Saber quienes somos, conocer nuestra Historia, entender nuestra época…

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Gonzalo Rodríguez

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El Imperio Español frente al Nihilismo Moderno

en España por

¿Qué cosa fue el Imperio Español y qué significado tiene en la Historia de Europa? ¿Cuál era el fondo espiritual y ético que lo animaba? ¿Quiénes fueron sus enemigos y antagonistas y por qué? ¿Cuál la consecuencia de su derrota? Y sobre todo, más allá de su fin, qué luz pueden proyectar aún hoy día sobre el mundo contemporáneo para disipar la oscuridad nihilista de nuestro tiempo…

Conocer nuestra Historia ayuda a entender nuestra época, tanto en las luces que pudieron perderse en el camino y merece la pena actualizar, como en las sombras que pueden cernirse sobre nosotros y ofuscar nuestro camino.

Tomando entonces el Imperio Español y el Siglo de Oro como punto de partida que no de llegada, tratamos de ahondar en estas cuestiones encontrando aquí una palanca de dignidad y libertad, frente a la que todo el sin sentido y alienación moderna, se viene abajo como un castillo de naipes…

Ponencia impartida en las tertulias abiertas “Café para todos” de la Biblioteca de Castilla-La Mancha.

Alcazar de Toledo - El Imperio Español frente al Nihilismo Moderno

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CELTAS: HÉROES Y MAGIA” EN EL CANDELABRO

en Blog por
El Candelabro es un interesantísimo programa de Radio donde la cultura, en todo su amplio espectro, es abordada de manera amena, divulgativa pero también seria y enjundiosa. Hemos tenido la oportunidad de colaborar con ellos y ha sido un auténtico placer. Con motivo de la publicación de nuestro libro en  la editorial Almuzara, sobre la cultura guerrera de la Hispania celta, conversamos en el mejor de los ambientes sobre las raíces del mundo céltico y el antiguo tronco indoeuropeo. Sobre los principios, valores y creencias de dicho mundo céltico y su paralelo con otras culturas bárbaras de la Europa pre romana. Y también sobre el papel de ese antiguo paganismo en la búsqueda espiritual de nuestro tiempo.
Tantos los amantes de la historia, como los que se plantean una actualización de las esencias ancestrales de Europa, encontrarán el programa tan sugestivo como esperamos también esclarecedor…

“A los que han perdido la vida en la guerra los consideran nobles, valientes y dotados de valor y, en consecuencia, los entregan a los buitres porque creen que éstos son animales sagrados”

Claudio Aeliano, Hist. An. X.22

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CELTAS HÉROES Y MAGIA

El romance del conde Arnaldos

en Cultura Celta por
El romance del conde Arnaldos

Magia y Épica en la literatura medieval: El romance del conde Arnaldos

El Romancero es uno de los grandes tesoros de la cultura española y de la Hispanidad. Una maravilla de poesía popular, mayormente de carácter épico, hecha para ser cantada y acompañada por música, que a lo largo de la Baja Edad Media se fue decantando en las letras españolas posiblemente, a partir de fragmentos de antiguos Cantares de Gesta alto medievales, hoy día ya perdidos. También de episodios desarrollados por los juglares a partir de personajes, historias o situaciones, que en origen se remitían a ciclos narrativos de mayor alcance, pero que el juglar adaptaba a su público buscando mayor conexión o complicidad con las querencias e imaginario de éste.

El mundo del Romancero nos señala así tanto a los horizontes épicos de una gran narrativa, en la que los capítulos más memorables de ésta eran readaptados y acotados a la formula más inmediata y directa del Romance; como al gusto por temáticas que se encuadrarán en los marcos y contextos de la épica del romance, pero que remitirán hacia un imaginario de carácter más popular. Siendo entonces que tendremos romances sobre el rey don Rodrigo y la “pérdida de España”, o sobre la “venganza de sangre” y los siete infantes de Lara; pero también romances sobre amoríos mal logrados y penas de amor, o sobre temas mitológicos y legendarios e incluso religiosos.

 

En este sentido, el Romancero es un fresco fascinante en el que encontrarnos con la mentalidad medieval española y europea; con su sensibilidad lírica, sus horizontes éticos y espirituales, su imaginario épico y por ende identitario, su sensibilidad amorosa… Una verdadera ventana a la “concepción del Mundo” de las gentes de la España medieval, que a través del Romancero viejo, nos estarán dejando para la posteridad no sólo belleza literaria, sino también el alma misma de su tiempo.

Es en este orden de cosas que subrayaremos en este artículo, las pistas que de lo feérico y el correspondiente pensar mágico del Mundo, podemos encontrar en el Romancero viejo. Pistas de una visión “encantada” de la naturaleza y la existencia que de hondas raíces paganas, nos remite al fondo céltico e indoeuropeo de la más antigua tradición literaria española.

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El romance del conde Arnaldos es con diferencia el romance castellano que más claramente nos acercará a esa sensibilidad, imaginario y pensar mágico y feérico del Mundo, que de lejanos ecos célticos y paganos, puede recogerse en el Romancero Viejo.

 Ya lo hemos podido señalar así al hablar de este mismo romance en un artículo anterior (“Del cantar de Mio Cid a las leyendas de Bequer”), donde haciendo referencia al libro de Almagro-Gorbea Literatura hispana prerromana (2013), hemos indicado que el romance del conde Arnaldos estaría recogiendo la tradición de los Ímmarama irlandeses, que son sino los encuentros con el Sidhe y el viaje a ese “otro lado” o “reino escondido” al que el Sidhe céltico nos remite.  Fijémonos entonces que el romance comienza proclamando “¡Quien hubiese tal ventura como hubo el conde Arnaldos la mañana de san Juan!”. Es decir, la idea de un encuentro venturoso e improbable, que el narrador desea también para sí, y que como suele ocurrir en estos casos, ocurre en una fecha muy concreta de gran significación simbólica y espiritual: la mañana siguiente a la noche de san Juan.  El conde Arnaldos sale con su halcón a cazar y del mar ve venir una galera, y llegando ésta a la costa todo parece parar y quedar embelesado con el cantar que el marinero que la conduce entona. La atmosfera entera, naturaleza y animales, queda todo hechizado por lo que canta el misterioso marinero: la mar ponía en calma, los vientos amainaba, los peces subían a la superficie a escuchar, las aves paraban su vuelo y se posaban en el mástil, el conde Arnaldos no puede sino caer también bajo el influjo embelesador del canto que escucha y exclama con desesperación: “Por tu vida el marinero, dígasme ora ese cantar“, a lo que éste responde como si de un acertijo se tratará: “Yo no digo mi canción, sino a quien conmigo va“… Como llegado del “otro lado de las aguas del mar”, que recordemos es símbolo de paso al Sidhe o “reino escondido”, llega el misterioso marinero entonando un cantar que paraliza la escena con una belleza que embelesa y sobrecoge. La atmosfera queda prendada como de lo numinoso y el mar, las olas, los vientos, todo, paran “para escuchar”. El protagonista queda tan prendado que con angustia pide por favor que se le revele ese canto. Como si con éste se revelará un secreto de bienaventuranza y bendición del alma; pero dicho canto no es para todos: “Solo digo (revelo) mi canción (mi secreto), a quien conmigo va”.  El secreto del Sidhe, del “reino escondido”, del “mundo mágico” que parece ocasionalmente abrirse a nuestro plano, se muestra eventualmente al caminante desprevenido que es el conde Arnaldos, para dejarlo hechizado y sin respuesta… El misterio de la belleza del Mundo, y acaso el descubrimiento del carácter encantado de éste, y por ende de nosotros mismos, simbolizado en imaginarios feéricos de ecos paganos, llegados hasta nosotros en la belleza poética del Romancero. Para invitarnos a repensar el misterio y secreto de las cosas más allá de su comprensión física, química, biológica, material… Como si las cosas pudieran tener un sentido superior más allá de toda limitación naturalista si bien dicha comprensión profunda no es para todos, y requiere quizás de algo más… Requiere de “Gnosis”, requiere de “Iniciación”.  Pues tal como “el marinero” del romance nos advierte, éste sólo dice su canción: “a quien conmigo va”.  La idea así no sólo del encuentro inesperado y afortunado con el “reino escondido”, sino también de la fenomenología que lo acompaña; de ese “pararse” todas las cosas y escuchar o contemplar la belleza que acompaña a las manifestaciones del Sidhe subyugando con su hermosura. Y también la “puerta cerrada”, el pudes ver pero no ir más allá, el “secreto” que si no conoces, no te permite “cruzar al otro lado”. Pues te falta la “Iniciación”. Pues el “reino escondido” y por el momento, no es para ti…

¡Quién hubiera tal ventura
sobre las aguas del mar
como hubo el infante Arnaldos
la mañana de San Juan!
Andando a buscar la caza
para su falcón cebar,
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar;
las velas trae de sedas,
la ejarcia de oro torzal,
áncoras tiene de plata,
tablas de fino coral.
Marinero que la guía
diciendo viene un cantar,
que la mar ponía en calma,
los vientos hace amainar;
los peces que andan al hondo,
arriba los hace andar;
las aves que van volando,
al mástil vinen posar.

Allí habló el infante Arnaldos,
bien oiréis lo que dirá:
-Por tu vida el marinero,
dígasme ora ese cantar.
Respondióle el marinero,
tal respuesta le fue a dar:
-Yo no digo mi canción
sino a quien conmigo va.

ARYA MARGA

en Blog/ORIENTACIONES ESPIRITUALES PARA JÓVENES CYMERIOS por
ORIENTACIONES ESPIRITUALES PARA JÓVENES CYMERIOS V: “ARYA MARGA”

ORIENTACIONES ESPIRITUALES PARA JÓVENES CYMERIOS V: “ARYA MARGA”

“De la “Raza del Espíritu” son aquellos que han aceptado una clase particular de cultura del ser y camino de vida… de práctica interna y externa orientada a la forja interior y la acción en el Mundo, conforme a un ideal de “Señorío y Nobleza”. Esto es, de superior libertad y gobierno de sí más allá de todo lo que nos aliena, envilece o adormece”…

El Arya Marga, el “sendero noble”, la vía que el Sanatana Dharma o “Tradición Eterna”, señaló como camino seguro hacia la auto realización y la Trascendencia. El más antiguo camino, el más puro, el primero…

Siguiendo las palabras del maestro Aurobindo sobre el sentido originario y auténtico de la arianidad[1], y respondiendo al origen supra histórico y en última instancia metafísico de dicha “tradición aria”, el “sendero noble” se nos mostrará como brújula y orientación cierta sobre el cómo vivir y qué llegar a ser. Una vía de forja interior y acción en el Mundo que bebe de fuentes primordiales y que hoy día sigue vigente, quizás ahora más que nunca, una vez arribamos al Kali Yuga…

Quienquiera que haga esa elección y siga ese camino, quienquiera que anhele subir de nivel en nivel para ascender a “las Cumbres del Espíritu”, sin dejarse amedrentar por el temor, sin desalentarse por el retraso o la derrota, sin amilanarse por la inmensidad, por la altura o la grandeza; aunque puedan parecer demasiado para nuestra inteligencia, fuerza o coraje… Ése, es el Hombre del Arya Marga, el Hombre del “Noble Sendero”. El “conquistador de sí mismo”, el único Hombre realmente Libre”…

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De la “Raza del Espíritu” son aquellos que han aceptado una clase particular de cultura del ser y camino de vida… de práctica interna y externa orientada a la forja interior y la acción en el mundo, conforme a un ideal de “Señorío y Nobleza”. Esto es, de superior libertad y gobierno de sí más allá de todo lo que nos aliena, envilece o adormece

Forja en la que nuestra esencia más profunda, puesta en relación con el acontecer de la vida misma, nos va otorgando la oportunidad de crecer en poder y avanzar el camino, conduciéndonos paso a paso, hacia la conquista de nosotros mismos y de nuestra más alta posibilidad. Esa que la tradición sapiencial nos dice que está enraizada en los Cielos y llamada a dar fruto en la Tierra…

Todo ello genera un estilo propio que se cultiva y trabaja día a día, y que orienta la acción en el mundo de acuerdo a un ideal de Sabiduría y Honor. De valor, nobleza, disciplina, caballerosidad, presencia de ánimo y espíritu resuelto. Pero también de inteligencia, conciencia, lucidez, claridad, humildad, justicia, grandeza de alma y alegría… De saber ver, entender y actuar. De saber ser y saber estar en un ideal combinado que aúna las figuras paradigmáticas del “Druida” y del “Guerrero”. Siendo todo lo que nos conduce a encarnar dicho ideal “El camino de la Raza del Espíritu”, y todo lo que no aleja del mismo, la desviación que si no rectificamos y aprendemos la lección correspondiente, nos acaba convirtiendo en esclavos muchas veces inconscientes, de nuestra propia ofuscación o bajeza…

Aquel que “forje su alma y su vida” conforme a este ideal, por dentro y por fuera, en su propia persona y en su accionar en el Mundo, ése es el que está en el “buen camino”. Ese es el que puede llegar a ser quien está llamado a ser y puede más allá de las contingencias y miserias de la vida, ayudar a los demás a alcanzar el mismo ideal de Plenitud.

Y de poco más va la vida… para quien sabe de verdad que está vivo…

Pues Sabiduría es el conocimiento y elección de lo Mejor; de lo más noble, de lo que más nos hace crecer y eleva, de lo que más nos despierta, de lo más Verdadero…

Y Honor es determinación, lealtad, coraje, paso al frente y ánimo irreductible, en cumplir con el camino que la Sabiduría señala… Una y otra vez y a pesar de nuestras debilidades y zozobras. No cejando jamás en seguir el camino de “La Luz del Norte”…

“Quienquiera que haga esa elección y siga ese camino, quienquiera que anhele subir de nivel en nivel para ascender a “las Cumbres”, sin temer a nada, sin desalentarse por el retraso o la derrota, sin amilanarse por la inmensidad porque es demasiado vasta para su inteligencia, ni por la altura porque es demasiado encumbrada para su ánimo, ni por su grandeza porque es demasiado inmensa para su fuerza y coraje”… Ése es el Hombre de la “Raza del Espíritu”.

“El paladín de los Cielos en la Tierra”, el “Héroe que vencerá al Dragón y liberará el Reino”…

“Intrínsecamente, en su sentido más fundamental, “āryamārga” significa un esfuerzo, un levantarse, una superación… Una lucha y victoria frente a todo lo que dentro y fuera de nosotros, se opone al avance del Espíritu en el alma humana”.

La “autoconquista” es así la primera ley de su naturaleza y la llamada que va inserta en el centro de su alma… No consintiendo en dejarse con indolencia en brazos sin rumbo de la inercia, la rutina muerta, la torpeza, la pereza, la desidia, lo ordinario y lo banal…   Ni tampoco en manos de la agitación, de la voracidad, de lo febril, de lo insomne, del ansia, del miedo… “El Hombre de la Raza del Espíritu” no consiente así las cadenas y busca siempre en todo la verdad, en todo lo correcto, en todo lo alto y libre.

“La autoperfección es el objetivo de su autoconquista y por lo tanto, lo que él conquista no destruye, sino que ennoblece y consuma. Él sabe que el cuerpo, la vida y la mente, le son dados para alcanzar algo más elevado… Pero también que lo Más Elevado no el algo ajeno al mundo, sino que es aquí y ahora

El “ Hombre de la Raza del Espíritu” se desborda así sobre el Mundo en una vida hecha de misión, tarea, encuentro, amistad, amor, alegría, conocimiento… “No ahorrándose ningún esfuerzo mental o físico, ya sea para buscar lo Más Elevado, ya sea para servirlo. No evitando ninguna dificultad ni dejándose vencer por la fatiga. Luchando siempre por la venida del “Reino” dentro de sí y en el Mundo”…

La encarnación del Espíritu será en definitiva la encarnación de la Luz de la sabiduría y la conciencia, y del Calor del valor y el amor. Luz y Calor que serán expresión simbólica del Espíritu y que el Arya Marga nos impele a encarnar. De manera acuciante y sin dudar, como si el sentido mismo de la vida, del ser o no ser, dependiera de ello…

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La “tradición aria” señalará así a nuestra persona y a nuestra vida, como una “lucha” por encarnar dicha Luz y Calor, que serán a su vez coraje, fuerza interior y Libertad… La Libertad de quien se conquista a sí mismo. De quien se descondiciona de su inconsciencia, ignorancia, ofuscación, miedo, estupidez, desvarió o bajeza… De quien se afirma en su ser más íntimo frente a todo “el ruido” del Mundo y de la mente, y se mantiene firme más allá de todo miedo, de toda estupidez, de toda ignominia, de toda esclavitud

Valientes, entregados y despreocupados, sin más horizonte ni camino que la “Luz del Norte”. Así nos quiere el Arya Marga, con Grandeza de alma y ligeros de corazón.

Con Pureza, Autenticidad y Épica.

La Pureza de quien todo lo hace sin querer ni esperar nada a cambio. De quien libera su actuar de todo interés particular y sólo busca en la acción, la expresión de la Luz y el Calor del Espíritu.

Autenticidad de quien sabe que el camino es arduo… De quien sin complejos ni dramas sabe que tiene debilidades y miedos, cicatrices y “mochila”, que todo el mundo también las tiene y que eso hace parte de la vida; pero que no pasa nada… porque se está en marcha, porque la conquista de uno mismo se gana día a día y ése, es el argumento de la vida…

Y Épica… la épica de dar lo mejor de sí mismos y afrontar el camino con determinación y alegría, dispuestos a sobreponernos a todo. A vencer al final a todo aunque caigamos cientos de veces. Porque no nos rendiremos jamás. Porque nos afirmaremos en la Verdad frente a toda estupidez u ofuscación que nos pueda alienar o encadenar, y lo haremos una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez… Sin claudicar jamás.

Todo ello en un mundo que ha arribado al “Reino del Nihilismo” y que no es sino desierto, ruido y ruinas. Pero que no nos amedrantará o dejará inermes, pues haciendo de la necesidad virtud y del veneno elixir, “cabalgaremos el tigre” del Fin del Mundo; convirtiendo la “Noche” en oportunidad y el “Reino del Nihilismo”, en escenario de un renovado “despertar”

Y esta “forja interior” será la simiente y origen de “la espada” que cortará el nudo gordiano del Kali Yuga… de la acción en el mundo que es verdaderamente transformadora, pues está enraizada en la Verdad y es la “política” más honda, ambiciosa y a su vez realista, que se pueda contemplar. La única que de verdad, puede “cambiar el Mundo”…

Pero esta “Revolución y Restauración” empieza ahora, en nosotros, que debemos convertirnos en el “Guerrero Espiritual”. En nosotros mismos y en nuestras vidas. En todo lo que hagamos. En nuestra vida personal y en nuestra vida pública o profesional. Hacia dentro y hacia fuera. Encarnándolo y a su vez dando testimonio y “haciendo apostolado”, en un propósito de vida que supera las medianías de toda aspiración burguesa de vida feliz y próspera. De todo proyecto “moderno” de humanidad…

Unas líneas estas quizás tan sencillas y claras para quien está dentro, como vagas u ociosas para quien está fuera.

Pero la “Raza del Espíritu” es la que está dentro… Y su “camino” siempre fue éste. Expresado de diferentes maneras a lo largo de los siglos pero siempre en la misma dirección. Siempre conforme a la “La Luz del Norte”. También hoy, en la Medianoche del Mundo. Recorrerlo es lo único que importa. Lo demás puede ser necesario, pero no es lo Importante

[1] Texto elaborado a partir de un artículo de Sri Aurobindo sobre el “Arya Marga”.

LA HUESTE DE ODÍN

en Blog/Espiritualidad por
Odín el Brujo

“Odín cambiaba de forma. Su cuerpo yacía como durmiendo o como un muerto, pero él era un pájaro o un animal, un pez o una serpiente (…) Podía también, con sus palabras, apagar el fuego o calmar el mar y cambiar la dirección del viento a voluntad (…) Y a veces despertaba a los muertos o se sentaba bajo los ahorcados; por eso lo llamaban señor de los muertos”.

Ynglingasaga. Snorri Sturluson.

Odín… “el Brujo”… señor de la sabiduría, la magia, la poesía, los caídos en combate, el furor guerrero…

Odín es una de las divinidades más fascinantes del antiguo panteón pagano de la Europa precristiana. Y en su figura se darán claves simbólicas que para los tiempos de la Edad del Lobo (el “Kali Yuga de la cultura vikinga”), parecerán ser especialmente significativas. De dichas claves trata este artículo…

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Lo primero que debe resaltarse es algo tan evidente como que Odín no es Thor… No es el dios tonante del trueno, la fuerza, el martillo, la lucha. El apetito voraz y la vida aventurera enfrentada a martillazos contra gigantes y trolls.

No, Odín no es un kshatriya, guerrero y protector. No es el dios de la casta guerrera. De los guardianes y defensores de la comunidad. Portadores de la fuerza que simbolizan la maza, el martillo, el hacha….

Odín es por el contrario el “señor del conocimiento”… de la sabiduría, de la magia, de la poesía. De los cuervos que son “pensamiento y memoria”. Odín parece “el Gran Druida”; el “Maestro espiritual”, el Sabio… El “Guardián de la Tradición” y señor del rito. Odín es el dios bráhmana. La “casta superior” que a modo de principio viril de la sociedad, elemento “macho” o “alfa” de ésta, la preña con “la palabra” del Maestro. Con la inspiración del sabio y el poeta. Inspiración que hará de los “hombres de acción”, de los gobernantes y guerreros, meros actores que representan el mandato y dirección que “el Maestro” indicó. Y sin embargo, siendo así, Odín será algo más… La mera ecuación de la “casta de los sabios” y brahmanes no alcanzará a resolver todo lo que el mito de Odín estará señalando. Pues Odín es también el dios de la magia guerrera y el furor berserk. De los caídos en combate espada en mano: los einherjar o “Ejército de los Muertos”; también de la “Caza salvaje”, del Valhalla y de la batalla del “fin de los tiempos” en el Ragnarok…

Odín efectivamente es algo más…

Su vinculación en primer lugar con la magia, y especialmente con la magia guerrera no debe pasarnos desapercibida. Él es el “brujo” del ritual berserk. Del “guerrero oso” o “guerrero lobo” que presa del furor carga arrollador y colérico en frenesí homicida contra sus contrincantes. Empoderado de una “bestia interior” que el “brujo” le ha enseñado a evocar y hacer suya. Como si las fuerzas más nocturnas, volcánicas y fieras del alma, pudieran ser invocadas para hacerlas nuestras y usarlas como una fuerza arrolladora.

Es así éste un “guerrero fatídico”, vinculado a la noche, a la luna llena, a la magia, a los lobos y los cuervos, a la oscuridad… al Kali Yuga.

Y es que Odín es también “cosechador de muertos”. De caídos en combate. Esos mismos guerreros furibundos que matan y mueren con igual arrojo, sin miedo ni fatiga, son “cosechados” por Odín para nutrir su hueste celestial en el Valhalla. Son los einherjar, y con ellos forma el “Ejército de los Muertos”. La “Hueste de Odín”. Preparada y entrenada para la batalla final del Ragnarok. Contra “las fuerzas del caos y la disolución”. Cuando el lobo infernal, la serpiente colosal, los gigantes del fuego, los siervos de Loki, carguen todos contra Asgard y el árbol que sostiene el Mundo tiemble y se derrumbe. Allá haciendo frente a las potencias del caos estarán Odín y su hueste. Dispuestos todos a morir en combate. Hasta entonces, cabalgan los cielos en la “Caza Salvaje”, recuerdo para los que están todavía vivos del cuál es el argumento de la vida y cuál el tiempo que estamos viviendo. Señal de que sobre el mundo se cierne la sombra de la Edad del Lobo, y hay que estar preparados… La vida no es igual para los Hombres si estos han de vivir en un tiempo que es medianoche del Mundo y sobre el que día a día el ejército de Loki, avanza con poder disolvente y disgregador. El dios que hemos dicho que es bráhmana, “Maestro Espiritual”, llegada la Edad Oscura es algo más, y sus acólitos no pueden ser ya los meros guerreros glotones y musculados que sirven a Thor. La sabiduría, la magia y la poesía de Odín, lo son para afrontar el Kali Yuga, para hacernos “guerreros lobo” en la Hueste de Odín. Entrenados en la magia que nos empodera de nosotros mismos hasta las raíces más fieras de nuestro ser, y las devuelve después contra las potencias del caos. Como guerreros espirituales de la vía de la Mano Izquierda. Y ese sí es el sentido de Odín. Una divinidad que lo es de la “primera función”, de la casta superior del sabio, el mago y el poeta. Principio alfa inspirador de toda acción recta y debida. Pero “primera función” en tiempos de la Edad Oscura. Donde habrá que vivir para merecer formar en las filas de la Hueste de Odín. Donde la mera fertilidad, guardia y defensa, orden y justicia, que pregona Thor, ya no serán suficientes. Pues todo orden y justicia está siendo subvertido y hay que prepararse para “cabalgar el tigre”.

Por eso Odín es luminoso en el Valhalla y carga a la batalla luciendo su casco de oro. Pero por eso también es oscuro. Y su magia te permite convertirte en “Hombre Lobo” y los muertos con gloria y honor le son queridos y los hace suyos. Y la “Caza Salvaje” resulta terrible y atemoriza a las gentes sencillas, igual que puede ser recuerdo de cuál es el camino a seguir, una vez arribamos a la Edad Oscura…

También por ello Odín es “el vagabundo”. El “peregrino”, el “viajero misterioso” que camina con forma humana entre los Hombres. Con sombrero viejo de ala ancha y abrigo oscuro. Con un bastón o cayado como única compañía. Tuerto, solitario y de barba gris. Baja a la Tierra y entre hombres y mujeres, da señales y lecciones. Ayuda, orientación y consejo. También a veces, providencial castigo. No siempre revelando quién es. Quizás mayormente sin hacerlo. Solamente cuidando de estar presente y “encontrarse contigo”. Como valedor y guardián de la “Tradición Eterna” que a todos los que deben emprender el camino de la “Raza del Espíritu”, de un modo u otro y llegado el momento, invita a recorrer… Pues ha llegado la Edad Oscura y algunos serán llamados a formar parte de la Hueste de Odín. Pues ha llegado la Edad Oscura y hay que estar preparado para luchar a su lado, en la batalla final del Ragnarok

HAY QUE LUCHAR POR EL RETORNO DEL REY

en Blog/Espiritualidad por
EL RETORNO DEL REY

“El señor de los Anillos” y en general toda la obra de Tolkien, es una fuente de enseñanzas espirituales que a través del leguaje tradicional del mito y la leyenda, no deja de trasladarnos una vía y camino para afrontar la vida y entender el Mundo y nuestro tiempo. Así lo hemos planteado anteriormente al hablar de Gandalf o del papel del hobbits, y así lo planteamos de nuevo al acercarnos al mitema del “Retorno del Rey”; auténtico argumento de fondo de la Guerra del Anillo. Los paralelismos que a partir de aquí puedan trasladarse a nuestra época  no dejarán de ser tan sugestivos como reveladores…

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A lo largo de toda la epopeya del señor de los Anillos, está presente como trama de fondo el arquetipo de la “restauración del reino perdido”…

En Gondor gobiernan senescales, un gobierno provisional, aunque se haya prolongado en el tiempo, y que no es sino un interregno hasta la llegada del “Retorno del Rey”. Retorno que supone la restauración de un orden y armonía perdidos. Una renovada unión de los pueblos de la Tierra Media en un reino compuesto y diverso, pero articulado y vertebrado como un solo cuerpo. Con un rey legítimo a la cabeza a través del cual, la lealtad de los habitantes de la Tierra Media para con “los dioses” de Valinor, los convierte en paladines de los Valar tanto frente a las acechanzas de “la Sombra”, como para la realización del proyecto que para la Tierra Media pensaron los dioses.

El “Reino de Gondor” tiene así el carácter de un Regnum, no es un mero acto de voluntad y fuerza para la instauración de un poder político. Sino que es ante todo la realización a través de sus gobernantes y súbditos, de por decirlo así: “un pensamiento de Dios para el Mundo”. Un proyecto de reino que lo será no sólo como expresión de la voluntad y la fuerza humanas. Sino como expresión a través de dicha voluntad y fuerza, del pensamiento que los dioses Valar proyectaron para “Arda”. Para la Tierra Media. Aquí las páginas del Valaquenta y de la música de los Ainür, y en general del Silmarillion, serán especialmente esclarecedoras. Pues en ellas encontramos cómo Tolkien hace de la “Creación”, una visión inspirada por el dios supremo Eru Ilúvatar a  los dioses Valar. Visión que éstos deben llevar a cabo y que a su vez debe concretarse en hacer de la Tierra Media, el hogar de “los hijos de Ilúvatar”. Léase aquí Elfos, Hombres, Hobbits… Hijos de Ilúvatar que estarán llamados a su vez a la fundación de un reino que sea a su escala, la continuación y desarrollo de esa visión que Eru Ilúvatar inspiró en los Valar. El Regnum se convierte así en el proyecto y plasmación a escala humana, del proyecto mismo de la Creación.

Y sin embargo, bien sabemos que dicho proyecto se puede mal lograr…

Entre los Valar está Melkor, el dios corrompido por su propia ambición y “voluntad de poder”. El “Lucifer/Satanás” de Tolkien que mal logrará a Arda y a sus criaturas y hará de la historia de ésta, una historia de lucha secular contra las fuerzas del Mal. Fuerzas que una y otra vez sabotean la Tierra Media y que llegada la Tercera Edad y ahora con el “demonio” Sauron al frente, han terminado por provocar la pérdida del reino a su vez que amenazan desde Mordor, con avanzar sobre la Tierra Media y hacerla suya definitivamente.

Es decir, a escala de los dioses de Valinor, y a escala de los habitantes de la Tierra Media, el “pensamiento de Dios para el Mundo” (del dios supremo Eru Ilúvatar), debe llevarse a cabo al modo de una encomienda o tarea en la que nosotros mismos nos hacemos vectores activos del proyecto divino y por ende, llegamos a ser lo que estamos llamados a ser. Cumplimos tanto con nuestro destino, como con nuestra libertad. Pero cuidado… siendo así, al mismo tiempo estamos abiertos a la ignorancia, el miedo, la ofuscación, la corrupción, la debilidad… Y dicha condición de “paladines de Dios en el Mundo” es cosa entonces que no viene dada sin más, sino que es algo debemos realizar por nuestro propio esfuerzo y en lo que podemos fallar o peor aún, podemos corrompernos y envilecernos y apuntar así justo en sentido contrario al del designio divino…  Dicha corrupción y envilecimiento es precisamente lo que estará detrás de Sauron y sus huestes.

Todo esto configuraría lo que podríamos llamar el sentido espiritual o metafísica del Regnum y de su historia y discurrir en el tiempo. En la que la “pérdida del reino” sería señal y símbolo de una caída, de una lucha mal llevada, pero no todavía derrotada. Pues las fuerzas del Mal avanzan pero no llegan a imperar. Y el “rey oculto” y sus leales siguen vivos preparando y luchando “la restauración del reino perdido”. Por supuesto aquí estarán Aragorn, los Montaraces y Gandalf…

Figuras todas ellas en las que la llama del “Reino” sigue viva y el horizonte de su restauración sigue presente. Sigue teniendo sentido y sigue siendo el “argumento político” de la Tierra Media. Independientemente del olvido de algunos o de muchos, de la desunión y recelos entre sus regiones y pueblos, de la amenaza creciente del Enemigo y su sombra. El argumento como hemos dicho “político” de la Tierra Media, el “Reino de Gondor”, no ha muerto. El Regnum que como encomienda fue dado a los Hombres para su realización en el Mundo, sigue en marcha aún a pesar de su caída si sus leales no olvidan y siguen la lucha. Acumulando fuerzas y manteniendo la llama para llegado el momento, y tal como hace Aragorn en el señor de los Anillos, mostrarse y hacerse público empuñando la “espada rota” que volvió a ser forjada. Poniendo fin al ciclo del “rey sin espada/la tierra sin rey” que había discurrido durante los años del interregno, y en los que la “vida a la intemperie” de los Montaraces, les hizo valedores y merecedores de un “rey oculto” que ahora se desvelaba. Y de una espada rota que ahora volvía a ser forjada…

La lealtad en la intemperie durante los años del “reino perdido”, de la “espada rota”, del “rey oculto”, de la “tierra sin rey”; son de este modo la forja del alma para los Montaraces y para todos los que desde su lugar, sea cual fuera, ni olvidaron ni quisieron darse por vencidos. Todos ellos así herederos simbólicos de esa espada rota que cuando se forjó de nuevo y la empuño Aragorn, se la llamó “llama del Oeste”…

 “¡No tienes derecho a desesperar!” clama Gandalf contra el senescal del Gondor cuando éste pretende quitarse la vida y la de su hijo en una pira funeraria. El “reino” no es sólo una construcción humana perecedera y contingente, o una manifestación más o menos consciente de una comunidad natural o tribal. El Regnum ésta entreverado de un designio divino y hasta la consumación de los tiempos puede ser defendido, aún cuando se encuentre destronado y sin corona ni espada. Los que desesperan no entienden ni quieren entender lo que está juego, son víctimas de su propia ofuscación y debilidad y hacen el juego a Sauron y las fuerzas del Mal. Ya sea si abandonan o desesperan. Ya sea si se repliegan a sus “comarcas” y “naciones”. Pues el designio último de la guerra contra Mordor no es sólo la destrucción del Anillo Único sino el “Retorno del Rey”. Por eso en la batalla final a las puertas mismas de Mordor y capitaneando a las “pueblos libres” de la Tierra Media, va Aragorn empuñando la “llama del Oeste” (Andúril). La espada que volvió a ser forjada para a vida o muerte, en lealtad sin fisuras y hasta el final, no renunciar a los Dioses, no renunciar al Reino y aún con todo en contra… no desesperar. Siempre confiar…

Y es que la batalla final parece perdida aún cuando es afrontada con coraje y decisión por el rey retornado y sus seguidores, concentrándose todas las fuerzas de Sauron en frente suyo en apabullante superioridad numérica. Pero ya sabemos que la arrogancia del Señor Oscuro es su debilidad y perdición, y no puede ni imaginar que un humilde hobbit haya “cargado con la cruz” del Anillo Único hasta el Monte del Destino para destruirlo. Pues el “Retorno del Rey” y el fin de la Sombra incumbe también a las gentes sencillas de Hobbiton. Y eso Aragorn y Gandalf siempre lo tuvieron presente y nunca lo olvidaron. Y Sauron obviamente, nunca lo entendió…

*

En definitiva, sea cual sea lo malhadado de la situación, y aunque el interregno se prolongue, el “olvido del reino” cunda entorno nuestro, y la vida montaraz a la intemperie pueda a veces hacerse solitaria, la consigna es clara:

Hay que luchar por el Retorno del Rey.

Hay que ser leales del “rey oculto”, del “rey que vendrá”. No vale ni desesperar, ni abandonar, ni olvidar, ni replegarse a la patria chica y carnal de nuestra “comarca” o “nacionalidad”. El proyecto político por excelencia para la Tierra Media es el Regnum. Por caído que esté u olvidado que se encuentre, esa es nuestra patria espiritual y terrenal. Designio divino que es a su vez encomienda para los hombres y mujeres de este Mundo, para llevarlo a cabo con esfuerzo y humildad, y en cuya lucha, más allá de la victoria o la derrota, se cifrará nuestro verdadero sentido y libertad. Cualquier otra cosa nos aliena de nosotros mismos y del sentido misional de nuestras vidas. Cualquier otra cosa seamos conscientes de ello no, no esclaviza a Sauron…

LA CONSTITUCIÓN DEL 78 Y EL BARULLO TERRITORIAL

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Constitución española. Artículo 2:

“La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.

Más allá de las ambigüedades del artículo que en la constitución del 78 recoge la cuestión territorial e indentitaria en España, salta a la vista para cualquiera que conozca la historia de este país (más allá de tergiversaciones y adulteraciones) que lo que los padres de la constitución dejaron aquí recogido, fue tanto una afirmación de la realidad histórico política de España, como un pacto por el reconocimiento de la diversidad de lo español.

Es decir, un pacto de afirmación de la unidad a cambio del reconocimiento de la diversidad. Un pacto de lealtad a la nación histórica y a la unidad de España, a cambio de un reconocimiento de la diversidad y heterogeneidad de la propia España: “Nacionalidades y regiones que la integran” con derecho a construir una autonomía política propia, siempre y cuando ésta se desarrolle en el marco de la unidad de la nación española, que sería la “patria común en indivisible”. Un pacto que efectivamente sería plasmación más o menos afinada, de la propia realidad histórico política y socio cultural de la nación Española. En el sentido de “Unidad en la diversidad y Diversidad en la unidad”. Sentido que es el más propio de la realidad de España y sus regiones y “nacionalidades”, y que insistimos, más allá de ambigüedades y limitaciones, es la manera más honesta y acorde a la realidad que nos podemos dar para entender el sentido territorial e identitario de lo español.

Siendo así, estos 40 años de la constitución del 78 dejan bien claro y sobre la mesa quien ha sido desleal a dicho pacto y realidad…

Jordi Solé Tura, ínclito representante del catalanismo de izquierdas y uno de los padres de la constitución de 1978, señala en su interesante libro “Nacionalidades y nacionalismos en España”, cómo fueron “comunistas y nacionalistas” (sic.) los que pelearon la inclusión del término “nacionalidades” en el artículo 2 de la constitución. Si bien dicho término de “nacionalidades” quedará sin definir dentro del propio texto constitucional, siendo entonces que su sentido deberá ser inferido a partir de la propia literalidad del artículo 2.

El término “nacionalidad” tal como se recoge en la constitución y en la medida en que viene precedido por la afirmación de que “la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española”, no podrá sino hacer referencia a aquellas regiones de España que a lo largo de los siglos, habrán mantenido una personalidad propia especialmente destacada y diferenciada. Personalidad que ateniéndonos a la propia historia de España, tendrá en el uso una lengua propia diferente del castellano uno de sus rasgos más distintivos. También en el hecho de haber conservado a lo largo del tiempo instituciones seculares de auto gobierno. Siendo esto, lo que las diferenciaría de las “meras” regiones.

En este sentido, en la medida en que el artículo 2 afirma el derecho a la autonomía de dichas “nacionalidades” distinguiéndolas a su vez de las regiones, pero recogiendo también para éstas el derecho a la autonomía, y todo ello tras afirmar y subrayar la “indisoluble unidad de la nación española”; nos conduce a que España no podrá organizarse territorialmente más que de una manera descentralizada. Con cierta jerarquía y diferencia en transmisión de competencias de acuerdo a esa distinción entre nacionalidades y regiones pero ¡ojo! Manteniéndose a lo largo de todo el proceso de descentralización la unidad de España: “patria común e indivisible de todos los españoles”.

Es decir, el principio de “Unidad en la diversidad y Diversidad en la unidad” que hemos señalado anteriormente, y que recogido de este modo en el artículo 2 de la constitución, no estará sino recogiendo la realidad histórico política y antropológica de España: Una y diversa.

Ahora… todo esto que puede resultar sólido y coherente no fue entendido así ni muchos menos por esos comunistas y nacionalistas que insistieron en incluir el término “nacionalidades” en el artículo 2.

Jordi Solé Tura, en el libro que hemos mencionado anteriormente, nos subraya cómo para estos “comunistas y nacionalistas”, la inclusión del término “nacionalidades” no fue entendido sino como una manera de incluir en el texto de la constitución, dos concepciones enfrentadas y auto excluyentes de España que a modo de empate, asentaban mediante el artículo 2, un nuevo terreno de juego en el que dirimir sus cuitas. Estas dos concepciones serían la de España como una nación única e indivisible; y la de España, como un conjunto de pueblos diversos o “nacionalidades” que eventualmente se unen o dejan de unirse…

A su entender, al entender de “comunistas y nacionalistas”, el pacto constitucional del 78 no sería sino un nuevo terreno de juego, que de acuerdo al susodicho marchamo constitucional, les dejaba las manos libres para legalmente, “hacer nación” dentro del propio marco jurídico español. Hacer nación catalana, hacer nación vasca, etc…

Es decir, tomar la constitución y su artículo 2, no como un punto de llegada que recogía la realidad territorial de España, sino como un nuevo punto de partida desde el que continuar “su lucha” contra la España “única e indivisible” y perseguir así la auto determinación.

A la vista está lo subversivo de dicha postura, pues para ella, el orden constitucional sólo tiene un valor instrumental y de tránsito hacia el objetivo que se han trazado. La constitución es una etapa más hacia el objetivo de la auto determinación. No es que entiendan a ésta como algo que pueda reformarse o actualizarse, sino como algo que un última instancia les debe permitir avanzar hacia la secesión. De hecho no tendrán reparo en deslegitimarla como “franquista” siempre que ésta ponga los medios para aún desarrollando las autonomías, mantener y defender sin embargo la unidad.

Y siendo así, salta a la vista no sólo lo subversivo del secesionismo en España. Si no también su deslealtad para con el pacto constitucional, que únicamente contemplan de una manera interesada. Pues en éste, aun cuando se afirma la unidad recogiéndose a su vez la diversidad y el auto gobierno, el separatismo considerará que nada de esto es suficiente y que dicho pacto sólo tiene un valor instrumental y de tránsito. De ante sala de la secesión. Pues sólo podrá atenderse a dicha diversidad de España mediante el reconocimiento del derecho de auto determinación. Y cualquier otra cosa, será considerada reaccionaria…

El separatismo plantea así y aún cuando la realidad es otra, que entre la idea de la España única que el artículo 2 deja a un lado al afirmar las “nacionalidades”, y la idea de España como una eventual unión de pueblos libres que igual que se unen se separan, no cabrá término medio. Aún cuando ese “término medio” es precisamente lo que queda consagrado en el artículo 2 de la constitución. Aún cuando ese “término medio” es precisamente lo que se ha desarrollado a través del estado autonómico y ha permitido los altos niveles de auto gobierno de Cataluña o el País Vasco. Aún cuando ese “término medio” no es sino reflejo de la propia realidad histórica y antropológica de España. Aún cuando ese “término medio” no es sino la plasmación del principio de “Unidad en la diversidad y Diversidad en la unidad” sin el cual, no se puede entender ni a España, ni a sus “nacionalidades”….

El principio de realidad y la verdad de las cosas, brillarán así por su ausencia en la propuesta del secesionismo.

Siendo de esta manera, no estará de más empezar a contemplar a los partidos secesionistas quizás no tanto como partido politicos, sino como grupos de interés subversivo que utilizan el marco jurídico español para la consecución de sus objetivos de parte. Objetivos que no son sino la propia finiquitación de España. Es tristísimo verlo así pero no conviene engañarse. Han utilizado el marco jurídico que nos dimos en el 78 para perseguir objetivos unilaterales que no atienden al bien común ni a la realidad de España, tampoco a la de Cataluña o el País Vasco. Objetivos que responden únicamente a su ideología aún cuando ésta esté en flagrantemente desacuerdo con la realidad de las cosas y curse con un horizonte claro de sedición.

No hay así pacto constitucional que valga para los secesionistas, éste sólo tiene valor en la medida en que responde a sus objetivos y les permite construir estructuras de país desde las que después abordar al estado, para forzar la auto determinación. Deslealtad así al acuerdo constitucional, intrumentalización interesada y unilateral de éste, y desde ahí subversión y sedición.

Y sí, por desgracia la izquierda “neocomunista”, los herederos de esos comunistas que junto a los nacionalistas pelearon por la inclusión del término “nacionalidades” en el artículo 2 de la constitución, son los que ahora ejercen de cómplices del separatismo blanqueando sus posturas y ejerciendo de caja de resonancia en el resto de España, de los argumentos del secesionismo. Y sin embargo, la concordia y la solidaridad entre españoles, de un sitio u otro; y la diversidad y unidad de España, están presentes en nuestro ordenamiento jurídico. Están recogidas en ese artículo 2          que venimos comentando, y esa izquierda complice del separatismo debería así revisar su postura. Pues es incoherente e injusta y sólo refleja sus complejos y cerrazón. Pero no la verdad de las cosas.

Es así que la ofuscación ideológica, los resentimientos históricos, la falta de lucidez y objetividad, la subjetivización del debate público, también hacen parte del trasfondo de esta problemática y hay que hacerse cargo de ello. Hay que argumentar con solidez para desmontar todo este embrollo y dejando las cosas claras, conducir al secesionismo a su lugar natural en España. Que no sería otro que el de la marginalidad e insignificancia política. Por desgracia mucho nos tememos que queda todavía mucho camino para llegar hasta ahí….

Kali Yuga, Kalki, Shambala, Toledo y la Revolución…

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“Cuando llegue la Edad Oscura habrá una nueva manifestación de lo alto en forma de rey sagrado, rey que nacerá en Shambala, centro sagrado hiperbóreo en la tradición ario oriental”…

Los arquetipos más sugestivos y ancestrales de la tradición sapiencial, en Oriente y Occidente, a través del ciclo toledano de las leyendas de la “Cueva de Hércules” y el “Héroe del Tajo”. Haciendo entonces de la misma ciudad de Toledo, un paraje “encantado” en el que la trama del acontecer universal, parece querer tener aquí su desenlace… Lanzándose quizás un mensaje de disidencia desde el más remoto pasado a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, para que sepan forjar “la Orden” que trae al Kalki Avatara…

De nuevo con nuestros amigos de “La Noche Rosmarino” y en el tono tan distendido como comprometido que acostumbramos en estas ocasiones…

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Las leyendas de Toledo y las Procesiones Espectrales

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La Santa Compaña, la Hueste Antigua, Las Procesiones de Ánimas, El Corteju de Genti Muerti, La “Caza Salvaje”… Uno de los mitos fundamentales del acervo tradicional europeo a lo largo y ancho de la geografía española y claro está, también en Toledo. A través de la leyenda de la “Penitencia del obispo Acuña”. Para leer entre líneas y encontrar en todo este ciclo de leyendas y mitos, una antiquísima tradición pagana que nos habla del Fin de los Tiempos y de Dioses Oscuros… Todo ello con nuestros amigos de “La Noche Rosmarino” y en el tono distendido que acostumbran.  

 

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Bárbaros, Licantropía y Disidencia

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Bárbaros, Licantropía y Disidencia

Desde la cripta de “Proyecto Terror” en amena conversación sobre la cultura guerrera de la Hispania prerromana y los rituales de licantropía que pudieron darse en ésta. Buscando las pistas de su pervivencia en la cultura medieval española e incluso su mensaje de disidencia y revolución, para los tiempos que corren…

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