Saber quienes somos, conocer nuestra Historia, entender nuestra época…

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RAÍCES: SOLDADOS DEL REY

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Este ejército que ves, vago al hielo y al calor, la república mejor y más política es del mundo, que aquí nadie espera ser preferido por la nobleza que hereda, sino por la que él adquiere, que aquí a la sangre excede el lugar que uno se hace, y sin mirar cómo se nace, se mira cómo se procede.

 

Aquí la necesidad no es infamia, y si el soldado es honrado, pobre y desnudo, tiene mayor calidad que el más galán y lucido, porque aquí a lo que sospecho, no adorna el vestido al pecho, sino que el pecho adorna al vestido.

 

Y así, de modestia llenos, a los más viejos verás tratando de serlo más  y de parecerlo menos, aquí la más principal hazaña es obedecer, y el modo en cómo ha de ser, es ni pedir ni rehusar. Aquí en fin la cortesía, el buen trato, la verdad, la fineza, la lealtad, el honor, la bizarría, el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia, fama honor y vida son caudal de pobres soldados, que en buena o mal fortuna, la milicia no es, sino religión de hombres honrados…

Calderón de la Barca.

EL RETORNO DEL ESPÍRITU

En todo Hombre hay dos polos que pugnan por dar forma y orientación a su alma. Es de mano del propio Hombre que una de esos polos termina por prevalecer…

Son el polo del Espíritu y el polo del Nihilismo.

Nuestra época es la del Reino del Nihilismo. La de la caída en la ignorancia, la ofuscación, el miedo y la esclavitud.

Sin embargo, esta será también la época de la Forja. La de la preparación de un Nuevo hombre para un Nuevo tiempo.

Un Hombre que mirará de nuevo más allá de la vida mundana y que hará del Espíritu la corriente central de su Ser; y de la Trascendencia, el Origen y Destino de su singladura vital.

Un Hombre por forjar y que es en sí  mismo el sentido de toda verdadera lucha una vez arribamos a la Edad Oscura.

Su presencia entre nosotros será el anuncio de una Revolución como nunca antes vieron los ojos del los Hombres…

Sea esta humilde obra que aquí presentamos, una llamada a dicha labor. Siembra, anuncio y profecía de la Revolución de la Raza del Espíritu.

RAÍCES: AMÉRICA

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Sintiendo un español mozo que había demasiado temor entre nuestra gente, con más temeridad que osadía, caló sin miedo y sin ayuda el puente y puesto en medio de él, bien alto decía: “Salgan adelante, uno por uno a treinta desafío y a mil no negaré este cuerpo mío”.

Como las fieras acuden al bramar de la res desamparada, así los araucanos en más de ciento acudieron prestos a la llamada.

No por tantos temor tiene el gallardo español ni esto le espanta, antes al escuadrón que espeso viene por recibirle mejor se adelanta, y el ímpetu detiene de los fieros contrarios, que con furia se arroja entre ellos sin recelo, rodando algunos de éstos por el suelo.

De dos golpes a dos tendió por tierra, la espada revuelve a todos lados e igual andaba la desigual guerra, cuando los españoles bien armados, abriendo con presteza un gran postigo, salieron todos en defensa de su amigo…

La Araucana. Alonso de Ercilla.

EL RETORNO DEL ESPÍRITU

En todo Hombre hay dos polos que pugnan por dar forma y orientación a su alma. Es de mano del propio Hombre que una de esos polos termina por prevalecer…

Son el polo del Espíritu y el polo del Nihilismo.

Nuestra época es la del Reino del Nihilismo. La de la caída en la ignorancia, la ofuscación, el miedo y la esclavitud.

Sin embargo, esta será también la época de la Forja. La de la preparación de un Nuevo hombre para un Nuevo tiempo.

Un Hombre que mirará de nuevo más allá de la vida mundana y que hará del Espíritu la corriente central de su Ser; y de la Trascendencia, el Origen y Destino de su singladura vital.

Un Hombre por forjar y que es en sí  mismo el sentido de toda verdadera lucha una vez arribamos a la Edad Oscura.

Su presencia entre nosotros será el anuncio de una Revolución como nunca antes vieron los ojos del los Hombres…

Sea esta humilde obra que aquí presentamos, una llamada a dicha labor. Siembra, anuncio y profecía de la Revolución de la Raza del Espíritu.

RAÍCES: RECONQUISTA

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¡Oh tajante espada, cuán ensangrentado trae el brazo que la empuña, escurriéndole la sangre por el codo!  

Ahora sí, ahora llegarán a Castilla las buenas nuevas de que mío Cid ha salido victorioso en batalla campal. Hay tantos moros muertos, que apenas quedan supervivientes… Y es que aquel que en buena hora nació, los ha ido persiguiendo sin tregua y ahora estaba ya de regreso: veíase al Cid sobre su caballo, espada en mano, fruncida la cofia sobre la cara y caída sobre la espalda la capucha de la loriga ¡Oh Dios, que bien barbado que es!

 

¡Gracias a Dios que está en los Cielos, la victoria es nuestra!

Cantar de mío Cid. 780-790.

EL RETORNO DEL ESPÍRITU

En todo Hombre hay dos polos que pugnan por dar forma y orientación a su alma. Es de mano del propio Hombre que una de esos polos termina por prevalecer…

Son el polo del Espíritu y el polo del Nihilismo.

Nuestra época es la del Reino del Nihilismo. La de la caída en la ignorancia, la ofuscación, el miedo y la esclavitud.

Sin embargo, esta será también la época de la Forja. La de la preparación de un Nuevo hombre para un Nuevo tiempo.

Un Hombre que mirará de nuevo más allá de la vida mundana y que hará del Espíritu la corriente central de su Ser; y de la Trascendencia, el Origen y Destino de su singladura vital.

Un Hombre por forjar y que es en sí  mismo el sentido de toda verdadera lucha una vez arribamos a la Edad Oscura.

Su presencia entre nosotros será el anuncio de una Revolución como nunca antes vieron los ojos del los Hombres…

Sea esta humilde obra que aquí presentamos, una llamada a dicha labor. Siembra, anuncio y profecía de la Revolución de la Raza del Espíritu.

RAÍCES: HISPANIA

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HISPANIA: Su división en pequeños estados y su orgullo local no les permitía unirse en un lazo común, lo que les privaba de fuerza suficiente para repeler conjuntamente una agresión venida de fuera. Así pues, si hubieran logrado juntar sus armas uniéndose en una gran confederación, los romanos no hubieran llegado nunca a dominar sus tierras… De hecho los romanos, venciendo una a una a todas las tribus de Hispania, tardaron en todo caso mucho tiempo, unos doscientos años, en poner finalmente Hispania  bajo su poder.

Estrabón. III, 4, 5

EL RETORNO DEL ESPÍRITU

En todo Hombre hay dos polos que pugnan por dar forma y orientación a su alma. Es de mano del propio Hombre que una de esos polos termina por prevalecer…

Son el polo del Espíritu y el polo del Nihilismo.

Nuestra época es la del Reino del Nihilismo. La de la caída en la ignorancia, la ofuscación, el miedo y la esclavitud.

Sin embargo, esta será también la época de la Forja. La de la preparación de un Nuevo hombre para un Nuevo tiempo.

Un Hombre que mirará de nuevo más allá de la vida mundana y que hará del Espíritu la corriente central de su Ser; y de la Trascendencia, el Origen y Destino de su singladura vital.

Un Hombre por forjar y que es en sí  mismo el sentido de toda verdadera lucha una vez arribamos a la Edad Oscura.

Su presencia entre nosotros será el anuncio de una Revolución como nunca antes vieron los ojos del los Hombres…

Sea esta humilde obra que aquí presentamos, una llamada a dicha labor. Siembra, anuncio y profecía de la Revolución de la Raza del Espíritu.

RAÍCES: EL DRUIDA

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“Soy el viento sobre el mar

Soy la ola en el océano
Soy el rugido de las aguas
Soy el Toro de los siete combates,
Soy el cuervo en el acantilado
y la escarcha de las heladas

Soy la flor de la primavera,
el jabalí del valor
y el salmón que recuerda el camino de vuelta…

Soy un lago en la antigua llanura
Soy la palabra de la experiencia
Soy la punta de la lanza que libra el combate…

¿Quién sube la escarpada montaña?
¿Quién anuncia las fases de la luna?
¿Quién dice dónde cae la oscuridad?

¿A quién sonríen las estrellas que emergen de la mar?…”

 La canción de Amergín.

 

EL RETORNO DEL ESPÍRITU

En todo Hombre hay dos polos que pugnan por dar forma y orientación a su alma. Es de mano del propio Hombre que una de esos polos termina por prevalecer…

Son el polo del Espíritu y el polo del Nihilismo.

Nuestra época es la del Reino del Nihilismo. La de la caída en la ignorancia, la ofuscación, el miedo y la esclavitud.

Sin embargo, esta será también la época de la Forja. La de la preparación de un Nuevo hombre para un Nuevo tiempo.

Un Hombre que mirará de nuevo más allá de la vida mundana y que hará del Espíritu la corriente central de su Ser; y de la Trascendencia, el Origen y Destino de su singladura vital.

Un Hombre por forjar y que es en sí  mismo el sentido de toda verdadera lucha una vez arribamos a la Edad Oscura.

Su presencia entre nosotros será el anuncio de una Revolución como nunca antes vieron los ojos del los Hombres…

Sea esta humilde obra que aquí presentamos, una llamada a dicha labor. Siembra, anuncio y profecía de la Revolución de la Raza del Espíritu.

RAÍCES: EL VALHALLA

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A Odín le llaman también el padre de los muertos en combate, pues sus hijos adoptivos son todos los elegidos para la muerte en batalla y para ellos es el palacio del Valhalla, y allí les llaman los Einherjar”.

La visión de Gylfi. XX.

 

EL RETORNO DEL ESPÍRITU

En todo Hombre hay dos polos que pugnan por dar forma y orientación a su alma. Es de mano del propio Hombre que una de esos polos termina por prevalecer…

Son el polo del Espíritu y el polo del Nihilismo.

Nuestra época es la del Reino del Nihilismo. La de la caída en la ignorancia, la ofuscación, el miedo y la esclavitud.

Sin embargo, esta será también la época de la Forja. La de la preparación de un Nuevo hombre para un Nuevo tiempo.

Un Hombre que mirará de nuevo más allá de la vida mundana y que hará del Espíritu la corriente central de su Ser; y de la Trascendencia, el Origen y Destino de su singladura vital.

Un Hombre por forjar y que es en sí  mismo el sentido de toda verdadera lucha una vez arribamos a la Edad Oscura.

Su presencia entre nosotros será el anuncio de una Revolución como nunca antes vieron los ojos del los Hombres…

Sea esta humilde obra que aquí presentamos, una llamada a dicha labor. Siembra, anuncio y profecía de la Revolución de la Raza del Espíritu.

RAÍCES: ROMA

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“La edad última de la profecía cumana por fin ha llegado. He aquí que renace el Gran Orden de los Siglos, retorna la Edad de Oro y una nueva generación desciende de lo alto de los Cielos. Dígnate, oh casta Lucina, en ayudar al nacimiento del Niño con el cual la raza del hierro concluirá y sobre el mundo entero se levantará la raza del oro, y he aquí, que reinará Apolo y vida divina recibirá el Niño al que yo canto, y veremos a los Héroes mezclarse con los Dioses, y al Niño mismo, con todos ellos”…

Virgilio. Eclog. IV, 5-10, 15-18.

EL RETORNO DEL ESPÍRITU

En todo Hombre hay dos polos que pugnan por dar forma y orientación a su alma. Es de mano del propio Hombre que una de esos polos termina por prevalecer…

Son el polo del Espíritu y el polo del Nihilismo.

Nuestra época es la del Reino del Nihilismo. La de la caída en la ignorancia, la ofuscación, el miedo y la esclavitud.

Sin embargo, esta será también la época de la Forja. La de la preparación de un Nuevo hombre para un Nuevo tiempo.

Un Hombre que mirará de nuevo más allá de la vida mundana y que hará del Espíritu la corriente central de su Ser; y de la Trascendencia, el Origen y Destino de su singladura vital.

Un Hombre por forjar y que es en sí  mismo el sentido de toda verdadera lucha una vez arribamos a la Edad Oscura.

Su presencia entre nosotros será el anuncio de una Revolución como nunca antes vieron los ojos del los Hombres…

Sea esta humilde obra que aquí presentamos, una llamada a dicha labor. Siembra, anuncio y profecía de la Revolución de la Raza del Espíritu.

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LIBERTAD O ESCLAVITUD

en Espiritualidad/ORIENTACIONES ESPIRITUALES PARA JÓVENES CYMERIOS por
ORIENTACIONES ESPIRITUALES PARA JÓVENES CYMERIOS IV

ORIENTACIONES ESPIRITUALES PARA JÓVENES CYMERIOS IV: LIBERTAD O ESCLAVITUD.

La lucha entre el Espíritu y el Nihilismo, es la lucha entre la Libertad y la Esclavitud…

Dicha lucha es la trama del acontecer histórico universal y la única y verdadera “Guerra Santa”.

En dicha Guerra, la Tradición es el principio y arquetipo de Luz, Verdad y Fuerza que hace nos hace libres. Y la Modernidad, el principio y arquetipo de subversión y ofuscación que nos hace esclavos.

El paso y caída de un nivel a otro es la Historia del Kali Yuga o de cómo hemos llegado hasta aquí, hasta “la Edad Oscura”. Y este proceso, no es sino la historia misma del ser Humano…

En dicha Historia, el ciclo de la Tradición habría caído y sido sustituido por el ciclo Moderno, de mano de la presencia de semillas de Modernidad escondidas en el propio ciclo tradicional. Semillas a la espera de germinar y actualizarse…

Dicha Modernidad germinó y se comenzó a actualizar el día que se negó en el Hombre una “raíz divina” todavía viva en su alma, en virtud de la cual y “por sus actos”, el ser Humano podía “merecer” el Reino de los Cielos…

Una vez negada la más profunda esencia y la más alta posibilidad, el destino del Hombre no podía ser otro que el de paulatinamente caer en la negación de la Trascendencia y por ende, virar al más puro y burdo materialismo. En todas sus infinitas y a veces sutiles formas. En cuyos engranajes y como si de una mera pieza de repuesto se tratase, nuestras vidas y nuestras almas irían siendo encajadas, usadas, machacadas, desechadas y finalmente sustituidas… Como las de meros esclavos…

Y en esas… hoy día estamos…

Y sin embargo, la misma “némesis” que el mundo de la Tradición cobijó en su seno, con esas semillas de Modernidad que terminaron por germinar y usurpar “el Reino”, también se dará en el tiempo presente pero desde el signo contrario.

Es decir, la Modernidad guardará escondidas dentro de sí sin a penas percibirse de ello, las semillas de su derrota… Esas “semillas” no son otras que la presencia de Hombres de la Raza del Espíritu en pleno Kali Yuga. Hombres que han hecho de la “Iniciación y el Imperium” el argumento de su vida. El “despertar” y conquista de sí mismos su leit motiv. La “Restauración” y el “Retorno del Rey” el horizonte de su accionar en el Mundo. La Vía de la Mano Izquierda la clave frente a la cual la Modernidad cava su propia tumba…

Esos Hombres y Mujeres son la semilla de la Revolución. Son el punto de partida de una “nueva encarnación” de la Tradición en el espacio y el tiempo. Ellos son el futuro y la esperanza. La nueva “aristocracia” y los últimos Hombres Libres en un mundo de “esclavos felíces” de la “falsa libertad”… Esa que niega el derecho y el deber de “aspirar al Valhalla”…

ORIENTACIONES ESPIRITUALES PARA JÓVENES CYMERIOS IV*

Ponencia impartida en el segundo seminario del club Laisken. En el mes de Julio del 2017 en pleno delta del Ebro. Los “laisken” son “Raza del Espíritu” en marcha…

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La forja y la espada Podcast

EL RETORNO DEL ESPÍRITU

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El Retorno del Espíritu

“El hecho central del ser Humano es la presencia inherente de la Luz del Espíritu en el centro de su alma. Como una semilla que en estado de potencia está llamada a germinar.

El argumento de la vida no es otro así que actualizar dicha potencia. Todo lo demás puede ser necesario, pero no es lo Importante”…

EL RETORNO DEL ESPÍRITUThe Wyrm es un “bardo” del siglo XXI… Un alma de artista no a la manera moderna, sino a la manera antigua. Esa en la que el músico no pretende expresar su subjetividad individual, sino hacerse eco de la Tradición…

Pero ha aventurado encarnar en pleno Kali Yuga, y hacerse eco del Reino del Espíritu en la Medianoche del Mundo, ya no es posible sino a la “manera tántrica”. Esto es, conforme a la Vía de la Mano Izquierda.

Por eso su propuesta resulta tan ancestral como vanguardista. Tan enraizada en “la Antigua Búsqueda”, como actual y presente para nuestro tiempo. Haciendo del nihilismo moderno, ocasión y oportunidad, de un renovado Despertar…

Hemos tenido la suerte de poder colaborar con él anteriormente y ahora volvemos a la carga, con una grabación ambiciosa y de vocación definitoria en la que hemos aportado los textos y las recitaciones.

Un artefacto de hermosísima presentación, que a modo de brújula, pretende señalar siempre al Norte y cambiarte la vida, si es que tu vida, estaba necesitada de cambio…

Orientarte en el Camino, si es que tus pasos andaban desnortados en los páramos de la Medianoche del Mundo.

Darte la Verdad y la Doctrina que tu alma ya anhelaba, pero todavía no había escuchado en palabras de poder y por boca de otros.

Despertarte al Espíritu, y por ende a la Fuerza y la Libertad, y recordarte quien eres, de dónde vienes y cuál es el desafío que en nuestro época, deberás afrontar…

Ahora, si el Guerrero Espiritual, la Tradición y la Espada nada son para ti. Si Ulises, Roma, los Druidas u Odín no evocan nada en tu corazón. Si la España de los Celtíberos, el Reino Godo de Toledo, la Reconquista o el Imperio te son indiferentes o antipáticos. Y si la Edad Oscura, la Forja Interior y la Revolución de la Raza del Espíritu te son ajenos, entonces no… Entonces “El Retorno del Espíritu” no es para ti. Déjalo pasar y sigue con tu existencia burguesa y tus preocupaciones mundanas. Aquí el tipo humano que “sólo quiere ser felíz” y aspira a una vida tranquila, pacífica y productiva, no pinta nada. Tampoco el militante de alguna de las ideologías modernas que entre agitaciones políticas de diversa índole, no pretende sino esa misma mediocridad, pero para sus congéneres.

“El Retorno del Espíritu” va de otra cosa… va de lo Importante, no de lo necesario. Va de la “Salvación del Alma” y la “Conquista de uno mismo”. De saber quiénes somos y dónde estamos. De cuáles son nuestras raíces, en el Cielo y el Tierra, y de qué debemos hacer frente al Reino del Nihilismo. De eso y de ninguna otra cosa va “El Retorno del Espíritu”.

Por eso se ha hecho para ti, que caminas por el Mundo como un filo de diamante a través de la mugre y la estupidez… Para ti, que guardas un rayo en la mirada y un león en tu pecho. Que morirás en combate y subirás al Cielo. Que quieres una vida diferente en la que la Noche es llamada y los lobos aullan tú nombre. Para ti, que vivirás atento, consciente, presente y vigilante y que quieres ser señor de ti mismo. Para ti, que aspiras a encarnar la Luz, la Fuerza y la Libertad y nada quieres saber de la felicidad burguesa. Para ti, “que vas a caballo del Fin del Mundo”, es “El Retorno del Espíritu”

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Enlace para escucha y compra:

https://gradualhaterecords.bandcamp.com/album/el-retorno-del-esp-ritu

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https://www.youtube.com/watch?v=V9N8uGterB8

https://www.youtube.com/watch?v=oX0Alf4XkGU

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El Retorno del Espíritu…

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Primera parte: El Guerrero Espiritual.

1-EL ESPÍRITU:

El hecho central del ser Humano es la presencia inherente de la Luz del Espíritu en el centro de su alma. Como una semilla que en estado de potencia está llamada a germinar.

El argumento de la vida no es otro así que actualizar dicha potencia. Todo lo demás puede ser necesario, pero no es lo Importante…

En dicha esencia residen la Lucidez, la Fuerza y la Libertad.

El poder para vivir despiertos y de verdad. Presentes en nuestra propia vida y nuestro propio ser. Señores de nosotros mismos y no esclavos de nuestra propia estupidez…

De esto y de ninguna otra cosa, va la vida…

2-LA TRADICIÓN:

Este es el mensaje de la Tradición: que el Espíritu está en nosotros. En la parte más central y profunda del alma. Que hay una honda raíz en ti de la que surgen todas las facultades elevadas del ser Humano, como líneas que brotan de un mismo centro y ramas que surgen de un mismo árbol.

No hay ni puedo haber así más que una verdadera Religión, y ésta no es otra que despertar al Espíritu.

Despertar al Espíritu que es despertar a la Lucidez, la Inteligencia y la Conciencia. Despertar al Espíritu que es despertar a la Fuerza Interior, el Coraje y el Honor. Despertar al Espíritu que es despertar al Ánimo Resuelto, la Alegría de vivir y a la Autenticidad. Despertar al Espíritu que es despertar en definitiva a la Libertad y morir para siempre a la ignorancia, la ofuscación y el miedo.

Este es el mensaje de la Tradición. Eternamente a nuestro lado, siempre presente, esperando para ser, escuchado de nuevo…

3-LA ESPADA

¿Qué es el Hombre?…

El Hombre es una semilla del Espíritu en proceso de crecimiento y maduración.

Un potencial y capacidad profunda, radicada en el centro del alma, para la Sabiduría, la Fuerza y la Libertad.

Para movilizar de dicho potencial, el camino no es otro que perseverar todos los días en vivir más y más en la Lucidez y la Inteligencia, el Coraje y el Espíritu Combativo, la presencia de ánimo y la Serenidad, la Grandeza de Alma y el Valor.

De nuestro Centro, como un manantial inagotable, como una Llama Imperecedera, surgen una Luz y una Fuerza que más allá del carácter trágico de la existencia humana, pueden sostenernos, día tras día, aún a pesar de nuestras debilidades y errores.

Volvamos entonces a dicho Centro. Él es lo que somos verdaderamente. Nuestra fuente primera, nuestra raíz originaria, nuestra fortaleza segura… La Espada invencible que rompe las cadenas, de la propia esclavitud…

Textos elaborados a partir de fragmentos de Antonio Medrano y Antonio Blay

*

Segunda Parte: Patria y Raíces.

EUROPA:

1-ULISES:

Preguntó la ninfa Calipso…

“Ulises ¿de verdad deseas marchar de regreso a tu casa y a tu patria?

Si supieras de los males que habrás de padecer antes de volver a tu tierra, te quedarías conmigo en esta bienaventurada morada y como yo, serías inmortal. Y aunque estés deseoso de ver a tu esposa, de la que padeces recuerdo y soledad, bien sabes que ninguna mujer mortal puede competir en belleza con las diosas y yo, me jacto de ser la de la más divina belleza”…

A lo que Ulises contestó:

“No te enojes conmigo, venerada deidad, conozco muy bien que la prudente Penélope te es inferior en belleza y gracia, siendo ella mortal y tú inmortal y exenta de vejez. Sin embargo deseo marchar a mi casa y a mi patria y anhelo ver lucir el día de mi vuelta. Y si alguno de los dioses quisiera aniquilarme cruzando el mar, lo sufriré con el ánimo que llena mi pecho y que tan pacientemente sobrelleva el dolor, pues en la mar y en la guerra, ya supe padecer en el viaje de la vida antes de llegar a éste, tu hermoso lugar”.

Odisea. Canto V. “La balsa de Ulises”.

2-ROMA:

“La edad última de la profecía cumana por fin ha llegado. He aquí que renace el Gran Orden de los Siglos, retorna la Edad de Oro y una nueva generación desciende de lo alto de los Cielos. Dígnate, oh casta Lucina, en ayudar al nacimiento del Niño con el cual la raza del hierro concluirá y sobre el mundo entero se levantará la raza del oro, y he aquí, que reinará Apolo y vida divina recibirá el Niño al que yo canto, y veremos a los Héroes mezclarse con los Dioses, y al Niño mismo, con todos ellos”…

Virgilio. Eclog. IV, 5-10, 15-18.

3-EL VALHALLA:

A Odín le llaman también el padre de los muertos en combate, pues sus hijos adoptivos son todos los elegidos para la muerte en batalla y para ellos es el palacio del Valhalla, y allí les llaman los Einherjar”.

La visión de Gylfi. XX.

4- EL DRUIDA:

“Soy el viento sobre el mar
Soy la ola en el océano
Soy el rugido de las aguas
Soy el Toro de los siete combates,

Soy el cuervo en el acantilado
y la escarcha de las heladas

Soy la flor de la primavera,
el jabalí del valor
y el salmón que recuerda el camino de vuelta…

Soy un lago en la antigua llanura
Soy la palabra de la experiencia
Soy la punta de la lanza que libra el combate…

¿Quién sube la escarpada montaña?
¿Quién anuncia las fases de la luna?
¿Quién dice dónde cae la oscuridad?

¿A quién sonríen las estrellas que emergen de la mar?…”

La canción de Amergín.

 

5-LA CRISTIANDAD:

Dos amores han dado origen a dos ciudades: el amor a uno mismo hasta el desprecio de Dios ha originado la ciudad terrena. El amor a Dios hasta el olvido de uno mismo, origina la ciudad celestial…

 

La primera se gloría en sí misma y sus vanidades; la segunda

se gloría en el Señor. La primera solicita de los hombres la gloria; la mayor gloria de la segunda se cifra en tener a Dios como testigo de su conciencia y de su honor.

 

La primera se jacta de su gloria mundana; la segunda dice a su Dios: Señor mío, tú mantienes alta mi cabeza.

 

La primera está dominada por la ambición de sus príncipes y el afán de poder; en la segunda se sirven mutuamente en el bien común los superiores mandando y los súbditos obedeciendo.

 

La primera ama su propia fuerza en los potentados de su gobierno; la segunda le dice a su Dios: Señor; tú eres mi fortaleza.

 

San Agustín

La Ciudad de Dios

Libro XIX. Capítulo XXVIII

 

ESPAÑA:

 

1-HISPANIA:

Su división en pequeños estados y su orgullo local no les permitía unirse en un lazo común, lo que les privaba de fuerza suficiente para repeler conjuntamente una agresión venida de fuera. Así pues, si hubieran logrado juntar sus armas uniéndose en una gran confederación, los romanos no hubieran llegado nunca a dominar sus tierras… De hecho los romanos, venciendo una a una a todas las tribus de Hispania, tardaron en todo caso mucho tiempo, unos doscientos años, en poner finalmente Hispania bajo su poder.

Estrabón. III, 4, 5

2-REGNUM HISPANIAE:

Muerto el rey Leovigildo, fue coronado su hijo Recaredo. Estaba éste dotado de un gran respeto a la religión y era muy distinto de su padre, pues el padre era muy inclinado a la guerra y Recaredo por contra era piadoso por la fe y preclaro para la paz; aquél dilató el imperio de su nación con el empleo de las armas y éste, iba a engrandecerlo más gloriosamente con el trofeo de la Fe…

San Isidoro de Sevilla. Tercer concilio de Toledo.

Historia de los Godos, Vándalos y Suevos.

3-RECONQUISTA:

¡Oh tajante espada, cuán ensangrentado trae el brazo que la empuña, escurriéndole la sangre por el codo!  

Ahora sí, ahora llegarán a Castilla las buenas nuevas de que mío Cid ha salido victorioso en batalla campal. Hay tantos moros muertos, que apenas quedan supervivientes… Y es que aquel que en buena hora nació, los ha ido persiguiendo sin tregua y ahora estaba ya de regreso: veíase al Cid sobre su caballo, espada en mano, fruncida la cofia sobre la cara y caída sobre la espalda la capucha de la loriga ¡Oh Dios, que bien barbado que es!

¡Gracias a Dios que está en los Cielos, la victoria es nuestra!

Cantar de mío Cid. 780-790.

 

4-AMÉRICA:

 

Sintiendo un español mozo que había demasiado temor entre nuestra gente, con más temeridad que osadía, caló sin miedo y sin ayuda el puente y puesto en medio de él, bien alto decía: “Salgan adelante, uno por uno a treinta desafío y a mil no negaré este cuerpo mío”.

 

Como las fieras acuden al bramar de la res desamparada, así los araucanos en más de ciento acudieron prestos a la llamada.

 

No por tantos temor tiene el gallardo español ni esto le espanta, antes al escuadrón que espeso viene por recibirle mejor se adelanta, y el ímpetu detiene de los fieros contrarios, que con furia se arroja entre ellos sin recelo, rodando algunos de éstos por el suelo.

 

De dos golpes a dos tendió por tierra, la espada revuelve a todos lados e igual andaba la desigual guerra, cuando los españoles bien armados, abriendo con presteza un gran postigo, salieron todos en defensa de su amigo…

 

La Araucana. Alonso de Ercilla.

 

5-SOLDADOS DEL REY:

Este ejército que ves, vago al hielo y al calor, la república mejor y más política es del mundo, que aquí nadie espera ser preferido por la nobleza que hereda, sino por la que él adquiere, que aquí a la sangre excede el lugar que uno se hace, y sin mirar cómo se nace, se mira cómo se procede.

 

Aquí la necesidad no es infamia, y si el soldado es honrado, pobre y desnudo, tiene mayor calidad que el más galán y lucido, porque aquí a lo que sospecho, no adorna el vestido al pecho, sino que el pecho adorna al vestido.

 

Y así, de modestia llenos, a los más viejos verás tratando de serlo más y de parecerlo menos, aquí la más principal hazaña es obedecer, y el modo en cómo ha de ser, es ni pedir ni rehusar. Aquí en fin la cortesía, el buen trato, la verdad, la fineza, la lealtad, el honor, la bizarría, el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia, fama honor y vida son caudal de pobres soldados, que en buena o mal fortuna, la milicia no es, sino religión de hombres honrados…

Calderón de la Barca.

*

Tercera parte: La Vía de la Mano Izquierda.

1-La Edad Oscura:

Nuestra era es la de la Edad Oscura, ésa que profetizada por la Tradición ha perdido el anclaje con el Reino del Espíritu y vive perdida en los cenagales de la materia, las bajezas del alma y los engranajes de la técnica.

Ha sido un largo camino en el que nos ha traído hasta aquí, un largo camino en el que conforme progresábamos en el dominio y comprensión material del Mundo, declinábamos cada vez en la comprensión y dominio de nuestra propia alma. Hasta tal punto ha sido así, que ya nada del pasado puede servirnos de corriente viva del Espíritu y el mundo de la tradición no queda, sino como ruinas inspiradoras que señalando un camino, no pueden sin embargo acompañarnos en su recorrido…

Estamos así en un tiempo como nunca antes existió…Una época en la que a la deriva del Hombre hacia el oscurecimiento del alma y el Mundo, no se le puede contraponer una tradición viva que expresión auténtica del Espíritu, permita enderezar el rumbo.

Sin embargo no todo está perdido y ciertamente nada hay que temer, si se está dispuesto a luchar…

La Luz de lo Alto no se aparta y está perenne en el centro de nuestra alma como una fuente inagotable de sabiduría y fuerza. Es tiempo así de sabiéndonos inspirar por las ruinas del pasado pero sin depender de ellas, conectar con dicho centro de nuestro Ser, para forjando a la “Raza del Espíritu” en plena Medianoche del Mundo, convertirnos en vanguardia, de un Nuevo Amanecer.

 

2-La Forja:

Necesitamos dar forma y reivindicar un fundamentalismo espiritual capaz de forjar al Hombre en una superior Libertad y Señorío de sí.

Capaz de con los pies en la Tierra pero la mirada puesta en el Cielo, romper las cadenas del materialismo y la ofuscación moderna. Evitando a su vez la deriva y sumisión hacia un fanatismo religioso, tan irracional como supersticioso.  

Nuestro fundamentalismo espiritual, indomable así a cualquier alienación, se afirmará entonces en un Principio Supremo que más allá de todas las cosas, y sostén sin embargo de todas las cosas, estará presente como una semilla del Cielo, en el corazón de los Hombres.

A partir de aquí la labor no será otra que la de custodia y forja. La de guarda de la Herencia del Cielo que portamos en nuestro interior, y la de forja paciente a partir de dicha herencia, de nuestra más alta posibilidad.

Convirtiéndonos así en inspiración y ejemplo para la guerra cultural de nuestro tiempo. Por permanecer impasibles e invulnerables frente al nihilismo y absurdo del mundo moderno. Por lucir la mejor de las sonrisas y el más espléndido desprecio, frente a toda su estupidez y sin sentido… Por con una sola mirada de comprensión y camaradería, dar aliento a aquellos que necesitaban recuperar la esperanza…

Esa es la gran tarea que tenemos frente a nosotros…

 

Tarea de guardia y de forja. Tarea en la que el pasado, aparte de inspirarnos y ayudarnos a entender cómo hemos llegado hasta aquí, debe quedar atrás, pues poco más puede hacer ya para ayudarnos a superar el presente…

Presente, que poco podrá decirnos del futuro que debemos alumbrar, pues ese futuro en frente nuestro no será ya continuación del tiempo que estamos viviendo, pues el proyecto de hombre y civilización que sostiene nuestra época, está llamado a colapsar. Hay que estar así preparados para un nuevo comienzo…

Nuestra Forja no es solo esa preparación, sino también el anuncio, de ese nuevo comienzo…

3-Revolución:

“Revolución” significa literalmente “volver al Origen”…

Y en el Origen está el Espíritu, como un Fuego Secreto que sostiene el Mundo y que desde el centro del alma humana, nos convoca a recorrer el Camino del Guerrero… Nos llama a emprender la más importante las luchas: la lucha por la conquista de nosotros mismos.

No habrá así nada más revolucionario que volver a hacer de dicho Camino el “argumento de la vida” y el fundamento de la sociedad.

Esa es la verdadera revolución y antídoto frente a la Edad Oscura. Pues solo es fuerte quien se vence a sí mismo y solo es libre, quien se libera del peor de los tiranos, quien se libera de su propia estupidez…

 

Y siendo ya horas avanzadas de la Medianoche del Mundo, la opción no será otra que “Cabalgar Tigre” y seguir la Vía de la Mano Izquierda. Hacer del propio Mundo Moderno oportunidad para un nuevo despertar. Ni volver atrás ni seguir ahondando en donde estamos, sino poner en marcha una nueva etapa en la que los propios resortes de nuestro tiempo, serán aprovechados para decantar justo lo contrario. Para alumbrar un tipo humano antitético a la decadencia moderna. Haciendo del “Reino del Nihilismo” no el escenario de una humanidad sin esperanza, sino la “Tierra Baldía” de la prueba del Héroe. El campo de batalla que el corazón del guerrero anhela para poder forjarse en la aventura y dando lo mejor de sí mismo, propiciar el “Retorno del Espíritu”…

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Magia y Épica en la literatura medieval (II)

en Blog/España/Espiritualidad por
El cantar de Mío Cid

Magia y Épica en la literatura medieval: El cantar de Mío Cid

El cantar de mio Cid, es nuestro gran cantar de gesta… escrito por un autor anónimo a principios del siglo XIII en plena Edad Media, y en la gran época de la épica medieval, en él las leyendas y romances que trenzaron los juglares durante cien años, alrededor de la figura histórica del Cid Campeador, tomarán cuerpo en una gran “saga”. Un gran relato en el que el héroe desterrado y su mesnada, a golpe de espada, razias y cabalgadas (“si con moros no lidiamos nadie nos dará el pan” verso 34-673), consiguen finalmente el triunfo de conquistar Valencia y hacer del Cid su señor.

El héroe cumplirá de este modo un gran destino y su honra quedará recuperada y engrandecida. La nobleza de título pero sin hazañas que conspiró contra él y que después quedará retratada en los cobardes y viles infantes de Carrión, se contrastará con el humilde infanzón castellano que por “sus obras”, merecerá la fama y la gloria.

El Cid es así uno de los grandes arquetipos de la tradición española en lengua castellana. Un héroe a través de cuya figura todo un ideal antropológico de hondas raíces identitarias y espirituales, se manifiesta con esplendor y fuerza aleccionadora. No podía faltar entonces en “La Forja y la Espada”…

Los fragmentos del cantar están elaborados a partir de la versión del texto antiguo de Ramón Menéndez Pidal y de la prosificación moderna llevada a cabo por Alfonso Reyes.

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Según la leyenda y el romancero, fue en la jura de santa Gadea, que se sembró la enemistad entre el rey Alfonso y el Cid Campeador. Obligado el rey por el propio Cid a jurar ante los “espatarios” del finado Sancho II, que nada había tenido que ver en el asesinato de éste, el recelo que aquel día se sembró, será el que finalmente propiciará el destierro del Campeador… Destacados miembros de la nobleza leonesa, envidiosos de la fama y buen nombre del héroe castellano, aprovecharán el desencuentro del rey Alfonso con el antiguo armiger regis de Sancho II, para intrigar contra él. Siendo entonces que tomando como excusa el enfrentamiento del Cid con el noble leonés García Ordoñez, por el cobro de las parias de la taifa de Sevilla, se declarará la “ira real” y el Cid será desterrado de Castilla…

Es precisamente con el “cantar del destierro” que comenzará la gesta o “saga” del Cid Campeador. Todo ello conforme a una línea argumental en la que a la deshonra del destierro con la que comienza el cantar, se contrapondrá la honra final, recuperada y enaltecida, de casar a sus hijas con los reyes de Navarra y de Aragón. Hasta el punto de decirse que los “reyes de España” a partir de ese momento, serán descendientes del Cid (versos 152, 3722-3724).

En el camino, los buenos augurios al partir al destierro. Después la vida montaraz a la intemperie acompañado de su leal mesnada, haciendo la guerra por su cuenta contra los moros. Ganando riquezas y plazas y sabiendo mantenerlas. Finalmente la conquista de Valencia, convirtiéndose en señor de ésta. Defendiéndola contra los reyes moros de Marruecos y los imponentes ejércitos que mandan para recuperarla. Saliendo siempre victorioso y cada vez más grande en fama, tierras, hombres y riquezas.

Todo un hilo argumental que parecerá hundir sus raíces no sólo en la propia historia del Cid, sino también en tramas de antiguos relatos tradicionales a lo largo y ancho de toda Europa, en diferentes sagas y leyendas tanto del Medievo, como de la Europa pagana. Como si en la vida del Cid y a partir de la idealización inevitable de un cantar de gesta, lejanos ecos de la Tradición, pudieran aún hoy estar llegándonos…

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El Cid sale al destierro: Primer augurio.

El Cid cabalga al destierro y al salir de Vivar y entrar en Burgos una señal… Un córvido de alas negras. El pájaro de Lug y Wotan. El augurio del antiguo mundo celto-germano que al comenzar el héroe su aventura, le reconforta y da confianza. “¡Albricias!”-exclama el Cid-“ahora somos desterrados pero algún día, volveremos cargados de honra”…

A la salida de Vivar vieron la corneja a diestra, e entrando en Burgos la vieron a siniestra; Meció mío Cid los hombros y sacudiendo la cabeza: “¡Albricias Alvar Fañez que echados somos de tierra, más a gran honra tornaremos a Castiella!”

(versos 2, 10)

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Llanto y ánimo en el destierro y confianza en la Providencia:

El Cid deja atrás mujer e hijas. Se le arruga el corazón ¡Cuándo volverán a verse! No termina de partir y va girando la cabeza para verlas una vez más. Pero su leal camarada Minaya le anima el corazón y devuelve el coraje: “¡Dejémoslo estar!”. Confiemos en la Providencia y hagamos nuestro camino. Espoleemos los caballos y vayamos adelante. Si Dios nos dio un alma, también nos dio fuerza. Las penas por eso algún día pueden tornarse en alegrías…

El Cid a doña Jimena íbala a abrazar, doña Jimena al Cid la mano va a besar, llorando de los ojos non sabe que se far (…) agora nos partimos ¡Dios sabe el ajuntar! (…) Mío Cid de los vasallos va ya a cabalgar, todos esperando tornando la cabeza va…

A la sazón fabló Minaya Alvar Fañez: “Mío Cid, nacido de madre en buena hora ¿qué es de vuestro ánimo? Pensemos sólo en aguijar y dejémoslo estar. Aun todos estos duelos en gozo se tornarán. Que Dios nos dio las almas, consejo nos dará”

(versos 18, 368-382)

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Última noche en Catilla: Segundo augurio.

Es la última noche antes de salir definitivamente de Castilla y el Cid a pesar de las tribulaciones, queda dormido de manera plácida y profunda. Tiene entonces en sueños una visión “sobrenatural”. Un ángel se le aparece y reconforta: “¡Cabalgad mío Cid! Confiad en vosotros mismos. Todo ha de salir bien”. Un episodio malhadado de nuestra vida puede no ser, sino el camino que conduce a la Gloria…

Venida la noche, el Cid se acostó y un dulce sueño lo invadió. El ángel Gabriel a él vino en visión: “Cabalga Cid, el buen Campeador, que nunca en tan buen punto cabalgó varón. ¡Todo te ha de salir bien mientras vivas!”. Cuando el Cid despertó, la cara se santiguó.

(versos 19, 404-410)

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El Cid y sus 300 saquean por libre tierras de moros:

Sin más bienes y riquezas que su coraje, sus armas y sus trescientos leales, el Cid se adentra en tierras de moros buscando fortuna. Como una mannerbünde de guerreros libres en pos de mejor ventura, la noche será su aliada y la razia, el espíritu resuelto y el ataque relámpago, su oportunidad…

El Cid y su mesnada cabalgan vagabundos por tierras de moros y pronto toda España estará sobre aviso, de que aquel que pueda ser su presa, estará en serio peligro…

Pasaremos la sierra, que es harto escabrosa y empinada, y así podremos dejar esta noche las tierras del rey Alfonso. Al que después quiera buscarnos, no le constará trabajo encontrarnos (…) en medio de un bosque maravilloso y tupido, mando el Cid parar y dar cebada. Allí manifestó a sus hombres que quería caminar de noche (…) toda la noche anduvieron sin descansar y cerca de un lugar que llaman Castejón de Henares, el Cid se puso a preparar una emboscada…

(versos 22, 422-436)

Mío Cid-le dice Minaya-tú que en buena hora ceñiste espada, puesto que ponemos a Castejón celada, conviene que os quedéis aquí con cien de los nuestros; a mí me daréis doscientos para ir en vanguardia. Con Dios y ventura ¡saldremos bien de la empresa!

Decís bien Minaya. Abrid vanguardia con doscientos hombres (…) arremeted con osadía, nos haga el miedo perder la presa. Por Hita abajo y por Guadalajara hasta Alcalá, asegurad toda la ganancia, que no por miedo a los moros se vaya a perder nada. Yo quedaré de retaguardia en Castejón que es buen abrigo. Si ocurriese peligro en vanguardia, presto mandadme aviso. De aqueste hecho va hablar toda España…

(versos 23, 439-453)

Ya rompían albores y venía la mañana ¡cuán hermoso Dios, el sol despuntaba! Los de Castejón se levantan, abren sus puertas y salen a sus labores y sus heredades. Todos se han marchado ya, dejando las puertas abiertas, y muy pocos quedan y los demás se han diseminado. El Campeador abandona entonces su escondite y cae sobre Castejón (…) se encamina a la puerta de la ciudad y los que la guardan cuando ven venir tanta gente, llenos de terror, la desamparan. El Cid entra entonces por la puerta franca, la espada desnuda en la mano y da muerte a quince moros que encuentra a su paso. Gana Castejón y su oro y su plata. Sus hombres se le acercan con el botín y sin preciarlo en nada, lo dejan en sus manos.

En tanto los doscientos que van en la vanguardia, corren y saquean toda la tierra. Hasta Alcalá llega la enseña de Minaya, y de allí vuelve con el botín Henares arriba y por Guadalajara. Traen grandes ganancias, rebaños de ovejas y vacas (…) Y donde se ve pasar la orgullosa enseña, no hay quien se atreva a asaltarlos por la espada. Vuelven con todo lo ganado hasta Castejón donde el Cid les esperaba.

(versos 23, 456-485)

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El Cid reparte el botín entre sus hombres y Minaya renuncia a su parte con voto solemne:

Como una fratría guerrera del antiguo mundo celto-germánico, el Cid ejerce de “jefe redistributivo” y entre sus hombres reparte el botín. Pero efectivamente, como si el antiguo mundo de las mannerbünde indoeuropeas siguiera presente en la España Medieval, uno de sus hombres renuncia al botín. Como los guerreros consagrados a su jefe hasta la muerte de la antigua devotio hispánica, Minaya bien se paga su esfuerzo con la propia lealtad y entrega que profesa a su señor; y por ahora, no necesita más…

“Ilustre Campeador, mucho os lo agradezco. De esta quinta que me ofrecéis, hasta el rey Alfonso quedaría bien pagado, pero yo os lo devuelvo. Y aquí prometo a Dios que está en lo Alto, que yo no me satisfaga de lidiar en campo contra los moros sobre mi caballo, empleando mi lanza y metiendo mano a la espada, hasta que chorree la sangre por el codo, delante de Ruy Díaz, el gran combatiente, no he de aceptar ningún dinero. Cuando yo os haya ganado algo realmente valioso, aceptaré mi parte; entre tanto, tomadla toda para vos…”

(versos 24, 493-505)

Se satisface y paga con el luchar contra los moros a las órdenes del Cid. Consagrado totalmente a su señor. Y si más adelante algo destacable gana, entonces sí aceptará su parte, hasta entonces, la misma guerra junto al Cid es el pago que recibe por su lealtad…

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Los moros cercan al Cid en Alcocer y éste sale a la carga para romper el cerco:

La vida de cabalgadas, venturas y saqueos acrecienta el poder y fama del Cid así como el temor de que pueda ir a más. Pronto tratarán de impedírselo…

El rey moro de Valencia está prevenido de las razias del Cid por tierras de moros en Castejón, la Alcarria, Ariza, Cetina y ahora Alcocer. Y se decide a pararle los pies enviando un gran ejército para cercarlo allí y acabar con él. El “desterrado” del rey Alfonso sin embargo, no se dejará amedrentar… Y al amanecer sale en tromba con sus huestes por las puertas de Alcocer, dispuesto a luchar a brazo partido contra los moros:

Abrieron las puertas y salieron, y las avanzadas moras al verlos, corrieron a dar la voz de alarma. ¡Con que prisa se arman los moros! Tanto es el ruido de sus tambores que se estremece la tierra…

(…)

Embrazan frente a los pechos los escudos, enristran las lanzas, envuelven los pendones y se inclinan sobre los arzones con ánimo de acometer denodadamente. El que en buena hora nació dice a grandes voces: “¡A ellos, mis caballeros, en el nombre de Dios! ¡Yo soy Ruy Díaz de Vivar, el Cid Campeador!

(…)

Allí vierais subir y bajar lanzas, pasar y romper adargas, lorigas quebrantarse y perder las mallas, tantos pendones blancos salir enrojecidos de sangre, tantos hermosos caballos sin jinete. Los moros invocan a Mahoma los cristianos a Santiago, y a poco ha, yacían en el campo no menos de mil trescientos moros.

(versos 34, 693-696; 35, 715-721 y 36, 726-732)

A Minaya Alvar Fañez matáronle el caballo, lo acorren entonces mesnadas de cristianos. La lanza ha quebrado a la espada metió mano, y aunque va a pie buenos tajos va dando.

Violo el Cid Ruy Díaz el Castellano, y acercándose a un general moro que traía un buen caballo, tiróle de diestra tal espadazo, que cortóle por la mitad y el otro medio cayó al campo. Después se acercó a Alvar Fañez para darle el caballo: “Cabalgad Minaya que vos sois el mi diestro brazo y hoy en este día de vos haré gran bando. Ved que los moros están firmes, aún no los echamos del campo. Menester es que lo acometamos de cabo”.

(versos 38, 744-756)

A Minaya Alvar Fañez le salió bueno el caballo, de aquestos moro mató treinta y cuatro; ¡Oh tajante espada, cuan ensangrentado trae el brazo! Por el codo la sangre le va chorreando: “Ahora si estoy satisfecho, ahora llegarán a Castilla buenas nuevas de que el Cid Ruy Díaz en batalla campal ha ganado. Hay tantos moros muertos que pocos vivos ha dejado”.

(…)

Veíase al Cid sobre su caballo, espada en mano, fruncida la cofia y caída sobre la espalda la capucha de la loriga ¡Oh Dios cómo es de buen barbado!

A los suyos va diciendo: “¡Gracias a Dios que está en los cielos, nuestra es la victoria!”

(versos 40, 778-793)

*

El Cid, conquistador y señor de Valencia:

En tierras de moros, prendiendo y ganando, durmiendo los días y las noches trasnochando, ganando villa a villa Mío Cid pasó tres años.

(versos 71, 1167-1169)

Quien quiera perder cuitas y venir a ganar, vengase con el Cid que sabe batallar, que cercar quiere Valencia para a los cristianos dar.

(versos 72, 1189-1191)

El Cid continúa su carrera de “guerrero libre e independiente” en lucha contra los moros y si bien no ceja en mandar presentes al rey Alfonso (tratando así de lavar su buen nombre y recuperar el favor real) sus sucesivas victorias le conducen hasta Valencia, a la que finalmente pondrá cerco y tras diez meses de asedio conquistará.

La caída de Valencia en manos del Cid; conseguida por un caballero que salió desterrado de Castilla con 300 hombres y que a base de razias, batallas y victorias, ha conseguido juntar en torno suyo un ejército de 3600 (versos 77, 1263-1265), e incluso conquistar la propia ciudad de Valencia, se convierte en una notica que llegará hasta el último rincón de España… Tanto así que cruzará el estrecho de Gibraltar y llegará a oídos del rey de Marruecos. Éste juntando un imponente ejército de 50000 hombres (versos 88, 1625-1626), se decidirá entonces a desembarcar en las playas de Valencia dispuesto a poner fin para siempre con el Cid Campeador. El héroe castellano le recibe sin embargo sin temor alguno e incluso con alegría…

¡Loado sea el Creador y Padre Espiritual! (…) Con grandes afanes gané a Valencia que hoy tengo por heredad; no la he de dejar mientras viva (…) hoy están conmigo mi mujer y mis hijas (…) No puedo menos, he de empuñar las armas, mi mujer y mis hijas me verán lidiar; ahora verán cómo se vive en tierras extrañas; ahora van a ver con sus propios ojos cómo se gana el pan.

Suben al Alcázar su mujer y sus hijas y al alzar los ojos ven éstas el campamento y tiendas de los moros:

-“¿Qué es esto mío Cid en el nombre de Dios?”

-“Ea, honrada mujer ¡no os aflijáis!. Esto es la riqueza maravillosa y grande que viene a buscarnos. Apenas habéis llegado y ya quieren haceros presentes. Ahí os traen el ajuar para vuestras hijas…”

(versos 90, 1633-1650)

Izadas están las tiendas. Tañen presurosamente los tambores. Ya rompe el alba. El Cid exclama lleno de júbilo: “Gran día será este”.

Pero su mujer tiene miedo y quiere rompérsele el corazón, otro tanto acontece a sus damas y a sus dos hijas (…) Acariciándose la barba el Cid Campeador les dice: “No tengáis miedo (…) antes de quince días, si Dios quiere, estarán en nuestras manos aquellos tambores que ahora oís y os los traerán para que veáis como están hechos, y luego serán dados al obispo don Jerónimo para que cuelguen en el templo de santa María, Madre del Creador”.

(versos 91, 1657-1668)

Las tropas del Cid y las huestes moras del rey de Marruecos, tienen un primer enfrentamiento en la huerta de Valencia, donde los moros recibirán un primer correctivo perdiendo frente a las mesnadas del Cid a 500 hombres (versos 92 1675-1678). Sin embargo la verdadera batalla será al día siguiente…

“Oídme caballeros-les dice el Cid-hoy es un buen día, mejor será el de mañana. Antes de que aclare armaos todos; el obispo don Jerónimo nos dará la absolución, nos dirá misa… y a cabalgar. Iremos a atacarlos (…) en nombre del Creador y del apóstol Santiago (…) todos responden: “De voluntad y de corazón lo haremos”.

(versos 93, 1685-1698)

Cae el día y entrada es la noche. La gente cristiana se está aprestando sin tardanza. Al segundo canto del gallo, antes de que amanezca, les dice misa el obispo don Jerónimo (…): “Al que muera hoy lidiando de cara yo le absuelvo de todos sus pecados y Dios recibirá su alma”.

(versos 94, 1699-1710)

El Cid salta sobre su caballo Babieca, que provisto va de toda guarnición. Sale con ellos la enseña (…) con el Cid casi cuatro mil y denodadamente van a atacar a cincuenta mil contrarios (…) El Cid empleó la lanza y a la espada metió mano, mato innumerables moros, la sangre por el codo le está chorreando. Tres golpes le asesta al rey Yusuf pero éste escapa a caballo. Se oculta en el castillo de Cullera y hasta allí le sigue el Cid para alcanzarlo. De allá volvió el bienhadado, muy complacido de capturarlo. Entonces supo lo que valía Babieca de la cabeza hasta el rabo.

(…)

Alegre está el Cid, no menos sus vasallos, que Dios les hubo merced, que vencieron el campo (…) Con cien caballeros a Valencia es entrado, fruncida trae la cofia y el yelmo se ha quitado, así entró sobre Babieca, la espada trae en la mano. Recibiéronlo las damas que lo estaban esperando (…) “Me humillo ante vosotras, buen botín he ganado. Vos guardando Valencia yo venciendo en el campo. Así lo quiso Dios y todos los sus santos (…) Ved la espada sangrienta y el sudoroso caballo, así se vence a los moros cuando se lucha en el campo (…) Así dijo mío Cid, después se apeo del caballo…

(versos 95, 1714-1753)

La “saga” del Cid como la de un “héroe de antaño” le lleva finalmente a conquistar una gran ciudad y proclamarse señor de ésta. Allí recibe con alegría el desafío de defenderla y el orgullo de mostrar su modo de vida, espada en mano, manchado de la sangre de sus enemigos y sobre su sudoroso caballo. Hecho a sí mismo en la virtudes guerreras del honor y el valor…

Posteriormente los moros volverán a atacar Valencia esta vez con el rey Bucar al frente. De nuevo serán derrotados y en esta ocasión el obispo don Jerónimo se adelantará para arremeterlos, matando a dos moros con sus primeros golpes, rompiendo su lanza y continuando entonces con la espada, hasta matar otros cinco (versos 117, 2383-2389). El Cid y sus hombres por su parte, cargarán abriendo brecha en el campamento del rey Bucar, llegando a quebrar las estacas y rodar los postes que rodean las tiendas del rey moro, obligando a éste a escapar (versos 117, 2399-2402). Lo persigue entonces el Cid hasta alcanzarlo…

Mío Cid al rey Bucar llegó a alcanzar: “Vuelve acá Bucar, que veniste allende el mar y ahora has de habértelas con el Cid, el de la luenga barba. Tenemos que besarnos y pactar amistad”. A lo que Bucar responde: “¡Dios confunda tales amistades! Que traes espada en mano y te veo aguijar, o mucho me equivoco o en mis carnes la quieres probar

(…)

Al fin, a tres brazas del mar, logra el Cid emparejarle, levanta en alto la Colada y le descarga un furioso tajo que, arrancándole los carbunclos del yelmo, le abre la cabeza abajo hasta la cintura (…) Así venció la maravillosa y gran batalla. Así se honró el Cid y todos los que estaban de su parte.

(versos 118, 2409-2428)

Como la de un guerrero furibundo y barbado la espada del Cid golpea con una violencia inusitada, abriendo en canal a su enemigo de la coronilla hasta el vientre… Ya le hemos visto anteriormente en escena de similar violencia, cortando por la mitad a un general moro en el cerco de Alcocer.

El Cid espada en mano a hecho su camino. Del destierro y la deshonra a la conquista de Valencia y la victoria contra los reyes moros de Marruecos. Los buenos augurios y el sueño profético de los días de su partida se han cumplido. Sus esfuerzos y fatigas, vagabundo y saqueador desterrado de Castilla, han tenido su fruto, y ahora ya es señor de Valencia. Con su mujer y sus hijas orgullosas de nuevo a su lado.

El cantar continuará con el perdón real y su reconciliación con el rey Alfonso. Y finalmente incluso irá un paso más allá y tal como decíamos al empezar este artículo, tras la afrenta de Corpes y la derrota de los infantes de Carrión, las hijas del Cid se casarán con los reyes de Navarra y Aragón. Su humilde linaje acabará emparentado con el de los reyes de España y éstos, tendrán en su haber que sus hijos y nietos, llevarán la sangre del Cid en sus venas…

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El héroe por excelencia de la España Medieval reflejará así en la “saga” de su cantar, no sólo los ideales de la sociedad medieval española, sino también algunos de los mitemas esenciales del mundo de la Tradición y su vis heroica. Uniéndose lo perenne y contingente en la vida y leyenda de un héroe castellano cuya saga, estará en los orígenes mismos de la tradición literaria española. Haciendo entonces de ésta, reflejo, lección y enseñanza, de las Verdades del Espíritu…

 

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