliano (Vopisco. Vida de Aureliano XLIV) en la que se nos cuenta cómo: “Aureliano había consultado a druidesas galas, con el fin de saber si el Imperio seguiría siendo de sus descendientes”.

Es decir, en una época ya tardía, como sería el Bajo Imperio, y en un momento en que posiblemente la religión de los druidas estaba ya mayormente laminada de las Galias, la “druidesa” seguía sin embargo vigente, en su función de “vate”, y con prestigio suficiente como para ser consultada por los emperadores de Roma…

Al mismo tiempo, la referencia sobre Aureliano nos habla de “druidesas”, en plural, lo que nos hace pensar no tanto en que consultara a varías mujeres, como en que consultó a una “escuela” o “cónclave” de “druidesas”.

En definitiva, es muy poco lo que podemos saber de la figura de la “druidesa”, si bien hay pistas suficientes como para suponer su existencia verdadera. Posiblemente con status o funciones propias y diferenciadas del druida propiamente dicho, y quizás también más volcadas a la magia y la adivinación. Si bien con la información que disponemos hoy día, es difícil aventurarse más allá…

En todo caso, cuando en las leyendas irlandesas encontramos que la hija del gran rey Cormac, Ailbe, fue la primera mujer juez de Irlanda; o que en Irlanda hasta el siglo VIII, las mujeres propietarias de un terreno, estaban obligadas al servicio militar, la idea de la mujer como mera comparsa pasiva del hombre, resultará insostenible para las sociedades de cultura céltica.

Siendo así, aún con cualidades y funciones diferenciadas, creemos que la figura de la druidesa no puede negarse y su presencia en el imaginario romántico del mundo celta, no sería una impostura, sino un vago recuerdo de una antigua tradición…

 

Inis Mona…la isla de los Druidas

en Cultura Celta/Espiritualidad por

Ante la orilla estaba desplegado el ejército enemigo, denso en armas y hombres; por medio corrían mujeres que, con vestido de duelo, a la manera de las Furias y con los cabellos sueltos, blandían antorchas; en torno los druidas, pronunciaban imprecaciones terribles con las manos alzadas al cielo”.

(Tácito, Anales, XIV, 29-30)

El “santuario” de Anglesey, la isla de Mona, la “isla de los druidas”, es sin lugar a dudas unos de los enclaves mágicos de la geografía europea. En los confines de la costa occidental de Gales y con sus druidas y “druidesas” llamando al alzamiento contra Roma, hace parte importante del imaginario histórico de la antigüedad europea. Su “bosque sagrado” de “feroces supersticiones”, talado por los romanos, “pues en efecto, contaban entre sus ritos el de honrar los altares con sangre de cautivos” (Tácito, Anales, XIV, 29-30), es un referente lírico de no pocas recreaciones románticas sobre el mundo celta. Conocerlo y comprenderlo hace parte fundamental del estudio de la antigua céltica europea.

 

1-El Druida y la Autoridad Espiritual:

1-El Druida y la Autoridad Espiritual:

“En la Galia hay dos clases de hombres entre los que gozan de relevancia y prestigio (…) De las dos clases, una es la de los Druidas, otra es la de los Caballeros. Aquellos se ocupan de todo lo que tiene que ver con los dioses, están al cargo de los sacrificios públicos y privados y regulan el culto. Son muchos los adolescentes que acuden a ellos para aprender, y se les tiene en gran consideración. De hecho, dictaminan en casi todas las disputas (…) (y) si alguien, lo mismo un particular que un pueblo, no se aviene a su decisión, le prohíben tomar parte en los sacrificios, lo que para ellos es el castigo más grave. (…) Al frente de todos estos druidas se encuentra uno solo, el que tiene más autoridad entre ellos. Cuando muere, si alguno de entre los restantes destaca por su prestigio, le sucede; y si hay varios igualados, se elige en una votación (…) Algunas veces la primacía se dirime por las armas”.

(César. Comentario a la Guerra de las Galias VI, 13-14).

“En términos generales, se puede decir que para todos ellos hay tres grupos que gozan de especial distinción: los bardos, los vates y los druidas. Los bardos son poetas cantores. Los vates tienen funciones sagradas y estudian la naturaleza. Los druidas se dedican también al estudio de la naturaleza, pero añaden a ésta el estudio de la filosofía moral. Son considerados así los más justos por lo cual se les confían los conflictos privados y públicos, e incluso el arbitraje en caso de guerra, llegando a detener a los que se estaban alineando ya para el combate”.

(Estrabón. Geografía IV. 4,4).

“Entre ellos se encuentran poetas que ellos llaman bardos. Estos poetas cantan con el acompañamiento de la lira (…) También hay unos filósofos y teólogos que son objeto de honores extraordinarios y que reciben el nombre de druidas. También recurren a adivinos (vates), a los que consideran merecedores de gran reconocimiento; estos adivinos predicen el futuro mediante la observación del vuelo de los pájaros y el sacrificio de víctimas (…) apuñalan con una daga en un lugar situado encima del diafragma, y cuando cae el hombre acuchillado, a partir de la observación de la caída, la convulsión de los miembros, y también de la efusión de sangre, comprenden el futuro”.

(Diodoro de Sicilia, Historia V, 31, 2-5)

“Tienen a los druidas como maestros de sabiduría y éstos aseguran conocer el tamaño y la forma de la tierra y el firmamento, el movimiento del cielo y de los astros y el destino trazado por los dioses. Enseñan muchas cosas a los más ilustres de su pueblo (…) en grutas o en recónditas montañas (…) Una de las ideas que les imbuyen en común a todos es que las almas son imperecederas y que hay otra vida después de la muerte”.

(Pomponio Mela, Corografía III, 2, 18-19)

*

César y las fuentes clásicas en general, distinguen para el mundo céltico tres clases sociales: los druidas, los caballeros y los villanos o pueblo llano.

Los druidas serán este sentido los representantes de la autoridad espiritual. Siendo los caballeros los representantes de la autoridad política y militar, los encargados de la defensa y gobierno de la comunidad. El pueblo llano por su parte, será el representante de la llamada “tercera función” o función económica y puramente material.

Esta distinción en tres funciones, es un clásico del mundo Indoeuropeo y puede rastrearse en nuestra civilización hasta bien entrada la Edad Moderna.

Los druidas cuentan entonces entre sus atribuciones con todo lo relativo a la religión, las creencias y el culto; la justicia, tanto en el ámbito del derecho público como el ámbito del derecho privado; y la enseñanza y transmisión del saber tradicional. Son por decirlo así, “guardianes de la Tradición”. Su autoridad es relativa a los principios, las creencias, los ritos y el “espíritu” de sus sociedades.

Al mismo tiempo, dará la impresión, de que este estamento del Druida, podrá a su vez subdividirse en tres clases: el bardo, el vate, y el druida propiamente dicho.

El druida encarnará el “arquetipo” de la Sabiduría, y su función será la de la enseñanza, la filosofía, la ética, la teología, la religión, la justicia…

El bardo encarnará el “arquetipo” de la Poesía, con el poder de la lírica, la música, el canto, la alabanza, la sátira, la épica…

El vate encarnará el “arquetipo” de la Magia, con la referencia a la adivinación, el augurio, el sacrificio, la interpretación de la naturaleza, quizás la profecía…

En todo caso esta subdivisión quizás haya que tomarla con algo de precaución, pues pudiera ser que todo druida fuera a la vez y en cierta medida vate y bardo, y todo vate y bardo, fuera a su vez y en cierta medida, también druida. Las fuentes tradicionales irlandesas parecerán apuntar en esta dirección si bien nosotros no entraremos aquí a desarrollar este punto.

Lo que si queremos destacar y tomar como punto de partida, es esa idea del druida como representante de la Autoridad Espiritual. De la llamada “primera función”; esa que cultiva, custodia y transmite los principios, valores y creencias de una sociedad. Su concepción del Mundo o welstanchaaung.

En este sentido, hay que pensar, que en el mundo tradicional, el representante de la autoridad espiritual, aspira a encarnar en el ámbito terrenal, la autoridad divina. Autoridad que entonces, traslada a la sociedad por la que vela, una dirección y molde para encarnar por decirlo así, la “ciudad celestial”. Esto es, el cosmos u “orden” querido por los dioses.

De esta manera, no será sólo que la sociedad tradicional, en este caso céltica, genere una religión; sino que la religión, será también la que determine la forma de dicha sociedad.

César nos dirá “que la nación de los galos está entregada por completo a las prácticas religiosas” (Comentarios VI, 16).

2-Britania y la isla de los Druidas:

“Se piensa que las enseñanzas de los druidas fueron adquiridas en Britania y desde allí llevadas a la Galia. De hecho en la actualidad, quienes desean conocerlas más a fondo marchan allá para instruirse (…) Se cuenta que aprenden allí una cantidad ingente de versos. De esta manera, más de uno pasa veinte años instruyéndose, no considerando lícito poner sus enseñanzas por escrito”.

(César, Comentarios a las Guerras de las Galias VI, 13-14)

“(Suetonio Paulino) se dispuso a atacar la isla de Mona, poderosa por su población y guarida de fugitivos (…) ante la orilla estaba desplegado el ejército enemigo, denso en armas y hombres; por medio corrían mujeres que, con vestido de duelo, a la manera de las Furias y con los cabellos sueltos, blandían antorchas; en torno, los druidas, pronunciaban imprecaciones terribles con las manos alzadas al cielo. Lo extraño de aquella visión impresionó a los soldados hasta el punto de que, como si sus miembros se hubieran paralizado, ofrecían su cuerpo inmóvil a los golpes del enemigo. Luego, movidos por las arengas de sus jefe, y animándose a sí mismos a no temer a un ejército mujeril y fanático, abatieron a los que encontraron a su paso y los envolvieron en su propio fuego. Después se impuso a los vencidos una guarnición y se talaron los bosques consagrados a feroces supersticiones. Pues en efecto, contaban entre sus ritos el de honrar los altares con sangre de cautivos y consultar a los dioses, en las entrañas humanas”.

(Tácito, Anales, XIV, 29-30)

*

La campaña de Suetonio Paulino contra la isla de Mona se encuadra en la sublevación de los britanos contra Roma de la segunda mitad del siglo I. Es en el año 58 d.C. que Suetonio, habiendo recibido el encargo de suprimir la rebelión britana, atacará y se ensañará con el santuario de Mona.

La impresión que se tiene es que siendo la campaña contra Mona la primera acción militar que lleva a cabo Paulino en Britania, el alzamiento contra los romanos, habría sido auspiciado por los propios druidas. Como si a modo de predica, hubieran movido a silures y ordovices (en el actual País de Gales) a la sedición.

Esta idea de los druidas predicando la lucha y resistencia contra Roma, no nos debe de extrañar, no solo por su función de autoridad espiritual, sino porque ya había ocurrido anteriormente en las Galias en tiempos de César, y porque posteriormente Tiberio, llegará a prohibir y perseguir el druidismo hasta su eliminación (Plinio, Historia Natural, XXX, 13). En la misma línea y en la Celtiberia, tendremos el caso de Olíndico, suerte de “druida hispánico”[1] que portando una lanza de plata, predicará el alzamiento contra Roma en tierras de Numancia (Floro, 1, 33, 13).

Lo interesante entonces en el caso de Britania, es que Roma atacará una especie de “santuario de los druidas”. Una suerte de “Isla Sagrada” del druidismo en la que las legiones romanas, son recibidas con un auténtico ceremonial mágico. Ceremonial capaz de paralizar de terror aunque sea en un primer momento, a los duros legionarios.

duros legionarios

Las imágenes que trasmite el texto de Tácito (Anales, XIV, 29-30), con esa referencia a mujeres vestidas como de duelo, con los cabellos sueltos y “a la manera de las furias”, blandiendo antorchas; mientras en torno suyo los druidas pronuncian imprecaciones terribles, nos retrata deliberadamente una “atmosfera ominosa” que deja poco lugar a dudas sobre lo especial del lugar.

En la misma línea apuntará dicho texto cuando nos diga, que “se talaron bosques consagrados a feroces supersticiones. Pues en efecto, contaban entre sus ritos el de honrar los altares con sangre de cautivos”.

Es decir, la campaña de Suetonio Paulino contra el alzamiento britano, comenzará con el ataque a un enclave vinculado a los druidas y sus cultos. Lugar que parecerá haber ejercido de instigador de la rebelión contra Roma.

La isla de Mona (actualmente isla de Anglesey en el País de Gales), aún estando ubicada en una zona relativamente remota de la geografía britana, se convierte de este modo, en el punto de partida de la campaña romana contra los rebeldes.

Viendo así la importancia del lugar, no será difícil llegado este punto recordar las palabras de César cuando dice: “Se piensa que las enseñanzas de los druidas fueron adquiridas en Britania y desde allí llevadas a la Galia. De hecho en la actualidad, quienes desean conocerlas más a fondo marchan allá para instruirse” (Comentarios VI, 13-14).

En todo caso la campaña de Paulino contra la isla de Mona no se pudo completar, pues mientras destruía los santuarios de Mona y masacraba a sus druidas, la rebelión se desató con inusitada ferocidad al otro lado del país…

Sobre la colonia romana de Camalodunum (próxima a Londinum, en el actual Londres), venían cerniéndose desde hacía tiempo negros presagios: una estatua consagrada a la Victoria cayó al suelo sin motivo aparente y con el rostro en contrario a por donde podía venir el enemigo; se oyeron ruidos y bramidos espantosos en las casas del Ayuntamiento, terribles aullidos también en el teatro, una visión como fantasmal se pudo ver en el reflujo del mar y éste, se tiñó de un tono rojo sangre que atemorizó a los veteranos (Tácito, Anales, XIV, 33, 1-2).

Por otra parte, las insolencias y desprecios de las tropas romanas a la población local, los abusos de los veteranos sobre las propiedades y rentas de los britanos, así como la construcción de un templo dedicado al emperador Claudio (señal para los britanos del domino de Roma sobre sus tierras y gentes), alimento la llama de la sedición y “el anhelo de comprar la libertad aún con el pago de la propia vida” (Tácito, Anales, XIV, 33, 1-2).

Finalmente, la violación por parte de unos centuriones de las hijas de Boadicea, reina de los icenos, y tras azotar a ésta y despojarla de su herencia, terminó por encender la mecha del alzamiento.

Boadicea, los icenos extendieron su revuelta como la pólvora, arrastrando en su rebelión a otras tribus

Dirigidos por la propia Boadicea, los icenos extendieron su revuelta como la pólvora, arrastrando en su rebelión a otras tribus, incluidos los trinobantes, cuya capital Londinum, era una de las ciudades más importantes de Britania.

Camalodunum, capital romana en Britania, fue asediada a sangre y fuego y cayó en manos de los rebeldes. En Londinum, los romanos consideraron que no disponían de defensas suficientes como para resistir y abandonaron la ciudad, entregándola al ejército de Boadicea. Éste continuó su marcha avanzando ahora sobre Verulamium (actual St. Albans), la cual arrasaron.

El alzamiento no estaba siendo así una cuestión baladí o menor, y a tenor de las fuentes, los rebeldes se enseñaron con especial crueldad. Como si la guerra la estuvieran llevando a cabo fanatizados por el odio contra Roma: “en los lugares que se ha indicado cayeron cerca de setenta mil ciudadanos y aliados. Se entregaban no a tomar cautivos y venderlos, ni a ningún otro comercio de guerra, sino a la matanza. Todo eran muertes, tormentos, fuegos y cruces (…) vengaron las injurias hechas y por hacer” (Tácito, Anales, XIV, 33, 2).

En la misma línea el historiador Dion Casio (LXII, 9) nos dirá: “colgaron a las mujeres más distinguidas, les cortaron los pechos y les cosieron la boca (…) tras lo cual les clavaron estacas afiladas a través el cuerpo de abajo a arriba. Y se entregaban a todas estas fechorías durante sus sacrificios y sus festines, en sus templos y en sus bosques”. Más adelante y en el mismo párrafo nos recogerá como Paulino exhortando a sus tropas contra los rebeldes les dirá: “más vale caer con bravura en el campo de batalla que caer prisioneros para que nos empalen, para que nos arranquen las entrañas, para que nos traspasen con estacas en llamas, para perecer escaldados, como si hubiéramos caído en medio de bestias salvajes, sin ley ni dioses”.

Ciertamente, el ataque y destrucción de un centro espiritual no trae nunca nada bueno, y los desprecios, violaciones y abusos, son semilla segura de futuras violencias. Una guerra de odio, sin prisioneros, repleta de suplicios horribles, nos pone en la tesitura de plantearnos hasta qué punto esta guerra, pudiera haber tenido trazas de una guerra religiosa. En este sentido las fuentes guardan silencio sobre lo que los romanos hicieron por su lado…

En todo caso Suetonio Paulino consiguió regresar de la lejana costa de Gales y hacer frente a los rebeldes en la batalla Watling Street, donde a pesar de lo numeroso del ejército britano, éste fue terriblemente derrotado. La propia reina Boadicea murió en la batalla, suicidándose con un veneno, y en la conmovedora arenga que dio a sus tropas antes de tan tremenda jornada, nos dejó el reflejo de su admirable coraje y pundonor. Hoy día sus palabras siguen sonando aleccionadoras:“no es cosa nueva para los britanos pelear bajo el gobierno de una mujer; más procedo aquí no como descendiente de famosos y ricos progenitores, sino como una mujer más a la que se le ha quitado la libertad, el cuerpo molido a azotes, y robado la virginidad a sus pobres hijas; llegando tan lejos los apetitos desordenados de los romanos, que ni a los cuerpos, ni a la vejez, ni a la virginidad perdonan, violándolo y contaminándolo todo… Más los dioses favorecen las venganzas justas, como lo muestra la legión degollada que se atrevió a pelar (…) Vosotros, si consideráis bien los soldados de ambos bandos y las causas de la guerra, haréis resolución clara de vencer o morir en esta batalla; las mujeres a lo menos hecha tenemos esta cuenta. Vivan los varones si quieren en perpetua servidumbre” (Tácito, Anales, XIV, 33, 2-3).

*

La revuelta de Boadicea y los icenos fue así desbaratada y habiendo quedado entonces inacabada la conquista de la isla de Mona, veinte años después, en el 78 d.C., los romanos volverán a la carga contra ella.

Durante este tiempo la mayor parte del territorio de la actual Inglaterra quedó pacificado y bajo la órbita romana. Siendo sólo al oeste y al norte, en Gales y Caledonia (la actual Escocia), que quedaron libres del poder de Roma.

El encargado de completar la conquista de Britania fue el gobernador Agrícola, que por sus campañas en Caledonia y su victoria contra el “líder escocés” Calgaco, se convertirá en uno de los generales romanos más afamados (hablaremos en otra ocasión y en otro artículo de dicho episodio). Antes de emprender estas campañas en el norte de Britania, Agrícola tuvo que poner fin a la secular rebeldía de los ordovices (en la actual Gales), e igual que anteriormente hizo Suetonio Paulino, atacó en primero lugar y como foco de la rebelión a la Isla de Mona.

En otoño del 78 d.C. Agrícola y sus hombres, aprovechando la bajamar, cruzaron el estrecho de Menai y atacaron por sorpresa la Isla de Mona; no encontrando el “recibimiento” que en su momento encontró Paulino. Mona fue conquistada, ahora sí, y los ordovices sometidos. Gales quedaba definitivamente integrada en la órbita romana.

Al año siguiente y antes de emprender la conquista de Escocia, Agrícola someterá a los brigantes, en el norte de Inglaterra, en el entorno de la actual Yorkshire, siendo ésta la última resistencia britana antes de las luchas de Roma contra los caledonios.

Las actuales Inglaterra y País de Gales quedaban así bajo el manto de Roma y el centro sagrado del druidismo, posiblemente tanto para Britania como para la Galia, desaparecía…

La isla de Mona, actual isla de Anglesey, andando el tiempo irá olvidando su pasado druídico si bien conservará importantes restos arqueológicos de la prehistoria; siendo también el lugar de Gales donde más se hablará y conservará la antigua lengua céltica del país, así como el folclore más ancestral. Por otro lado y de un tiempo a esta parte, se habrá convertido en centro de peregrinación para amantes del universo celta y recreacionistas más o menos afortunados del druidismo…

3-El simbolismo del Druida:

La figura del Druida ha terminado por convertirse en la cultura popular europea, en símbolo de la sabiduría antigua y ancestral. De una manera ciertamente mitificada, el druida ha terminado por ser la imagen emblemática del Wizard, del “sabio-mago” guardián de la Tradición. Un arquetipo fundamental de las sociedades premodernas que ya en la Antigüedad se vinculó a los druidas, y que posteriormente, podemos encontrar en ese “aroma” innegablemente druídico del Mago Merlín, o del mismísimo Gandalf de la Tierra Media. Tanto entonces en la cultura medieval, como en la propia cultura contemporánea, el “mito del druida” como símbolo representativo de un principio espiritual de la Tradición.

simbolismo del Druida

En este sentido y a nuestro entender, en el “mito del druida”, si sabemos acercarnos a él con prudencia y acompañándolo de la lectura crítica de las fuentes clásicas, podemos encontrar paradójicamente, las claves del propio druida histórico. Pues si el druida histórico, del que realmente sabemos tan poco, se “refugió” finalmente en los mitos y leyendas europeos, es porque en dichos mitos y leyendas, pudo conservar las esencias que le eran propias. Esto independientemente de que dichas esencias, hubieran tenido una mayor o menor plasmación en la propia realidad histórica.

*

El “santuario” de Anglesey, la isla de Mona, la “isla de los druidas”, es sin lugar a dudas unos de los enclaves mágicos de la geografía europea. En los confines de la costa occidental de Gales y con sus druidas y “druidesas” llamando al alzamiento contra Roma, hace parte importante del imaginario histórico de la antigüedad europea. Su “bosque sagrado” de “feroces supersticiones”, talado por los romanos, “pues en efecto, contaban entre sus ritos el de honrar los altares con sangre de cautivos” (Tácito, Anales, XIV, 29-30), es un referente lírico de no pocas recreaciones románticas sobre el mundo celta.

El Bosque como templo, noción fundamental de la cultura celta, termina así por ser el espacio por excelencia del druida. El lugar donde imparte sus enseñanzas y se le busca en pos de consejo. No es su lugar de refugio, sino directamente, su lugar…

No podemos entonces resistirnos a cerrar este artículo más que con el fragmento de Lucano sobre “el bosque de los druidas”. Tan cargado de ideas románticas como “tenebrosas” y en el que el misterio y fascinación por los druidas, se hará manifiesto directamente en la propia Antigüedad…

“Había un bosque sagrado, jamás profanado desde tiempos remotos, que con sus ramas entrelazadas encerraba un espacio tenebroso y una gélidas sombras en cuyas profundidades, no penetraba el sol. Este bosque no lo ocupaban los Panes ni los Silvanos, señores del bosque; tampoco las ninfas, sino que era el santuario de sus dioses bárbaros: con aras construidas para siniestros altares y todos los árboles purificados con sangre humana. Si merece crédito la antigüedad (…) incluso las aves temen posarse en aquellas ramas y las fieras acostarse en aquellos cubiles; ni siquiera el viento se abate sobre aquellas espesuras ni los rayos que saltan de los negros nubarrones. Un horror especial anida en aquellos árboles, que no ofrecen sus follajes a las caricias de brisa alguna. Además, cae el agua en abundancia de los sombríos manantiales y las lúgubres imágenes de los dioses carecen de valor artístico y se alzan, como bosques informes, de los troncos cortados. La propia impresión de abandono y el tinte pálido de los troncos podridos produce estupefacción; no se teme así a las deidades veneradas bajo figuras familiares: ¡tanto incrementa la sensación de terror no conocer a los dioses a los que se teme! Ya la fama contaba que a menudo mugían con terremotos las cóncavas cavernas, que los tejos se abatían hasta el suelo y de nuevo se levantaban, que brillaban incendios de malezas que no se quemaban, que se deslizaban dragones enroscados a los troncos. No lo frecuentan las gentes acercándose para celebrar cultos, sino que se lo han dejado a los dioses. Tanto si está el sol en medio del firmamento como si ocupa el cielo la noche sombría, el propio sacerdote tiene pavor a acercarse y teme toparse de repente, con el señor del bosque…”

(Lucano, Farsalia, III, 399-425).

Lucano, Farsalia, III, 399-425

[1] La cuestión del druidismo en la Hispania prerromana, sigue siendo objeto de estudio e investigación. Véase aquí nuestro artículo “Espacios Sagrados y Druidismo en la Hispania Céltica” (http://gonzalorodriguez.info/espacios-sagrados-y-druidismo-en-la-hispania-celtica/). En este sentido, posiblemente un druidismo organizado al modo del que se daba en Britania o la Galia, no llegó a existir en Hispania, si bien parece bastante loable que se diera una suerte de sacerdos o “autoridad espiritual”, oficiante del rito y la magia. Las referencias a Olíndico en la Celtiberia o los sacrificios humanos entre los lusitanos, apuntarán claramente en esta dirección, dándose llamativas similitudes respecto de lo recogido en la Galia o Britania: “Los lusitanos hacen sacrificios y examinan las vísceras pero sin extirparlas. También observan las venas del pecho y adivinan palpándolas. Asimismo predicen mediante las entrañas de los prisioneros de guerra cubriéndolas con un sago. Luego, cuando la víctima cae por mano del hieroskópou, lo golpean por encima de las entrañas y predicen según la forma en la que cae el cuerpo” (Estrabón, III, 6).

La Conquista Romana de Hispania: Viriato y Numancia

en Cultura Celta/LA CONQUISTA ROMANA DE HISPANIA: VIRIATO Y NUMANCIA por
LA CONQUISTA ROMANA DE HISPANIA: VIRIATO Y NUMANCIA

Su división en pequeños estados y su orgullo local no les permitía unirse en un lazo común, lo que les privaba de fuerza suficiente para repeler conjuntamente una agresión venida de fuera. Así pues, si hubieran logrado juntar sus armas uniéndose en una confederación potente, los romanos no hubieran llegado nunca a dominar sus tierras… De hecho los romanos, venciendo una a una todas la tribus de Hispania, tardaron en todo caso mucho tiempo, unos doscientos años, en poner finalmente Hispania bajo su poder.

Estrabón. III, 4, 5

Bandas guerreras, saqueos y ciudades asediadas, “druidas” predicando el alzamiento contra Roma, traiciones y engaños, resistencias heroicas frente a enemigos implacables, generales derrotados, líderes admirables, elefantes cargando contra los muros de Numancia y cónsules romanos derrotados frente a las armas de Viriato…

 

La conquista romana de Hispania duró dos siglos y supone uno de los episodios más fascinantes y sugestivos de nuestra historia. La propia saga de Roma avanzará al compás de las guerras que lleva a cabo en Hispania y aquellos belicosos hispanos, tendrán finalmente en Roma y a pesar de la lucha a brazo partido que llevaron a cabo contra ella, el molde el que su sangre y espíritu quedará conformado.

 

Los pueblos y gentes de España no pueden saber de sí mismos sin saber de la “Hispania Bárbara” de íberos, celtíberos, lusitanos, cántabros o vettones. Tampoco pueden saber de sí mismos sin saber de Roma y de cómo ésta, a costa de un esfuerzo formidable de doscientos años, llegó a integrar a nuestros ancestros en su Imperio.

 

Saber quiénes somos y conocer nuestra historia, pasará así indefectiblemente por conocer la Conquista Romana de Hispania. De ahí en gran medida venimos, su olvido no es falta sino contra nosotros mismos…

 

*

  • La conquista romana de Hispania comenzará al albur de la Segunda Guerra Púnica, entre Cartago y Roma. En torno al 218 a.C. y con la presencia del cartaginés Amílcar y su hijo Aníbal en Hispania, para hacer de ésta base de operaciones del rearme de Cartago frente a Roma. La conquista cartaginesa de Arsa (la actual Sagunto), ciudad íbera bajo la protección de Roma, será el detonante de la guerra y tras ésta y una vez derrotado Aníbal, Hispania se convertirá en el nuevo objetivo de Roma.

  • Entre el año 205 a.C. y el 195 a.C. se lleva así a cabo una primera etapa de la conquista de Hispania, tratándose de asegurar para Roma y fundamentalmente, los territorios de la Península que anteriormente estuvieron en la órbita de Cartago. Es en este periodo cuando se documentan las campañas de Catón en la Celtiberia (por primera vez un romano frente a Numancia) y la rebelión ilergete de Indíbil y Mandonio. Treinta mil infantes y cuatro mil jinetes ibéricos se enfrentan a los romanos en el entorno del río Ebro. La victoria fue sin embargo romana y la derrota indígena estrepitosa, y los propios Indíbil y Mandonio murieron heroicamente en batalla. La conquista romana de Hispania daba comienzo así con la épica de los grandes episodios históricos…

  • Durante los siguientes 15 años (entre el 194 y el 179 a.C.), Roma tratará de estabilizar las fronteras uniendo la Hispania Citerior y Ulterior a través del interior Peninsular. Es en este periodo cuando Roma conquista Toledo a los carpetanos y hace preso a su rey Hilerno. También cuando por primera vez se enfrenta realmente a los celtíberos. Con ocasión especialmente reseñable en el 179 a.C. Con Tiberio Sempronio Graco haciendo frente a un ejército celtibérico de más de treinta mil hombres en el entorno del Moncayo (a decir de los epigramas de Marcial la “montaña sagrada” de la Celtiberia).

La victoria sin embargo volvió a ser romana y ésta trajo el periodo de paz más largo para Hispania desde el desembargo de Amílcar en nuestra tierra. En un ya lejano 240 a.C.

  • Durante más de veinte años (entre el 178 y el 154 a.C.) Hispania no conoció nuevos alzamientos ni conflictos y en el futuro, cuando se reanuden las guerras, los propios hispanos apelarán a los tratados de paz firmados con Graco, buscando poner fin al enfrentamiento armado. Los romanos en cualquier caso habían conseguido cumplir el plan que trazó Catón para Hispania; apoderándose de las zonas que anteriormente estuvieron bajo influencia cartaginesa, y asegurando las fronteras mediante inclusión del interior Peninsular a costa de carpetanos y celtíberos lusones, lobetanos y olcades.

  • Llegado sin embargo el año 154 a.C. comenzará de nuevo la guerra en Hispania. Lusitanos en la Ulterior y celtíberos en la Citerior se alzan en armas en la que será quizás la guerra más ardua de Roma en nuestra tierra. Veinte años en los que la figura de Viriato en el ámbito lusitano, y la ciudad de Numancia en el ámbito celtibérico, generarán reveses tremendos para Roma. Hasta el punto de que sendos ejércitos consulares enviados contra Viriato y contra Numancia, serán respectivamente derrotados por lusitanos y celtíberos. A estos veinte años de guerras en los que Roma mordió el polvo en diversas ocasiones y frente a nuestros antepasados, hemos dedicado nuestros siete capítulos de esta serie. Allí recogemos pormenorizadamente los pormenores de esta guerra.

Roma finalmente se impuso a Viriato y a Numancia, bien lo sabemos todos, pero no estará de más recordar la gesta de los guerreros hispanos frente al ejército más poderoso del Mundo…

  • Tras estos veinte años de guerras (154-133 a.C.) Hispania vivirá otra época de paz que se prolongará hasta el año 113 a.C. Son años en los que Roma se dedicará a desarrollar su poder administrativo en Hispania, enviando una comisión senatorial de diez miembros, que llevará a cabo un plan para el aprovechamiento sistemático y racional de las posibilidades agrícolas, ganaderas, mineras y comerciales de Hispania.

Esta nueva situación de una Hispania pacificada, fuente de riquezas y solar de expansión para la nobleza terrateniente romana, coincidirá con las crisis sociales en Roma, semilla de las futuras guerras civiles. Guerras que repercutirán también en Hispania, y que finalmente provocarán el desmantelamiento de la República, y la llegada del Imperio.

Este periodo será también el de la llegada de emigrantes itálicos a Hispania. Emigrantes que asentándose principalmente en la Bética, configurarán uno de los pilares de la futura aristocracia provincial, favoreciendo el desarrollo de una honda romanización en el sur Peninsular.

Si señalar que durante este tiempo, concretamente entre el 123 y el 121 a.C., se conquistarán las islas Baleares. Conquista que se llevará acabo alegando como excusa el carácter de refugio de piratas que tenían las islas.

  • Llegado en todo caso el año 113 a.C. lusitanos y celtíberos volverán a las armas otra vez, y de nuevo las guerras “celtibérico-lusitanas”, se convertirán en una preocupación para los gobernadores romanos.

En este caso y por un lado, tendremos de nuevo los recurrentes saqueos lusitanos sobre la Turdetania, a modo de razzias; y por otro, la rebelión de unos celtíberos que viendo cómo los temibles cimbrios, llegados del norte Europa, entraban en la Celtiberia y los romanos huían espantados, toman ellos mismos las armas y derrotan a los “bárbaros del norte” (año 104 a.C.).

Por desgracia es un periodo escasamente documentado, si bien cabe destacar la presencia de nuevo de un ejército consular en la Celtiberia (año 98 a.C.), en una campaña que se prolongará cinco años.

Por su parte, las rapiñas lusitanas se sucederán años tras año aún a pesar de las represalias romanas, y será también necesario un ejército consular que entre los años 96 y 93 a.C., se adentrará en la Lusitania y conseguirá poner fin a las bandas de saqueadores.

  • Entre los años 92-82 a.C. encontraremos un nuevo periodo de paz que se prolongará esta vez diez años, si bien llegado el 82 a.C. Hispania entrará en un largo y agotador periodo de conflictividad. Esta vez sin embargo, no tanto alzándose en armas contra Roma, como participando como actor interesado en las Guerras Civiles de ésta. Son primero las Guerras Sertorianas, desarrolladas en el solar hispano e instigadas por los propios lusitanos. Y después las guerras de César contra Pompeyo, con clientelas celtíberas y en general hispanas en ambos bandos. Dándose aquí el episodio épico de la batalla de Munda, en el año 45 a.C.

  • Un periodo que se alargará entre el 82 y el 45 a.C. y el que se intercalarán épocas de relativa paz, en las que encontraremos sin embargo, los últimos alzamientos vacceos, y la significativa campaña del propio Julio César contra los lusitanos, en el año 61 a.C. Campaña con la que se pondrá fin definitivamente a la rebeldía lusitana y en la que César, llegará a sitiar una suerte de monte sangrado de la Lusitania, consagrado a “Hermes”. Entiéndase aquí que dicho “Hermes”, no será sino la interpretatio romana de una divinidad indígena, de la que no nos llega su verdadero nombre.

  • Finalizada la parte hispana de la guerra entre César y Pompeyo, y tras un periodo durísimo en que se han sumado los diez años de las Guerras Sertorianas, las campañas de César en Hispania, las últimas insurrecciones vacceas, y la lucha contra los pompeyanos, Hispania parecerá estar agotada… Siendo así que se vivirá un largo periodo de paz que esta vez se prolongará entre el 43 y el 29 a.C. Siendo ese último año cuando estallará el episodio final de la conquista romana de Hispania, las Guerras Cántabras, que se prolongarán diez años y que serán verdaderamente “la batalla final” de la Hispania “bárbara”, frente a las legiones de Roma.

*

Doscientos años y muchos acontecimientos, batallas, anécdotas y personajes… Nosotros humildemente en nuestro blog queremos homenajear esa época de nuestra historia acercándonos al episodio quizás más significativo de la resistencia indígena: las guerras de Viriato y de Numancia.

Guerras recogidas en siete capítulos sucesivos en los que con un cronograma como guía, podremos seguir año a año los pormenores de una lucha tan heroica como trágica.

Aquellos fueron nuestros antepasados. Básicamente los españoles de hoy día y más allá de nuestras diferencias regionales, somos descendientes genéticos de ellos. Tengámoslos entonces en la memoria. Quizás podamos aprender algo de quiénes somos y a partir de ahí, de qué debemos hacer…

Viriato y Numancia VII: La caída de Numancia

en Cultura Celta/LA CONQUISTA ROMANA DE HISPANIA: VIRIATO Y NUMANCIA por
La conquista romana de Hispania Viriato y Numancia

LA CAÍDA DE NUMANCIA

La conquista romana de Hispania: Viriato y Numancia. Parte VII

-Último Capítulo-

Con la caída de Numancia concluye quizás la fase más dura y complicada de la conquista romana de Hispania. 20 años de guerras consecutivas tanto en la Hispania Ulterior como en la Citerior contra lusitanos y celtíberos respectivamente. Siendo arrastrados en esta lucha otros pueblos hispanos como los vetones, los vacceos, los galaicos o los turdetanos. 20 años en los que tanto Numancia como los lusitanos, estos últimos gracias a su “campeón” Viriato, consiguieron resistir y vencer a los ejércitos de Roma e incluso obtener de sendos cónsules derrotados, el reconocimiento de su independencia.

 

Pero la “voluntad de poder” de Roma siempre fue superior a la de todos sus adversarios y de mano de un frio, ambicioso y duro Escipión, Numancia se enfrentará a su dramático final. Un final que al igual que el de Viriato, será digno de toda una epopeya o de una gran producción cinematográfica. Un momento épico y conmovedor de nuestra historia y de la vida de nuestros ancestros que merece la pena conocerse y ponerse en valor. El propio Cervantes así lo sintió y recogió en su obra literaria y nosotros humildemente lo homenajeamos a través de este blog…

 

134 a.C.-

*La situación de independencia de Numancia terminó por ser insostenible para el senado romano, que tiene desde hace 20 años en la pequeña ciudad celtibérica, un antagonista formidable que una y otra vez doblega su orgullo. Se convencen así de que es imprescindible enviar un hombre fuerte a Hispania a poner fin a la “insolencia” de los celtíberos. El más apropiado para tal labor será Escipión. Destructor de Cartago en la Tercera Guerra Púnica y veterano de las guerras de Hispania con prestigio entre los indígenas, al haberse enfrentado 17 años antes y en duelo singular, al “campeón guerrero” de la ciudad vaccea de Intercatia. En este sentido era la persona ideal para el cargo: General victorioso de valor contrastado, de larga carrera militar y conocedor del carácter y dificultad de la lucha contra los celtíberos. Sin embargo, la legislación romana prohibía hacer procónsul a una misma persona en un plazo inferior a diez años, y este impedimento legal dificultaba la elección de Escipión que había sido procónsul durante la Tercera Guerra Púnica. En todo caso, la situación en Numancia se había convertido en algo tan problemático y generador de descrédito para el senado, que excepcionalmente se suspenderá dicha ley, y por procedimiento extraordinario (extra ordinem), se le designará procónsul de la Hispania Citerior. Aun así y en previsión del poder cada vez más creciente de Escipión y de los generales victoriosos respecto del senado (recordemos años después lo que supondrá Julio César), no se le concedió ejército ni se le permitió hacer levas, debiendo arreglarse con el ejercito acampado en Hispania y los propios aliados y voluntarios que lograse atraer a su expedición. Contando aquí con que Escipión, “legendario” destructor de Cartago, preparaba entonces un fabuloso ejército personal lleno de aliados llegados de todas partes, digno del estado mayor de un mismísimo Alejandro Magno…

Debemos tener en cuenta, que en África y el Mediterráneo oriental, Escipión era considerado por muchos un líder de prestigio digno de la mayor admiración, y para otros era cuando menos, un gran amigo. Recibirá así apoyos de Antíoco de Siria, Micipsa de Numidia y Átalo de Pergamo. Al tiempo que de la propia Roma, se le unirán un nutrido grupo de leales entre los que figurará lo más selecto de la sociedad romana: Cayo Mario, futuro vencedor de cimbros y teutones; Cayo Graco, hermano y futuro continuador de la obra de Tiberio Graco (hijos del Tiberio Graco que hizo campaña en Hispania en el 179 a. C.); Yugurta, futuro rey de Numidia y azote de Roma durante la guerra que lleva su nombre; el poeta Lucilio, los escritores Rutilio y Asellio, y el historiador y genio táctico en asedios Polibio. En definitiva, tal como hemos dicho, un estado mayor “digno de un Rey”. Con sus más allegados y relevantes apoyos formará también la que llamará “compañía de los amigos”, cohors amicorum, y con este flamante ejército desembarcará en Hispania, dispuesto a someter la pequeña pero indomable ciudad de Numancia…

Una vez en Hispania, su primer objetivo fue disciplinar y devolver la moral a las tropas romanas acantonadas en la Citerior. Las cuales, tras tantos años de derrotas, humillaciones y tres últimos años de inactividad, habían caído en la más indigna de las molicies. Así según Apiano (Iber. 85) llegado al campamento romano lo primero que fue “expulsar a todos los mercaderes, prostitutas, adivinos y sacrificadores, a quienes los soldados, al haberse vuelto temerosos a causa de los reveses, solían consultar continuamente”. Imponiendo seguidamente una disciplina a rajatabla tanto en el régimen alimenticio, como en la forma de vida. Muchos detalles de esta disciplina nos han llegado; como prohibir dormir en nada que no fuera un jergón de paja, siendo el propio Escipión el primero en dar ejemplo; limitar la alimentación a carne hervida y asada, obligar a ir a pie en todas las marchas, no consintiendo a ningún soldado ir subido en las mulas de carga; prohibir que los soldados se ayudasen unos a otros en darse baños, ungüentos o masajes, o tratar a la tropa sin piedad para los casos de debilidad, con duros castigos de azotes con varas de sarmiento. Comentando según sus propias palabras que “aquellos generales que eran severos y estrictos con sus tropas eran útiles para los suyos, mientras que los relajados y amigos de las concesiones, lo eran para los enemigos (Apiano. Iber. 85).

Según la leyenda Escipión se vistió con el negro y áspero sagum de los celtíberos mientras duró la campaña, y al ser preguntado por aquellos negros y bárbaros ropajes, al parecer respondió que vestía así en señal de luto por la ignominia de los soldados que le habían tocado en suerte… En cualquier caso Escipión consiguió volver la tropa a la disciplina, y los mantuvo ocupados en diversos entrenamientos de cava de zanjas, levantamiento de muros y empalizadas, marchas en formación y recogida de aprovisionamiento. Aún así este primer año de campaña Escipión no atacará Numancia, y se limitará a entrenar el ejército y foguearlo en acciones puntuales contra puntos de abastecimiento de la ciudad celtibérica, aldeas amigas de los numantinos, y algunas escaramuzas con los vacceos cerca de Palentia. En general al igual que sus predecesores, antes de marchar sobre Numancia, cargó contra los alrededores con vista a destruir sus posibles suministros y evitar la llegada de ningún auxilio desde el exterior a la ciudad. Llegado el invierno, Escipión no se alejará de la zona y lo pasará en el entorno de Numancia, donde recibirá la llegada de Yugurta y sus doce elefantes y arqueros y honderos. Escipión ya estaba preparado para la guerra, y con cerca de 30000 hombres se disponía a poner fin al problema numantino rindiendo por hambre la ciudad. Consideraba en este sentido “que era más conveniente no trabar combate con hombres que luchaban por desesperación, sino conquistarlos por hambre después de haberlos sitiado” (Apiano. Iber. 90).

133 a.C.-

*Comenzó el sitio a la ciudad rebelde, y en una sola noche los bien entrenados soldados de Escipión levantarán un primer parapeto provisional que les servirá después para construir la circunvalación definitiva que cerrará la ciudad por todos lados, con siete campamentos rodeándola. En menos de un mes se levanto una segunda línea consistente en un profundo foso con terraplén y empalizada, y detrás de ésta se elevó un muro de tres metros de altura, cuatro de ancho, y nueve kilómetros de longitud. Éste muro dispondrá de cerca de trescientas torres y estará jalonado por los siete campamentos anteriormente mencionados. En la actual colina del Castillejo construirá Escipión su propio campamento y parapeto de observación. Numancia había quedado estrangulada, e incluso los ríos que la rodeaban, el Duero y el Merdancho, quedaron inhabilitados para buceadores o barcazas mediante un sistema de maderos erizados de garfios y entrelazados con cadenas que hacían imposible su tránsito. Los siete campamentos se comunicaban entre sí por un sistema de banderas y luces nocturnas, que permitían acudir en defensa de un punto del cerco en el caso de ser atacado; lo que unido a las barreras de empalizadas, foso, terraplén, segunda empalizada, muralla y tropas romanas, hizo imposible para los numantinos romper el cerco. Aún así Retógenes, líder numantino, apodado Caraunio y veterano de las guerras celtibéricas (ya se enfrentó a Roma en el 143 a.C. en la campaña de Metelo), conseguirá romper el cerco “una noche sombría” (Apiano. Iber. 94) y acompañado de cinco leales y otros tantos caballos, correrá a pedir ayuda a las ciudades cercanas. Ciudades con la que según Apiano (Iber. 94) tenían lazos de parentesco. La ayuda les llegará de la ciudad de Lutia, centro de cierta opulencia situado de Numancia a trescientos estadios (Ap. Iber. 94). Los jóvenes de Lutia se pusieron así del lado de Retógenes, pero los ancianos de la ciudad, temerosos de Escipión, acudieron en secreto a darle noticia de lo que estaba ocurriendo. Éste marchó de inmediato contra la ciudad celtibérica exigiendo la entrega de los conspiradores. En principio los ancianos se negaron, pero frente a las amenazas de Escipión de arrasar la ciudad hasta los cimientos se le hará entrega de los jóvenes rebeldes hasta un número de 400, a los que Escipión castigará cortándoles las manos. Al amanecer del día siguiente Escipión ya estaba de vuelta en su campamento y las esperanzas de Numancia, se agotaban…

La situación comenzó a ser desesperante en el interior de la ciudad arévaca y vistas las circunstancias a las que estaban siendo empujados, los Numantinos encabezados por un líder de nombre Avaro, acudieron a Escipión a solicitarle una salida pacífica y condiciones moderadas de rendición: “Avaro habló con énfasis sobre la opción y el valor de los numantinos y añadió que ni siquiera ahora estaban equivocados, al haber sufrido tantos males por sus hijos, sus mujeres y la libertad de la patria” y añadió “Oh Escipión, es especialmente digno que tú, un hombre colmado de tantas virtudes, perdones a este pueblo ardiente y valeroso y que nos ofrezcas condiciones más humanas que nuestros presentes males (…) que ya no está en nuestras manos sino es las tuyas o bien recibir la ciudad si ordenas algo moderado, o desdeñarla para destruirla en combate” (Apiano. Iber. 95). Escipión se mostrará sin embargo inflexible y exigirá la entrega total de todas las armas. Pedir la entrega de las armas, al igual que ocurrió en las negociaciones de Viriato con Lepido, suponía atentar contra las más altas concepciones de la mentalidad indígena, que parece cifrar en la posibilidad de empuñar un arma, la posibilidad de seguir sintiéndose libres y dueños de su destino (“los caballos y las armas les son más queridos que su propia vida” Trogo Pompeyo 44, 2, 3.) En consecuencia, las condiciones no fueron aceptadas y los numantinos, locos de desesperación, asesinaron a Avaro al comunicarles éste la decisión de Escipión. Tan trágico episodio nos mostrará cómo llegado este punto, en el interior de Numancia, la desesperación era absoluta, y cómo según el propio Apiano (Iber.95), los numantinos ya ni siquiera confiaban unos en otros. Pues el asesinato de Avaro, parece ser que respondió a la sospecha de que Avaro había obtenido de Escipión, su propia seguridad personal.

Finalmente el horror final llegó a Numancia de mano del hambre y tal fue la carestía, que se vieron obligados a comerse a los muertos, y en una vuelta de tuerca aún más siniestra, a practicar el canibalismo, comiéndose los más fuertes a los más débiles (Apiano. Iber. 96).

Destruido el espíritu de la ciudad, con una población posiblemente llegado este punto enfrentada, debilitada y desesperanzada, se decidió ya sin otra posibilidad la rendición frente a Roma. Escipión ordenará entonces que se le entreguen las armas un día en un determinado punto. Y que al día siguiente la población se entregue en otro. Sin embargo los numantinos dejarán pasar un día más antes de entregarse, pues la mayoría de ellos “aspiraban a la libertad y deseaban quitarse la vida ellos mismos” antes que caer en la esclavitud. Solicitarán así a Escipión un día más para poder suicidarse (Apiano. Iber. 96). “Tan grande era el valor y el amor a la libertad en esta ciudad bárbara y pequeña” (Apiano. Iber. 97)…

Nos encontramos aquí y al igual que ocurrió en el asedio de Sagunto, con un caso de suicidio colectivo y renuncia a la vida sino es en libertad e independencia. El mismo caso que ya hemos recogido en capítulos anteriores en la campaña de Bruto en Galicia, y que volveremos a encontrar más adelante en el asedio de Calagurris y en las guerras Cántabras. Una resistencia heroica y lucha desesperada, y un suicidio final antes que aceptar la pérdida de la libertad. La vida no es entendida así como un fin en sí mismo, y sin la posibilidad de ser dueños de su propio destino, muchos de los indígenas preferirán morir. Es en este punto donde se recogerá la muerte de Retogenes y sus leales, muerte que ejemplificará de manera épica y notoria la ética heroica y agonística de los pueblos de la Hispania prerromana:

“Retógenes, jefe numantino, rendida ya la ciudad, ordenó a sus hombres luchar a muerte por parejas frente a una gran hoguera mientras él observaba con su espada clavada en el suelo. Los vencedores, tras arrojar los cuerpos de los compañeros muertos al fuego, dirigieron sus armas contra ellos mismos y también se arrojaron al fuego. Finalmente Retógenes también se clavó su propia espada y acto seguido se arrojó al fuego con el resto de sus camaradas”

Floro 1, 34, 11.

 

*

Al tercer día, los últimos supervivientes se entregaron a Escipión, y aquí el dramatismo es tal que creemos que lo mejor es dejar hablar al propio Apiano: “penosos de ver y completamente transformados en su aspecto, con los cuerpos sucios y llenos de pelos, uñas y mugre, despidiendo un hedor insoportable, con ropa igual de mugrienta y no menos fétida. A la vista de sus enemigos parecían dignos de compasión por esta circunstancia, pero sus miradas eran terribles, pues todavía en ellas se veía la expresión de la cólera, del dolor, del esfuerzo, y de la conciencia de haberse devorado mutuamente” (Iber. 97).

Escipión eligió cincuenta de ellos para sus “fastos triunfales” en Roma, vendió el resto como esclavos, se ganó el apodo del “Numantino” (Apiano. Iber. 98) y repartió la ciudad entre los pueblos vecinos, mayormente pelendones, pero también arévacos. Roma finalmente había vencido…

Concluía de este modo la Guerra de Numancia, de manera tan trágica como épica, igual que pocos años antes terminó también la guerra de Viriato, y si bien ni mucho menos concluía aquí la conquista romana de Hispania, estos 20 años de saqueos, campañas, victorias, derrotas, asedios, paces, traiciones, valor y heroísmo, dejaban en la memoria uno de los capítulos más impresionantes y sugestivos de la Historia de España.

*

Desde un lejano 154 a.C. y los primeros saqueos lusitanos en la Ulterior, hasta el 133 a.C. y la rendición agónica de Numancia, se sucedieron así veinte años de guerras contra lusitanos y celtiberos, en la Ulterior y Citerior respectivamente, con dos epicentros diferenciados para cada uno de los escenarios: Por un lado Viriato en el caso lusitano. Y por otro Numancia en el caso celtibérico.

Para el caso lusitano y cómo hemos podido comprobar a lo largo de esta serie, el conflicto irradiará a otros pueblos prerromanos incluyendo a vettones, turdetanos, galaicos y diversas tribus y gentes del área Ulterior y la submeseta sur, como pudieran ser los carpetanos. Estando el origen del conflicto vinculado a las constantes razzias de los lusitanos sobre el sur Peninsular, al parecer en diversos casos, en connivencia con algunas ciudades y facciones turdetanas, que ven en la acción de los lusitanos, una oportunidad de sacudirse el yugo romano. Al mismo tiempo la deslealtad de los gobernadores romanos a su palabra y a sus pactos (recordemos a Galba), así como una muy posible necesidad de expansión territorial de los lusitanos, terminarán por configurar el cóctel explosivo del que surgirán las guerras lusitanas y la figura de Viriato.

Por otra parte y para el caso de Numancia, el origen del conflicto parecerá surgir de un territorio (el celtibérico), que cortado en dos por la frontera romana, da lugar a que Numancia, ubicada más allá de dicha frontera, se convierta en referencia, refugio y bastión desde el que luchar por la independencia celtibérica frente a Roma. El hecho de que la guerra numantina comience con el conflicto de las murallas de Segeda, en territorio celtibérico pero dentro de la frontera romana en la Hispania Citerior, así como el hecho de que irradie constantemente al territorio vacceo, área celtibérica lejana a las fronteras de Roma en la Península, nos pone en la pista del alcance ideológico que pudo suponer la resistencia a la ocupación romana, para el conjunto de los pueblos celtibéricos.

Es aquí que no estará de más señalar la relación que desde el 154 a.C. se dará entre las acciones de los lusitanos en la Ulterior, y las de los celtíberos en la Citerior, invitando los primeros a alzarse contra Roma a los segundos, en una muestra de conciencia de alteridad de ambos pueblos, respecto del invasor romano. El caso de Viriato incitando a los celtiberos a liberarse del yugo romano es el más claro ejemplo al respecto: “Viriato incitó a los arévacos, titos y belos, que eran tribus especialmente belicosas, a la defección de los romanos. Y éstos iniciaron otra guerra por su propia cuenta, la que llaman numantina debido a una de sus ciudades, y que se convirtió en un conflicto largo y penoso para los romanos” (Apiano. Iber. 66).

Uno y otro conflicto van así de la mano y estarán en cierta medida relacionados. Implicando entorno suyo toda una serie de pueblos, unos ajenos a Roma; caso de lusitanos, vetones, galaicos, arévacos, vacceos o cántabros. Y otros ya en áreas sometidas a Roma y divididos en rebeldes y pro romanos, caso de turdetanos, carpetanos, belos, titos o lusones. Unos y otros poniéndonos en la pista tanto de la solidaridad y colaboración entre ellos, como en la pista del choque entre los que se avenían a la conquista romana y los que la enfrentaban.

En cualquier caso la derrota de Viriato y de Numancia supuso el definitivo sometimiento de la Celtiberia, la Beturia y la Turdetania; así como la apertura del expansionismo romano a la Lusitania (incluyendo también aquí el territorio vetón), Galicia y las llanuras vacceas de la Celtiberia más occidental. Todos ellos territorios hasta ahora mayormente ajenos al poder de Roma y que a partir de este momento, quedarán al alcance directo de su expansión.

Dicha expansión y como todo en la conquista Romana de Hispania, será igualmente cosa ardua y complicada, y tras un periodo de paz bastante extenso de casi 20 años, la guerra volverá a los territorio de Lusitania y Celtiberia.

En esta ocasión, dará la impresión de que la generación que oyó contar desde niño la historia de la resistencia heroica de Numancia, o que creció oyendo leyendas y cánticos sobre las gestas de Viriato, tomará ahora las armas y se enfrentara a Roma; dando lugar a un nuevo periodo de guerras que si bien mal conocido y documentado, se prolongará otra vez en un extensísimo periodo de casi veinte años. Destacándose aquí la reanudación de las razzias lusitanas sobre el sur Peninsular un año sí y otro también, y la derrota a manos de los celtíberos de los “terribles cimbrios”, que habiendo entrado en Hispania para someterla a saqueo y depredación, llegados a la Celtiberia, encontraron en arévacos y pelendones, la horma de su zapato…

Posteriormente y tras otro periodo de paz de alrededor de diez años, aún quedarán ánimos entre celtíberos y lusitanos para tomar de nuevo las armas, si bien ahora implicándose en las guerras civiles de la República. Primero en la correosa y dura guerra Sertoriana, y posteriormente en las luchas de Pompeyo y César. Debiendo recalcarse aquí las batallas de Ilerda y de Munda, ambas acaecidas en Hispania.

*

Tras las guerras civiles, Hispania quedará agotada de tantos enfrentamientos y luchas y celtíberos y lusitanos ahora sí, quedarán definitivamente pacificados, viviéndose años de recuperación y sobre todo de consolidación del fenómeno de lo hispano-romano. El interior de Hispania se abría así a la romanización y era ya solo al norte, en tierras de cántabros y astures, que se mantenía la amenaza “bárbara”…

Serán las “Guerras Cántabras”, último episodio de la conquista romana de Hispania, entre el 29 y el 19 a.C. Diez años de dura guerra con el mismísimo emperador Augusto adentrándose en las fragosidades de la Cornisa Cantábrica…   Otro capítulo más de la apasionante de la Historia de España que por ahora, dejaremos para otra ocasión…

BIBLIOGRAFÍA:

  • Abascal, J. M.: 1986: “La Legio VII Gemina. Balance de la investigación y perspectivas. Actas Congreso Internacional Astorga Romana (Astorga 1985) I: 317-328. Astorga

-2009a: “El ejército romano en los siglos I-IV d.C.”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 282-288.

-2009b: “La participación hispana en los ejércitos romanos”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 289-300.

-2009c: “Los auxilia hispanos”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 301-312.

  • Almagro-Gorbea, M. 1997: “Guerra y sociedad en la Hispania céltica”. La guerra en la Antigüedad. Una aproximación al origen de los ejércitos en Hispania. Ministerio de Defensa. Madrid: 207-221.

-2009: “Las Guerras Civiles”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 235-246.

  • Blázquez Martínez, J. Mª, Montenegro, A., Roldán J. M., Mangas, J., Teja, R., Sayas, J. J., García Iglesias, L. y Arce, J. 1995: Hispania Romana. Historia de España Antigua Tomo II. Ediciones Cátedra. Historia. Serie Mayor. Madrid.
  • García Huerta, R.1997: “La guerra entre los pueblos célticos. Las fuentes literarias grecolatinas”. La guerra en la Antigüedad. Una aproximación al origen de los ejércitos en Hispania. Ministerio de Defensa. Madrid: 223-229.
  • Lorrio Alvarado, A. J. 2009: “Las Guerras Celtibéricas”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 205-223.
  • Morillo Ángel 2009: “Ejército y sociedad en la hispania romana”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 338-346.

-1995: “Guerra y paz en la España céltica. Clientes y hospites a la luz de las fuentes literarias”. Hispania Antiqua, 19: 15-36.

  • Novillo López, M. A. 2011: “La propetura cesariana en la Hispania Ulterior: La II guerra Lusitana”. Gerion 28, núm. (1): 207-221.
  • Peralta Labrador, E. 2009a: “La II Guerra Púnica”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 174-193

-2009b: “Las guerras Cántabras”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 247-265.

-2009c: “El ejército romano en los siglos II-I a.C.”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 267-281.

  • Pérez Vilatela, L. 1989a: “Notas sobre la jefatura de Viriato en relación con la Ulterior”. Archivo de Prehistoria Levantina. Homenaje a D. Fletcher Valls, 19: 191-204.

-1989 b: “Procedencia geográfica de los lusitanos de las guerras del siglo II a.C. en los autores clásicos (154-139)”. Actas de VII Congreso español de Estudios Clásicos (Madrid 1987): 257-262.Madrid

  • Quesada Sanz, F. 1997a: “Algo más que un tipo de espada. La falcata Ibérica”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 196-205.

-1997b: “Jinetes o Caballeros: entorno al empleo del caballo en la Edad del Hierro Peninsular”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 185-194.

-2009a: “La guerra en la cultura Ibérica”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 111-130.

-2009b: “Los mercenarios hispanos”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 165-173.

-2010: Armas de la antigua Iberia. De Tartessos a Numancia. La Esfera de los Libros. Madrid.

  • Rodríguez Martín, G. 2009: “Las guerras Lusitanas”. Historia militar de España- Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 224-234.
  • Roldán Hervás, J. M. 1974: Hispania y el Ejército romano. Universidad de Salamanca. Salamanca.

-1997a: “Los Hispanos en el ejército Romano”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 299-310.

-1997b: “El ejército romano republicano y alto imperial”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 281-297.

-1997c: “El ejército romano en Hispania”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 323-331.

  • Salinas Frías, M. 1986: Conquista y romanización de la Celtiberia. Universidad de Salamanca. Museo Numantino de Soria. Salamanca.
  • Sánchez Moreno, E. 1981: “Las incursiones de lusitanos en la Hispania Ulterior durante el siglo II antes de nuestra era”. Bracara Augusta, 35: 355-366.
  • Santos Yanguas, N. 2009: “Sertorio ¿un romano contra Roma en la crisis de la República? En G. Urso (ed.), Ordine e sovversione nel mondo greco e romano. Atti del convegna internazionale Cividale del Friuli. Pisa: 177-192.
  • Santos Yanguas, N. y Montero Honorato, Mª. P. 1983: “Viriato y las guerras Lusitanas”. Bracara Augusta, 37: 153-181.

Fuentes Clásicas:

Apiano. Historia de Iberia y Aníbal. Gómez Espelosín. Alianza Editorial. Madrid 1993. Claudio Eliano. Sobre la naturaleza de los animales. José Vara Donado. Akal. Madrid

1989.

Diodoro de Sicilia. Biblioteca Histórica, I-III. Parreu Alasá. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2001.

Dion Casio. Historia de Roma I-XXXV. Domingo Plácido. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2004.

Estrabón. Geografía, III-IV. García Ramón y García Blanco. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1992.

Floro Lucio Anneo. Epitome de la Historia de Tito Livio. Hinojo Andrés y Moreno Ferrero. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2000.

Julio César. Cometarios a las Guerras de las Galias. José Joaquín Caerols. Alianza editorial. Madrid 2002.

Justino/Pompeyo Trogo. Epitome de las Historias Filípicas de Pompeyo Trogo. José Castro. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1995.

Marcial. Epigramas. José Guillén y Fidel Argudo. Institución Fernando el Católico. Zaragoza 2003.

Orosio. Historias contra los paganos. Juan Fernández de Heredia. Prensas universitarias de Zaragoza. Zaragoza 2008.

Plinio el Viejo. Historia Natural II-VI. Antonio Fontán, Ana María Moure Casas e Ignacio García. Biblioteca Clásica Grados. Madrid 2000.

Historia Natural XII-XVI. Ana María Moure Casas. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2010.

Polibio. Historias I, II, III. Balasch Recort. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1983. Plutarco. Vidas paralelas VI: Sertorio-Eúmenes. Jorge Bergua Caveto. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2007.

Salustio. La concepción de la Historia en Salustio. Traducción obras menores (Historias). Santos Yaguas. Universidad de Oviedo. Oviedo 1997.

Suetonio. Vida de los Césares. Agudo Cubas. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1992.

Tácito. Germania. Requejo. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1981.

Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación, XXXI-XXXV, XXXVI, XL. Villar

Vidal. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1983.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Viriato y Numancia VI: Numancia derrota a Roma

en Cultura Celta/LA CONQUISTA ROMANA DE HISPANIA: VIRIATO Y NUMANCIA por
Casco moncayo - Horcas Caudinas

La Conquista Romana de Hispania: Viriato y Numancia. Parte VI

Tras la muerte de Viriato Roma se adentrará en el noroeste de Hispania. En las tierras de los galaicos. Allá se enfrentará a los brácaros y se vivirán episodios de gran dramatismo y heroicidad debido al carácter indómito de este remoto pueblo de los confines de Hispania.

 

Al mismo tiempo Roma tratará de poner fin a la rebeldía de Numancia enviando un ejército consular contra la pequeña ciudad celtibérica. El resultado será el de una de las derrotas más estrepitosas y vergonzosas de la historia de Roma. Numancia se proclamará vencedora y al igual que hizo anteriormente Viriato cuando derrotó al ejército consular de Serviliano, ofrecerá un acuerdo de paz en el que ser reconocida como “amiga libre e independiente de Roma”.

 

La victoria de Numancia hará virar entonces a los ambiciosos gobernadores romanos hacía el interior de la Meseta y el pueblo vacceo. Donde de nuevo y en esta ocasión en el asedio de Palentia, los romanos encontrarán en los duros celtíberos, la horma de su zapato…  

 

 

137 a.C.-

*Concluida la guerra de Viriato en el 138 a.C. el sucesor de Cepión en la Hispania Ulterior, el procónsul Décimo Junio Bruto, en gran medida como efecto colateral de la guerra contra los lusitanos, emprenderá una campaña contra los galaicos y el noroeste Peninsular.

Los pueblos galaicos habían guarecido a Viriato durante su huida de Cepión, formaban parte de un mundo ideológico y cultural similar al de Viriato, y posiblemente algunos de ellos se habían integrado también como miembros de su ejército. En este sentido y a decir de Apiano (Iber. 71), tras la muerte de Viriato y durante el 137 a.C. numerosas partidas de bandidos procedentes del territorio galaico se dejaron caer por territorios de la Lusitania y el sur Peninsular. La situación se hacía complicada para el procónsul, tanto por la movilidad de estas bandas y su número, como por la extensión del territorio abarcado  (desde el Betís hasta el Limia, pasando por el Tajo y el Duero). Esto le llevará a decidirse por atacar directamente las ciudades de procedencia de los saqueadores. Tratando de provocarles la necesidad de volver a sus hogares para defenderlos.

En su campaña por el noroeste Bruto cruzará la Lusitania saqueando todo a su paso y llegado al río Letes cruzará al otro lado, continuando su campaña por territorios hasta ese momento desconocidos para Roma[1]. Alcanzará así el corazón del territorio galaico luchando contra los brácaros en el torno del río Nimio, dándose épicos momentos de heroísmo, con las mujeres armadas luchando junto a los hombres, muriendo sin replegarse, dar la espalda o proferir gritos o lamentos, y en el caso de las mujeres capturadas, dándose muerte ellas a sí mismas y a sus hijos antes que aceptar el cautiverio (Apiano. Iber. 72).

[1] Aquí se contará una anécdota muy interesante (Estrab. III. 153)… Este río Letes del noroeste de Hispania, era confundido por los romanos con el legendario río Lete. Río de los confines del Mundo y en los entornos del Hades que al cruzarlo, provocaba en los mortales el olvido de quienes eran y cuál era su lugar de procedencia, perdiendo para siempre la memoria. El propio Décimo Junio Bruto pondrá fin al miedo supersticioso que paralizaba a sus hombres cruzando él mismo el río y llamándolos entonces por su nombre. Éstos, viendo que su general mantenía la memoria cruzarán también al otro lado (Plin. H.N. IV. 22 s. 35) Adentrándose a partir de ahí en el interior de Galicia.

La campaña de Bruto concluirá con la toma de Talabriga (ciudad galaica que tras aliarse con Roma después se rebelará),  y supondrá una primera vía de penetración de Roma en el noroeste Peninsular así como un primer contacto con los pueblos del norte de Hispania. No volviendo a aparecer “Galicia” en los planes de Roma hasta la campaña de Julio Cesar  del 61 a.C. (originada también en un conflicto con bandas de saqueadores lusitanos). Más adelante y ya con las Guerras Cántabras Galicia se incorporará definitivamente a Roma, si bien como todo el norte y noroeste Peninsular, con un grado medio y bajo de romanización.

*En definitiva, tras la guerra contra Viriato, los romanos como reflujo de ésta, atacarán Galicia, de la que probablemente surgen parte de las bandas de saqueadores que genéricamente Roma denomina lusitanos. Término que parecen referir para los romanos todo el mundo de la cultura castreña del centro-oeste y noroeste Peninsular. Algo parecido ocurrirá con la cultura meseteña a la que genéricamente designa como celtibérica. El fenómeno se vuelve a repetir en el último tramo de la conquista romana de Hispania, donde Roma englobará genéricamente como cántabro y astur, a todo lo referente a los pueblos en armas del norte Peninsular.

Por otra parte, tenemos que entender, que todos estos pueblos: lusitanos, vetones, galaicos,  cántabros, astures… serían pueblos de una celticidad arcaica que  usando la terminología de Almagro-Gorbea (1993 y 1995), podremos denominar “indoeuropea protocéltica”. Ese arcaísmo y por ende alteridad respecto de la celticidad más plena de los pueblos del interior de Hispania, parece ser reconocida por los  propios romanos no solo con esas generalizaciones que hemos señalado, sino también con la insistencia de las fuentes clásicas en afirmar el carácter más bárbaro y atrasado de los pueblos del norte y noroeste Peninsular.

  Del mismo modo, esa celticidad “más plena” que encontramos en la Meseta (y con esto queremos decir más afín a los modelos de celticidad que podemos encontrar en las Galias), no dejará de ser una celticidad genuinamente hispánica, dotada de características específicas propiamente celtibéricas. Destacando el hecho de que se dé impregnada de aportaciones culturales y étnicas del mundo ibérico. De ahí la terminología “celtiberos”, tanto como celtas de Iberia, como celtas “iberizados”. Siendo el ejemplo más claro de esto último, el uso del alfabeto ibérico por parte de los celtíberos.

En este orden de cosas y entre los cántabros, Peralta Labrador (2000) encuentra sobre un fondo protocéltico, desarrollos culturales posteriores derivados de la influencia del mundo celtibérico de la Meseta. Estas zonas de conexión entre un mundo y otro, de una misma raíz indoeuropea pero diferente nivel de celticidad, debieron crear un panorama muy heterogéneo con diversos grados y modelos más o menos arcaicos de dicha celticidad. Modelos que en cierta medida y como hemos indicado, parecerán poder recogerse en las propias fuentes clásicas.

*Pacificada la Hispania Ulterior, Roma tenía ahora las manos libres para centrarse en la Citerior, en la que cómo hemos podido ver en anteriores capítulos, los celtíberos, soliviantados por los éxitos de Viriato y las predicaciones de Olíndico, se habían alzando en armas de nuevo y desde el 143 a.C.  estaban poniendo las cosas muy difíciles a Roma…

*

*En la Hispania Citerior, mientras Bruto atacaba a los Galaicos, Roma enviaba un nuevo procónsul de nombre Cayo Mancino. El gobierno de Mancino en la Citerior supondrá un desastre antológico para las armas de Roma, siendo comparado y recordado por los romanos como un episodio tan vergonzoso como el legendario capítulo de las Horcas Caudinas[2].

Casco moncayo - Horcas Caudinas

[2] El episodio de las Horcas Caudinas, acaecido en el 321 a.C., supuso uno de los momentos más humillantes de la historia de Roma, y siempre fue recordado así como ejemplo moralizante para la ciudadanía romana:   En el año 321 a. de C. y en las luchas de Roma contra los samnitas,  un ejército romano intentó pasar los Apeninos por un estrecho desfiladero cercano a la ciudad de Caudio conocido como de las Horcas Caudinas. Los samnitas cortaron la salida del desfiladero con rocas y árboles y rodeando a los romanos, los metieron en una ratonera de la que para salir con vida, tuvieron que aceptar unas condiciones humillantes de rendición.

Los soldados romanos fueron desarmados y obligados a vestir únicamente con una túnica, debiendo pasar inclinados uno en uno por debajo de una lanza horizontal dispuesta sobre otras dos clavadas en el suelo. Desde entonces el propio dicho de “hacer pasar bajo las Horcas Caudinas” hará referencia a tener que pasar por unas condiciones de rendición humillantes.

Roma volvía así a atacar Numancia, esta vez con todos los efectivos de un ejército consular en lo que parece una campaña, para acabar definitivamente con el problema de la rebeldía numantina.

Mancino se dirigió directamente contra Numancia. Frente a la ciudad arévaca levantará un cerco, pero las salidas de los numantinos le provocarán numerosas bajas y finamente se verá obligado a replegarse sobre su campamento. Allí le llegará el rumor de que vacceos y cántabros acudían en ayuda de Numancia. Asustado pasará la noche sin hogueras y tratará de huir alcanzando los restos del antiguo campamento de Nobilior (campaña del 154 a.C.). Allí será bloqueado por los celtíberos sin darle escapatoria posible. Acorralado y con las posiciones sin fortificar los celtiberos le amenazarán con acabar con todos y no dejar ni uno vivo si no se aviene a pactar unas condiciones de paz definitiva con ellos.

Importante aquí resaltar este detalle: La propuesta de los celtíberos de teniendo al ejército romano a su merced no aniquilarlo, sino ofrecer un pacto para la paz. Al igual que Viriato, una vez conseguida la victoria total sobre Roma y sobre un ejército consular, los indígenas Hispanos no pasarán a cuchillo hasta el último romano, sino que mediante un acto de buena voluntad, y un perdón de la vida de los derrotados, tratarán de llegar a un status quo de igualdad con Roma. De “amigos libres del pueblo romano”. Tal como anteriormente hizo Viriato tras derrotar el ejército de Serviliano.

De nuevo el valor de los gestos denotará su peso en la concepción ideológica indígena, y la búsqueda de la paz será entendida como reconocimiento de la independencia indígena en relación de amistad con los romanos. Mancino capituló y Numancia se proclamó vencedora (de igual manera que Viriato frente a Serviliano en el 140 a.C.). Los numantinos se llevarán los bagajes y el armamento del ejército romano como botín y como detalle anecdótico, se recogerá que los numantinos se llevarán también los libros de cuentas del questor de Mancino. Éste al enterarse, volverá sobre sus pasos hasta territorio arévaco, donde será tratado con gran referencia, devolviéndosele, no solo sus libros, sino todo lo que quisiera del botín de guerra que les habían arrebatado (de nuevo el peso de los gestos, en este caso la generosidad como valor y gesto debido del vencedor). Graco, que así se llamaba el questor, en un rasgo de piedad muy propio de algunos romanos, se llevó solo el incienso utilizado en los sacrificios públicos (Plut. Tib. Grac. IV).

Por desgracia para los numantinos el Senado no aceptará la capitulación. Mancino defenderá su postura frente al senado alegando las vidas que había salvado y argumentó que Roma en el tratado con Numancia no perdía ninguna de sus posesiones en Hispania, y que en todo caso reconocía la independencia de la ciudad arévaca, la cual además quedaba como amiga de Roma. Para el senado las explicaciones de Mancino no fueron suficientes, y obligaron a Mancino a rendirse personalmente y entregarse él mismo a los numantinos, pues ellos, el Senado, no reconocía ninguna capitulación frente a Numancia. Mancino será llevado desnudo y atado frente a la ciudad arévaca y allí será abandonado a su suerte… Los celtíberos, en un rasgo de nobleza y dignidad, no lo aceptarán e ignorarán a Mancino, siendo devuelto llegada la noche al campamento romano. Mancino fue expulsado del Senado y retirada la ciudadanía romana. Más tarde llegó a recuperarla llegando a ser pretor. Al final de sus días se costeo una estatua en la que aparecía desnudo recordando el lamentable suceso…. (Plinio, NH. XXXIV. 18)

*Roma rechazó la capitulación de Mancino, pero al igual que con la falsa paz de Quinto Pomeyo, Numancia a pesar de no conseguir con sus victorias y buena voluntad una paz definitiva y un reconocimiento de su independencia, si obtendrá unos años de estabilidad sin conflictos directos con Roma. Así durante casi tres años consecutivos, los siguientes gobernadores de la Hispania Citerior no atacarán el territorio arévaco, que se habrá ganado un merecido respeto. Solo cuando una ambicioso Escipión consiga hacerse cónsul y organice su propio ejército, Numancia volverá a enfrentarse con Roma…

*Merece la pena destacar aquí cómo, en las guerras de Roma contra lusitanos y celtíberos, Viriato en el 140 a.C. y tres años después Numancia, consiguen derrotar respectivamente al ejército que se ha enviado contra ellos obteniendo una capitulación del procónsul que lo dirige. Y en ambos casos, pudiendo aniquilar al ejército romano, ofrecen sin embargo y con un acto de buena voluntad, un pacto de paz que les permita vivir en independencia y como amigos libres de Roma.

Obviamente este interesante paralelismo entre dos áreas y pueblos diferentes de la Hispania céltica y rebeldes ambos frente a Roma, nos estará dando claves de su universo ideológico. De su manera de entender la guerra y la victoria.

*

Ese mismo año de la derrota de Mancino, Emilio Lépido será enviado a la Hispania Citerior para sustituirle. No atacará a Numancia pero sí se lanzará sobre el territorio vacceo a saquearlo y obtener botín, haciéndose acompañar del gobernador de la Hispania Ulterior, Décimo Junio Bruto, quien regresaba en ese momento de su campaña victoriosa contra los Galaicos.

El senado hará gestiones para evitar esta campaña de saqueo deliberado del territorio Vacceo, pero el ambicioso Lépido, igual que anteriormente hizo Lúculo, no atenderá a razones, y atacará la capital vaccea de Palentia. Pondrá sitio a la ciudad, pero la situación se complicará progresivamente, con una ciudad que se niega a rendirse, que trata de impedir en lo posible el avituallamiento romano, y que consigue que la sombra del hambre se cierna sobre el campamento de Lépido y Bruto. Finalmente es condiciones muy precarias, Lépido tuvo que levantar el asedio en plena noche, pero percatados los vacceos, saldrán tras él causándole muchas bajas y obligándole a abandonar a heridos y enfermos. Debido a su desobediencia y lo desastroso de su campaña contra los vacceos, Lépido fue destituido y multado por el Senado.

136 a.C.-

*A Lepido le seguirá en el gobierno de la Hispania Citerior, Furio Filón, que entregará a Mancino a los numantinos, y que tampoco se atreverá a atacar la ciudad arévaca, contentándose con saquear las cosechas vacceas.

135 a.C.-

*El sucesor de Furio, Calpurnio Pisón, hará el mismo papel que el anterior. No afrontará el problema numantino, y tras saquear el territorio vacceo del que obtendrá escaso botín, invernará en la Carpetania (suponemos en Toledo o en Complutum, en la actual Alcalá de Henares).

*Desde el 137 a.C. Numancia permanece en paz, y tras dos años consecutivos robando grano a los vacceos el ejército romano en la Hispania Citerior, se debilitará y abandonará. En este estado de indisciplina lo encontrará Escipión cuando llegue a Hispania dispuesto a rendir la pequeña ciudad arévaca

*

BIBLIOGRAFÍA:

  • Abascal, J. M.: 1986: “La Legio VII Gemina. Balance de la investigación y perspectivas. Actas Congreso Internacional Astorga Romana (Astorga 1985) I: 317-328. Astorga

-2009a: “El ejército romano en los siglos I-IV d.C.”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 282-288.

-2009b: “La participación hispana en los ejércitos romanos”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 289-300.

-2009c: “Los auxilia hispanos”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 301-312.

Almagro-Gorbea, M.: 1993: “Los celtas en la península Ibérica: origen y personalidad cultural”.  En M Almagro-Gorbea (coord.) Los celtas: Hispania y Europa. Madrid: 121-173.

-1995: “Secuencia cultural y etnogénesis del centro y el noroeste de la península Ibérica”. Actas XXII CNA (Vigo 1993) Vol. I: 121-138.

-1997: “Guerra y sociedad en la Hispania céltica”. La guerra en la Antigüedad. Una aproximación al origen de los ejércitos en Hispania. Ministerio de Defensa. Madrid: 207-221.

-2009: “Las Guerras Civiles”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 235-246.

  • Blázquez Martínez, J. Mª, Montenegro, A., Roldán J. M., Mangas, J., Teja, R., Sayas, J. J., García Iglesias, L. y Arce, J. 1995: Hispania Romana. Historia de España Antigua Tomo II. Ediciones Cátedra. Historia. Serie Mayor. Madrid.
  • García Huerta, R.1997: “La guerra entre los pueblos célticos. Las fuentes literarias grecolatinas”. La guerra en la Antigüedad. Una aproximación al origen de los ejércitos en Hispania. Ministerio de Defensa. Madrid: 223-229.
  • Lorrio Alvarado, A. J. 2009: “Las Guerras Celtibéricas”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 205-223.
  • Morillo Ángel 2009: “Ejército y sociedad en la hispania romana”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 338-346.

-1995: “Guerra y paz en la España céltica. Clientes y hospites a la luz de las fuentes literarias”. Hispania Antiqua, 19: 15-36.

  • Novillo López, M. A. 2011: “La propetura cesariana en la Hispania Ulterior: La II guerra Lusitana”. Gerion 28, núm. (1): 207-221.
  • Peralta Labrador, E.: 2000: Los Cántabros antes de Roma”. Real Academia de la Historia. Madrid.

-2009a: “La II Guerra Púnica”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 174-193

-2009b: “Las guerras Cántabras”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 247-265.

-2009c: “El ejército romano en los siglos II-I a.C.”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 267-281.

  • Pérez Vilatela, L. 1989a: “Notas sobre la jefatura de Viriato en relación con la Ulterior”. Archivo de Prehistoria Levantina. Homenaje a D. Fletcher Valls, 19: 191-204.

-1989 b: “Procedencia geográfica de los lusitanos de las guerras del siglo II a.C. en los  autores clásicos (154-139)”. Actas de VII Congreso español de Estudios Clásicos (Madrid 1987): 257-262.Madrid

  • Quesada Sanz, F. 1997a: “Algo más que un tipo de espada. La falcata Ibérica”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 196-205.

-1997b: “Jinetes o Caballeros: entorno al empleo del caballo en la Edad del Hierro Peninsular”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 185-194.

-2009a: “La guerra en la cultura Ibérica”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 111-130.

-2009b: “Los mercenarios hispanos”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 165-173.

-2010: Armas de la antigua Iberia. De Tartessos a Numancia. La Esfera de los Libros. Madrid.

  • Rodríguez Martín, G. 2009: “Las guerras Lusitanas”. Historia militar de España- Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 224-234.
  • Roldán Hervás, J. M. 1974: Hispania y el Ejército romano. Universidad de Salamanca. Salamanca.

-1997a: “Los Hispanos en el ejército Romano”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 299-310.

-1997b: “El ejército romano republicano y alto imperial”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 281-297.

-1997c: “El ejército romano en Hispania”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 323-331.

  • Salinas Frías, M. 1986: Conquista y romanización de la Celtiberia. Universidad de Salamanca. Museo Numantino de Soria. Salamanca.
  • Sánchez Moreno, E. 1981: “Las incursiones de lusitanos en la Hispania Ulterior durante el siglo II antes de nuestra era”. Bracara Augusta, 35: 355-366.
  • Santos Yanguas, N. 2009: “Sertorio ¿un romano contra Roma en la crisis de la República? En G. Urso (ed.), Ordine e sovversione nel mondo greco e romano. Atti del convegna internazionale Cividale del Friuli. Pisa: 177-192.
  • Santos Yanguas, N. y Montero Honorato, Mª. P. 1983: “Viriato y las guerras Lusitanas”. Bracara Augusta, 37: 153-181.

Fuentes Clásicas:

Apiano. Historia de Iberia y Aníbal. Gómez Espelosín. Alianza Editorial. Madrid 1993. Claudio Eliano. Sobre la naturaleza de los animales. José Vara Donado. Akal. Madrid

1989.

Diodoro de Sicilia. Biblioteca Histórica, I-III. Parreu Alasá. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2001.

Dion Casio. Historia de Roma I-XXXV. Domingo Plácido. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2004.

Estrabón. Geografía, III-IV. García Ramón y García Blanco. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1992.

Floro Lucio Anneo. Epitome de la Historia de Tito Livio. Hinojo Andrés y Moreno Ferrero. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2000.

Julio César. Cometarios a las Guerras de las Galias. José Joaquín Caerols. Alianza editorial. Madrid 2002.

Justino/Pompeyo Trogo. Epitome de las Historias Filípicas de Pompeyo Trogo. José  Castro. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1995.

Marcial. Epigramas. José Guillén y Fidel Argudo. Institución Fernando el Católico. Zaragoza 2003.

Orosio. Historias contra los paganos. Juan Fernández de Heredia. Prensas universitarias de Zaragoza. Zaragoza 2008.

Plinio el Viejo. Historia Natural II-VI. Antonio Fontán, Ana María Moure Casas e  Ignacio García. Biblioteca Clásica Grados. Madrid 2000.

Historia Natural XII-XVI. Ana María Moure Casas. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2010.

Polibio. Historias I, II, III. Balasch Recort. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1983. Plutarco. Vidas paralelas VI: Sertorio-Eúmenes. Jorge Bergua Caveto. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2007.

Salustio. La concepción de la Historia en Salustio. Traducción obras menores (Historias). Santos Yaguas. Universidad de Oviedo. Oviedo 1997.

Suetonio. Vida de los Césares. Agudo Cubas. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1992.

Tácito. Germania. Requejo. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1981.

Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación, XXXI-XXXV, XXXVI, XL. Villar

Vidal. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1983.

Hay que salvar a los Hobbits

en Espiritualidad por
El Hobbit, hay que salvar a los Hobbit. La forja y la Espada

El valor del relato fantástico reside en su capacidad para trasladarnos símbolos y metáforas. En su capacidad entonces para convertirse en “leyenda y mito” y a través de un lenguaje sugestivo de personajes y episodios de resonancias arquetípicas, darnos lecciones de vida.

Nosotros humildemente pensamos que eso es lo que ocurre con el universo de Tolkien. Siendo así, de todos los errores que comete Sauron en la Guerra del Anillo Único, quizás el más importante sea el de haber menospreciado a los hobbits…

Que los sencillos, pequeños e “insignificantes” hobbits, tengan un papel fundamental en la Guerra del Anillo Único, es algo que Sauron parece incapaz de imaginar.

Y sin embargo, resultará que son los hobbits, los pequeños e “insignificantes” hobbits, esos que Sauron despreció y ni si quiera contempló en sus planes de guerra, los que terminaron por ser su talón de Aquiles…

*

De todos los errores que comete Sauron en la Guerra del Anillo Único, quizás el más importante es el de haber menospreciado a los hobbits…

Forja anillos para corromper y someter a hombres, elfos y enanos, pero los humildes hobbits, pareciera que le resultan tan insignificantes y simples que no hace cuenta de ellos en su estrategia general por dominar la Tierra Media. Como si pudiera ignorarlos sin más contando con que su sometimiento a la Sombra será cosa segura, y que su papel en la Guerra del Anillo será nulo.

Por el contrario, quizás el mayor acierto de Gandalf y Aragorn, es fijarse precisamente en los hobbits y contar con ellos. Especialmente Gandalf, que desde el principio se siente intrigado por la sencillez y aparente mundanidad de sus vidas, como si detrás de ellas, pudiera encontrarse una fuente de fortaleza y bondad imprescindible para los días oscuros que estaban por llegar…

Y es que podemos suponer que Sauron, en las cuentas generales que hace de su estrategia de guerra, cuenta con que quizás aún corrompiendo a Saruman, alguno de los subordinados de éste (como Gandalf), sea capaz de resistir y hacerle frente. Y del mismo modo, aún contado con alienar o desesperar a los senescales de Rohan y Gondor, posiblemente cuenta con que pueda surgir un líder capaz de aunar a los hombres en su lucha contra Sauron (obviamente aquí hablamos de Aragorn). Es decir, que “un mago y un rey” puedan estar en el tablero de juego, aún a pesar del poder de Sauron para corromper, alienar o desesperar a los habitantes de la Tierra Media, parece que hace parte de los planes del Señor Oscuro. Por decirlo así, cuenta con ello…

Ahora, que los sencillos, pequeños e insignificantes hobbits, tengan un papel fundamental en la Guerra del Anillo Único, es algo que Sauron parece incapaz de imaginar. Cabe pensar en una soberbia tan demoniaca, que frente a los humildes hobbits, solo contempla desprecio. Siendo entonces que su arrogancia, le impide ver cómo detrás de esa sencillez, se esconde esa fuente de fortaleza y bondad que sí que supo ver Gandalf, y que los convierte en pieza fundamental de la lucha contra Sauron.

Hasta tal punto es así que Sauron, desconociendo las potencialidades que podía guardar el alma de un buen hobbit, “ni se le pasa por la cabeza” la posibilidad de que haya alguien capaz de cargar con el Anillo hasta el Monte del Destino y destruirlo. Sea lo que sea lo que hagan aquellos que encuentren el Anillo Único, más tarde o más temprano éste los corromperá y sin apenas percatarse de ello, terminarán por servir al Señor Oscuro. Es así como piensa Sauron, y por eso, aún sabiendo que el Anillo Único ha sido encontrado, no protege ni guarda el acceso al Monte del Destino. Como si ese flanco en cualquier caso, estuviera cubierto…

Obviamente estaba equivocado y todos sabemos que es así. Que esa fue su perdición. Que si en lugar de despreciar a los hobbits hubiera hecho por conocerlos, se habría dado cuenta que si había alguien capaz de sobreponerse al poder corruptor del Anillo y cargar con él hasta Amon Amarth, ese alguien, sería un buen hobbit…

*

El valor del relato fantástico está en su capacidad para ser símbolo, metáfora, alegoría… Para convertirse en “leyenda y mito” y entonces a través de un lenguaje sugestivo de personajes y episodios de resonancias arquetípicas, dar lecciones de vida.

Nosotros humildemente, pensamos que eso es lo que ocurre con el universo de Tolkien. Siendo así, en este artículo queremos resaltar que en “El señor de los Anillos”, los antagonistas principales de Sauron son tres. Dos de ellos figuras paradigmáticas del mundo del mito y la leyenda que de siempre, hemos podido encontrar en este tipo de relatos. Nos referimos a la figura del Sabio y a la figura del Héroe. Gandalf y Aragorn respectivamente. Ahora, el tercero, y éste sería el gran acierto de Tolkien, el tercer antagonista del Señor Oscuro, resulta que son los hobbits. Esos humildes e “insignificantes” hobbits que Sauron despreció y ni si quiera contempló en sus planes de guerra, esos que sin embargo, terminaron por ser su talón de Aquiles…

Dicho esto ¿Qué son los hobbits? ¿Qué imagen o arquetipo se nos sugiere a través de ellos?

Todos entendemos y valoramos la figura del Sabio. Todos si tenemos un alma mínimamente avivada de Espíritu, aspiramos a la sabiduría y la fuerza que deriva de ésta. Y del mismo modo, si tenemos ese alma mínimamente tradicional o avivada de Espíritu, sentimos admiración hacia el Héroe y aspiramos a emularle, tratando de hacer nuestro su valor, su integridad, su entrega y su nobleza. “El Sabio y el Héroe” son así figuras paradigmáticas del mundo tradicional y siempre están presentes en todo gran ciclo mítico o legendario, no siendo posible concebir la “la lucha contra las Tinieblas” sin ellos. Ahora ¿y los hobbits? ¿Cómo es que Tolkien hace de ellos pieza esencial de esa lucha y cómo que está depende en última instancia de ellos? ¿Qué se nos está sugiriendo a través de esto?

Aquí diremos, que a nuestro entender, los hobbits son la grandeza de alma que se esconde en las gentes sencillas. La fortaleza y bondad muchas veces irreductible, que encontramos en gentes de vida sencilla y cotidiana entreverada sin embargo, de profunda espiritualidad. Una espiritualidad natural y espontanea, que no nace de ninguna formación o catequesis, y que tiene mayormente su origen en un fuerte sentimiento de comunidad. De hacer comunidad y encuentro. De convivir y conllevar con alegría y sana compañía la existencia. Ese es el mundo del que surgen Sam y Frodo y que los hace fuertes a pesar de ser pequeños. Ese es el mundo que seduce al sabio Gandalf y que le lleva a bailar divertido en las fiestas de los hobbits. El mismo mundo que desde la soberbia, desprecia Sauron…

*

La lección a partir de aquí parece clara:

Cultivemos la Sabiduría y la Vocación Heroica. Sin ellas la lucha por “El Retorno del Rey” no puede llevarse a cabo. Incluso el “Señor Oscuro” sabe que a pesar de sus acechanzas, siempre habrá un mínimo de sabiduría y heroísmo que no podrán ser corrompidos y a los que tendrá que hacer frente.

Pero Tolkien nos enseña que no basta con esto… que hay que cultivar también el espíritu de comunidad. Que hay que saber hacer comunidad y admirar la fuerza que reside en las cosas sencillas, y en las vidas llenas de afecto mutuo, de quienes se juntan y comparten esas cosas sencillas. Sin esperar nada a cambio, por puro amor al calor y alegría que surgen del encuentro auténtico con el otro. Hacer comunidad es así pieza fundamental de la lucha contra “las fuerzas del Mal”, y cultivar al hobbit que llevamos dentro, junto al ideal del sabio y el héroe, se convierte de este modo en parte imprescindible del camino de transformación interior que debemos recorrer, si queremos que Sauron no haga presa en la Tierra Media de nuestro corazón…

*

El Sabio, el Héroe y los Hobbits…

E ahí toda una bitácora para este mundo loco que tenemos hoy día.

Ahora, llegado este punto no podemos evitar plantearnos, que ocurriría entonces si Sauron contará con los hobbits en su plan y estrategia general. Si no los despreciara y sospechará que detrás de su sencillez y humildad, puede esconderse una fortaleza y bondad formidables. Un auténtico antagonista capaz de propiciar su derrota.

Trataría entonces y suponemos de corromperlos. De “gollumizarlos”, de envilecerlos y hacerlos vivir enfrentados. De romper su comunidad…

Si así fuera, la historia de la Guerra del Anillo Único podría haber sido otra. Quizás hubiera faltado un Frodo y sobre todo un Sam capaz de acompañarle, y el Anillo Único no habría sido destruido. Sauron podría haber vencido.

Volviendo entonces a valor simbólico y alegórico de este tipo de relatos, cabría preguntarse si no vivimos hoy día una época en la que el “Señor Oscuro”, ha reparado en los hobbits y está moviendo sus hilos para corromperlos…

De ser así nos lleva ventaja. No una ventaja cualquiera. Una ventaja que podría llegar a ser determinante: Si consigue romper los quicios naturales que llevan al ser humano a hacer comunidad y tener en las cosas sencillas una fuente de fuerza y sensatez, su “reino de oscuridad” podría llegar a imponerse.

Es así imprescindible salvar a los Hobbits.

Y para ello hay que cultivar nuestra propia “faceta hobbit” y tratar de hacer comunidad. Y hacerlo a conciencia. Pues hoy día, pudiera ser que la manera espontanea y natural de hacer comunidad y disfrutar y compartir las cosas sencillas, hubiera sido ya intoxicada por Sauron. Siendo entonces necesario actuar a conciencia y con esfuerzo y dedicación. Con el mismo esfuerzo y dedicación con el que cultivamos la sabiduría y la vocación heroica. Con el mismo esfuerzo con el que se forja la espada del Héroe y el Sabio comprende y se hace cargo del alma y naturaleza de las cosas. Sin los hobbits, el Sabio y el Héroe no podrán por si solos derrotar al Señor Oscuro. Sin el concurso de los hobbits la Guerra del Anillo no puede ganarse. Es perentorio entonces salvar a los hobbits. Quizás el Enemigo nos lleve ya ventaja y no haya tiempo que perder. Pongámonos entonces manos a la obra y nos esperemos más. Rencontrémonos con las cosas sencillas y la fuente de fuerza, alegría y cordura que éstas atesoran. Y hagamos de nuevo comunidad en torno a ellas. Hagamos calor, amistad, afecto mutuo, lealtad y autenticidad… Levantando con tan en apariencia humilde aspiración, un bastión que sin embargo una vez construido, ningún Señor Oscuro podrá doblegar.

 

La vía de la mano izquierda

en Espiritualidad por
ORIENTACIONES ESPIRITUALES PARA JÓVENES CYMERIOS Tercera parte: LA VÍA DE MANO IZQUIERDA

Tercera parte:

ORIENTACIONES ESPIRITUALES PARA JÓVENES CYMERIOS III

 

La Luz imperecedera, la tradición sapiencial y la conquista de alma…

Esos son los pilares de la rebelión y revolución contra el nihilismo moderno. Solo desde ahí puede ganarse la batalla.

Nihilismo que asola Oriente y Occidente en una era de ofuscación, alienación y fanatismo.

Frente a tanta estupidez levantemos la bandera de la lucha por un renovado ciclo de lucidez y sabiduría. De vocación heroica y visión épica y poética de la vida. De mito y símbolo como motor. De visión vertical, jerárquica y aristocrática de la existencia.

Una nueva cultura capaz de iluminar la vida y de convertirnos en personas fuertes y libres…

*

La Vía de la Mano Izquierda:

El argumento de la vida sigue siendo el mismo, los dones y adversidades de la vida también. Lo que ha cambiado son las vías y herramientas de orientación y apoyo. Lo que ha cambiado es la “tradición”….

En la Tradición, el argumento de la vida es el “progreso espiritual”, siendo el “progreso material”, un mero medio o soporte para el desarrollo de dicho argumento. Ahora, el día que la “tradición” (entendida aquí en su sentido más histórico y contingente), plantea que el “progreso espiritual” no está en manos del Hombre y que éste, poco o nada puede hacer respecto de la Trascendencia, será cuestión de tiempo que la propia “tradición”, quede relegada a un lado. Convirtiéndose en una cosa del pasado que poco puede indicar ya sobre cuál es el camino a seguir…

Esto es así, porque si el Hombre no puede acercarse o “hacer méritos” respecto de la Trascendencia, ni desde el entendimiento ni desde la ética, el “progreso espiritual” se convierte entonces en una cuestión que poco o nada tiene que ver con su vida y que por tanto, está llamada a ser dejada atrás. Relegándose a la esfera de lo meramente personal, o al recuerdo de una época “oscurantista” que “por suerte”, podemos olvidar…

Obviamente es de este modo que se habrá producido el advenimiento de la Modernidad. La cual establecerá que la Tradición ha sido superada y que el “progreso material”, es el verdadero argumento de la vida. Y que éste, puede conducirnos a la felicidad e incluso algún día, a una suerte de mundo ideal y paraíso terrenal de paz y bienestar.

La Modernidad se erige así en sustituta de la Tradición y ésta queda reducida a un paisaje de “ruinas” del pasado que aún a pesar de su encanto, bueno es que “su mundo” ya no sea el nuestro… Y sin embargo, nada parece indicar que el “mundo feliz” del progreso y la Modernidad esté próximo y más aún, parecerá claro que la desazón y el desencanto, se han convertido en el signo de nuestro tiempo. Y es que a pesar del Mundo Moderno, el argumento de la vida sigue siendo el mismo, y los dones y adversidades de la vida, también…

*

La “tradición”, en su sentido histórico y contingente, efectivamente ha quedado reducida a ruinas y por evocadora que sea, ya no es vía y herramienta de “progreso espiritual”. Estamos huérfanos de “tradición”… Ahora, dicha “tradición”, entrecomillada y con minúsculas, solo es un vehículo de la Tradición con mayúsculas, de la “Tradición Eterna”, la cual no depende de nada contingente o histórico y no puede ni gastarse ni agotarse, siendo en sí misma y siempre, fuente perenne de sabiduría y fuerza.

Lo que ha ocurrido entonces, es que dicho “vehículo”, por mor de sus desviaciones y herejías (fundamentalmente dudar del Hombre como portador de “Luz y Fuerza suficientes”[1]), dejó de ser una herramienta y vía al servicio del “progreso espiritual”, abriéndose de esta manera las puertas a la subversión moderna o lo que es lo mismo, a la Edad Oscura. Se preparo así el terreno a la Medianoche del Mundo que hoy día es ya, el signo de nuestro tiempo.

Pero la Luz de lo Alto no se aparta y es posible aún huérfanos de “tradición” y en pleno Kali Yuga, recorrer el Camino del Espíritu y dar cumplida realización al argumento de la vida. Es posible hacer de la “necesidad virtud” y “cabalgar el tigre” de la Modernidad, convirtiendo a ésta en oportunidad de un nuevo despertar. De un nuevo comienzo en el que los paradigmas del mundo moderno, son dados las vuelta para decantar justo lo contrario, y en el que la “revolución espiritual”, ya no depende del pasado para echar a andar, pues la fuente de la que se nutre no está “más atrás”, sino en “lo Alto y en lo Profundo”. Es decir, en lo Eterno e Inmutable, y en el centro del Corazón…

Esa es la Vía de la Mano de la Izquierda. El Camino del Espíritu para cuando llega la Medianoche del Mundo. La Revolución que necesita nuestra época. Esa que forja nuestras almas en la “Llama Imperecedera” y convierte nuestras vidas, en una Espada capaz de hacer del Tigre de la Modernidad, no la “Bestia del fin del Mundo”, sino la montura del Héroe…

[1] Será interesante señalar aquí, cómo esa herejía que duda de que el alma humana contenga “Gracia Suficiente” como para recorrer el “Camino del Espíritu”, se ve a su vez acompañada y como en contrapartida, de la herejía “luciferina” por la cual el Hombre por sí mismo, en su mero “yo” más contingente, es ya casi un “dios en la Tierra”. Ambas herejías serán muy sintomáticas del desorden moderno y frente a ambas se posiciona la Tradición. Pues para ésta, hay “Gracia Suficiente”, pero por delante y hasta la “Realización del Espíritu” en nuestras almas, hay también un largo camino de disciplina, esfuerzo y perseverancia. Camino cuya parada final no es sino una victoria interior en la que precisamente, ese “yo contingente”, es superado. Tanto en sus debilidades, como en su vanidad ególatra de no querer ser dejado atrás…

Se hacen llamar LAIESKEN, y son una fratria guerrera del siglo XXI…

Se hacen llamar LAIESKEN, y son una fratria guerrera del siglo XXI…

Me invitaron a pasar un fin de semana con ellos en una preciosa masía en la Garrocha. Allí entre hayas y robles se entrenó el cuerpo, los músculos y la lucha cuerpo a cuerpo. Pero también en alma… con ponencias, tertulias, meditación y camaradería. Una de las ponencias la impartí yo mismo y es ésta que ahora comparto en “La Forja y la Espada”.

El más joven de ellos tiene poco más de 20 años. El mayor poco más de 30. Cada uno de ellos en sí mismo tan auténtico y cercano como singular. Algunos con algo como de “personajes” de la Tierra Media; como montaraces pensativos y graves, o enanos fuertes, duros y callados, o arqueros elfos de mirada perspicaz, o recios jinetes de Rohan… Otros con algo como de renovadas tribus urbanas en las que fuera posible, que Ian MacKaye hiciera de Jünger su referente, o que Eddie Cochran se convirtiera a la Tradición Eterna. Y otros también con algo como de barbudos visigodos enamorados de la antigua Grecia, mientras uno más, más vulnerable e inseguro, nos conquistaba sin embargo a todos con su carácter entrañable y carismático.

Pero en definitiva y en lo importante, en todos ellos una nueva y esperanzadora juventud a la que el nihilismo moderno les parece mediocre e idiota. Una juventud que hace de la Lucidez, la Fuerza y la verdadera Libertad, el antídoto seguro frente a la ofuscación y estupidez de nuestro tiempo.

Son así buscadores convencidos del “Fuego Secreto” y nada ni nadie les va hacer abandonar su objetivo. Son Guerreros del Espíritu y hay futuro si hay Camino y ellos, están haciendo Camino…

LAIESKEN

Erase una vez unos niños que jugaban a ser caballeros, bárbaros y magos que salvaban princesas y mataban dragones. A medida que crecían se fijaban referentes que a la mayoría resultaban anacrónicos o fantasiosos. Niños y adolescentes que preguntaban demasiado,  a los que no les cuadraba casi nada, que se repetían: “debe existir algo más”. La pretensión de ser Héroes en un mundo moderno sigue viva en nosotros y ahora tenemos la certeza de que hay algo más. Un conocimiento profundo que nos abre las puertas de una realidad Trascendente. Una realidad Trascendente que exige un Camino. En este Camino, cada hombre se deberá enfrentar a sus propios demonios solo, pero escogemos compartir Dirección… Somos un grupo de hombres que aspiran a Héroes, a la conquista y el conocimiento de lo Trascendente bajo y por la gracia de Dios Padre en los Cielos. Y a pesar del escenario moderno que hemos escogido vivir, no nos retiramos ni nos escondemos; nos mantenemos en pie en un mundo en ruinas y no nos damos a la desazón ni a la desesperanza. Si hemos nacido en este tiempo es porque nos va la marcha, y juntos marchamos en este Camino, avanzando alegres a base de esfuerzo y disciplina para conocernos y hacernos fuertes física y mentalmente y en nuestra percepción y relación con el mundo. Nuestro referente, las “mannerbünde”, las cofradías guerreras de la antigua Europa, grupos de hombres libres en los que se forjan, más que hombres y amigos, Héroes y Camaradas…

 

Pep.

 

Viriato y Numancia V: El fin de Viriato

en Cultura Celta/LA CONQUISTA ROMANA DE HISPANIA: VIRIATO Y NUMANCIA por
La Conquista Romana de Hispania: Viriato y Numancia.20 años de guerras

La Conquista Romana de Hispania: 20 años de guerras

La Muerte de Viriato y el fin de la resistencia lusitana 

La conquista romana de Hispania duró cerca de doscientos años. Dos siglos en los que a lo largo de un arduo proceso los pueblos célticos, ibéricos y celtibéricos pasaron a formar parte de Roma. Durante ese tiempo se sucedieron grandes episodios históricos así como grandes momentos de épica y heroísmo: la Segunda Guerra Púnica, las Guerras Celtibéricas y Lusitanas, las Guerras Sertorianas, la Guerra de César y Pompeyo, las Guerras Cántabras… Y quizás en todo este proceso y como paradigma de la resistencia indígena a la conquista romana, las luchas de Viriato y de Numancia. Lusitanos y Celtíberos frente a los invasores romanos de mano respectivamente, de un líder guerrero y de una ciudad, tan pequeña como indomable…

 

En este quinto episodio de nuestra crónica sobre “Las guerras de Viriato y de Numancia”, llegamos quizás a uno de los momentos más trágicos y conmovedores de las luchas contra Roma en la península Ibérica: Viriato se encontrará con que Roma no acepta los términos de la paz e independencia que ha conseguido con sus victorias, y la guerra se reanudará con renovado ahínco y determinación. Perseguido hasta los confines de Hispania y obligado a tomar decisiones tan duras como dolorosas, Viriato finalmente se avendrá a un nuevo intento de negociación. Siendo entonces que la vileza de Roma así como la bajeza humana, se unirán en una traición digna de una obra shakesperiana…

 

La presente crónica no pretende ser exhaustiva o académica y si bien se elabora desde el rigor, su vocación es fundamentalmente divulgativa. En este sentido y en orden a facilitar la lectura recogeremos al final de cada parte las fuentes bibliográficas pero no las trasladamos al texto más que puntualmente.

 

*

139 a.C.-

*Tal como vimos en el anterior capítulo, Viriato había conseguido con su victoria sobre el ejército consular de Serviliano, el reconocimiento de su independencia así como el status de “amigo del pueblo de Roma”. Sin embargo, poco iba a durar el pacto de paz y la alianza entre romanos y lusitanos, pues el propio hermano de Serviliano, Cepión Máximo Emiliano, repudiará los tratados firmados con Viriato, y hostigará al senado hasta conseguir de éste la ruptura del pacto y la reanudación de la guerra.

Llegado a Hispania como nuevo procónsul y con un renovado ejército, hará la guerra abiertamente y sin remisión, atacando y tomando en primer lugar la ciudad de Erisana (posiblemente la actual Azuaga, en Bajadoz), aliada de Viriato durante años y escenario en el que Serviliano, había cosechado su estrepitosa derrota. Seguidamente Cepión, con fuerzas mucho mayores que las que en ese momento disponía Viriato, saldrá en su persecución.

Aquí hay que pensar, que tras el tratado de paz que Viriato consigue así como tras su reconocimiento como amigo de Roma, su ejército habría sido en gran medida desmovilizado. Los largos años de guerra y fatigas, la victoria sobre Serviliano, y la aparente paz e independencia conseguida, habría movido al grueso de sus hombres y por decirlo así, a “volver a sus casas”.

Es así que llegado Cepión, con un nuevo ejército consular y decidido a reanudar la guerra, a Viriato no le habría quedado otra opción que huir…

Viriato huirá a través de la Carpetania destruyendo todo a su paso y buscará refugio entre los vetones, posiblemente en su “santuario” y base de operaciones del la actual sierra de San Vicente. Desde allí y haciendo gala de nuevo de su astucia, conseguirá engañar a Cepión, al que hará creer que se disponía a entablar batalla campal con él, para sin embargo y mediante una hábil maniobra, escapar “con menosprecio y tan rápidamente que ni siquiera pudieron darse cuenta sus perseguidores, de hacia dónde había salido huyendo” (Apiano. Iber. 70).

Viriato escapará entonces más al norte, refugiándose entre los galaicos, siendo que hasta allí lo perseguirá Cepión, asolando a su paso los campos de éstos y de los vetones. Lo apurado de la situación y la persecución de Cepión incluso hasta territorio galaico, moverá a Viriato a buscar algún tipo de negociación, ejerciendo de mediador el gobernador de la Hispania Citerior, Pompilio Lenas. En la negociación los romanos exigirán a Viriato la entrega de rehenes y desertores, y se entenderá aquí que esos desertores, no serán sino antiguos soldados auxiliares y aliados hispanos de Roma, avenidos a abandonar las filas de ésta para a unirse al ejército de Viriato y luchar con él, contra sus antiguos amos.

Viriato, en lo que quizás pudo ser su gran error, accederá a las solicitudes de los romanos, ejecutando eso sí él mismo y previamente, a algunos de estos desertores. Por decirlo así, prefiriendo matarlos él, antes de que los matasen los propios romanos. Nos podemos imaginar aquí lo traumático del episodio, tanto para Viriato como para sus hombres, en lo que debió ser uno de los momentos más bajos para todos ellos…

Cabe señalar también aquí, cómo entre los desertores ejecutados por Viriato, estará su propio suegro, Astoplas, antigua aliado de Roma que tras el matrimonio de su hija con el rebelde lusitano, se unió a las filas de éste.

Astoplas debía pertenecer a algún tipo de élite terrateniente favorecida por los romanos en el sudoeste de la Península, y destaca la anécdota de las riquezas de las que hizo gala en las bodas de su hija con Viriato, y de cómo éste, manifestó su indiferencia hacia la riqueza puramente material de su suegro:

“Cuando con motivo de su matrimonio se exhibieron copas de oro y toda clase de vestidos y lujosos bordados, (Viriato) apoyado en su lanza los contemplaba sin ningún signo de admiración o sorpresa, sino que mostraba más bien un sentimiento de desdén (….) dejando caer muchas observaciones sobre (…) la necedad de enorgullecernos de los dones inestables de la fortuna”

Diodoro de Sicilia XXXIII, 7, 1-2.

 

Cepión en todo caso, no quedará satisfecho con el sacrificio de los desertores y exigirá una vez resuelto éste asunto, la entrega incondicional de las armas. Esto obviamente supuso demasiado para Viriato, las armas eran el símbolo de su condición guerrera, su libertad y su dignidad, y la entrega de las mismas era algo por lo que ningún caso estaba dispuesto a pasar. Recordemos aquí las fuentes romanas al hablar de los pueblos hispanos y su relación con las armas, los caballos o la guerra:

“Les era preferible morir luchando con gloria a que sus cuerpos desnudados de sus armas fueran entregados a la más abyecta esclavitud”

Diodoro de Sicilia, V 33, 25.

“Los caballos y las armas le son más queridos que su propia vida”

Trogo Pompeyo 44, 2, 3.

Viriato romperá así las negociaciones y marchará de nuevo a esconderse a las montañas y zonas más salvajes y abruptas, suponemos del noroeste y oeste de Hispania. La información a partir de aquí es bastante confusa pero parecerá que Cepión no cejará en su persecución y que Viriato, de nuevo mediante su astucia y técnica de guerrillas, conseguirá ir escapando si bien posiblemente cada vez más aislado y debilitado.

Finalmente ese mismo año, y regresado al que había sido su santuario y guarida durante todos estos años de guerra (el “Monte de Venus” en la actual sierra de san Vicente de Toledo), Viriato se enfrentará de nuevo a los romanos. Tras sucesivos choques en los que Viriato no termina de ser derrotado, pero en los que tampoco logra poner fin a la “caza al hombre” a la que se ha visto sometido, Viriato se decide a pasar de nuevo a las negociaciones.

Según Apiano (Iber. 74), Viriato envió a negociar con Cepión a “los más leales de sus amigos: Audax, Ditalcón y Minuro”.

Naturales de la Bética, concretamente de Urso (Osuna), los tres parece que pudieran ser antiguos auxiliares hispanos del ejército romano en la Turdetania, que al inicio de las guerras de Viriato, habrían abandonado las filas romanas para unirse a las tropas del rebelde lusitano. Cosa que por otra parte debió darse con cierta profusión en muchas áreas de la Hispania Ulterior.

En todo caso, la épica y tragedia de la historia de Viriato alcanza aquí uno de sus momentos más dramáticos, pues por motivos que se nos escapan pero en los que seguro estuvo presente la entrega de desertores a Cepión en la anterior negociación, Audax, Ditalcón y Minuro, serán “corrompidos” por Cepión y traicionarán a Viriato matándolo mientras dormía ( Apiano. Iber. 74).

Apiano lo cuenta así: “corrompidos por Cepión mediante grandes dádivas le prometieron que darían muerte a Viriato. Y lo asesinaron de este modo: Viriato solía dormir poco a causa de sus preocupaciones y esfuerzos, y la mayor parte de las veces descansaba armado, para que al despertarse estuviera dispuesto inmediatamente a todo. Así pues, sus amigos podían visitarle durante la noche. A causa de esta costumbre, Audax y sus secuaces y después de vigilarle, pudieron entrar en su tienda en el primer sueño, como si en efecto algo importante urgiera comunicarle, aprovechando entonces para degollarle. Como estaba protegido por la armadura no era posible matarle por otra parte del cuerpo. A causa de lo certero de la herida pudieron escapar hasta Cepión sin que nadie se diera cuenta de lo ocurrido (…) Los sirvientes de Viriato y el resto del ejército, cuando llegó el día y pensando que todavía descansaba, se sorprendieron por lo inhabitual de su sueño, hasta que algunos se dieron cuenta de que aunque armado yacía cadáver (…) lo que les dolió de manera más especial fue no poder encontrar a quienes lo habían hecho (Iber. 74).

La tragedia se consumaba y tanto los traidores como el propio Cepión, dejaban su nombre grabado en los anales de la indignidad y la vergüenza. En este sentido el propio senado de Roma se avergonzó de lo ocurrido y rechazó la acción como indigna, negando el triunfo a Cepión.

* Viriato fue honrado por sus hombres con un auténtico funeral guerrero digno de héroe homérico, unas extraordinarias exequias que las propias fuentes romanas no pueden sino detenerse a detallar: “Tras haber adornado a Viriato del modo más espléndido le prendieron fuego sobre lo alto de una pira funeraria y le inmolaron numerosas víctimas. Por secciones la infantería y la caballería marcharon alrededor del cadáver mientras entonaban cánticos al modo bárbaro para después sentarse todos en torno a él hasta que el fuego se extinguió. Una vez concluido el ceremonial iniciaron un certamen de combates singulares sobre su tumba” (Apiano, Iber. 75).

Obviamente, la información que se nos da aquí sobre el universo de creencias del mundo prerromano en Hispania en riquísima. Trasluciéndose toda una concepción épica, heroica y guerrera de la vida, la muerte, el mérito y la ejemplaridad, que no puede sino hacer eco tanto con el mundo que Homero retrata en su Iliada (recordemos los funerales de Patroclo), como con el mundo que se recoge en las sagas vikingas y la antigua Escandinavia. De igual manera, un universo análogo de creencias éticas, estéticas y espirituales en torno a la figura del guerrero y el ideal del héroe, podrá encontrarse en los cantares de gesta del medievo europeo. De Roldan al Cid, de los Nibelungos a la muerte del rey Arturo. Evidentemente en este caso, todo ello recogido con las correspondientes vestiduras del cristianismo medieval.

Dará la impresión en este sentido, que desde la lejana Edad del Bronce y pasando por las culturas bárbaras de la Edad del Hierro, hasta llegar a la Edad Media, una misma idea de fondo se habría mantenido viva entre los pueblos europeos. Una idea que hace de los valores heroicos y guerreros, un puntal fundamental de su concepción del mundo.

Por otra parte, es de suponer que el funeral de Viriato se habría llevado a cabo en algún lugar de la actual sierra de san Vicente, en la provincia de Toledo. Sierra donde se encontraba ese “monte de Venus” que sirvió de refugio y “cuartel de invierno” a Viriato, durante sus ocho años de guerra contra Roma. También lugar donde tuvo sus últimos enfrentamientos con Cepión.

Por desgracia, no tenemos todavía información arqueológica al respecto, pero sería interesantísimo poder encontrar los posibles restos del funeral, léase aquí víctimas, cremaciones, armas, etc…

Cabe destacar los elogios de los propios autores romanos a la figura de Viriato. Elogios a través de los cuales se traslucirá no ya la admiración para con el enemigo vencido, si no también la ejemplaridad de éste para con el ideal de virtus de la propia Roma:

Viriato consiguió que durante los ocho años que duró su guerra contra Roma, un ejército constituido de elementos diversos nunca se le rebelara y siempre fuera sumiso y resuelto a la hora del peligro. Fue el que más dotes de mando tuvo entre los bárbaros, y el más atrevido ante todo y por delante de todos, y el más presto y generoso en el reparto del botín. Pues nunca aceptó tomar una parte mayor aunque continuamente se le animase a ello, e incluso lo que tomaba se lo entregaba a quienes más se habían destacado en la lucha”.

Apiano. Iberia. 75.

“Viriato estaba satisfecho con cualquier comida que tuviese y cualquier bebida le satisfacía; la mayor parte de su vida la paso al raso y estaba satisfecho con lo que la naturaleza le daba. En consecuencia, era indiferente al calor o al frió (…) satisfacía todas sus necesidades con cualquier cosa que encontrase a mano como si fuese la mejor (…) llevaba adelante la guerra no por la búsqueda de ganancias personales, o de poder, o movido por la ira, sino por el placer de las hazañas de la guerra en sí misma; pues se consideraba a la vez amante de la guerra y señor de la guerra”

Dión Casio XXII, 73, 1-4.

 

“Viriato consideraba la autosuficiencia su mayor riqueza, la libertad su patria, y la supremacía derivada del valor su más segura posesión”

Diodoro de Sicilia, XXXIII; 7, 3.

“Viriato en el reparto del botín nunca tomaba una parte mejor que la de sus compañeros y de lo que tomaba, le obsequiaba a los soldados que más se lo merecían o más lo necesitaban”

Diodoro de Sicilia, XXXIII 33, 21.

*Ese mismo año de la muerte de Viriato, el gobernador de la Hispania Citerior, Pompilio Lenas, no se atreverá atacar a Numancia y la concederá un breve descanso que durará lo que su gobierno. Sin embargo esto no le impedirá saquear los territorios vacceos para impedir los aprovisionamientos de grano de la ciudad arévaca, y saquear el territorio Lusón, del que en todo caso y al parecer, no conseguirá obtener botín. Por otro lado y cómo ya hemos visto, en vista de su inoperancia en la Citerior, servirá como negociador en la Ulterior en la guerra contra Viriato.

Esta misma línea de actuación la mantendrá al año siguiente, no llegándonos información alguna de nuevos enfrentamientos con Numancia.

En este sentido, a pesar de esas malas artes de Pompeyo que hemos podido ver en el anterior capítulo, los numantinos conseguirán dos años de relativa paz. Quizás en parte porque el senado mientras resuelve el litigio “Numancia vs Pompeyo”, o una vez resuelto éste, no estima oportuna una gran campaña contra Numancia. Quizás también porque ni hay efectivos suficientes ni preparados, como para reanudar la guerra en toda regla, contra la pequeña pero indomable ciudad arévaca.

138 a.C.-

*Muerto Viriato, los lusitanos nombran un sucesor en la persona de Taútalo, y al año siguiente, harán campaña tratando de saquear la actual Cartagena. Cepión los derrotará al cruzar los lusitanos el Betís y Taútalo, muy inferior al romano, se entregará con su ejército a Cepión, con la esperanza de ser reconocidos como súbditos de Roma. Cepión les arrebatará las armas y su sucesor Décimo Junio Bruto, los repartirá tierras reasentándolos en Valentia (no la de la costa levantina si no en el actual Portugal).

Era el fin de la guerra de Viriato, iniciada en el 147 a.C. y concluida nueve años después en el 138 a.C. Un conflicto que a su vez se remontaba a mucho antes y a las razzias lusitanas en la Hispania Ulterior y la Turdetania. Razzias que habrían comenzado en el 154 a.C., que ya se habían dado en momento tan temprano de la presencia romana en Hispania como el 195 a.C., y que suponían uno de los rasgos característicos de las luchas de Roma contra los lusitanos.

Posteriormente los lusitanos volverán al tablero de las luchas de Roma en Hispania con las Guerras Sertorianas (78-72 a.C.). Esta vez una guerra civil romana trasladada a la península en la que los lusitanos, jugarán un papel fundamental. Constituyéndose parte importante del ejército sertoriano, así como haciendo del “rebelde romano”, líder de la “disidencia” hispana frente a los mandatos del senado de Roma.

Finalmente será en el 61 a.C. y de mano del propio Julio César, que se dará el “último acto” de las luchas de Roma contra los lusitanos. Esta vez con el legendario general romano gobernando en sus años de juventud la Hispania Ulterior, y haciendo campaña contra los lusitanos, en reprimenda de nuevo a los saqueos y razzias de éstos. César los perseguirá y sitiará en torno al llamado “Monte de Hermes” (la actual sierra de la Estrella y posible “montaña sagrada” para el mundo lusitano), continuando después su persecución contra los últimos rebeldes lusitanos hasta Galicia y posiblemente el entorno de la actual Ría de Vigo y las Islas Cíes. Allí doblegará los últimos rescoldos de la resistencia lusitana.

Desde el año 195 a.C. al 60 a.C. un larguísimo periodo de guerras y enfrentamientos en el que los lusitanos, acompañados en muchas ocasiones por vetones y galaicos, y durante las guerras de Viriato, por rebeldes antiromanos de la Turdetania y la Carpetania, se constituirán como unos de los enemigos más formidables y pertinaces de la historia de Roma. Un pueblo hispano entonces del que sabiendo que está en nuestras raíces, podemos estar orgullosos de su espíritu guerrero e indomable independencia. Teniéndolo presente como enseñanza y ejemplo de nuestro pasado, para la formación del carácter de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

*

BIBLIOGRAFÍA:

  • Abascal, J. M.: 1986: “La Legio VII Gemina. Balance de la investigación y perspectivas. Actas Congreso Internacional Astorga Romana (Astorga 1985) I: 317-328. Astorga

-2009a: “El ejército romano en los siglos I-IV d.C.”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 282-288.

-2009b: “La participación hispana en los ejércitos romanos”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 289-300.

-2009c: “Los auxilia hispanos”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 301-312.

  • Almagro-Gorbea, M. 1997: “Guerra y sociedad en la Hispania céltica”. La guerra en la Antigüedad. Una aproximación al origen de los ejércitos en Hispania. Ministerio de Defensa. Madrid: 207-221.

-2009: “Las Guerras Civiles”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 235-246.

  • Blázquez Martínez, J. Mª, Montenegro, A., Roldán J. M., Mangas, J., Teja, R., Sayas, J. J., García Iglesias, L. y Arce, J. 1995: Hispania Romana. Historia de España Antigua Tomo II. Ediciones Cátedra. Historia. Serie Mayor. Madrid.
  • García Huerta, R.1997: “La guerra entre los pueblos célticos. Las fuentes literarias grecolatinas”. La guerra en la Antigüedad. Una aproximación al origen de los ejércitos en Hispania. Ministerio de Defensa. Madrid: 223-229.
  • Lorrio Alvarado, A. J. 2009: “Las Guerras Celtibéricas”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 205-223.
  • Morillo Ángel 2009: “Ejército y sociedad en la hispania romana”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 338-346.

-1995: “Guerra y paz en la España céltica. Clientes y hospites a la luz de las fuentes literarias”. Hispania Antiqua, 19: 15-36.

  • Novillo López, M. A. 2011: “La propetura cesariana en la Hispania Ulterior: La II guerra Lusitana”. Gerion 28, núm. (1): 207-221.
  • Peralta Labrador, E. 2009a: “La II Guerra Púnica”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 174-193

-2009b: “Las guerras Cántabras”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 247-265.

-2009c: “El ejército romano en los siglos II-I a.C.”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 267-281.

  • Pérez Vilatela, L. 1989a: “Notas sobre la jefatura de Viriato en relación con la Ulterior”. Archivo de Prehistoria Levantina. Homenaje a D. Fletcher Valls, 19: 191-204.

-1989 b: “Procedencia geográfica de los lusitanos de las guerras del siglo II a.C. en los autores clásicos (154-139)”. Actas de VII Congreso español de Estudios Clásicos (Madrid 1987): 257-262.Madrid

  • Quesada Sanz, F. 1997a: “Algo más que un tipo de espada. La falcata Ibérica”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 196-205.

-1997b: “Jinetes o Caballeros: entorno al empleo del caballo en la Edad del Hierro Peninsular”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 185-194.

-2009a: “La guerra en la cultura Ibérica”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 111-130.

-2009b: “Los mercenarios hispanos”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 165-173.

-2010: Armas de la antigua Iberia. De Tartessos a Numancia. La Esfera de los Libros. Madrid.

  • Rodríguez Martín, G. 2009: “Las guerras Lusitanas”. Historia militar de España- Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 224-234.
  • Roldán Hervás, J. M. 1974: Hispania y el Ejército romano. Universidad de Salamanca. Salamanca.

-1997a: “Los Hispanos en el ejército Romano”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 299-310.

-1997b: “El ejército romano republicano y alto imperial”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 281-297.

-1997c: “El ejército romano en Hispania”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 323-331.

  • Salinas Frías, M. 1986: Conquista y romanización de la Celtiberia. Universidad de Salamanca. Museo Numantino de Soria. Salamanca.
  • Sánchez Moreno, E. 1981: “Las incursiones de lusitanos en la Hispania Ulterior durante el siglo II antes de nuestra era”. Bracara Augusta, 35: 355-366.
  • Santos Yanguas, N. 2009: “Sertorio ¿un romano contra Roma en la crisis de la República? En G. Urso (ed.), Ordine e sovversione nel mondo greco e romano. Atti del convegna internazionale Cividale del Friuli. Pisa: 177-192.
  • Santos Yanguas, N. y Montero Honorato, Mª. P. 1983: “Viriato y las guerras Lusitanas”. Bracara Augusta, 37: 153-181.

Fuentes Clásicas:

Apiano. Historia de Iberia y Aníbal. Gómez Espelosín. Alianza Editorial. Madrid 1993. Claudio Eliano. Sobre la naturaleza de los animales. José Vara Donado. Akal. Madrid

1989.

Diodoro de Sicilia. Biblioteca Histórica, I-III. Parreu Alasá. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2001.

Dion Casio. Historia de Roma I-XXXV. Domingo Plácido. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2004.

Estrabón. Geografía, III-IV. García Ramón y García Blanco. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1992.

Floro Lucio Anneo. Epitome de la Historia de Tito Livio. Hinojo Andrés y Moreno Ferrero. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2000.

Julio César. Cometarios a las Guerras de las Galias. José Joaquín Caerols. Alianza editorial. Madrid 2002.

Justino/Pompeyo Trogo. Epitome de las Historias Filípicas de Pompeyo Trogo. José Castro. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1995.

Marcial. Epigramas. José Guillén y Fidel Argudo. Institución Fernando el Católico. Zaragoza 2003.

Orosio. Historias contra los paganos. Juan Fernández de Heredia. Prensas universitarias de Zaragoza. Zaragoza 2008.

Plinio el Viejo. Historia Natural II-VI. Antonio Fontán, Ana María Moure Casas e Ignacio García. Biblioteca Clásica Grados. Madrid 2000.

Historia Natural XII-XVI. Ana María Moure Casas. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2010.

Polibio. Historias I, II, III. Balasch Recort. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1983. Plutarco. Vidas paralelas VI: Sertorio-Eúmenes. Jorge Bergua Caveto. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2007.

Salustio. La concepción de la Historia en Salustio. Traducción obras menores (Historias). Santos Yaguas. Universidad de Oviedo. Oviedo 1997.

Suetonio. Vida de los Césares. Agudo Cubas. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1992.

Tácito. Germania. Requejo. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1981.

Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación, XXXI-XXXV, XXXVI, XL. Villar

Vidal. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1983.

Viriato y Numancia IV: El triunfo de Viriato

en Cultura Celta/LA CONQUISTA ROMANA DE HISPANIA: VIRIATO Y NUMANCIA por
La conquista romana de Hispania: Viriato y Numancia. Parte IV

La conquista romana de Hispania: Viriato y Numancia. Parte IV

-Triunfa Viriato. Muere Olíndico. Y falsa paz en Numancia-

La conquista romana de Hispania duró cerca de doscientos años. Dos siglos en los que a lo largo de un arduo proceso los pueblos célticos, ibéricos y celtibéricos pasaron a formar parte de Roma. Durante ese tiempo se sucedieron grandes episodios históricos así como grandes momentos de épica y heroísmo: la Segunda Guerra Púnica, las Guerras Celtibéricas y Lusitanas, las Guerras Sertorianas, la Guerra de César y Pompeyo, las Guerras Cántabras… Y quizás en todo este proceso y como paradigma de la resistencia indígena a la conquista romana, las luchas de Viriato y de Numancia. Lusitanos y Celtíberos frente a los invasores romanos de mano respectivamente, de un líder guerrero y de una ciudad, tan pequeña como indomable…

 

En este cuarto episodio de nuestra crónica sobre “Las guerras de Viriato y de Numancia”, nos encontraremos con la “peculiar” y heroica muerte de Olíndico, líder ideológico y espiritual de los celtíberos. También con el triunfo de Viriato frente al cónsul romano enviado a Hispania ex profeso para acabar con él. Dos episodios auténticamente cinematográficos.

 

Por su parte Numancia, tendrá que vérselas de nuevo con los engaños y abusos de los “gobernadores” romanos…

La presente crónica no pretende ser exhaustiva o académica y si bien se elabora desde el rigor, su vocación es fundamentalmente divulgativa. En este sentido y en orden a facilitar la lectura recogeremos al final de cada parte las fuentes bibliográficas pero no las trasladamos al texto más que puntualmente.

*

143 a.C. –

*Llegado Metelo y su ejército consular a la Hispania Citerior, lo primero que hará será tomar la ciudad celtibérica de Centóbriga. Estando todavía frente a dicha ciudad recibirá el ataque en plena noche y en su propia tienda, del “druida o profeta” celtibérico Olíndico, que había conseguido introducirse en el campamento romano en solitario con su lanza de plata, y que apunto estará de acabar con la vida del procónsul, siendo reducido y muerto en el último momento por la guardia de éste. La guerra comenzaba como un siniestro presagio: el ataque audaz y sorpresivo del “oráculo” de los celtiberos al cónsul de Roma y en el propio campamento romano. Cabrá preguntarse en este sentido, hasta qué punto la guerra pudiera estar enardecida por el elemento religioso en el bando celtibérico, pues una suerte de “druida” había predicado la guerra contra Roma durante los años de la paz de Marcelo, y ahora ese mismo “profeta” y en el mismo momento de la reanudación de las hostilidades, se colaba en solitario hasta el corazón del campamento romano y trataba de atentar contra la vida del cónsul… En todo caso Metelo conseguirá tomar Centóbriga no volviendo a actuar ya hasta el año siguiente.

142-141 a.C. –  

*En el año 142 a.C. no se registrarán actividades militares dignas de mención en la Hispania Ulterior, y Viriato se afianzará en sus posiciones. Pero llegado el 141, Roma enviará una poderosa ofensiva de casi 20000 hombres y 10 elefantes, dispuesta a poner fin terminantemente con el guerrillero lusitano.

*Mientras en la Citerior y tras la toma de Centobriga el año anterior, Metelo tomará la ciudad de Contrebia, de los celtíberos lusones, consiguiendo tras la caída de ésta y mediante una hábil labor diplomática, la adhesión de diversas tribus celtibéricas y ciudades. Es éste orden de cosas habrá que destacar a un jefe celtibérico de nombre Retógenes, que siendo originario de Centóbriga, se habría pasado al bando romano tras la caída de ésta, y que participando en el asedio de Contrebia, tuvo que ver como sus propios hijos eran dispuestos por los asediados como escudos humanos en las murallas, frente a las catapultas romanas. La decisión “humanitaria” de Metelo de no atacar en ese caso por respeto a su aliado, provocó la simpatía de muchos celtiberos hacia el cónsul romano, que a partir de ese momento se pusieron en disposición de pactar con él. Tenemos así un ejemplo claro de la sensibilidad celtibérica a la política de gestos, y de nuevo el valor del carisma personal del individuo, en la concepción de las lealtades y pactos de los celtíberos. Por otra parte, debemos suponer que este Retógenes, es el mismo que más adelante quedará como último jefe de Numancia. Pasando así y cómo podemos comprobar, por un primer momento de enfrentamiento con Roma en la defensa de Centóbriga, un segundo momento de alianza con Roma tras la caída de dicha ciudad, y más adelante un tercer momento de volver a enfrentarse con Roma, esta vez en la defensa de Numancia.

En cualquier caso y finalmente Contrebia será tomada, no sin dificultad…

En un primer momento Metelo sufrirá de hecho la defección de cinco cohortes romanas que se negarán a atacar la ciudad, pero demostrando una astucia y capacidad de improvisación sin igual, aprovechará la huida de parte de sus tropas para el fingimiento de una retirada general y el subsiguiente levantamiento del cerco. Engañados los celtíberos por la trampa de Metelo, abrirán las puertas de su ciudad saliendo a hostigar su retirada, momento que aprovechará Metelo para darse la vuelta por sorpresa y atacar, consiguiendo entonces desbaratar al ejército celtibérico, entrar en Contrebia, y ahora sí, tomar la ciudad.

Tomadas Centóbriga y Contrebia, capitales respectivas de belos y titos por un lado, y lusones por otro, Metelo marchará ahora hacia Numancia, la capital arévaca, independiente, insurrecta y fronteriza con Roma en Hispania, cabeza y refugio de las rebeliones celtibéricas desde el conflicto de Segeda.

Como ya hicieron sus predecesores, antes de atacar la ciudad, Metelo saqueará los graneros vacceos, pero cuando ya haya quedado todo dispuesto para enfilar contra Numancia, concluirá el plazo de su mandato, debiendo volver a Roma a rendir cuentas. Metelo y Numancia no llegaban así a enfrentarse, pero la guerra celtibérica, con las capitales de belos, titos y lusones sometidas, se convertía ya en una campaña contra Numancia…

141-140 a. C-

*En la Hispania Ulterior, el nuevo y poderoso ejército romano, a las ordenes del cónsul Fabio Máximo Serviliano, se enfrentará con Viriato en batalla campal en los alrededores de Tucci (la actual Martos en Jaén) cargando éste contra Fabio con seis mil hombres y el “tumulto y griterío propio de los bárbaros, y con el cabello largo que suelen agitar en las guerras ante los enemigos para infundirles pavor” (Apiano. Iber. 67) (posiblemente estamos aquí frente algún tipo de escenografía guerrera tendente tanto a amedrentar al enemigo, como a despertar el “furor guerrero” en el ejército bárbaro). Fabio resistirá sin arredrarse el primer choque, y rechazará a Viriato sin que éste hubiera conseguido desbaratar las filas romanas. Llegados entonces los apoyos de Libia, Fabio se anticipará ahora a Viriato y le atacará haciéndose acompañar de diez elefantes y trescientos jinetes. Viriato es entonces puesto en fuga y se ve obligado a abandonar Tucci. Los romanos lo perseguirán envalentonados por su retirada, y el propio desorden de la persecución, será hábilmente aprovechado por Viriato, que se revolverá contra los romanos cargando contra ellos sorpresivamente, lo que le permitirá acabar con la vida de cerca de tres mil soldados y atacar el mismísimo campamento romano, donde se vivirían momentos de pánico y donde solo el valor y la firmeza de los mandos, unido a la llegada de la noche, evitará el desastre… Fabio Máximo Serviliano se replegará entonces hacia Tucci y Viriato, tras hostigarle en sucesivos rifirrafes, pero también y ciertamente muy debilitado, se retirará finalmente al interior de la Meseta, posiblemente a la actual sierra de San Vicente en Toledo.

El cónsul romano, libre por el momento la Ulterior de la presencia de Viriato, se dedicará entonces a castigar y perseguir a los aliados de Viriato en la Ulterior. Según Apiano, hasta cinco ciudades “colaboracionistas” con el líder lusitano, serán arrasadas por Fabio Máximo Serviliano (Apiano. Iber. 68). Castigada la Hispania sometida pero afecta al poder lusitano, Serviliano volverá a perseguir a Viriato y se adentrará en el interior la Lusitania. En su camino por el interior peninsular será atacado sorpresivamente por dos jefes bandidos y su ejército de diez mil hombres. No sabemos si estos bandidos actúan por libre, o en connivencia con Viriato, pero obviamente y de hacer caso a las fuentes, no suponían una fuerza menor (diez mil hombres), debiendo resaltarse también los nombres de ambos líderes bandidos: Curio y Apuleyo. Parecen nombres romanos y cabe plantearse, si no serían dos desertores del ejército romano avenidos a vivir entre los bárbaros.

El ataque bandido sembró la confusión entre los romanos y Serviliano perdió en un primer momento sus impedimentas, rehaciéndose después y persiguiendo a los bandidos, de los que recuperará el botín y acabará con la vida de Curio. El ataque bandido en cualquier caso frenó el avance romano hacia el interior de la Lusitania y Serviliano, se vio obligado a dar media vuelta y tornar a la Ulterior, donde volverá a reprender a los posibles aliados de Viriato. Castigó así las ciudades de Tucci, Astigi y Obúlcola, en la zona de la Bética, apresando también a otro jefe de bandidos llamado Connoba (la presencia de estas partidas de bandidos actuando por libre incluso en territorio romano, nos conduce a pensar no solo en la situación de desgobierno que las continuadas guerras en Hispania podrían haber generado, sino en el carácter peculiar de la tradición guerrera de la Hispania prerromana, con campañas estacionales de saqueo y razzia por parte de algunos pueblos del interior peninsular).

*Llegado el año siguiente, Fabio Máximo Serviliano volvió a internarse en la Lusitania, poniendo esta vez en asedio la ciudad de Erisana (quizás Azuaga, en Badajoz), aliada de Viriato desde hacía tiempo. Viriato y sus hombres conseguirán sin embargo infiltrarse por la noche en la ciudad sin que los romanos se percaten, y llegada la mañana, saldrán a la carga contra ellos, que en ese momento se encontraban en plenas tareas de fortalecimiento del sitio. Sorprendidos, los romanos emprenderán la huida, y puestos en fuga, Viriato conseguirá acorralarlos “en un lugar escarpado” (Apiano. Iber. 69), poniendo al ejército consular y al propio Serviliano contra las cuerdas. Llegado ese momento y teniendo en sus manos al ejército enviado por Roma para derrotarle, Viriato, en lugar de aniquilarlo, aprovechará su victoria para establecer condiciones de paz. Obteniendo de Serviliano la retirada del ejército romano de la Lusitania, y el reconocimiento de la independencia de los territorios bajo su control. Siendo proclamado amicus populi Romani y reconociéndose “a todos los que se encontraban bajo su mando, la posesión de la tierras que ocupaban” (Apiano. Iber. 69).

*Viriato derrotaba así finalmente al ejército consular de Serviliano, enviado a posta para acabar con él, y teniéndolo en sus manos, no lo pasaba a cuchillo, sino que desde la posición de fuerza de su triunfo, negociaba para encontrar una salida pacífica. Viriato conseguía de esto modo y por sus victorias, que Roma le reconociese la independencia de su gente y de sus tierras, y al tiempo les ofrecía su amistad y colaboración como amigo del pueblo romano. El propio Apiano reconocerá la posibilidad de haberse dado por concluida “la guerra más dificultosa”, por un acto de buena disposición del rebelde lusitano (Ibíd. 69). Y ciertamente conmoverá el ánimo ver cómo Viriato consiguió vencer a los ejércitos de Roma enviados contra él, y llegado el momento de su victoria más definitiva, se preste a encontrar una manera de ser reconocido como libre e independiente. Por desgracia y cómo veremos más adelante, la palabra del cónsul romano de poco le sirvió al gran líder lusitano…

*Mientras todo esto ocurría en la Hispania Ulterior, en la Citerior era enviado un nuevo gobernador a luchar contra los celtíberos rebeldes de Numancia.

Quinto Pompeyo Aulo se dirigirá directamente contra Numancia, con 30000 infantes y 2000 jinetes, continuando la campaña anterior de su predecesor. Sin embargo, la pequeña ciudad celtibérica no se lo puso fácil, y tras algunos reveses en diversas escaramuzas con la caballería numantina, Pompeyo se retirará decidiéndose entonces a atacar Termancia (Montejo de Tiermes, en Soria), ciudad también arévaca y más vulnerable. Pero aquí tampoco tendrá suerte Pompeyo y tras sufrir diversos descalabros y pasar alguna situación realmente apurada (Apiano. Iber. 77), decidirá retirarse a invernar a Valentia, no sin antes y en parte para lavar cara de ese primer año de derrotas, perseguir y apresar a un bandido de nombre Tangino que estaba saqueando la Sedetania (territorio íbero de la margen derecha del Ebro en la actual Zaragoza). Sin embargo, “tan grande era el coraje de estos bandidos” (Ibíd. 77), que ninguno de ellos quiso soportar la esclavitud, de tal modo que algunos se dieron muerte ellos mismos, otros mataron a quienes los habían comprado, y otros llegaron incluso a abrir una brecha para hundir el barco que los trasportaba.

*De nuevo una partida de bandidos, como ya hemos visto otras, esta vez en la margen derecha del Ebro y no sabemos si originarios de la propia Celtiberia, o de alguna otra zona próxima como pueda ser Vasconia o Vardulia. Todos siguiendo en cualquier caso a un jefe, y todos quitándose la vida antes que renunciar a su condición de hombres libres. Bandidos que parecen actuar por su cuenta, sin referencia concreta al poder y presencia de Roma en Hispania, y que saquean los territorios de otros pueblos hispanos, en este caso de los sedetanos.

Una pauta de comportamiento guerrero que se dará en toda la Hispania Céltica, que parecerá ser generalizada en la Lusitania, y que se configura como uno de los rasgos más peculiares de las luchas de Roma contra los hispanos.

*Un año después de la pobre campaña de Quinto Pompeyo en la Celtiberia, el cónsul volverá a la carga y en el 140 a.C. tratará de cercar Numancia y rendirla por hambre. Para ello intentará rodear la ciudad con un canal, pero los hostigamientos por sorpresa de los numantinos, dice Apiano (Iber. 78) “sin trompetas”, impedirán llevar a cabo tal obra, provocando a su vez numerosas bajas en el bando romano. Llegarán también justo en ese momento y desde Roma, tropas de remplazo para el ejército de Quinto Pompeyo (tenía soldados en su ejército que llevaban seis años combatiendo en la Celtiberia), pero los recién llegados, sin experiencia y sin entrenar todavía, serán de poca ayuda para el general romano. Más aún cuando algunos de ellos, no acostumbrados al clima y aguas del altiplano soriano, enfermarán y morirán durante el invierno.

Para más inri, Pompeyo perderá también a los auxiliares hispánicos de su ejército, cuyo tiempo de enrolamiento concluía y podían volver a sus lugares de origen. Siendo estas tropas originarias de Hispania e incluso a veces de la propia Celtiberia, su ayuda era fundamental…

Encontrándose así con un ejército debilitado, mal entrenado e inexperto, cayó sobre el campamento romano el invierno de la Meseta, y entonces el frió, las penurias, y los ocasionales hostigamientos de los celtíberos, provocaron aún más bajas y mayor debilidad. Resultando una campaña aún más pobre en resultados que la del año anterior.

Llegada la primavera, y antes de que el nuevo gobernador llegará a la Hispania Citerior, Pompeyo buscará, aunque sea para lavar su “hoja de servicios” en Hispania, firmar algún tipo de acuerdo de paz con los celtiberos. Éstos, cansados ya de tanta guerra, aceptarán la oferta del romano… pero las intenciones de Pompeyo no eran honestas y básicamente, pretendía sacar algo de botín tras dos años de derrotas y miserias, evitando tener que enfrentarse de nuevo con los numantinos. Los pactos se hicieron así sin consentimiento del senado de Roma y llegado el nuevo gobernador, Pompeyo negará frente a éste haber hecho ningún pacto con los numantinos, aún cuando guardo para sí los talentos de plata que pidió a cambio de la paz. Pompilio Lenas, que así se llamaba el nuevo gobernador enviado por Roma a la Celtiberia, remitió a los litigantes al senado, pero cuando se llevó a cabo el juicio en Roma, los numantinos y Pompeyo se contradecían, siendo entonces que el senado, consideró oportuno continuar la guerra contra Numancia…

Pompeyo se quedó el beneficio de su falsa paz, y los numantinos tras haber entregado bienes y rehenes, no recibieron de Roma más que la decisión firme de continuar la guerra…

*Destacar que aquí tenemos ya la segunda embajada celtibérica enviada a Roma a negociar condiciones de paz, anteriormente en tiempos de Marcelo también fue enviada otra. Dos embajadas y la segunda con falsedad por parte de Roma.

No podemos sino fantasear con los celtíberos que viajaron a Roma desde Numancia para asistir al litigio y frente al senado, y quizás las sensaciones encontradas que les debió producir aquel viaje…

BIBLIOGRAFÍA:

  • Abascal, J. M.: 1986: “La Legio VII Gemina. Balance de la investigación y perspectivas. Actas Congreso Internacional Astorga Romana (Astorga 1985) I: 317-328. Astorga

-2009a: “El ejército romano en los siglos I-IV d.C.”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 282-288.

-2009b: “La participación hispana en los ejércitos romanos”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 289-300.

-2009c: “Los auxilia hispanos”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 301-312.

  • Almagro-Gorbea, M. 1997: “Guerra y sociedad en la Hispania céltica”. La guerra en la Antigüedad. Una aproximación al origen de los ejércitos en Hispania. Ministerio de Defensa. Madrid: 207-221.

-2009: “Las Guerras Civiles”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 235-246.

  • Blázquez Martínez, J. Mª, Montenegro, A., Roldán J. M., Mangas, J., Teja, R., Sayas, J. J., García Iglesias, L. y Arce, J. 1995: Hispania Romana. Historia de España Antigua Tomo II. Ediciones Cátedra. Historia. Serie Mayor. Madrid.
  • García Huerta, R.1997: “La guerra entre los pueblos célticos. Las fuentes literarias grecolatinas”. La guerra en la Antigüedad. Una aproximación al origen de los ejércitos en Hispania. Ministerio de Defensa. Madrid: 223-229.
  • Lorrio Alvarado, A. J. 2009: “Las Guerras Celtibéricas”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 205-223.
  • Morillo Ángel 2009: “Ejército y sociedad en la hispania romana”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 338-346.

-1995: “Guerra y paz en la España céltica. Clientes y hospites a la luz de las fuentes literarias”. Hispania Antiqua, 19: 15-36.

  • Novillo López, M. A. 2011: “La propetura cesariana en la Hispania Ulterior: La II guerra Lusitana”. Gerion 28, núm. (1): 207-221.
  • Peralta Labrador, E. 2009a: “La II Guerra Púnica”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 174-193

-2009b: “Las guerras Cántabras”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 247-265.

-2009c: “El ejército romano en los siglos II-I a.C.”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 267-281.

  • Pérez Vilatela, L. 1989a: “Notas sobre la jefatura de Viriato en relación con la Ulterior”. Archivo de Prehistoria Levantina. Homenaje a D. Fletcher Valls, 19: 191-204.

-1989 b: “Procedencia geográfica de los lusitanos de las guerras del siglo II a.C. en los autores clásicos (154-139)”. Actas de VII Congreso español de Estudios Clásicos (Madrid 1987): 257-262.Madrid

  • Quesada Sanz, F. 1997a: “Algo más que un tipo de espada. La falcata Ibérica”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 196-205.

-1997b: “Jinetes o Caballeros: entorno al empleo del caballo en la Edad del Hierro Peninsular”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 185-194.

-2009a: “La guerra en la cultura Ibérica”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 111-130.

-2009b: “Los mercenarios hispanos”. Historia militar de España-Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 165-173.

-2010: Armas de la antigua Iberia. De Tartessos a Numancia. La Esfera de los Libros. Madrid.

  • Rodríguez Martín, G. 2009: “Las guerras Lusitanas”. Historia militar de España- Prehistoria y Antigüedad. Ministerio de Defensa: 224-234.
  • Roldán Hervás, J. M. 1974: Hispania y el Ejército romano. Universidad de Salamanca. Salamanca.

-1997a: “Los Hispanos en el ejército Romano”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 299-310.

-1997b: “El ejército romano republicano y alto imperial”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 281-297.

-1997c: “El ejército romano en Hispania”. La guerra en la Antigüedad. Ministerio de Defensa. Madrid: 323-331.

  • Salinas Frías, M. 1986: Conquista y romanización de la Celtiberia. Universidad de Salamanca. Museo Numantino de Soria. Salamanca.
  • Sánchez Moreno, E. 1981: “Las incursiones de lusitanos en la Hispania Ulterior durante el siglo II antes de nuestra era”. Bracara Augusta, 35: 355-366.
  • Santos Yanguas, N. 2009: “Sertorio ¿un romano contra Roma en la crisis de la República? En G. Urso (ed.), Ordine e sovversione nel mondo greco e romano. Atti del convegna internazionale Cividale del Friuli. Pisa: 177-192.
  • Santos Yanguas, N. y Montero Honorato, Mª. P. 1983: “Viriato y las guerras Lusitanas”. Bracara Augusta, 37: 153-181.

Fuentes Clásicas:

Apiano. Historia de Iberia y Aníbal. Gómez Espelosín. Alianza Editorial. Madrid 1993. Claudio Eliano. Sobre la naturaleza de los animales. José Vara Donado. Akal. Madrid

1989.

Diodoro de Sicilia. Biblioteca Histórica, I-III. Parreu Alasá. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2001.

Dion Casio. Historia de Roma I-XXXV. Domingo Plácido. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2004.

Estrabón. Geografía, III-IV. García Ramón y García Blanco. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1992.

Floro Lucio Anneo. Epitome de la Historia de Tito Livio. Hinojo Andrés y Moreno Ferrero. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2000.

Julio César. Cometarios a las Guerras de las Galias. José Joaquín Caerols. Alianza editorial. Madrid 2002.

Justino/Pompeyo Trogo. Epitome de las Historias Filípicas de Pompeyo Trogo. José Castro. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1995.

Marcial. Epigramas. José Guillén y Fidel Argudo. Institución Fernando el Católico. Zaragoza 2003.

Orosio. Historias contra los paganos. Juan Fernández de Heredia. Prensas universitarias de Zaragoza. Zaragoza 2008.

Plinio el Viejo. Historia Natural II-VI. Antonio Fontán, Ana María Moure Casas e Ignacio García. Biblioteca Clásica Grados. Madrid 2000.

Historia Natural XII-XVI. Ana María Moure Casas. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2010.

Polibio. Historias I, II, III. Balasch Recort. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1983. Plutarco. Vidas paralelas VI: Sertorio-Eúmenes. Jorge Bergua Caveto. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 2007.

Salustio. La concepción de la Historia en Salustio. Traducción obras menores (Historias). Santos Yaguas. Universidad de Oviedo. Oviedo 1997.

Suetonio. Vida de los Césares. Agudo Cubas. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1992.

Tácito. Germania. Requejo. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1981.

Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación, XXXI-XXXV, XXXVI, XL. Villar

Vidal. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1983.

Tolkien, la Creación y el origen del Mal

en Espiritualidad por
Tolkien, la Creación y el origen del Mal

Inspirados por la Música de los Ainur y el Valaquenta de Tolkien, grabamos hace un tiempo una recitación sobre la “Creación y el origen del Mal”. Tuvimos la suerte de poder acompañarla musicalmente de mano de Avencio DM y GH Records (auténtica “Vía de la Mano Izquierda” en el plano musical). Hemos querido recuperarla para nuestro blog…

*

 

1 2 3 6
Ir Arriba