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REGENERARSE O MORIR

en España por
reconstruir un país, para regenerar una nación

“Para reconstruir un país, para regenerar una nación, hay que hacerlo también desde el orgullo de la propia historia o es imposible crecer otra vez. Imposible. Y esto no es ni de izquierdas ni de derechas, es de sentido común. Es de la verdad de las cosas. Lo contrario será ahondar cada vez más en la polarización, el recelo, la crispación y la auto destrucción”…

Encaramos una nueva década que será decisiva. España como sociedad tiene enfrente suyo el desafio improrrogable de repensarse a sí misma y decidir de una vez por todas si quiere darse por finiquitada y resetear su historia, o si por el contrario está determinada a sobrevivir. Bien claro está sobre la mesa cómo una parte menor pero no marginal de los españoles, no tiene problema en enarbolar la bandera del finis hispaniae. En frente a penas parece vislumbrarse una argumentación realmente sólida que ofrezca una respuesta. Y sin embargo, de esa repuesta y su solidez, depende en gran medida esa regeneración sin la cual la supervivencia se muestra harto problemática. Hacerse cargo de esta situación y afrontarla será así tarea inexcusable de los españoles de nuestro tiempo. Ponerse de perfil y dejar pasar el embite; un triste legado para las generaciones futuras… 

*

España necesita de manera perentoria reencontrarse con su propia Historia.  Narrarse a sí misma su propio recorrido histórico a lo largo de los siglos y darse cuenta de su realidad, identidad y mérito. España que no puede seguir siendo negada, relativizada o estigmatizada por los propios españoles. Para reconstruir un país, para regenerar una nación, hay que hacerlo también desde el orgullo de la propia historia o es imposible crecer otra vez. Imposible. Y esto no es ni de izquierdas ni de derechas, es de sentido común. Es de la verdad de las cosas. Lo contrario será ahondar cada vez más en la polarización, el recelo, la crispación y la auto destrucción…

Y es que en por distintas vías se ha erigido un discurso de abierta hostilidad a la propia idea de España, ya sea para negar su existencia histórica, ya sea para relativizar sus logros, episodios históricos reseñables e identidad, ya sea directamente para condenarla como nación fallida y tiránica que debe ser dejada atrás.

Y sin embargo no es así… No es cuestión de derechas o izquierdas, de políticas sociales o liberales, de los de arriba o de los de abajo, es cuestión de verdad o falsedad…Y es que resulta que es falso que España no tenga sustancialidad histórica, es falso que la suya no sea sino la historia de una oligarquía tiránica que desde antaño se sobrepone de modo déspota sobre unos “pueblos” adánicos llamados a la emancipación. Es falso que su larga singladura histórica pueda ser relativizada y desmontada para mostrarse entonces vana y sin enjundia. Es falso.

Nada de eso es verdad…

Toda esa ideología que ve a Cataluña o las Vascongadas como una realidad accesoria al resto de España, y a ésta como una suerte de nacionalismo castellano desbordado, déspota y oligárquico, cuya naturaleza de fondo es siempre lo tiránico y reaccionario, no deja de ser una reformulación decimonónica de la Leyenda Negra de los siglos XVI y XVII. Leyenda Negra que desde la segunda mitad del siglo XIX entrará en maridaje con la recién nacida ideología nacionalista, también con la subsiguiente subjetividad y emotividad del romanticismo, a lo que se sumará el fin del Imperio Hispánico, dando lugar todo ello a la aparición en diferentes regiones españolas, de la pulsión secesionista.

Pero esa pulsión, así como la subsiguiente endofobia, vestida  de exarcebación de las historias regionales y olvido o desprecio de la virtud de la unidad diversa y la diversidad unida, será una pulsión que no puede ser sostenida más que desde la ideología. Pues desde la historia, la antropología o la etnología, dicha pulsión no se sostiene. Podemos entender así cómo surge, pero no por ello dejar de señalar que no tiene fundamento suficiente.

Y es que desde la objetividad y ponderando las cosas con ecuanimidad, el horizonte y sentido que plantea el secesionismo, independientemente de su predicamento o poder de sugestión, resulta que no está enraizado en la verdad de las cosas; es decir, no tiene refrendo ni sustento en la realidad histórico política y antropológica de Cataluña o Vascongadas. Ni tampoco en la realidad histórico política y antropológica del resto de España…

España no es lo que dices los separatistas qué es. Tampoco lo es Cataluña, Vascongadas o Galicia. La narrativa secesionista simplemente no es cierta. España no es una tiranía secular perpetuada a lo largo de los siglos por una oligarquía castellano-céntrica de vocación laminadora de toda diferencia regional y portadora de una vis oscurantista que desde siempre ha lastrado el progreso de los “pueblos de Iberia”… Simplemente esta “caricatura”, que no creo que llegue ni a eso, es falsa… No es verdad. Y que una cosa sea verdad o no, no es cuestión menor…

Del mismo modo, que sectores relevantes de la izquierda hayan comprado este imaginario anti español, enarbolando tanto la narrativa negrolegendaria sobre el Imperio Hispánico, como las necedades, ridiculeces y estragos del españolismo franquista para justificarse, nos muestra cuan hondo es el problema. Pues la negación o relativización del valor  y virtud de España no nos llegará sólo desde un regionalismo degenerado en subversivo nacionalismo separatista, sino que también, nos llegará desde una izquierda que aún entrando en contradicción consigo misma, no tiene  reparo en revindicar el derecho de auto determinación. Y decimos contradicción consigo misma porque dicho derecho de auto determinación, supondrá abrir la puerta tanto a la ruptura de la unidad de reparto y distribución de la riqueza, como a la ruptura de la unidad de decisión, y dichas rupturas, por su propia articulación en torno al privilegio y la desigualdad, son contrarias a los principios de la izquierda.

Ahora, que dicho esto, la derecha neoliberal y tecnócrata, de conservadurismo fatuo y meramente burgués, de “marca España”, de economicismo desacomplejado donde las humanidades son una extravagancia para bohemios y diletantes y el patriotismo, una cosa puramente formal que poco sabe de la identidad y la justicia social, esa derecha, también es parte del problema… Y no podemos afrontar el desafio de la regeneración de España sin dejar atrás también las mediocridad espiritual de dicha derecha. Pues desde su paramentos de hecho, sólo se conseguirá seguir ahondando en el problema…

España fue un Regnum, en tiempos de los Godos, unos de los primeros de Europa, un Regnum Hispaniae que a modo de idea fuerza justificará y alentará a todos los reinos cristianos de España tras la invasión musulmana. De León a Navarra, de Portugal a los condes catalanes y Aragón. Y así se señala en la Historia General de España de Alfonso X el Sabio. Y así se señala en el Cantar de mío Cid, cuando se dice que los reyes de España descienden del héroe castellano porque sus hijas se casaron con reyes de Navarra y de Aragón. Y lo dice en lengua catalana Jaime I, cuando conquista Valencia y en su Libro de los Hechos,  afirma que la ciudad ha sido conquistada “para mayor honra de Dios y de España”.  Y así lo dice la cultura popular de la baja Edad Media, cuando en el romancero a la invasión islámica se la llama “la pérdida de España”. Y asi lo dice el propio Fernando el Católico, cuando tras conquistar Granada dice que por fin “se ha restaurado el reino pérdido de Toledo”. El antiguo Regnum Hispaniae de los Godos.

Y claro está que la organziación territorial y administrativa en el Medioevo y con los Austrias, fue mayormente confederal y descentralizada, como lo era por otra parte en casi toda Europa. Pues ese modelo confederal descentralizado es el modelo de raíces feudo vasallático propio de la Edad Media, no exclusivo de España. Y claro está que en la transición a la Modernidad y la reorganización centralista de la administración hubo guerra civil y enfrentamiento ideológico y territorial, pero en toda España, no sólo en Cataluña y Vascongadas; pero en toda Europa, no sólo en solar hispánico. Esa “guerra” es propia de todo el proceso europeo de desmantelamiento de las estructuras tradicionales de administración territorial para ser sustituidas por el modelo de la Modernidad. No es así cosa exclusiva y característica de España. No se puede justificar la vocación de secesión a partir de ahí y hablar alegremente de plurinacionalidad sin faltar a la comprensión de la Historia de Europa, los pueblos de España y sus procesos. Y es que una nación cultural no es una nación histórica y menos aún una nación raíz. Y España es la nación raíz y la nación histórica de todas sus naciones culturales, regiones y pueblos.

El secesionismo hace así sentimentalización romántica, análisis de parte, tergiversación y victimización, pero no habla de la verdad de la cosas. Habla de su ideología y a ésta la proyecta sobre la Historia, sobre España o sobre Cataluña, pero no se enraiza en la realidad más allá de la parte que le interesa. Es de este modo un problema ideológico, no histórico o antropológico. Un problema en el que el olvido de la propia historia y cultura común resultará en ocasiones entre lazarente y ridículo…

Cervantes ensalza las raíces de España en su “profecía del Duero” del Cerco de Numancia, y mismo patriotismo identitario destila Lope de Vega en La Dragontea, El asalto a Mastrich o Los españoles en Flandes, y lo mismo hará Calderón de la Barca en El sitio de Breda y por supuesto Quevedo en la España defendida. ¿Son todos ellos reaccionarios? ¿Al baul del olvido con sus obras por justificar a la nación tiránica, por justificar a la nación que no deberia existir?…

Lo hemos dicho al comenzar, Para reconstruir un país, para regenerar una nación, hay que hacerlo también desde el orgullo de la propia historia o es imposible crecer otra vez. Siendo así, ojalá que las futuras generaciones de españoles no sufran esa vivencia confusa, acomplejada, rabiosa y a veces inane de la propia españolidad que tanto podemos encontrar a día de hoy. Pues sólo quien se conoce a sí mismo puede afrontar los “desafíos del camino” y cumplir con su destino y eso, en gran medida, es el argumento de la Vida; y eso en gran medida en España, pasa por reencontrarnos con nuestra propia historia e identidad…

reconstruir un país, para regenerar una nación

LA HISPANIDAD Y EL IDEAL DEL CABALLERO

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El caballero Español. La forja y la espada.

Inspirados por uno de esos pensadores olvidados de la Tradición Hispánica como fue Manuel García Morente, hace ya unos años tratamos de sintetizar las claves espirituales, éticas y estéticas de la Hispanidad. El texto lo perdimos y no supimos de él durante años, pero providencialmente hace poco volvió a nosotros a través de un amigo que lo guardo durante este tiempo como fuente de esclarecimiento y motivación. Sin apenas retocarlo lo recuperamos ahora para “La Forja y la Espada”. En él y siguiendo las reflexiones e intuiciones del maestro García Morente, lo más esplendido de la antropología de lo Hispánico es revindicado como hoja de ruta para la forja interior de nuestra alma y brújula para nuetro actuar en el Mundo. Sea todo ello para que la consigna sapiencial de “llega a ser lo que estás llamado a ser”, pueda ser debidamente cumplida…

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1º-El modelo de Hombre:

La Hispanidad como proyecto histórico político se constituyó ante todo conforme a una idea determinada de Hombre. Esa idea de “Hombre”, de “Ser Humano”, es el eje axial del proyecto. Dicha idea es en esencia la siguiente: Solo conforme a un horizonte de Trascendencia, de Eternidad, puede entenderse la Dignidad radical de lo humano, y por ende su Libertad. Libertad que será entonces auténtica cuando se dirija y se esfuerce por la preeminencia del Espíritu.

2º-España como Estilo:

La premisa espiritual y ética del punto 1º, determina un estilo, una manera de estar y ser, siendo dicho estilo, lo que configura de manera determinante la verdadera Hispanidad. Su norma y sentido, así como su desviación y desdoro. Dicho estilo de lo auténticamente español, deberá ser nuestra brújula a la hora de configurar los mandamientos de las “Aspas de san Andrés”.

3º-El estilo del Caballero:

El símbolo que sintetiza la esencia de la Hispanidad, que sintetiza el estilo Español conforme a todo lo anterior, no podrá ser el estilo del hombre de negocios, del triunfador de la sociedad capitalista, del alto ejecutivo; tampoco podrá ser el estilo del agitador social, del revolucionario, del tribuno de la plebe; tampoco podrá ser el estilo del artista, ni el del filósofo, ni siquiera el del asceta o el santo. Y por supuesto mucho menos el del tendero, el del mercader. El estilo que determina la Hispanidad y que ha hecho los mejores momentos de nuestra historia, es el estilo del Caballero. Del “Caballero Español”; hecho de Hombría de Bien, Compostura y Decoro, Respeto de sí, Honor y Valor, Generosidad, Largueza, Claridad de Alma, Amistad… Elementos que configurando a dicho caballero, serán esenciales en nuestro proyecto.

4º-El Caballero Español:  

El caballero español en esencia se conforma de los siguientes elementos:

Grandeza contra Mezquindad:

Es decir, el dar sin dudar mayor valor a lo que se es, que a lo que se tiene. El caballero español cultiva la grandeza porque desprecia el apego grosero a las cosas, ya que su alma aspira a una Trascendencia y Libertad que no pueden reducirse a lo meramente terrenal. El Escorial por ejemplo, es pura “grandeza pobre”, grandeza austera de muebles castellanos y murallas de Ávila.

Arrojo contra timidez:

Valentía, paso al frente, gusto por mezclarse con la vida y con la gente, sin miedo a la muerte ni al peligro, ni a la pobreza o la escasez, ni a la aventura.  Por que lo que le sostiene es una idea, un ideal de sí, de su propia dignidad, dignidad frente a la cual la vida no es sino un viaje lleno de cosas efímeras de las que no puedes sino beber despreocupado, sin apego mundano, valiente y despreocupadamente…

Altivez contra servilismo:

Orgullo de su propio camino, de su “ley interior”, que es la única frente a la que responde. Porque se precia de ser más que de poseer, y mira con desdén todo lo que no es sino vano oropel, y todo lo que no es sino servil sometimiento a “la ley falsa del Oro”…

Más pálpito que cálculo:

¿Se imagina alguien a los Conquistadores calculando como vulgares “bussines men” las posibilidades reales de la conquista de Méjico o Perú?… El español no es así. El Caballero español no hace cuentas como un prestamista holandés, más bien le basta con que su corazón le mande ejecutar una acción, que su gusto por hacer su propio camino como ventura, le llame a hacer lo que cree que debe hacer. Obedeciendo los dictados de su Corazón sin dudar ni calcular.

Culto al Honor:

Es la estimación que el Caballero Español hace de la forja de su propia personalidad independientemente de lo mera y groseramente terrenal, lo que le lleva a un culto casi religioso por el Honor. Honor que en España se vive como afán y propósito de vivir sin tacha, de poder siendo rico o pobre, venturoso o miserable, mirar a cualquiera a los ojos y sostenerle la mirada. Por que nada, nada de nada, en el ámbito de la nobleza del alma, se le puede echar en cara.

Culto a la Personalidad:

El español se siente sujeto de la Historia Universal, no mero convidado de piedra. Sabe que el camino que se recorre en la existencia humana lo hacemos nosotros mismos con la ayuda de la Providencia, y que no somos así fruto de las fuerzas ciegas de la economía, la naturaleza, el fatalismo de unos dioses crueles, o el determinismo de un universo mecánico y racionalista. La personalidad se cultiva y se trabaja, y de ella se deriva nuestro andar por este mundo, no como inercia, sino como fruto maduro de nuestra búsqueda.

Vida pública y Vida privada:

El español prioriza aquello que ocurre en su vida privada, en la vida que se hace de relaciones de tú a tú, de persona real a persona real, sin notarías, comisarías ni urnas de por medio. En aquello que configura su universo de relaciones personales por palabra, compromiso, camaradería o rivalidad. Pero sin instituciones, contratos, abogados o políticos. Anteponiendo el Honor a la juridicidad, la convivencia real a la democracia y la burocracia.

Presencia de la Muerte:

El español vive en presencia de la Muerte, no la teme, tampoco la adora. Antes bien se acerca a ella con desafío, como prueba de que hay en su alma algo más que “mera vida”. La existencia terrena no es así sino tránsito y prueba, y la muerte el momento decisivo en el que demostrar que se vivió con Grandeza y sin apego. Con una dignidad irreductible al miedo a la muerte y el regodeo mundano.

Anhelo de Eternidad:

“Muero porque no muero”… El Caballero quisiera estar ya en la Gloria Eterna, si debe partir lo hace sin mirar atrás, como si supiera que la patria de su alma esta en los Cielos y que allí, habiendo demostrado que podía estar en esta vida sin olvidar las Alturas, se le espera… Siente así la necesidad de demostrarse a sí mismo que su Libertad, no se somete al apego terrenal, y que su Dignidad inalienable, es tal porque no es de “este Mundo”, sino del Otro.

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el caballero español, el entierro del conde de orgazaz

Del sobrio heroismo del Cantar de Mío Cid o el Poema de Fernán Gonzalez, a la serenidad frente a la muerte en el “Entierro del señor de Orgaz” o el respeto, elegancia y caballerosidad en “La rendición de Breda”. Del “honor es patrimonio del alma y el alma es sólo de Dios” de Calderón de la Barca, a san Juan de la Cruz cuando dice “Para venir a gustarlo todo, no quieras tener gusto en nada/ Para venir a poseerlo todo,no quieras poseer algo en nada”. De “la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el Mundo han sido” que decía fray Luis de León, a la escultura de Juan de Austria en su tumba en el Escorial. De Cervantes herido en Lepanto y preso en Argel, a don Quijote exclamando que “de lo que más necesitado está el Mundo es de Caballeros Andantes”…

Son sin número las referencias de la tradición española y especialmente durante el Siglo de Oro, de un ideal antropológico ético y estético que la Hispanidad hace suyo y ejemplifica de manera gráfica en la figura del “Caballero”. Caballero que de manera sintética hemos querido recoger aquí a partir de las enseñanzas de Manuel García Morente. Ciertamente dicho ideal parece haber querido ser olvidado o denigrado en la España cotemporánea y sin embargo, quienes así lo plantean y se afanan en ello lo hacen en vano, pues como una llamada guardada en el fondo del alma, el antiguo ideal vuelve a emerger hoy día entre jóvenes y no tan jóvenes, quizás está vez para ser reivindicado como un reencuentro con la propia identidad…

LA RENDICIÓN DE BREDA

El Imperio Español frente al Nihilismo Moderno

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¿Qué cosa fue el Imperio Español y qué significado tiene en la Historia de Europa? ¿Cuál era el fondo espiritual y ético que lo animaba? ¿Quiénes fueron sus enemigos y antagonistas y por qué? ¿Cuál la consecuencia de su derrota? Y sobre todo, más allá de su fin, qué luz pueden proyectar aún hoy día sobre el mundo contemporáneo para disipar la oscuridad nihilista de nuestro tiempo…

Conocer nuestra Historia ayuda a entender nuestra época, tanto en las luces que pudieron perderse en el camino y merece la pena actualizar, como en las sombras que pueden cernirse sobre nosotros y ofuscar nuestro camino.

Tomando entonces el Imperio Español y el Siglo de Oro como punto de partida que no de llegada, tratamos de ahondar en estas cuestiones encontrando aquí una palanca de dignidad y libertad, frente a la que todo el sin sentido y alienación moderna, se viene abajo como un castillo de naipes…

Ponencia impartida en las tertulias abiertas “Café para todos” de la Biblioteca de Castilla-La Mancha.

Alcazar de Toledo - El Imperio Español frente al Nihilismo Moderno

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LA CONSTITUCIÓN DEL 78 Y EL BARULLO TERRITORIAL

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constitución española

Constitución española. Artículo 2:

“La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.

Más allá de las ambigüedades del artículo que en la constitución del 78 recoge la cuestión territorial e indentitaria en España, salta a la vista para cualquiera que conozca la historia de este país (más allá de tergiversaciones y adulteraciones) que lo que los padres de la constitución dejaron aquí recogido, fue tanto una afirmación de la realidad histórico política de España, como un pacto por el reconocimiento de la diversidad de lo español.

Es decir, un pacto de afirmación de la unidad a cambio del reconocimiento de la diversidad. Un pacto de lealtad a la nación histórica y a la unidad de España, a cambio de un reconocimiento de la diversidad y heterogeneidad de la propia España: “Nacionalidades y regiones que la integran” con derecho a construir una autonomía política propia, siempre y cuando ésta se desarrolle en el marco de la unidad de la nación española, que sería la “patria común en indivisible”. Un pacto que efectivamente sería plasmación más o menos afinada, de la propia realidad histórico política y socio cultural de la nación Española. En el sentido de “Unidad en la diversidad y Diversidad en la unidad”. Sentido que es el más propio de la realidad de España y sus regiones y “nacionalidades”, y que insistimos, más allá de ambigüedades y limitaciones, es la manera más honesta y acorde a la realidad que nos podemos dar para entender el sentido territorial e identitario de lo español.

Siendo así, estos 40 años de la constitución del 78 dejan bien claro y sobre la mesa quien ha sido desleal a dicho pacto y realidad…

Jordi Solé Tura, ínclito representante del catalanismo de izquierdas y uno de los padres de la constitución de 1978, señala en su interesante libro “Nacionalidades y nacionalismos en España”, cómo fueron “comunistas y nacionalistas” (sic.) los que pelearon la inclusión del término “nacionalidades” en el artículo 2 de la constitución. Si bien dicho término de “nacionalidades” quedará sin definir dentro del propio texto constitucional, siendo entonces que su sentido deberá ser inferido a partir de la propia literalidad del artículo 2.

El término “nacionalidad” tal como se recoge en la constitución y en la medida en que viene precedido por la afirmación de que “la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española”, no podrá sino hacer referencia a aquellas regiones de España que a lo largo de los siglos, habrán mantenido una personalidad propia especialmente destacada y diferenciada. Personalidad que ateniéndonos a la propia historia de España, tendrá en el uso una lengua propia diferente del castellano uno de sus rasgos más distintivos. También en el hecho de haber conservado a lo largo del tiempo instituciones seculares de auto gobierno. Siendo esto, lo que las diferenciaría de las “meras” regiones.

En este sentido, en la medida en que el artículo 2 afirma el derecho a la autonomía de dichas “nacionalidades” distinguiéndolas a su vez de las regiones, pero recogiendo también para éstas el derecho a la autonomía, y todo ello tras afirmar y subrayar la “indisoluble unidad de la nación española”; nos conduce a que España no podrá organizarse territorialmente más que de una manera descentralizada. Con cierta jerarquía y diferencia en transmisión de competencias de acuerdo a esa distinción entre nacionalidades y regiones pero ¡ojo! Manteniéndose a lo largo de todo el proceso de descentralización la unidad de España: “patria común e indivisible de todos los españoles”.

Es decir, el principio de “Unidad en la diversidad y Diversidad en la unidad” que hemos señalado anteriormente, y que recogido de este modo en el artículo 2 de la constitución, no estará sino recogiendo la realidad histórico política y antropológica de España: Una y diversa.

Ahora… todo esto que puede resultar sólido y coherente no fue entendido así ni muchos menos por esos comunistas y nacionalistas que insistieron en incluir el término “nacionalidades” en el artículo 2.

Jordi Solé Tura, en el libro que hemos mencionado anteriormente, nos subraya cómo para estos “comunistas y nacionalistas”, la inclusión del término “nacionalidades” no fue entendido sino como una manera de incluir en el texto de la constitución, dos concepciones enfrentadas y auto excluyentes de España que a modo de empate, asentaban mediante el artículo 2, un nuevo terreno de juego en el que dirimir sus cuitas. Estas dos concepciones serían la de España como una nación única e indivisible; y la de España, como un conjunto de pueblos diversos o “nacionalidades” que eventualmente se unen o dejan de unirse…

A su entender, al entender de “comunistas y nacionalistas”, el pacto constitucional del 78 no sería sino un nuevo terreno de juego, que de acuerdo al susodicho marchamo constitucional, les dejaba las manos libres para legalmente, “hacer nación” dentro del propio marco jurídico español. Hacer nación catalana, hacer nación vasca, etc…

Es decir, tomar la constitución y su artículo 2, no como un punto de llegada que recogía la realidad territorial de España, sino como un nuevo punto de partida desde el que continuar “su lucha” contra la España “única e indivisible” y perseguir así la auto determinación.

A la vista está lo subversivo de dicha postura, pues para ella, el orden constitucional sólo tiene un valor instrumental y de tránsito hacia el objetivo que se han trazado. La constitución es una etapa más hacia el objetivo de la auto determinación. No es que entiendan a ésta como algo que pueda reformarse o actualizarse, sino como algo que un última instancia les debe permitir avanzar hacia la secesión. De hecho no tendrán reparo en deslegitimarla como “franquista” siempre que ésta ponga los medios para aún desarrollando las autonomías, mantener y defender sin embargo la unidad.

Y siendo así, salta a la vista no sólo lo subversivo del secesionismo en España. Si no también su deslealtad para con el pacto constitucional, que únicamente contemplan de una manera interesada. Pues en éste, aun cuando se afirma la unidad recogiéndose a su vez la diversidad y el auto gobierno, el separatismo considerará que nada de esto es suficiente y que dicho pacto sólo tiene un valor instrumental y de tránsito. De ante sala de la secesión. Pues sólo podrá atenderse a dicha diversidad de España mediante el reconocimiento del derecho de auto determinación. Y cualquier otra cosa, será considerada reaccionaria…

El separatismo plantea así y aún cuando la realidad es otra, que entre la idea de la España única que el artículo 2 deja a un lado al afirmar las “nacionalidades”, y la idea de España como una eventual unión de pueblos libres que igual que se unen se separan, no cabrá término medio. Aún cuando ese “término medio” es precisamente lo que queda consagrado en el artículo 2 de la constitución. Aún cuando ese “término medio” es precisamente lo que se ha desarrollado a través del estado autonómico y ha permitido los altos niveles de auto gobierno de Cataluña o el País Vasco. Aún cuando ese “término medio” no es sino reflejo de la propia realidad histórica y antropológica de España. Aún cuando ese “término medio” no es sino la plasmación del principio de “Unidad en la diversidad y Diversidad en la unidad” sin el cual, no se puede entender ni a España, ni a sus “nacionalidades”….

El principio de realidad y la verdad de las cosas, brillarán así por su ausencia en la propuesta del secesionismo.

Siendo de esta manera, no estará de más empezar a contemplar a los partidos secesionistas quizás no tanto como partido politicos, sino como grupos de interés subversivo que utilizan el marco jurídico español para la consecución de sus objetivos de parte. Objetivos que no son sino la propia finiquitación de España. Es tristísimo verlo así pero no conviene engañarse. Han utilizado el marco jurídico que nos dimos en el 78 para perseguir objetivos unilaterales que no atienden al bien común ni a la realidad de España, tampoco a la de Cataluña o el País Vasco. Objetivos que responden únicamente a su ideología aún cuando ésta esté en flagrantemente desacuerdo con la realidad de las cosas y curse con un horizonte claro de sedición.

No hay así pacto constitucional que valga para los secesionistas, éste sólo tiene valor en la medida en que responde a sus objetivos y les permite construir estructuras de país desde las que después abordar al estado, para forzar la auto determinación. Deslealtad así al acuerdo constitucional, intrumentalización interesada y unilateral de éste, y desde ahí subversión y sedición.

Y sí, por desgracia la izquierda “neocomunista”, los herederos de esos comunistas que junto a los nacionalistas pelearon por la inclusión del término “nacionalidades” en el artículo 2 de la constitución, son los que ahora ejercen de cómplices del separatismo blanqueando sus posturas y ejerciendo de caja de resonancia en el resto de España, de los argumentos del secesionismo. Y sin embargo, la concordia y la solidaridad entre españoles, de un sitio u otro; y la diversidad y unidad de España, están presentes en nuestro ordenamiento jurídico. Están recogidas en ese artículo 2          que venimos comentando, y esa izquierda complice del separatismo debería así revisar su postura. Pues es incoherente e injusta y sólo refleja sus complejos y cerrazón. Pero no la verdad de las cosas.

Es así que la ofuscación ideológica, los resentimientos históricos, la falta de lucidez y objetividad, la subjetivización del debate público, también hacen parte del trasfondo de esta problemática y hay que hacerse cargo de ello. Hay que argumentar con solidez para desmontar todo este embrollo y dejando las cosas claras, conducir al secesionismo a su lugar natural en España. Que no sería otro que el de la marginalidad e insignificancia política. Por desgracia mucho nos tememos que queda todavía mucho camino para llegar hasta ahí….

EL ORÍGEN DEL HALLOWEEN Y SU PRESENCIA EN ESPAÑA

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La fiesta norteamericana del Halloween se está convirtiendo también y cada vez más, en una fiesta de nuestro calendario. Jóvenes y niños se unen entusiastas a este tipo de celebración siguiendo las pautas que han conocido a través del cine y la televisión. Y como no podría ser de otra manera surgirán también voces de quienes con cierto disgusto, se preguntarán qué pinta una fiesta como ésta en España…

En orden a aclarar un poco las cosas no estará de más tratar de comprender el origen de tan singular celebración, así como las posibles razones para quizás no lamentar su predicamento en nuestro país.

Pues si bien todavía es pronto para decir cuál será el recorrido cultural del Halloween en España; si será una moda pasajera o si se quedará como una fiesta más, mayormente vivida quizás en sus elementos más superficiales y espurios. También es verdad que quizás lo que tengamos por delante, sea una sana oportunidad de reencontrarnos con antiguas tradiciones españolas, y sepamos entonces, reelaborar nuestra propia manera de celebrar el “Halloween”…

EL ORÍGEN DEL HALLOWEEN Y SU PRESENCIA EN ESPAÑAConferencia impartida en la librería “La madriguera de papel”.

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DIEZ AÑOS QUE LO CAMBIARON TODO

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El sábado 15 de septiembre del 2018, se cumplen 10 años de la caída de Lehman Brothers y el inicio subsiguiente de la llamada Crisis del 2008.

el coloso de goya y la llamada Crisis del 2008Crisis que ha marcado nuestro tiempo y cuyas consecuencias seguimos viviendo a día de hoy. No es exagerado decir así que a partir de la caída de Lehman Brothers y estallido de la crisis, cambiamos de fase histórica. Una fase histórica que todavía hoy día estamos recorriendo y en la que a lo largo de los últimos diez años, han ido quedado sobre el tapete una serie de cartas que queramos o no, son la partida y el desafío que tenemos que jugar…

Muy someramente, sin entrar en detalle y como cosas que simplemente consideramos que en gran medida están a simple vista pasamos a enumerarlas. Aunque sólo sea para diez años después hacer balance y tomar conciencia del momento en el que estamos y lo que tenemos en frente…

1-Destaca en primer lugar la precarización de la clase media. Precarización que ha ido acompañada de un aumento inusitado de los “súper ricos”. Una llamada “aristocracia del dinero” que durante los últimos diez años se ha enriquecido exponencialmente mientras la clase media veía precarizados sus ingresos y condiciones laborales y de vida. Esta precarización de la clase media ahora mismo y tal como la tenemos en frente nuestro, parece haber llegado para quedarse. Como si fuera un rasgo ineludible de nuestra época que a corto y medio plazo no parece que vaya a cambiar.

2-Conforme se producía ese proceso de precarización del conjunto de la ciudadanía y las grandes fortunas sin embargo crecían, se han destapado sucesivamente nauseabundos casos de corrupción. Corrupción a nivel de partidos, comunidades autónomas, ayuntamientos, Casa Real… En partidos del separatismo, de la socialdemocracia, de la derecha liberal… Una corrupción que siendo así parecerá haber sido sistémica. Imbricada en la propia estructura política del país.

3-La indignación, la desafección, la búsqueda de alternativas habrá provocado la aparición de nuevos partidos políticos llamados “emergentes” que en teoría, habrían llegado para sanear y refrescar el status quo de la política española. Diez años después tanto de Ciudadanos como de Podemos, no podrá decirse que hayan puesto sobre la mesa una alternativa realmente novedosa… El primero se ofrece en gran medida como una variante más de la democracia liberal burguesa. El segundo como una suerte de “Izquierda Unida 2.0”. De izquierda “neo marxista” un paso más allá en la “escolástica de izquierdas” que el propio PSOE. Algo que ya existía en la oferta política española antes de la crisis del 2008 y que si bien se ofrece con un software realmente remozado, mantiene un hardware tan poco novedoso como el del resto de partidos.

4-También durante estos diez años habrá estallado el conflicto con el separatismo catalán. Aupado por las oportunidades de populismo, demagogia y sentimentalización de las adhesiones políticas que ofrecía la crisis, el separatismo en Cataluña ha sabido con tremenda habilidad poner su desafío sobre la mesa de manera continuada, fehaciente y con apoyo masivo que no mayoritario de la ciudadanía catalana. El resultado no puede ser hoy día más desalentador… Con Cataluña partida casi en dos en torno a dos posturas irreconciliables y enfrentadas y España misma abocada una situación de difícil solución de la que no parece pueda salirse, sin que alguna de las partes quede traumatizada.

5-Todo ello ha ido a caballo de una creciente sensación de hastío… De hastío hacia la clase política. Hacia el sistema; como de desafección, de agotamiento, de resentimiento… Traduciéndose en gran medida con la puesta en solfa del sistema del 78 y de los pactos de la Transición; así como con un revisitar interesadamente la Guerra Civil. Como si fuera una cuenta pendiente en la que supuestas afrentas e indignidades de hace más de 40 años, debieran ahora ser solventadas. Sosteniéndose en ocasiones un discurso de parte con “buenos y malos” que para más inri, pretende prolongarse a día de hoy. Como si las banderías de la Guerra Civil fueran la tramoya oculta de la política española actual, y todos pudiéramos ser sospechosos de “criptofranquistas”, o en su caso, de “frentepopulistas”. Esa misma polarización en torno a estas cuestiones de la Guerra Civil será un rasgo no menor de ese hastío, desafección y a su vez disfuncionalidad, de la política española actual. Dejando caer sobre la misma, una cierta sensación como de fin de ciclo. También quizás como de necesaria de catarsis colectiva…

6-Estos mismo puntos y procesos que venimos señalando y salvando las distancias, habrán tenido lugar conforme a su circunstancia concreta correspondiente, en la mayor parte de los países de nuestro entorno: El fenómeno Trump, el Brexit, el auge de los llamados partidos populistas y de “extrema derecha”, lo ocurrido en Grecia, en Italia, en Portugal, la Alemania de los “mini jobs”, la Rusia de Putin… Todo ello conforma escenarios diferentes pero mancomunados en el hecho de haberse desarrollado y gestado durante los últimos diez años, así como de suponer cada uno a su manera, un cambio de fase. Un cambio de fase que nos sitúa en un nuevo escenario histórico en el que los paradigmas que teníamos en frente nuestro hace poco más de diez años, hoy día estarían obsoletos…

7-Unido a todo lo anterior no podemos dejar de reseñar determinados fenómenos que en los últimos tiempos han alcanzado un punto inusitado de virulencia, poniéndose sobre la mesa como pruebas ineludibles con las que todos los países de un modo u otro, tienen que lidiar:

Estamos hablando del fenómeno de la inmigración masiva, de la inmigración ilegal, de la inmigración proveniente de fuera de Europa. De grupos humanos de antropología y etnología muy diferente a la europea, provenientes de países hundidos económicamente y en situación de miseria; y estamos hablando del problema de la integración y sostenibilidad de dichas masas de inmigrantes extra europeos en nuestro continente.

Y estamos hablando también del fenómeno del yihadismo. De la “Guerra Santa” trasladada al solar de Europa, muchas veces a través de esos mismos inmigrantes. En ocasiones con años e incluso generaciones de aparente integración y vida en países europeos. Y estamos hablando del correspondiente terrorismo atroz y sin escrúpulos que atenta contra gente inocente en un mercado navideño, en las Ramblas de Barcelona o entre los asistentes a un concierto de Rock… Todo ello en nombre de un nihilismo de vestiduras religiosas de corte fanático que no puede ni debe dejarse de estudiar. Como un fenómeno quizás especialmente significativo de las problemáticas de nuestra época y con el que vamos a tener que lidiar ineludiblemente.

Y también aquí hay que hacer referencia al cambio climático y la contaminación del medio ambiente. A los estragos que sobre el medio natural despliega reiteradamente el mundo moderno y que como amenaza de catástrofe apabullante, se ciernen sobre el conjunto del planeta, especialmente en el ámbito del calentamiento global. Amenaza que durante los últimos diez años parece haberse mostrado ya como evidencia incontestable así como problemática que desborda las posibilidades de respuesta de un sistema que por su propia lógica, está obligado a un crecimiento constante de difícil sostenibilidad.

Y hay que mencionar el auge de las nuevas tecnologías y las redes sociales. Auge que ha tenido en los últimos diez años y a través mayormente de los smartphones, un desarrollo y expansión sin precedentes que nos acerca, sobre todo en las generaciones más jóvenes, a un auténtico cambio antropológico… Cambio en torno a la formación de las identidades personales, la sexualidad, el ocio, el trabajo, las adicciones, el consumo, el individualismo, el uso de la información, la música, el estudio, la atención consciente y las distracciones, la capacidad de análisis y la concentración, la pornografía, la pareja, la sociabilidad digital y sus trampas… Todo un universo nuevo que ha llegado para quedarse y del que todavía no somos del todo conscientes del cambio que puede llegar a suponer a casi todos los niveles.

Y ciertamente podríamos seguir y mencionar también elementos más episódicos pero significativos como el del estallido de la guerra en Siria, en Ucrania, la debacle del chavismo, el papel de China, de Corea del Norte… Pero todo ello sería muy profuso y escapa a nuestras posibilidades.

Si subrayamos entonces que todo esto que venimos comentando, se desarrollará en un Mundo cuyas herramientas intelectuales e ideológicas para hacerlo frente, parecerán seguir lastradas con paradigmas de un modelo de sociedad, cultura y civilización, que puede haber quedado atrás… Es decir, el liberalismo, el marxismo cultural, la socialdemocracia, los populismos, el nacionalismo… Serán todos ellos actores de nuestro tiempo y a su vez herederos o consecuencia del proyecto ilustrado de civilización. Siendo entonces que en todos ellos, se traslucirá la misma sospecha de falta de verdadera alternativa. De ausencia de un nuevo paradigma que sea capaz de hacerse cargo de la fase histórica en la que hemos entrado, toda vez que ésta, ha podido dejar obsoletos los horizontes de futuro que hasta ahora nos habíamos dado… Obviamente al aparente agotamiento del proyecto moderno e ilustrado de civilización y cultura que propone Occidente, no podrá contraponerse como alternativa, las “hordas de Gog y Magog” del integrismo religioso. Del islamismo hoy día, pero también de cualquier otra forma de fanatismo religioso que pudiera surgir. Por decirlo así, “los obsesos de Dios”, no podrán ser nunca la respuesta…

El panorama es así, a un lado y a otro de la línea de civilización, el de la decadencia. El agotamiento. El fin de ciclo. El interregno… El de un mundo que termina pero que todavía no anuncia qué será lo que puede venir después, qué nuevo horizonte de sentido podrá darse. Quedando entonces y mientras estemos así, como en suspenso. Mientras entorno nuestro, los efectos deletéreos de la decadencia, parecerán seguir avanzando…

8-En definitiva, “la promesa está agotada”… la promesa de prosperidad y bienestar que más a la izquierda o más a la derecha, se hizo a generaciones enteras durante los años 80, 90 e incluso 2000, de cómo sería la vida, del mundo que se iban a encontrar, de la sociedad a la que iban a pertenecer, de la civilización en la que estaban insertos, ha terminado… Quien crea que España y Europa se parecerán y serán continuación los próximos años, de aquello que conocieron en su infancia y primera juventud, deben darse cuenta cuanto antes, de que no será así… Se ha producido una fractura y un salto. Hemos entrado en una nueva fase histórica en la que además, al igual que se agotan las líneas de civilización por las que discurría hasta ahora el acontecer de Occidente, no surgen todavía nuevas líneas que señalen cual será el nuevo rumbo. Cuál será el siguiente paradigma u horizonte hacia el que mirará nuestra civilización. Es como si nos hubiéramos quedado en suspenso; con ideas, planteamientos e ideologías obsoletas, mientras en torno nuestro el escenario cambia radicalmente, sin desvelar aún un nuevo norte. Y mientras tanto la decadencia lo va corroyendo todo paulatinamente…

Surge así para toda una generación una sensación de nostalgia, de “buenos tiempos que no volverán” y de “recuerdos de lo que pudo ser y no fue”. También una sensación de generación perdida, de jóvenes, que ya van dejando de serlo, para los que las promesas rotas del cambio de ciclo, son especialmente próximas y lacerantes. Por ser los últimos que vivieron mirando a un horizonte que se deshizo frente a sus ojos, justo cuando estaban a punto de acercarse a él…

Pero también hay otras generaciones para las que este escenario de agotamiento y decadencia es lo único que conocen y nada saben del mundo previo que ahora ha quedado atrás. Es el Calling up the millennials que convoca a los más jóvenes a participar desde ya y cuanto antes en la necesaria regeneración. El do the hard things a través del cual puede darse la vuelta a la tortilla si unos y otros, los recién llegados y los “veteranos”, son capaces de hacer piña y ayudarse mutuamente “a cruzar al otro lado”…

Porque se impone la búsqueda de “otra cosa”. De un nuevo paradigma. De una “idea” realmente revolucionaria. De una ética, estética, estilo, camino, vía, planteamiento, discurso y espíritu, que sea realmente alternativo. Que esté liberado y descondicionado del nihilismo contemporáneo. Que muy al contrario se empodere en este interregno para hacerlo capítulo necesario y hasta querido para un nuevo resurgir. Una búsqueda de verdadera alternativa que se configura como la labor más importante a la que deben entregarse los intelectuales, pensadores y “guerreros espirituales” de nuestro tiempo. Pues no bastará con concebirla, reencontrarla y actualizarla sino que además, parece que será imprescindible poder también encarnarla

De ello precisamente, va la época que estamos viviendo…

El debate sobre España

en Blog/España por

El auge del independetismo en Cataluña pone sobre la mesa una de las problemáticas fundamentales de la España de nuestro tiempo. Problemática que no es otra que la de la propia dimensión identitaria de lo español y por ende el sentido y viabilidad de su proyecto político.

El debate sobre España se convierte así en una cuestión  fundamental a resolver y abordar en toda su profundidad.  Por desgracia mayormente desde las instituciones dicha profundidad y calado se está obviando, lo que contribuye a enquistar el problema y enfrentar el mismo faltos de la debida comprensión y altura de miras. 

Entender cuál es la realidad histórico política de España y desde ésta afrontar las derivas separatistas y “separadoras” que achacan la España actual, debe ser así parte principal de la reflexión y debate de nuestra época. Seguir poniéndonos de perfil o relativizando el peso de dicho debate y reflexión, no será sino abundar en los dislates que estamos viviendo e impedir que la adversidad y problemática que tenemos en frente nuestro, pueda ser realmente superada… 

Magia y Épica en la literatura medieval (III)

en España por
Magia y Épica en la literatura medieval: Las Mocedades de Don Rodrigo y la Magia Guerrera

Magia y Épica en la literatura medieval: Las Mocedades de Don Rodrigo y la Magia Guerrera

Las “Mocedades de don Rodrigo” es un cantar de gesta de la Edad Media española en lengua castellana, un tanto tardío y desconocido, pero tremendamente interesante. Fechado a mediados del siglo XIV, en él encontramos ecos evidentes de la más ancestral tradición épica europea. Todo ello acompañado y como suele ocurrir en estos casos, de escenas cargadas de una atmosfera mágica tan fascinante como de innegable sabor pagano…

En el caso que queremos tratar en este artículo, nos encontraremos con que las antiguas prácticas de magia guerrera del mundo celta y germánico, parecerán tener eco en las aventuras de un joven Cid Campeador…

Fragmentos del cantar recogidos a partir de la edición José María Viña Liste.

*

El voto del Cid Campeador:

Un joven Rodrigo Díaz de Vivar venga las afrentas sufridas por su padre a manos del conde don Gómez, matándolo en duelo singular. En reparación por la culpa contraída tras la muerte del conde, el rey Fernando obligará al joven guerrero a contraer matrimonio con doña Jimena; hija del conde don Gómez que ha quedado huérfana y desprotegida tras la muerte de éste. En un motivo típico del más ancestral folclore europeo, el héroe aplazará la obligación impuesta mediante el voto de cumplir previamente una difícil hazaña: salir victorioso en cinco lides…

Desposorio de Rodrigo y Jimena y voto de las cinco lides:


Essas horas dijo el rey al conde don Ossorio:
–Dadme vós acá essa doncella; despossaremos este lozano.–
Aún non lo creyó don Diego, tanto estava espantado.
Salió la doncella, tráela el conde por la mano;
ella tendió los ojos et a Rodrigo comenzó de catarlo.


Dijo: –Señor, muchas mercedes, ca este es el conde que yo demando.–
Allí despossavan a doña Jimena Gómez con Rodrigo el Castellano.
Rodrigo respondió muy sañudo contra el rey castellano:
–Señor, vós me despossastes, más a mi pessar que de grado;
mas prométolo a Cristo que vos non besse la mano,
ni me vea con ella en yermo ni en poblado,
hasta que venza cinco lides en buena lid en campo.–

(versos 430-443)

*

El desafío de Aragón y la lid de Calahorra:

El conde navarro Martín González instigará al rey de Aragón para en nombre de éste, retar al rey Fernando a un duelo de campeones por la posesión de Calahorra. El propio justador navarro viajará con credenciales de Aragón y hasta Zamora, a la corte del rey, para desafiar en persona a León y Castilla por la plaza de Calahorra.

El Cid Campeador obviamente será quien se ofrezca como campeón de Castilla en este duelo en la que será a su vez, la segunda lid de su voto; tras haber previamente puesto fin a las correrías del moro Burgos de Ayllón.

El mitema de la “Lucha de Campeones”, que podemos rastrear en las leyendas europeas desde época pagana, aparecerá así en este cantar de gesta del Medievo español encarnado en la figura del héroe por excelencia de nuestra Edad Media. Todo ello en el contexto interesantísimo de las luchas intestinas entre los reinos cristianos de España, por la posesión de tierras, esferas de poder y anhelos de fama, prestigio y gloria guerrera. Contexto que será fruto de estructuras políticas deudoras del feudalismo, la cultura del vasallaje y la idealización caballeresca del oficio de las armas.

Por otra parte el Cid Campeador, aún ofreciéndose sin temor alguno al duelo contra el campeón de Aragón, pedirá aplazar el combate para poder ir en peregrinación a Santiago. Peregrinación que cómo veremos en el siguiente apartado, no estará demás para el desarrollo de los acontecimientos; pues será precisamente a la vuelta de dicha peregrinación, que sucederá el “hecho sobrenatural” que protagoniza este artículo…

La lid de Calahorra


Sópolo el conde don Martín González de Navarra; cavalgó muy privado,
et fuésse para el rey: –Señor, péssete del tu daño;
Calahorra e Tudela forzada te la ha el buen rey don Fernando;
señor, dame tus cartas et iré a desafiarlo;
yo seré tu justador, combaterlo he privado.–
Essas horas dijo el rey: –Séate otorgado.–


Las cartas dan al conde, al camino es entrado;
allegava a Zamora, al buen rey don Fernando;
entró por la corte, al buen rey bessó la mano,

Dijo: –Oítme, rey de gran poder, un poco sea escuchado;
mensagero con cartas non debe tomar mal ni recebir daño;
embíavos desafiar el rey de Aragón, a vós e a todo vuestro reinado;
vedes aquí sus cartas, yo vos traigo el mandado;
si non, datme un justador de todo vuestro reinado,
yo lidiaré por el rey de Aragón, que soy su vassallo.–

()


Rodrigo, a los tres días, a Zamora ha llegado;
vio estar al rey muy triste, ante él fue parado;
sonrisando se iba e de la boca hablando:
Rey que manda a Castilla e a León non debe ser desconfortado;
Rey, ¿quién vos fizo pessar o cómmo fue dello ossado?;
de presso o de muerto non vos saldrá de la mano.–


Essas horas dijo el rey: –Seas bien aventurado;
a Dios mucho agradesco por ver que eres aquí llegado;
a ti digo la mi cuita donde soy cuitado;
embiome desafiar el rey de Aragón e nunca lo hube buscado;
embiome dezir que le diesse a Calahorra amidos o de grado,
o que le diesse un justador de todo el mi reinado.
Querelleme en mi corte a todos los fijosdalgo;
non me respondió omne nado;
respóndele tú, Rodrigo, mi pariente e mi vasallo;
()


Essas horas dijo Rodrigo: –Señor, pláceme de grado;
a tal plazo nos dudes que pueda ser tornado,
que quiero ir en romería al padrón de Santiago
et a Santa María de Rocamador, si Dios quisiere guissarlo.–

Essas horas dijo el rey: –En treinta días avrás afarto.–

(versos 518-559)

*

El Cid Campeador y el leproso:

Con treinta días de plazo marcha el Cid de romería a Santiago y a la vuelta confirma que en escasos tres días se cumple el tiempo acordado, con lo que debe cabalgar sin dilación si no quiere que se pierdan tanto su honra como Calahorra.

De camino y en un vado encontrarán a un pobre leproso (“malato” en el texto) que pide ayuda para cruzar el río. Todos le ignoran excepto el Cid que tomando su mano, ofreciendo una capa y con la ayuda de una mula, le cruzará al otro lado.

Llegada la noche y una vez acampados en lo que quizás sean unas ruinas o un antiguo castro (“sobre unas piedras cavadas, que era el poblado) y mientras el Cid duerme, el leproso le susurrará al oído indicándole que realmente es san Lázaro, enviado por Dios para concederle un don: Un soplo como en la espalda y que le pasa al pecho (“Dióle un resollo en las espaldas que a los pechos le ha passado) que le provocará una “calentura” o estado febril (“que en calentura seas tornado) que una vez encendida, le permitirá enfrentar arrebatador y victorioso cualquier lucha que deba emprender (“cuantas cossas comenzares arrematar l’as con tu mano).

El Cid despertará sobresaltado pero el leproso habrá desaparecido y será imposible encontrarle. Don Rodrigo quedará impresionado y pensativo (Membrole d’aquel sueño et cavalgó muy privado) marchando ya sin descanso rumbo a Calahorra…

Todo el episodio es fascinante y cargado de hondas resonancias en el mundo de la Tradición. El héroe antes de la prueba hace peregrinación, a la vuelta cruzando un río ayuda a un leproso al que todos previamente han ignorado, a la noche y “como en sueños”, mientras el Cid duerme, el leproso le revela que es un “enviado de Dios” y que le va a conceder un don. Una suerte de “furor”, “calor” o “ímpetu” de combate que lo hará invencible en las pruebas que te haga afrontar a partir de ese momento. El héroe despertará sobresaltado pero el leproso “como por arte de magia” habrá desaparecido…

Arquetipos e imágenes propias de todo el universo tradicional de la Europa premoderna, envueltas en las vestiduras paganizantes que tantas veces tienen las leyendas medievales europeas, aun a pesar del contexto cristiano en el que se escriben.

Y por otra parte, la descripción tan literal y física de los efectos de dicho “resuello mágico”. La referencia a la espalda y el pecho, al calor… referencias que como vamos a ver en el último apartado, nos traen el recuerdo de las antiguas magias guerreras de la Europa celto-germánica…

Romería de Rodrigo a Santiago

 

Complió su romería; por San Salvador de Oviedo fue tornado.
A la condessa doña Teresa Núñez apriessa hubo preguntado:
–Señora, ¿cuántos días ha passados que yo fue en romería a Santiago?–
Et dijo la condessa: –Oy passan veinte e seis días,
cras serán los veinte e siete días llegados.–
Cuando esto oyó Rodrigo fue mal amanzellado
e dijo: –Cavalgat, mis cavalleros, e non querades tardarlo;
vayámosnos servir al buen rey don Fernando,
que tres días ha, no más, para complirse el plazo.–

(versos 569-577)

 

Rodrigo y el leproso


A los caminos entró Rodrigo con trecientos fijosdalgo.
Al vado de Cascajar, a do Duero fue apartado
–fuerte día fazía de frío–, a la posiesta en llegando,
a la orilla del vado estava un pecador de malato
a todos pediendo piedat, que le passasen el vado.
Los cavalleros todos escopían et ívanse d’él arredrando.


Rodrigo ovo d’él duelo et tomolo por la mano
so una capa verde aguadera passolo por el vado
en un mulo andador que su padre le avía dado,
e fuésse para Grejalva, do es Cerrato llamado;
so unas piedras cavadas, que era el poblado,
so la capa verde aguadera, alvergó el Castellano al malato.


E en siendo dormiendo, a la oreja le fabló el gafo:
–¿Dormides, Rodrigo de Bivar? Tiempo has de ser acordado;
mensagero soy de Cristo, que no soy malato;
sant Lázaro soy, a ti me hubo Dios embiado,
que te dé un resollo en las espaldas, que en calentura seas tornado;
que cuando esta calentura ovieres, que te sea membrado,
cuantas cossas comenzares arrematar l’as con tu mano.–
Diol’ un resollo en las espaldas que a los pechos le ha passado.


Rodrigo despertó e fue muy mal espantado;
cató en derredor de sí et non pudo hallar el gafo.
Membrole d’aquel sueño et cavalgó muy privado;
fuésse para Calahorra de día et de noche andando.

(versos 578-601)

*

El Cid Campeador y la Magia Guerrera:

El Cid llegará al duelo con el tiempo justo y el propio rey Fernando le apremiará para salir al combate, sin embargo el Cid aún lo retrasará un poco más. La “calentura” no termina de llegarle y no está listo para la lucha, pedirá entonces una sopa de vino y justo en ese momento, como de manera sobrevenida, le llegará el “calor”… Tomará entonces las riendas del caballo, el pendón del rey y el escudo y saldrá decidido a librar el combate. Cargando el uno contra el otro el Cid derribará a su oponente y en una escena tan sobria como explícita, antes de que el campeón de Aragón pueda levantarse, el Cid descenderá de su caballo y le cortará el cuello…

El resuello de san Lázaro

Cavalgar quería Rodrigo, non quería tardarlo;
non le venía la calentura que le avía dicho el malato.
Dijo al rey: –Señor, dadme una sopa en vino,
Cuando quisso tomar la sopa, la calentura ovo llegado;
en logar de tomar la sopa tomó la rienda del cavallo,
enderezó el pendón et el escudo ovo embrazado,
e fuésse para allí do estava el Navarro.


El Navarro llamó «¡Aragón!», et «¡Castilla!» el Castellano.
Ívanse dar seños golpes, los cavallos encostaron.
()

et erró el conde navarro; non lo erró Rodrigo de Bivar
un golpe le fue dar que le abatió del cavallo;
enante que el conde se levantase, descendió a degollarlo.
D’esta guissa ganó a Calahorra Rodrigo el Castellano

(versos 618-636)

Obviamente tenemos aquí un interesantísimo reflejo en plena Edad Media española, de una lejana memoria, que hunde sus raíces en las “magias guerreras” de la Europa pagana.

Tanto a través de las fuentes grecolatinas, como a través de las leyendas irlandesas y escandinavas, nos llegan noticias de guerreros furibundos que como en estado febril, entran en batalla dotados de una fuerza arrolladora. Siendo conocidos los “calores” del héroe celto-irlandés Cu Chulainn cuando entra en combate; calores que deben aplacarse metiéndole en una tinaja de agua fría. En la misma línea como de un calor que inunda al guerrero haciéndole terriblemente feroz e indómito, las referencias de la cultura vikinga serán abundantísimas. Mayormente en torno a los conocidos “guerreros berserk”. Y mucho antes en la antigua Grecia, encontraremos noticias similares referidas en este caso a los jóvenes espartanos.

Hoy día todas las líneas de investigación que trabajan este tema, apuntan a que detrás de este tipo de referencias, estaría la presencia de ritos de magia e iniciación guerrera en las culturas bárbaras de la Europa de la Edad del Hierro. Ritos tendentes a hacer de los jóvenes neófitos, auténticos guerreros miembros de las mannerbünde.

También y muy posiblemente el hecho de que en el ámbito de los mitos y leyendas, el don del “furor” sea propio o de los héroes o de una minoría especial y cualificada de guerreros, lleva a pensar que este tipo de prácticas mágicas, serían exclusivas de una élite especialmente formada y seleccionada.

En España, las referencias de las fuentes clásicas sobre lusitanos, celtíberos y cántabros, parecerán apuntar en muchas ocasiones en la dirección que aquí venimos indicando. Y de igual manera, los restos arqueológicos refrendarán aún más esta idea, al haberse encontrado en solar de la península Ibérica, restos de antiguas saunas de iniciación guerrera para baños de vapor y calor extremo. Caso de la sauna del castro de Ulaca en la provincia de Ávila.

Sauna castreña de Ulaca. A un lado el horno y al otro en una pequeña sala donde sentarse y junto al horno, los asientos para los iniciados (Álvarez Sanchís 2003: 268).
Sauna castreña de Ulaca. A un lado el horno y al otro en una pequeña sala donde sentarse y junto al horno, los asientos para los iniciados (Álvarez Sanchís 2003: 268).

No cabe descartar claro está, que en el caso de las Mocedades de don Rodrigo, a parte de la antigua presencia de una tradición de magia guerrera en la Hispania prerromana, el “resuello de san Lazaro”, encuentre también su origen en la propia cultura germánica del mundo visigodo. Cultura que será el molde fundamental de los reinos cristianos del norte de España, ya sea en León, Castilla, Navarra o Aragón.

En definitiva, un episodio en un cantar de gesta del Medievo español, que cargado con elementos fundamentales del imaginario mágico de la Europa más ancestral, convierte a uno de nuestros héroes más emblemáticos, en portador del antiguo don del “furor”. Don que le llegará a través de esa escena tan fascinante como evocadora, en la que tras ayudar a un leproso a cruzar un río, éste a la noche le susurrará al oído y mientras el héroe duerme, que le ha sido concedido un “poder” que le convertirá en un guerrero formidable…

*

El voto de las cinco lides, el desafío a una lucha de campeones, la peregrinación a Santiago, el leproso, el vado del río, la noche en unas ruinas, san Lázaro y el don guerrero, el duelo contra el campeón navarro, los “calores” del Cid, su victoria inapelable… Una secuencia completa que conecta la cultura popular de la Edad Media española, con temas e imágenes esenciales de la más antigua tradición heroica europea. Una vez más los tesoros olvidados de nuestra literatura mostrando un antiguo camino, hoy día mayormente perdido…

 

Magia y Épica en la literatura medieval (II)

en Blog/España/Espiritualidad por
El cantar de Mío Cid

Magia y Épica en la literatura medieval: El cantar de Mío Cid

El cantar de mio Cid, es nuestro gran cantar de gesta… escrito por un autor anónimo a principios del siglo XIII en plena Edad Media, y en la gran época de la épica medieval, en él las leyendas y romances que trenzaron los juglares durante cien años, alrededor de la figura histórica del Cid Campeador, tomarán cuerpo en una gran “saga”. Un gran relato en el que el héroe desterrado y su mesnada, a golpe de espada, razias y cabalgadas (“si con moros no lidiamos nadie nos dará el pan” verso 34-673), consiguen finalmente el triunfo de conquistar Valencia y hacer del Cid su señor.

El héroe cumplirá de este modo un gran destino y su honra quedará recuperada y engrandecida. La nobleza de título pero sin hazañas que conspiró contra él y que después quedará retratada en los cobardes y viles infantes de Carrión, se contrastará con el humilde infanzón castellano que por “sus obras”, merecerá la fama y la gloria.

El Cid es así uno de los grandes arquetipos de la tradición española en lengua castellana. Un héroe a través de cuya figura todo un ideal antropológico de hondas raíces identitarias y espirituales, se manifiesta con esplendor y fuerza aleccionadora. No podía faltar entonces en “La Forja y la Espada”…

Los fragmentos del cantar están elaborados a partir de la versión del texto antiguo de Ramón Menéndez Pidal y de la prosificación moderna llevada a cabo por Alfonso Reyes.

*

Según la leyenda y el romancero, fue en la jura de santa Gadea, que se sembró la enemistad entre el rey Alfonso y el Cid Campeador. Obligado el rey por el propio Cid a jurar ante los “espatarios” del finado Sancho II, que nada había tenido que ver en el asesinato de éste, el recelo que aquel día se sembró, será el que finalmente propiciará el destierro del Campeador… Destacados miembros de la nobleza leonesa, envidiosos de la fama y buen nombre del héroe castellano, aprovecharán el desencuentro del rey Alfonso con el antiguo armiger regis de Sancho II, para intrigar contra él. Siendo entonces que tomando como excusa el enfrentamiento del Cid con el noble leonés García Ordoñez, por el cobro de las parias de la taifa de Sevilla, se declarará la “ira real” y el Cid será desterrado de Castilla…

Es precisamente con el “cantar del destierro” que comenzará la gesta o “saga” del Cid Campeador. Todo ello conforme a una línea argumental en la que a la deshonra del destierro con la que comienza el cantar, se contrapondrá la honra final, recuperada y enaltecida, de casar a sus hijas con los reyes de Navarra y de Aragón. Hasta el punto de decirse que los “reyes de España” a partir de ese momento, serán descendientes del Cid (versos 152, 3722-3724).

En el camino, los buenos augurios al partir al destierro. Después la vida montaraz a la intemperie acompañado de su leal mesnada, haciendo la guerra por su cuenta contra los moros. Ganando riquezas y plazas y sabiendo mantenerlas. Finalmente la conquista de Valencia, convirtiéndose en señor de ésta. Defendiéndola contra los reyes moros de Marruecos y los imponentes ejércitos que mandan para recuperarla. Saliendo siempre victorioso y cada vez más grande en fama, tierras, hombres y riquezas.

Todo un hilo argumental que parecerá hundir sus raíces no sólo en la propia historia del Cid, sino también en tramas de antiguos relatos tradicionales a lo largo y ancho de toda Europa, en diferentes sagas y leyendas tanto del Medievo, como de la Europa pagana. Como si en la vida del Cid y a partir de la idealización inevitable de un cantar de gesta, lejanos ecos de la Tradición, pudieran aún hoy estar llegándonos…

*

El Cid sale al destierro: Primer augurio.

El Cid cabalga al destierro y al salir de Vivar y entrar en Burgos una señal… Un córvido de alas negras. El pájaro de Lug y Wotan. El augurio del antiguo mundo celto-germano que al comenzar el héroe su aventura, le reconforta y da confianza. “¡Albricias!”-exclama el Cid-“ahora somos desterrados pero algún día, volveremos cargados de honra”…

A la salida de Vivar vieron la corneja a diestra, e entrando en Burgos la vieron a siniestra; Meció mío Cid los hombros y sacudiendo la cabeza: “¡Albricias Alvar Fañez que echados somos de tierra, más a gran honra tornaremos a Castiella!”

(versos 2, 10)

*

Llanto y ánimo en el destierro y confianza en la Providencia:

El Cid deja atrás mujer e hijas. Se le arruga el corazón ¡Cuándo volverán a verse! No termina de partir y va girando la cabeza para verlas una vez más. Pero su leal camarada Minaya le anima el corazón y devuelve el coraje: “¡Dejémoslo estar!”. Confiemos en la Providencia y hagamos nuestro camino. Espoleemos los caballos y vayamos adelante. Si Dios nos dio un alma, también nos dio fuerza. Las penas por eso algún día pueden tornarse en alegrías…

El Cid a doña Jimena íbala a abrazar, doña Jimena al Cid la mano va a besar, llorando de los ojos non sabe que se far (…) agora nos partimos ¡Dios sabe el ajuntar! (…) Mío Cid de los vasallos va ya a cabalgar, todos esperando tornando la cabeza va…

A la sazón fabló Minaya Alvar Fañez: “Mío Cid, nacido de madre en buena hora ¿qué es de vuestro ánimo? Pensemos sólo en aguijar y dejémoslo estar. Aun todos estos duelos en gozo se tornarán. Que Dios nos dio las almas, consejo nos dará”

(versos 18, 368-382)

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Última noche en Catilla: Segundo augurio.

Es la última noche antes de salir definitivamente de Castilla y el Cid a pesar de las tribulaciones, queda dormido de manera plácida y profunda. Tiene entonces en sueños una visión “sobrenatural”. Un ángel se le aparece y reconforta: “¡Cabalgad mío Cid! Confiad en vosotros mismos. Todo ha de salir bien”. Un episodio malhadado de nuestra vida puede no ser, sino el camino que conduce a la Gloria…

Venida la noche, el Cid se acostó y un dulce sueño lo invadió. El ángel Gabriel a él vino en visión: “Cabalga Cid, el buen Campeador, que nunca en tan buen punto cabalgó varón. ¡Todo te ha de salir bien mientras vivas!”. Cuando el Cid despertó, la cara se santiguó.

(versos 19, 404-410)

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El Cid y sus 300 saquean por libre tierras de moros:

Sin más bienes y riquezas que su coraje, sus armas y sus trescientos leales, el Cid se adentra en tierras de moros buscando fortuna. Como una mannerbünde de guerreros libres en pos de mejor ventura, la noche será su aliada y la razia, el espíritu resuelto y el ataque relámpago, su oportunidad…

El Cid y su mesnada cabalgan vagabundos por tierras de moros y pronto toda España estará sobre aviso, de que aquel que pueda ser su presa, estará en serio peligro…

Pasaremos la sierra, que es harto escabrosa y empinada, y así podremos dejar esta noche las tierras del rey Alfonso. Al que después quiera buscarnos, no le constará trabajo encontrarnos (…) en medio de un bosque maravilloso y tupido, mando el Cid parar y dar cebada. Allí manifestó a sus hombres que quería caminar de noche (…) toda la noche anduvieron sin descansar y cerca de un lugar que llaman Castejón de Henares, el Cid se puso a preparar una emboscada…

(versos 22, 422-436)

Mío Cid-le dice Minaya-tú que en buena hora ceñiste espada, puesto que ponemos a Castejón celada, conviene que os quedéis aquí con cien de los nuestros; a mí me daréis doscientos para ir en vanguardia. Con Dios y ventura ¡saldremos bien de la empresa!

Decís bien Minaya. Abrid vanguardia con doscientos hombres (…) arremeted con osadía, nos haga el miedo perder la presa. Por Hita abajo y por Guadalajara hasta Alcalá, asegurad toda la ganancia, que no por miedo a los moros se vaya a perder nada. Yo quedaré de retaguardia en Castejón que es buen abrigo. Si ocurriese peligro en vanguardia, presto mandadme aviso. De aqueste hecho va hablar toda España…

(versos 23, 439-453)

Ya rompían albores y venía la mañana ¡cuán hermoso Dios, el sol despuntaba! Los de Castejón se levantan, abren sus puertas y salen a sus labores y sus heredades. Todos se han marchado ya, dejando las puertas abiertas, y muy pocos quedan y los demás se han diseminado. El Campeador abandona entonces su escondite y cae sobre Castejón (…) se encamina a la puerta de la ciudad y los que la guardan cuando ven venir tanta gente, llenos de terror, la desamparan. El Cid entra entonces por la puerta franca, la espada desnuda en la mano y da muerte a quince moros que encuentra a su paso. Gana Castejón y su oro y su plata. Sus hombres se le acercan con el botín y sin preciarlo en nada, lo dejan en sus manos.

En tanto los doscientos que van en la vanguardia, corren y saquean toda la tierra. Hasta Alcalá llega la enseña de Minaya, y de allí vuelve con el botín Henares arriba y por Guadalajara. Traen grandes ganancias, rebaños de ovejas y vacas (…) Y donde se ve pasar la orgullosa enseña, no hay quien se atreva a asaltarlos por la espada. Vuelven con todo lo ganado hasta Castejón donde el Cid les esperaba.

(versos 23, 456-485)

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El Cid reparte el botín entre sus hombres y Minaya renuncia a su parte con voto solemne:

Como una fratría guerrera del antiguo mundo celto-germánico, el Cid ejerce de “jefe redistributivo” y entre sus hombres reparte el botín. Pero efectivamente, como si el antiguo mundo de las mannerbünde indoeuropeas siguiera presente en la España Medieval, uno de sus hombres renuncia al botín. Como los guerreros consagrados a su jefe hasta la muerte de la antigua devotio hispánica, Minaya bien se paga su esfuerzo con la propia lealtad y entrega que profesa a su señor; y por ahora, no necesita más…

“Ilustre Campeador, mucho os lo agradezco. De esta quinta que me ofrecéis, hasta el rey Alfonso quedaría bien pagado, pero yo os lo devuelvo. Y aquí prometo a Dios que está en lo Alto, que yo no me satisfaga de lidiar en campo contra los moros sobre mi caballo, empleando mi lanza y metiendo mano a la espada, hasta que chorree la sangre por el codo, delante de Ruy Díaz, el gran combatiente, no he de aceptar ningún dinero. Cuando yo os haya ganado algo realmente valioso, aceptaré mi parte; entre tanto, tomadla toda para vos…”

(versos 24, 493-505)

Se satisface y paga con el luchar contra los moros a las órdenes del Cid. Consagrado totalmente a su señor. Y si más adelante algo destacable gana, entonces sí aceptará su parte, hasta entonces, la misma guerra junto al Cid es el pago que recibe por su lealtad…

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Los moros cercan al Cid en Alcocer y éste sale a la carga para romper el cerco:

La vida de cabalgadas, venturas y saqueos acrecienta el poder y fama del Cid así como el temor de que pueda ir a más. Pronto tratarán de impedírselo…

El rey moro de Valencia está prevenido de las razias del Cid por tierras de moros en Castejón, la Alcarria, Ariza, Cetina y ahora Alcocer. Y se decide a pararle los pies enviando un gran ejército para cercarlo allí y acabar con él. El “desterrado” del rey Alfonso sin embargo, no se dejará amedrentar… Y al amanecer sale en tromba con sus huestes por las puertas de Alcocer, dispuesto a luchar a brazo partido contra los moros:

Abrieron las puertas y salieron, y las avanzadas moras al verlos, corrieron a dar la voz de alarma. ¡Con que prisa se arman los moros! Tanto es el ruido de sus tambores que se estremece la tierra…

(…)

Embrazan frente a los pechos los escudos, enristran las lanzas, envuelven los pendones y se inclinan sobre los arzones con ánimo de acometer denodadamente. El que en buena hora nació dice a grandes voces: “¡A ellos, mis caballeros, en el nombre de Dios! ¡Yo soy Ruy Díaz de Vivar, el Cid Campeador!

(…)

Allí vierais subir y bajar lanzas, pasar y romper adargas, lorigas quebrantarse y perder las mallas, tantos pendones blancos salir enrojecidos de sangre, tantos hermosos caballos sin jinete. Los moros invocan a Mahoma los cristianos a Santiago, y a poco ha, yacían en el campo no menos de mil trescientos moros.

(versos 34, 693-696; 35, 715-721 y 36, 726-732)

A Minaya Alvar Fañez matáronle el caballo, lo acorren entonces mesnadas de cristianos. La lanza ha quebrado a la espada metió mano, y aunque va a pie buenos tajos va dando.

Violo el Cid Ruy Díaz el Castellano, y acercándose a un general moro que traía un buen caballo, tiróle de diestra tal espadazo, que cortóle por la mitad y el otro medio cayó al campo. Después se acercó a Alvar Fañez para darle el caballo: “Cabalgad Minaya que vos sois el mi diestro brazo y hoy en este día de vos haré gran bando. Ved que los moros están firmes, aún no los echamos del campo. Menester es que lo acometamos de cabo”.

(versos 38, 744-756)

A Minaya Alvar Fañez le salió bueno el caballo, de aquestos moro mató treinta y cuatro; ¡Oh tajante espada, cuan ensangrentado trae el brazo! Por el codo la sangre le va chorreando: “Ahora si estoy satisfecho, ahora llegarán a Castilla buenas nuevas de que el Cid Ruy Díaz en batalla campal ha ganado. Hay tantos moros muertos que pocos vivos ha dejado”.

(…)

Veíase al Cid sobre su caballo, espada en mano, fruncida la cofia y caída sobre la espalda la capucha de la loriga ¡Oh Dios cómo es de buen barbado!

A los suyos va diciendo: “¡Gracias a Dios que está en los cielos, nuestra es la victoria!”

(versos 40, 778-793)

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El Cid, conquistador y señor de Valencia:

En tierras de moros, prendiendo y ganando, durmiendo los días y las noches trasnochando, ganando villa a villa Mío Cid pasó tres años.

(versos 71, 1167-1169)

Quien quiera perder cuitas y venir a ganar, vengase con el Cid que sabe batallar, que cercar quiere Valencia para a los cristianos dar.

(versos 72, 1189-1191)

El Cid continúa su carrera de “guerrero libre e independiente” en lucha contra los moros y si bien no ceja en mandar presentes al rey Alfonso (tratando así de lavar su buen nombre y recuperar el favor real) sus sucesivas victorias le conducen hasta Valencia, a la que finalmente pondrá cerco y tras diez meses de asedio conquistará.

La caída de Valencia en manos del Cid; conseguida por un caballero que salió desterrado de Castilla con 300 hombres y que a base de razias, batallas y victorias, ha conseguido juntar en torno suyo un ejército de 3600 (versos 77, 1263-1265), e incluso conquistar la propia ciudad de Valencia, se convierte en una notica que llegará hasta el último rincón de España… Tanto así que cruzará el estrecho de Gibraltar y llegará a oídos del rey de Marruecos. Éste juntando un imponente ejército de 50000 hombres (versos 88, 1625-1626), se decidirá entonces a desembarcar en las playas de Valencia dispuesto a poner fin para siempre con el Cid Campeador. El héroe castellano le recibe sin embargo sin temor alguno e incluso con alegría…

¡Loado sea el Creador y Padre Espiritual! (…) Con grandes afanes gané a Valencia que hoy tengo por heredad; no la he de dejar mientras viva (…) hoy están conmigo mi mujer y mis hijas (…) No puedo menos, he de empuñar las armas, mi mujer y mis hijas me verán lidiar; ahora verán cómo se vive en tierras extrañas; ahora van a ver con sus propios ojos cómo se gana el pan.

Suben al Alcázar su mujer y sus hijas y al alzar los ojos ven éstas el campamento y tiendas de los moros:

-“¿Qué es esto mío Cid en el nombre de Dios?”

-“Ea, honrada mujer ¡no os aflijáis!. Esto es la riqueza maravillosa y grande que viene a buscarnos. Apenas habéis llegado y ya quieren haceros presentes. Ahí os traen el ajuar para vuestras hijas…”

(versos 90, 1633-1650)

Izadas están las tiendas. Tañen presurosamente los tambores. Ya rompe el alba. El Cid exclama lleno de júbilo: “Gran día será este”.

Pero su mujer tiene miedo y quiere rompérsele el corazón, otro tanto acontece a sus damas y a sus dos hijas (…) Acariciándose la barba el Cid Campeador les dice: “No tengáis miedo (…) antes de quince días, si Dios quiere, estarán en nuestras manos aquellos tambores que ahora oís y os los traerán para que veáis como están hechos, y luego serán dados al obispo don Jerónimo para que cuelguen en el templo de santa María, Madre del Creador”.

(versos 91, 1657-1668)

Las tropas del Cid y las huestes moras del rey de Marruecos, tienen un primer enfrentamiento en la huerta de Valencia, donde los moros recibirán un primer correctivo perdiendo frente a las mesnadas del Cid a 500 hombres (versos 92 1675-1678). Sin embargo la verdadera batalla será al día siguiente…

“Oídme caballeros-les dice el Cid-hoy es un buen día, mejor será el de mañana. Antes de que aclare armaos todos; el obispo don Jerónimo nos dará la absolución, nos dirá misa… y a cabalgar. Iremos a atacarlos (…) en nombre del Creador y del apóstol Santiago (…) todos responden: “De voluntad y de corazón lo haremos”.

(versos 93, 1685-1698)

Cae el día y entrada es la noche. La gente cristiana se está aprestando sin tardanza. Al segundo canto del gallo, antes de que amanezca, les dice misa el obispo don Jerónimo (…): “Al que muera hoy lidiando de cara yo le absuelvo de todos sus pecados y Dios recibirá su alma”.

(versos 94, 1699-1710)

El Cid salta sobre su caballo Babieca, que provisto va de toda guarnición. Sale con ellos la enseña (…) con el Cid casi cuatro mil y denodadamente van a atacar a cincuenta mil contrarios (…) El Cid empleó la lanza y a la espada metió mano, mato innumerables moros, la sangre por el codo le está chorreando. Tres golpes le asesta al rey Yusuf pero éste escapa a caballo. Se oculta en el castillo de Cullera y hasta allí le sigue el Cid para alcanzarlo. De allá volvió el bienhadado, muy complacido de capturarlo. Entonces supo lo que valía Babieca de la cabeza hasta el rabo.

(…)

Alegre está el Cid, no menos sus vasallos, que Dios les hubo merced, que vencieron el campo (…) Con cien caballeros a Valencia es entrado, fruncida trae la cofia y el yelmo se ha quitado, así entró sobre Babieca, la espada trae en la mano. Recibiéronlo las damas que lo estaban esperando (…) “Me humillo ante vosotras, buen botín he ganado. Vos guardando Valencia yo venciendo en el campo. Así lo quiso Dios y todos los sus santos (…) Ved la espada sangrienta y el sudoroso caballo, así se vence a los moros cuando se lucha en el campo (…) Así dijo mío Cid, después se apeo del caballo…

(versos 95, 1714-1753)

La “saga” del Cid como la de un “héroe de antaño” le lleva finalmente a conquistar una gran ciudad y proclamarse señor de ésta. Allí recibe con alegría el desafío de defenderla y el orgullo de mostrar su modo de vida, espada en mano, manchado de la sangre de sus enemigos y sobre su sudoroso caballo. Hecho a sí mismo en la virtudes guerreras del honor y el valor…

Posteriormente los moros volverán a atacar Valencia esta vez con el rey Bucar al frente. De nuevo serán derrotados y en esta ocasión el obispo don Jerónimo se adelantará para arremeterlos, matando a dos moros con sus primeros golpes, rompiendo su lanza y continuando entonces con la espada, hasta matar otros cinco (versos 117, 2383-2389). El Cid y sus hombres por su parte, cargarán abriendo brecha en el campamento del rey Bucar, llegando a quebrar las estacas y rodar los postes que rodean las tiendas del rey moro, obligando a éste a escapar (versos 117, 2399-2402). Lo persigue entonces el Cid hasta alcanzarlo…

Mío Cid al rey Bucar llegó a alcanzar: “Vuelve acá Bucar, que veniste allende el mar y ahora has de habértelas con el Cid, el de la luenga barba. Tenemos que besarnos y pactar amistad”. A lo que Bucar responde: “¡Dios confunda tales amistades! Que traes espada en mano y te veo aguijar, o mucho me equivoco o en mis carnes la quieres probar

(…)

Al fin, a tres brazas del mar, logra el Cid emparejarle, levanta en alto la Colada y le descarga un furioso tajo que, arrancándole los carbunclos del yelmo, le abre la cabeza abajo hasta la cintura (…) Así venció la maravillosa y gran batalla. Así se honró el Cid y todos los que estaban de su parte.

(versos 118, 2409-2428)

Como la de un guerrero furibundo y barbado la espada del Cid golpea con una violencia inusitada, abriendo en canal a su enemigo de la coronilla hasta el vientre… Ya le hemos visto anteriormente en escena de similar violencia, cortando por la mitad a un general moro en el cerco de Alcocer.

El Cid espada en mano a hecho su camino. Del destierro y la deshonra a la conquista de Valencia y la victoria contra los reyes moros de Marruecos. Los buenos augurios y el sueño profético de los días de su partida se han cumplido. Sus esfuerzos y fatigas, vagabundo y saqueador desterrado de Castilla, han tenido su fruto, y ahora ya es señor de Valencia. Con su mujer y sus hijas orgullosas de nuevo a su lado.

El cantar continuará con el perdón real y su reconciliación con el rey Alfonso. Y finalmente incluso irá un paso más allá y tal como decíamos al empezar este artículo, tras la afrenta de Corpes y la derrota de los infantes de Carrión, las hijas del Cid se casarán con los reyes de Navarra y Aragón. Su humilde linaje acabará emparentado con el de los reyes de España y éstos, tendrán en su haber que sus hijos y nietos, llevarán la sangre del Cid en sus venas…

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El héroe por excelencia de la España Medieval reflejará así en la “saga” de su cantar, no sólo los ideales de la sociedad medieval española, sino también algunos de los mitemas esenciales del mundo de la Tradición y su vis heroica. Uniéndose lo perenne y contingente en la vida y leyenda de un héroe castellano cuya saga, estará en los orígenes mismos de la tradición literaria española. Haciendo entonces de ésta, reflejo, lección y enseñanza, de las Verdades del Espíritu…

 

Magia y Épica en la literatura medieval (I)

en Blog/Cultura Celta/Espiritualidad por
Magia y Épica en la literatura medieval: el poema de Fernán González.

Magia y Épica en la literatura medieval: el poema de Fernán González.

El poema de Fernán González es un verdadero tesoro de la literatura medieval española. Escrito en el siglo XIII, a partir de un posible cuerpo de antiguas leyendas que cantaban los juglares y que configuraban la “saga” del conde don Fernando; el poema las reelabora en un único relato coherente y ordenado, que es reivindicación tanto de los valores caballerescos y guerreros que encarna Fernán González, como de la propia Castilla, la Reconquista y España.

Dotado de toda una dimensión mágica y épica realmente sugestiva e inspiradora, en la que no faltan la Profecía, la Caza Salvaje o la Mesnada Celestial, no podía dejar de estar presente en La Forja y la Espada…

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El destino del Héroe:

El Héroe, está destinado a cumplir un gran destino. A hacer de su vida y obra referente y ejemplo para las generaciones venideras así como fundación de un “nuevo tiempo” que simbólicamente, se recoge en muchas ocasiones en la idea del “reino bienaventurado” o “reino elegido”. El héroe así en este mitema, recibe en algún momento del comienzo de su saga, una señal que le indica ya su horizonte futuro de grandeza; las grandes gestas a las que está llamado y que a partir de ese momento, le espolearán para no desfallecer en su ventura y seguir confiado y decidido la misión encomendada.

Del mismo modo, esta señal que recibe, no la recibe de cualquier manera, sino que es siempre fruto de una situación inesperada, en ocasiones aparentemente casual, pero mayormente dotada del sello de lo providencial.

Tal será el caso de Fernán González, héroe fundador del Reino de Castilla que través de leyendas y romances, se nos presentará tanto como adalid de la Reconquista, como ejemplo palmario de virtudes guerreras y caballerescas. Siendo entonces que al comienzo de su saga, y en un episodio cargado de la imaginería propia del antiguo mundo celta, el héroe, se extraviará en una cacería persiguiendo un gran jabalí, llegando de este modo a una antigua y apartada ermita, cubierta por la vegetación, en la que un solitario monje, le rebelará su destino…

Para cazar un puerco metiose en las montañas (…) cabalgó en su caballo lejos de sus compañas (…) El puerco se acogió en un fiero lugar (…) huyo hasta una ermita, entró tras el altar. Aquella ermita estaba por la yedra cercada, por lo cual toda ella no se veía nada (…) No pudo por la peña el conde aguijar; reteniendo las riendas túvose que apear, por donde el mismo puerco entró en ese lugar, penetró en la ermita, llegó hasta el altar. Cuando vio don Fernando tan honrado lugar, dejó tranquilo al puerco, no lo quiso matar…

Imbuido de respeto por lugar que ha encontrado, Fernán González no puede evitar pronunciar una oración:

“Señor, a quien temen los vientos y la mar, si yo he errado en esto, me debes perdonar. A ti me manifiesto, Virgen Santa María, que de esta santidad Señora, no sabía; para hacer yo enojo aquí no entraría sino para dar ofrenda o a hacer romería”.

Acabada su oración aparece en la ermita un monje, habitante solitario del lugar que ha oído la plegaria de Fernán González. Su nombre es Pelayo y habiéndose apartado nuestro héroe de sus hombres y habiendo caído ya el atardecer, Pelayo le invita a hacer noche en la ermita.

Comparten para cenar un humilde pan de centeno que le ofrece el monje y ya en la oscuridad de la noche fray Pelayo profetiza el destino de Fernán González:

“Hágote, oh buen conde, de esto sabedor: que quiere tus acciones guiar el Creador (…) Harás grandes batallas en la grey descreída, muchas serán las gentes a quienes quites la vida, ganarás de la tierra una buena partida, la sangre de los reyes por ti será vertida”…

(versos 227-239)

Magia y Épica en la literatura medieval: el poema de Fernán González.
Ermita de san Pelayo. Donde a Fernán González se le habría profetizado su destino. Foto de Photoletum.

Efectivamente el fragmento seleccionado se comenta casi por sí mismo. El héroe, tal como ocurre en numerosas leyendas paganas de la Europa precristiana, extraviado en una cacería en un paraje agreste o boscoso, acaba por encontrar allí la clave de su destino, que a partir de ese momento, será el argumento definitivo de su vida…

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La Caza Salvaje:

El continuo guerrear del conde con unos y otro aún a pesar de las heridas y fatigas acaba por hastiar a sus hombres que lamentan la vida sin tregua a la que se ven sometidos…

Estaban contra el conde fuertemente airados (…) porque debían siempre, por fuerza, andar armados. Holgar no los dejaba ni estarse sosegados; decían: “No es tal vida sino para pecados, que andan de noche y día y nunca están cansados; él parece Satán, nosotros sus criados.

Porque lidiar queremos y tanto lo amamos, no reposamos más que cuando almas sacamos; los de la Hueste Antigua, a éstos nos semejamos, pues todas cosas cansan y nunca nos cansamos”.

Los hombres de Fernán González deciden entonces decírselo. Están cansados de tanto batallar y quieren parar:

“Los vientos que son fuertes los vemos descansar; la mar que es airada, la vemos amansar; el diablo no se cansa, pues nunca puede holgar, nuestra vida a la suya se quiere asemejar”.

(versos 340-341)

El fragmento es interesantísimo, pues en un contexto de literatura medieval española, estamos encontrando y así lo hemos subrayado, la referencia a uno de los mitos fundamentales del antiguo mundo céltico y germánico. El mito de la “Caza Salvaje”, que obviamente aquí se nos presentará desde la perspectiva cristiana, asemejándose entonces “la cabalgata de Odín”, al mismísimo diablo…

La Caza Salvaje, conocida en Castilla como “Hueste Antigua”, hace referencia a la interpretación que desde el cristianismo medieval se hace del mito pagano de la mesnada espectral que acompaña al dios de la guerra. Mesnada espectral que a su vez estará referida a las antiguas mannerbünde o cofradías guerreras del mundo celto-germánico. Fratrías de hombres armados consagrados al dios de los muertos en combate y la magia guerrera del “furor”.

Desde el cristianismo, estas antiguas creencias y prácticas de magia guerrera, serán asemejadas al diablo y en las leyendas medievales referidas a la Caza Salvaje, la idea de lo infernal estará siempre presente. Si bien la idea de “condenación” no se encontrará como tal en los orígenes del mito.

En la misma línea y muy posiblemente, muchas de las mascaradas de invierno que aún se conservan en España y Europa, estén referidas también a los mitos de la “Caza Salvaje”, la magia guerrera y el “séquito de Odín”…

En todo caso, que en el poema de Fernán González, su mesnada no pueda sino asemejarse a la “Hueste Antigua”, con el propio conde don Fernando como líder de la hueste guerrera y “maldita” de las antiguas leyendas paganas, no dejará de ser altamente significativo…

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La vida como Milicia:

Los hombres de Fernán González y como hemos visto, se quejan de la vida sin tregua que están llevando y quieren parar. Tanto batallar les ha hastiado y piden descanso. La réplica del conde será aleccionadora: la vida misma es lucha, la muerte es el descanso definitivo, el tiempo corre inexorable y no tiene marcha atrás, las grandes obras requieren grandes esfuerzos y hombres dispuestos a afrontarlos, la memoria de las hazañas y grandes venturas es el mejor legado que se puede dejar; nuestras vidas están llamadas a tener resonancia en los siglos por llegar…

“Nunca debe, el que puede, una lid aplazar, quien tiene buena hora otra quiere esperar; nunca un día perdido se puede recobrar, jamás en aquel día nos podemos tornar. Cuando el hombre su tiempo quiere en balde pasar, no quiere de este mundo otra cosa llevar sino el estar ocioso y dormir y holgar; de tal muere la fama cuando llega a finar.

El dichoso y el mísero ambos han de morir, ni uno ni el otro pueden de ello huir; quedan los buenos hechos: estos han de vivir, de ellos toman ejemplo los que han de venir.

Todos los que un gran hecho quisieron realizar, por muy grandes trabajos tuvieron que pasar; no comen cuando quieren ni cena ni yantar, los vicios de la carne débenlos olvidar. No cuentan de Alejandro las noches ni los días, cuentan sus buenos hechos y sus caballerías (…) si tan buenos no fueron, hoy serían olvidados; serán los buenos hechos hasta el fin contados.

Por tanto es necesario que los días contemos, los días y las noches en qué los expendemos; cuantos en balde pasan no los recobraremos; amigos bien lo veis, que mal juicio hacemos”…

(versos 351-360)

Con argumentos similares y previamente a este discurso, en la primera lucha que libra Fernán González contra Almanzor (derrotándolo en Lara), encontramos una situación similar. En este caso, teniendo que responder a algunos de sus hombres que se encuentran amedrentados, frente al poderío del ejército moro que comanda Almanzor. La réplica del héroe castellano será de nuevo antológica y en ella el ideal de la vida como milicia, se verá aderezado con el deber de recordar a los antepasados y tener presente su legado a la hora de afrontar las adversidades y amenazas, que puedan cernirse sobre la patria…

“No puede el Hombre la muerte excusar, bien sabe que no puede escapar, horada muerte debe a la su carne dar.

Si tributo pagamos y la tregua obtenemos, de señores que somos vasallos nos haremos; en vez de que a Castilla de su aflicción saquemos, la aflicción en que era se la duplicaremos.

Nuestros antepasados lealtad siempre guardaron, sobre las otras tierras ellos la heredaron; por guardar lealtad, sus muertes olvidaron; todo cuanto quisieron con ella lo lograron.

(…)

Fueron nuestros abuelos mucho tiempo afrentados, pues los tenían los moros muy fuerte arrinconados, eran en poca tierra pocos hombres juntados, por el hambre y la guerra eran muy azotados.

Aunque mucha aflicción, mucha cuita sufrieron, de otros siempre ganaron, lo suyo no perdieron, por miedo de la muerte nunca yerros hicieron, a los sus adversarios por esto los vencieron.

¿Cómo se nos habría todo esto de olvidar? Lo que ellos tuvieron debémoslo heredar; si recordamos esto, no podremos errar, puedemos todo aquesto de mala acción librar.

Esforzad, castellanos, y no tengáis pavor; venceremos las huestes de ese rey Almanzor; libraremos Castilla de aflicción y de error: él será vencido, yo seré vencedor.

(…)

De todos los de España me haréis a mí el mejor, será grande mi honra, la vuestra será mayor”.

(versos 210-224)

De nuevo las mismas ideas que hemos visto anteriormente pero en este caso acompañadas de la idea del deber patriótico. La vida como milicia y la muerte como horizonte seguro que paradójicamente, da sentido a la existencia y la espolea, más allá de la molicie o la cobardía. Todo un compendio así de principios tradicionales de sabiduría perenne para el Hombre de alma guerrera. Tanto frente al hastío de las luchas de la vida, como frente al temor a la muerte…

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La épica de la muerte en combate y la ayuda celestial:

En la “saga” de Fernán González destaca su lucha contra Almanzor. Primero en Lara y después en Hacinas. A través de sendos episodios el gusto por la “poética de la guerra”, tan propio de la cultura medieval y antigua, se expresará con especial brillo, enmarcándose a su vez en la mistificación de la Reconquista y de la propia idea de España.

Esta idea mistificadora del combate, la lucha contra los moros, la Reconquista, Castilla y España, alcanzará especial relieve con la figura del apóstol Santiago y su Mesnada Celestial; que a modo de apoteosis final cerrará la primera parte de la “saga” de Fernán González.

A través de todo ello y de nuevo, toda una concepción del mundo ajena a la Modernidad, se nos mostrará con especial belleza y fuerza evocadora…

En el primer enfrentamiento entre Fernán González y Almanzor se nos dice así:

Ponían toda su fuerza en guardar a su señor, no tenían de la muerte ni pesar ni dolor, el deber les quitaba de la muerte el pavor; no había para buenos otro mundo mejor.

(…)

Caballeros y peones firmemente lidiaban, todos, cuanto podían, a su señor guardaban; al decir él ¡Castilla! todos se esforzaban; los moros con todo esto, las espaldas tornaban.

(…)

Fue Almanzor vencido con sus caballerías: allí fue demostrado el poder del Mesias; el conde fue David, Almanzor fue Golías.

(versos 266-272)

Sin embargo, tras esta derrota de Almanzor en Lara, el líder mahometano, volverá al ataque en son de yihad con un ejército imponente traído de África:

Cuando fue Almanzor la otra vez vencido con el pesar que tuvo a Marruevos fue ido; fue el llamamiento en toda África difundido; fue, como a guerra santa, todo el pueblo movido.

Los turcos y los árabes, esas gentes ligeras, que son en las batallas unas gentes certeras, con sus arcos de nervios y ballestas certeras, de éstos venían llenos senderos y carreras.

Venían los almohades y los benimerinos, trayendo en los camellos sus hornos y molinos; venían también moros del oriente vecinos: de todos estos eran cubiertos los caminos.

De estas gentes venían allá sin cuenta ni tiento, no eran del mismo origen ni de un entendimiento, más feos que Satán con todo su convento al salir del Infierno sucio y carboniento.

(versos 388-391)

Frente a la amenaza del Almanzor y su renovado ejército traído de África, Fernán González se retirará al monasterio de san Pedro de Arlanza a orar. Preparándose así para el terrible desafío que se cierne sobre él y sobre Castilla:

“Señor, Tú dame esfuerzo, buen juicio y poder, para que Almanzor logre matar o vencer”

(…)

El espíritu del monje que en su día le profetizo un destino glorioso, se le aparecerá entonces en sueños anunciándole de que el día de la lucha, recibirá la ayuda del apóstol Santiago y su mesnada Celestial:

De paños como de sol todo venía vestido, nunca cosa más bella viera hombre nacido (…) “Despierta, ve adelante, que hoy aumenta tu bando; vete para tu pueblo que ya te está esperando”.

“Otorgate el Creador cuanto pedido has: en los pueblos infieles gran mortandad harás, de tus buenas compañas muchas ahí perderás, pero con todo el daño, el campo vencerás”

(…)

“Yo estaré allí contigo, Él me lo ha otorgado, allí estará el apóstol Santiago llamado; Cristo nos enviará a ayudar su criado; será con tal ayuda Almanzor abrumado.

Otros muchos vendrán como en una visión, con blancas armaduras: ángeles de Dios son; cada uno traerá la cruz en su pendón; al vernos perderán los moros el corazón…”

(versos 407-414)

Magia y Épica en la literatura medieval: el poema de Fernán González.
Ruinas de san Pedro de Arlanza. Donde Fernán González se retira a orar antes de su lucha contra Almanzor. Foto de Photoletum.

Llegada la batalla contra Almanzor en Hacinas y tras dos días de lucha denodada, castellanos y moros siguen en tablas aún a pesar de lo crudo del combate. Fernán González lucha al frente de sus tropas y hace tan gran mortandad entre los moros, que ninguno osa ponérsele delante.

Sin embargo llegado el tercer día, los castellanos sufrirán el tremendo revés de perder al campeón castellano Gustio González al tiempo que los moros, conseguirán cercar al propio conde don Fernando. Lo apurado de la situación llevará a Fernán González a contemplar su propia muerte y claro está, a hacerla frente espada en mano…

Tenía fuerte cuita el conde don Fernando, iba por si ocurría, su muerte preparando; alzó arriba los ojos al Creador rogando; como si con Él fuera, así le está llamando:

“Pues no tengo la dicha de esta lucha ganar, aunque escapar pudiera, yo no quiero escapar, ni he de ver nunca yo más cuita ni pesar: me pondré en un lugar donde me han de matar”.

“Castilla quebrantada quedará sin señor; me iré con esta rabia, mezquino pecador, pues será ella cautiva del moro Almanzor: por no ver ese día la muerte es lo mejor”.

“Señor ¿por qué nos tienes a todos tanta saña?; por los nuestros pecados, no destruyas España. Su pérdida sería, por culpa nuestra, extraña, pues de buenos cristianos no había otra tamaña”.

(…)

“Pero no moriré así desamparado: antes tendrán de mí los moros mal mercado; tales cosas hará antes este cuerpo penado, que, mientras dure el mundo, siempre será contado”.

“Si me quisieras Tú tanta gracia otorgar que me pudiera yo a Almanzor allegar, no creo que pudiera vivo de mí escapar, yo mismo cuidaría de mi muerte vengar”.

(versos 551-558)

Preparado para la muerte, preparado para morir matando y pidiendo a Dios que le concede llegar hasta al moro Almanzor para matarlo con sus propias manos, el conde don Fernando lamenta a su vez el destino de Castilla y de España, en ciernes de ser destruidas por Almanzor.

Sin embargo, ha llegado el momento de que la promesa que se le hizo en sueños en san Pedro de Arlanza se cumpla. Y el apóstol Santiago y su mesnada de ángeles cruzados bajarán de lo Alto para ayudar a Fernán González y sus castellanos, a derrotar a los moros:

Oyó una gran voz que lo estaba llamando: “¡Fernando de Castilla, hoy aumenta tu bando!”

Alzó arriba los ojos a ver quién le llamaba, y vio que el santo apóstol encima de él estaba, con él de caballeros gran compañía llevaba, todos armas cruzadas, según le semejaba.

Fueron contra los moros las haces preparadas, nunca vio ningún hombre gentes tan esforzadas; el moro Almanzor con todas sus mesnadas fueron luego con ellos fuertemente embargadas.

Viendo en la misma enseña tantos pueblos armados, tuvieron muy gran miedo, fueron mal espantados; de cuál parte venían eran maravillados; lo que más les pesaba: que eran todos cruzados…

Dijo el rey Almanzor: “Esto no puede ser; ¿de donde creció al conde un tan fuerte poder? Pensaba yo hoy sin duda matarle o prender, y es él quien con sus gentes nos ha de acometer”.

(versos 561-564)

Almanzor y su imponente ejército, serán así estrepitosamente derrotados, y la ayuda celestial de Santiago y su hueste de ángeles guerreros, salvarán a Castilla y España de ser destruidas a manos de los moros. Al frente del ejército vencedor, Fernán González, en quien las promesas anunciadas para él en “la profecía” del monje Pelayo se habrán cumplido; al tiempo que a lo largo de la saga del héroe castellano, episodios e imágenes propias del legendarium de la antigua Europa, se habrán hecho presentes como eco de una esencia perenne, mantenida a lo largo de los siglos…

*

El poema de Fernán González es en definitiva, un regalo de la tradición literaria española, en este caso en lengua castellana, que nos acerca a los principios y valores, ética y estética, no ya del Medievo, sino de la propia Europa pre moderna. Encontrando en ésta, esa pureza, autenticidad, magia y épica que tantas veces se echa de menos, en los malhadados días de la Edad Oscura…

Son ruinas del pasado, cierto es que es así, y cierto es que no tiene sentido querer hacer revivir dichas ruinas. Pero su papel en el Kali Yuga no es ser revividas sino recordadas. Para a partir de dicho recuerdo, recibir la inspiración necesaria para buscar lo perenne y eterno que las ruinas señalan; y entonces sí, “hacer cruzada” para traerlo de vuelta a nuestro a tiempo…

 

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