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DEL CANTAR DE MIO CID A LAS LEYENDAS DE BEQUER

Del Cantar de Mio Cid a las leyendas de Bequer

en Cultura Celta/España por

El Fenómeno del Celtismo.

La Cultura Celta, más allá de su realidad histórica, ha llegado a ser un referente de determinadas formas de cultura popular de nuestro tiempo. Es lo que nosotros llamamos “El fenómeno del Celtismo”. A dicho “Celtismo” del siglo XXI y su relación tanto con la cultura celta propiamente dicha, como con las pervivencias que de ésta puedan quedar en Europa así como de uso espurio que pueda hacerse de la misma, hemos dedicado un anexo de nuestra tesis doctoral. A partir de dicho anexo hemos podido escribir un libro llamado precisamente “El fenómeno del Celtismo” del cual extraemos este fragmento para colgarlo en nuestro blog.

 

En este fragmento traemos a colación los interesantísimos planteamientos de Martín Almagro-Gorbea sobre la presencia de elementos de la cultura celta, en obras fundamentales de la literatura tradicional premoderna española, así como en las leyendas de Bequer de temática soriana.  

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Del Cantar de Mio Cid a las leyendas de Bequer:

No podemos en este capítulo dejar de hacer referencia al ensayo de Almagro-gorbea Literatura hispana prerromana (2013), en el que se aborda la posibilidad de rastrear mitemas propios del mundo hispano céltico, a través del Cantar de mío Cid, el Códice Calixtino, el libro del Buen Amor, el Romance del conde Arnaldos o las leyendas de Bequer…

La idea que se plantea es así, que en la literatura tradicional y premoderna de España, así como en las reelaboraciones literarias de antiguas leyendas populares, se estarían recogiendo personajes, tramas, imágenes y creencias del antiguo sustrato céltico y prerromano de la Península. No siendo la presencia de dichos elementos de la Hispania céltica deliberada, sino fruto de una larga pervivencia de la cual los propios autores no tienen conocimiento pero son partícipes.

Es de este modo que en el Cantar de Mío Cid se describirá al comenzar su destierro, un doble augurio a través del vuelo de sendas cornejas: A la exida de Bivar vieron la corneja a diestra y entrando en Burgos ovieronla a siniestra (Mío Cid, I, 11-12). Augurios vinculados a córvidos que podremos encontrar íntimamente unidos al imaginario celta, casi siempre en contextos de guerra, pruebas o adversidades que debe afrontar y superar un héroe. Contextos análogos al que se plantea en el Mío Cid (Almagro-Gorbea 2013: 323-331).

En el códice Calixtino y de las leyendas surgidas en torno a la llegada del cuerpo del apóstol Santiago a Galicia, destacarán las leyendas de la Reina Lupa, el Bosque Ilicino y el Monte Sacro. Leyendas embebidas de elementos clásicos del imaginario celta que en Galicia, estarían perfectamente vigentes en pleno siglo XII. Perdurando en ocasiones en algunos de sus imágenes y personajes, incluso hasta época presente, lo que convierte las leyendas en torno a la tumba del apóstol Santiago y el “paisaje mágico” que lo rodea, en un ejemplo característico de la pervivencia prácticamente hasta nuestros días, de una narrativa propia del imaginario céltico (Almagro-Gorbea 2013: 344-360).

De igual modo la “triple muerte” o threefold death (ahogado, colgado y quemado), mitema clásico del mundo céltico, aparecerá recogido en el Libro del Buen Amor en el relato del hijo del rey de Alcaraz (Almagro-Gorbea 2013: 376-378 y 396-402). Pudiendo encontrarse por otro lado y en el Romance del conde Arnaldos, la tradición de los Ímmarama irlandeses.   Leyendas de “navegaciones mágicas” al Más allá o embarcaciones maravillosas capaces de llevaros al “Otro Mundo”, en travesías de no siempre regreso seguro (Almagro-Gorbea 2013: 361-375).

Finalmente podremos también traer a colación las leyendas sorianas de Bequer, llamando la atención los numerosos elementos del imaginario celta conservados en las mismas. Dichas leyendas, ubicadas también en el entorno del Moncayo, se basarán en cuentos y leyendas populares en los que el imaginario celta resultará incuestionable, lo que las convierte en prueba fehaciente de cómo la literatura popular, puede ser una fuente de conocimiento para la Hispania céltica (Almagro-Gorbea 2013: 332).

La leyenda del “Rayo de Luna” y sus “seres sobrenaturales” del aire, los bosques, las peñas y las aguas. La leyenda de “Los ojos verdes”, con el cazador que persigue al ciervo herido en los bosques del Moncayo y llega hasta una fuente en la que vive un “espíritu del mal”… Una mujer de ojos verdes, cabellos de oro y voz semejante a la más hermosa música, que castiga al que osa turbar la paz de la fuente. La leyenda de “La corza blanca”, historia relacionada con la caza y el “espíritu del bosque”, encarnado en una cierva blanca con capacidad para hablar, reír y conocer el futuro y de cuya existencia conocen los pastores del lugar si bien éstos, la relacionan con el diablo. La leyenda del “Gnomo”, donde reaparece el elemento de la fuente encantada y a través de la cual se llega a las profundas simas del Moncayo. Simas en las que al igual que en sus cumbres más solitarias, viven “espíritus del lugar”, que en este caso conocen las entrañas de los montes y sus caminos subterráneos y advierten: “Remonta mi corriente y… osa traspasar los umbrales de lo desconocido”. Y la leyenda del “Monte de las Ánimas”, con el mitema céltico como protagonista de los espíritus de los Muertos y su capacidad para relacionarse con los vivos la Noche de Ánimas. Todo en el contexto de una batalla funesta del pasado, un cazador perdido en el Monte de las Ánimas, situado junto al río donde están enterrados los difuntos y llegada la noche… Todo ello elementos reconocibles del imaginario celta (Almagro-Gorbea 2013: 333-341).

En consecuencia, las leyendas sorianas de Bequer ofrecen elementos inspirados en el imaginario tradicional que procede y refleja la mentalidad e ideología ancestral de las gentes celtas que habitaron la Celtiberia. Más allá de las recreaciones románticas del autor, el imaginario céltico de las tierras de Soria y el Moncayo, estaría manifestando una larga pervivencia y memoria que de nuevo y como ocurría en los casos anteriores del Mío Cid y demás, nos aproximará el universo mítico de los celtas de Hispania (Almagro-Gorbea 2013: 341-343).

El estudio así del “alma” de la Hispania céltica pasará también por saber leer las leyendas, romances y clásicos tradicionales premodernos de la literatura española. Muchos ellos imbuidos de un sustrato de tramas, imágenes y personajes que tendrán su origen no tanto en la mera imaginación de los autores, como en paradigmas ideológicos del antiguo mundo hispano celta. La obra de Almagro-Gorbea que en este capítulo hemos querido mínimamente glosar, puesta en relación con lo que hemos venido diciendo sobre el folclore popular en apartados anteriores, nos invita a un renovado horizonte de trabajo en el que a lo que nos llega a través de las fuentes clásicas y el registro arqueológico, se le añaden nuevos elementos de estudio, indagación e interpretación. Nuevos elementos que ahora sí y conforme a un trabajo multidisciplinar, pueden dejar atrás las estrecheces del empirismo y sin perder rigor, afrontar ese “estudio de las esencias” que como hemos indicado, será fundamental para una auténtica puesta en valor del Celtismo más allá de toda deriva espuria.

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Antes de cerrar este capítulo una última reflexión que en cierta medida está relacionada con lo que hemos venido diciendo en el mismo. Una reflexión en torno a lo que personalmente nos gusta llamar “El Hechizo del Sidhe”

Dentro de la fascinación que despierta la cultura celta entre el público aficionado, ocupa un lugar muy especial todo lo relativo al universo feérico de “seres mágicos” que vinculados a fuentes, bosques, pozos o cuevas, configuran una suerte “Más allá Telúrico” en el que pareciera que el agua, el viento, el fuego o los árboles, serían “seres animados” dotados de “alma” u hogar de seres invisibles de un “Otro Mundo Encantado”. Del “Reino de las Hadas” a los mouros gallegos, hemos hecho una breve referencia a ello en un apartado anterior. En la misma línea se encontrará la idea de fechas concretas: Todos los Santos, Noche de san Juan…. en las que dicho “Mas allá Telúrico” quedaría más próximo a nosotros y sería posible comunicarse o acercarse a él. La cantidad de leyendas populares a lo largo y ancho de Europa sobre dichos seres y dicho “Otro Mundo” es grandísima, siendo las más conocidas las leyendas irlandesas sobre duendes, si bien también serán muy abundantes en España. Principalmente en Galicia y Asturias.

Todos tenemos incluso una idea aproximada de las temáticas e imágenes propias de dichas leyendas: riquezas subterráneas custodiadas por “gnomos” o “hadas”. El paso a “Otro Mundo maravilloso” donde deleites y gozos pueden tornarse en pesadilla conforme al capricho de hadas y duendes. Los “niños robados” por las hadas o el volver del protagonista al mundo real, creyendo haber estado no más de una noche el “Reino Escondido”, y encontrar que en realidad han pasado cien años… Podríamos continuar deshilando las diversas temáticas de este tipo de relatos pero no creemos que sea necesario, pues en sus líneas generales son cosa conocida por todos.

Este universo feérico, sus “habitantes”, imaginería, fechas especiales y “santas compañas”, todo ello plasmado casi siempre con una estética entre “prerrafaelita” y romántica, configura un escenario altamente sugestivo que hace parte fundamental de las fascinación y reelaboración popular que desde el siglo XIX, se viene haciendo del mundo celta. El Sidhe del celtismo histórico y su concepción “mágica” del mundo natural, el Más allá y los difuntos, se convierte de este modo y por parte del hombre moderno, en una suerte de “reencuentro” con la idea de un “Universo Animado”. Un universo por decirlo así, “espiritualmente vivo”. Un “reencantamiento” del Mundo en el que el mecanicismo cartesiano queda atrás y el mundo natural y el universo, vuelven a responder más a la imagen de un inmenso ser vivo dotado de alma, que a la de un inmenso mecano similar a un reloj de cuerda…

En palabras de Platón: “Este mundo es de hecho, un ser viviente dotado con alma e inteligencia (…) una entidad única y tangible que contiene, a su vez, a todos los seres vivientes del universo, los cuales por naturaleza propia están todos interconectados” (Timeo 29, 30).

Esta idea de un Anima Mundi, tan cara en general al mundo pagano y ya en tiempos del cristianismo dejada mayormente atrás, parece volver así al hombre europeo de la Modernidad a través de la “antigua creencia celta en el Sidhe”. Creencia que es recibida como un reencuentro en algunas personas profundamente conciliador, consigo mismas y con la naturaleza. Como un volver a mirar el Mundo como un paraje encantado…

La literatura, el arte, la poesía, el cine…. son innumerables las obras culturales que reflejarían este “Hechizo del Sidhe” que es ya, una de las facetas más típicas del Celtismo contemporáneo. Loreena McKennit, con su aspecto de pelirroja prerrafaelita, tocando el arpa mientras canta con envolvente melodía el “Stolen Child” de William. B. Yeats, sería a nuestro humilde entender una plasmación clara de lo que venimos diciendo. En este caso de una manera especialmente acertada y hermosa en la que un autor de finales del XIX y “enamorado del Sidhe”, como Yeats, se convierte en música de nuestro tiempo de mano de una mujer también “hechizada” por el “mundo mágico” del Sidhe, como parece serlo la señora McKennit ¿Pero acaso no es ese el mismo hechizo que parece sostener las leyendas sorianas de Bequer? ¿Y no es acaso este mismo hechizo el que está detrás de ese marinero misterioso del Romance del conde Arnaldos, que “solo dice su canción a quien con él va”? ¿Y no hay algo de todo esto en las cornejas que a diestra y siniestra auguran al Cid cuando éste parte al destierro?…

La concepción del Mundo como un paraje animado y espiritualmente vivo subyace a todos estos planteamientos y frente a la aridez mecanicista que tanto éxito ha tenido en la Modernidad, se ofrece como un bálsamo purificador que parece invitar a una manera más profunda y empática de ver la Naturaleza. Una manera que de nuevo y más allá de las lamentables derivas espurias que tanto ha llegado a proliferar en según qué ambientes, puede ser puesta en valor como uno de los activos que debidamente entendido y encauzado, hacen del Celtismo un fenómeno que a pesar de todo, puede merecer la pena.

CC BY-NC-SA 4.0 Del Cantar de Mio Cid a las leyendas de Bequer por Gonzalo Rodríguez está licenciado bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Gonzalo Rodríguez Gonzalo Rodríguez García es doctor en Historia por la Universidad de Castilla-la Mancha. Su tesis doctoral trató sobre la antigua Hispania céltica y su cultura guerrera. Formado en filosofía e historia sigue la línea doctrinal de la Sophia Perennis y la Escuela Tradicionalista.

2 Comments

  1. Hola Gonzalo, he aquí una enamorada del Sidhe. En primer lugar enhorabuena por el Blog, hace tiempo que lo leo y coincidimos en Toledo en un encuentro. Me gusta mucho la visión que das de la unión entre la literatura con el mundo Celta a través de antiguas leyendas populares. Pero hay un tema sobretodo que me ha llamado la atención y quizás no veo profundidad en ello y me surgen así muchas preguntas. La cuestión en sí, se encuentra en lo últimos párrafos del artículo, en el que describes esa vuelta a una mentalidad pagana, huyendo así del Mecanicismo cartesiano… y mis dudas son más bien inquietudes, ya que hablas de ese “reencuentro en algunas personas profundamente conciliador, consigo mismas y con la naturaleza. Como un volver a mirar el Mundo como un paraje encantado… ¿qué habría o pasaría diferente a una persona que vuelve a ese sentido pagano y a otra que quizás no haya encontrado ese reencuentro?. Sé que vivimos en un mundo lleno de superficialidad y que el instinto va intrínseco en cada persona…pero ¿cuál es la vía?, ¿Por qué pasa?, ¿Hay alguna explicación empírica o demostrable de todo esto?. Muchas gracias, Un saludo y seguiré leyéndote. Pat.

    • Estimado amigo…
      Cada cual según su ecuación personal.
      Algunos permanecerán por ahora dormidos.
      Los otros, son los que cuentan. Los que despiertan.
      Si no estás dentro quedas fuera. Y esta bien que así sea.
      A partir de aquí aprender a escuchar y seguir el Camino.
      No hay más…
      Un cordial saludo

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