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Gonzalo Rodríguez - page 2

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La vía de la mano izquierda

en Espiritualidad por
ORIENTACIONES ESPIRITUALES PARA JÓVENES CYMERIOS Tercera parte: LA VÍA DE MANO IZQUIERDA

Tercera parte:

ORIENTACIONES ESPIRITUALES PARA JÓVENES CYMERIOS III

 

La Luz imperecedera, la tradición sapiencial y la conquista de alma…

Esos son los pilares de la rebelión y revolución contra el nihilismo moderno. Solo desde ahí puede ganarse la batalla.

Nihilismo que asola Oriente y Occidente en una era de ofuscación, alienación y fanatismo.

Frente a tanta estupidez levantemos la bandera de la lucha por un renovado ciclo de lucidez y sabiduría. De vocación heroica y visión épica y poética de la vida. De mito y símbolo como motor. De visión vertical, jerárquica y aristocrática de la existencia.

Una nueva cultura capaz de iluminar la vida y de convertirnos en personas fuertes y libres…

*

La Vía de la Mano Izquierda:

El argumento de la vida sigue siendo el mismo, los dones y adversidades de la vida también. Lo que ha cambiado son las vías y herramientas de orientación y apoyo. Lo que ha cambiado es la “tradición”….

En la Tradición, el argumento de la vida es el “progreso espiritual”, siendo el “progreso material”, un mero medio o soporte para el desarrollo de dicho argumento. Ahora, el día que la “tradición” (entendida aquí en su sentido más histórico y contingente), plantea que el “progreso espiritual” no está en manos del Hombre y que éste, poco o nada puede hacer respecto de la Trascendencia, será cuestión de tiempo que la propia “tradición”, quede relegada a un lado. Convirtiéndose en una cosa del pasado que poco puede indicar ya sobre cuál es el camino a seguir…

Esto es así, porque si el Hombre no puede acercarse o “hacer méritos” respecto de la Trascendencia, ni desde el entendimiento ni desde la ética, el “progreso espiritual” se convierte entonces en una cuestión que poco o nada tiene que ver con su vida y que por tanto, está llamada a ser dejada atrás. Relegándose a la esfera de lo meramente personal, o al recuerdo de una época “oscurantista” que “por suerte”, podemos olvidar…

Obviamente es de este modo que se habrá producido el advenimiento de la Modernidad. La cual establecerá que la Tradición ha sido superada y que el “progreso material”, es el verdadero argumento de la vida. Y que éste, puede conducirnos a la felicidad e incluso algún día, a una suerte de mundo ideal y paraíso terrenal de paz y bienestar.

La Modernidad se erige así en sustituta de la Tradición y ésta queda reducida a un paisaje de “ruinas” del pasado que aún a pesar de su encanto, bueno es que “su mundo” ya no sea el nuestro… Y sin embargo, nada parece indicar que el “mundo feliz” del progreso y la Modernidad esté próximo y más aún, parecerá claro que la desazón y el desencanto, se han convertido en el signo de nuestro tiempo. Y es que a pesar del Mundo Moderno, el argumento de la vida sigue siendo el mismo, y los dones y adversidades de la vida, también…

*

La “tradición”, en su sentido histórico y contingente, efectivamente ha quedado reducida a ruinas y por evocadora que sea, ya no es vía y herramienta de “progreso espiritual”. Estamos huérfanos de “tradición”… Ahora, dicha “tradición”, entrecomillada y con minúsculas, solo es un vehículo de la Tradición con mayúsculas, de la “Tradición Eterna”, la cual no depende de nada contingente o histórico y no puede ni gastarse ni agotarse, siendo en sí misma y siempre, fuente perenne de sabiduría y fuerza.

Lo que ha ocurrido entonces, es que dicho “vehículo”, por mor de sus desviaciones y herejías (fundamentalmente dudar del Hombre como portador de “Luz y Fuerza suficientes”[1]), dejó de ser una herramienta y vía al servicio del “progreso espiritual”, abriéndose de esta manera las puertas a la subversión moderna o lo que es lo mismo, a la Edad Oscura. Se preparo así el terreno a la Medianoche del Mundo que hoy día es ya, el signo de nuestro tiempo.

Pero la Luz de lo Alto no se aparta y es posible aún huérfanos de “tradición” y en pleno Kali Yuga, recorrer el Camino del Espíritu y dar cumplida realización al argumento de la vida. Es posible hacer de la “necesidad virtud” y “cabalgar el tigre” de la Modernidad, convirtiendo a ésta en oportunidad de un nuevo despertar. De un nuevo comienzo en el que los paradigmas del mundo moderno, son dados las vuelta para decantar justo lo contrario, y en el que la “revolución espiritual”, ya no depende del pasado para echar a andar, pues la fuente de la que se nutre no está “más atrás”, sino en “lo Alto y en lo Profundo”. Es decir, en lo Eterno e Inmutable, y en el centro del Corazón…

Esa es la Vía de la Mano de la Izquierda. El Camino del Espíritu para cuando llega la Medianoche del Mundo. La Revolución que necesita nuestra época. Esa que forja nuestras almas en la “Llama Imperecedera” y convierte nuestras vidas, en una Espada capaz de hacer del Tigre de la Modernidad, no la “Bestia del fin del Mundo”, sino la montura del Héroe…

[1] Será interesante señalar aquí, cómo esa herejía que duda de que el alma humana contenga “Gracia Suficiente” como para recorrer el “Camino del Espíritu”, se ve a su vez acompañada y como en contrapartida, de la herejía “luciferina” por la cual el Hombre por sí mismo, en su mero “yo” más contingente, es ya casi un “dios en la Tierra”. Ambas herejías serán muy sintomáticas del desorden moderno y frente a ambas se posiciona la Tradición. Pues para ésta, hay “Gracia Suficiente”, pero por delante y hasta la “Realización del Espíritu” en nuestras almas, hay también un largo camino de disciplina, esfuerzo y perseverancia. Camino cuya parada final no es sino una victoria interior en la que precisamente, ese “yo contingente”, es superado. Tanto en sus debilidades, como en su vanidad ególatra de no querer ser dejado atrás…

Se hacen llamar LAIESKEN, y son una fratria guerrera del siglo XXI…

Se hacen llamar LAIESKEN, y son una fratria guerrera del siglo XXI…

Me invitaron a pasar un fin de semana con ellos en una preciosa masía en la Garrocha. Allí entre hayas y robles se entrenó el cuerpo, los músculos y la lucha cuerpo a cuerpo. Pero también en alma… con ponencias, tertulias, meditación y camaradería. Una de las ponencias la impartí yo mismo y es ésta que ahora comparto en “La Forja y la Espada”.

El más joven de ellos tiene poco más de 20 años. El mayor poco más de 30. Cada uno de ellos en sí mismo tan auténtico y cercano como singular. Algunos con algo como de “personajes” de la Tierra Media; como montaraces pensativos y graves, o enanos fuertes, duros y callados, o arqueros elfos de mirada perspicaz, o recios jinetes de Rohan… Otros con algo como de renovadas tribus urbanas en las que fuera posible, que Ian MacKaye hiciera de Jünger su referente, o que Eddie Cochran se convirtiera a la Tradición Eterna. Y otros también con algo como de barbudos visigodos enamorados de la antigua Grecia, mientras uno más, más vulnerable e inseguro, nos conquistaba sin embargo a todos con su carácter entrañable y carismático.

Pero en definitiva y en lo importante, en todos ellos una nueva y esperanzadora juventud a la que el nihilismo moderno les parece mediocre e idiota. Una juventud que hace de la Lucidez, la Fuerza y la verdadera Libertad, el antídoto seguro frente a la ofuscación y estupidez de nuestro tiempo.

Son así buscadores convencidos del “Fuego Secreto” y nada ni nadie les va hacer abandonar su objetivo. Son Guerreros del Espíritu y hay futuro si hay Camino y ellos, están haciendo Camino…

LAIESKEN

Erase una vez unos niños que jugaban a ser caballeros, bárbaros y magos que salvaban princesas y mataban dragones. A medida que crecían se fijaban referentes que a la mayoría resultaban anacrónicos o fantasiosos. Niños y adolescentes que preguntaban demasiado,  a los que no les cuadraba casi nada, que se repetían: “debe existir algo más”. La pretensión de ser Héroes en un mundo moderno sigue viva en nosotros y ahora tenemos la certeza de que hay algo más. Un conocimiento profundo que nos abre las puertas de una realidad Trascendente. Una realidad Trascendente que exige un Camino. En este Camino, cada hombre se deberá enfrentar a sus propios demonios solo, pero escogemos compartir Dirección… Somos un grupo de hombres que aspiran a Héroes, a la conquista y el conocimiento de lo Trascendente bajo y por la gracia de Dios Padre en los Cielos. Y a pesar del escenario moderno que hemos escogido vivir, no nos retiramos ni nos escondemos; nos mantenemos en pie en un mundo en ruinas y no nos damos a la desazón ni a la desesperanza. Si hemos nacido en este tiempo es porque nos va la marcha, y juntos marchamos en este Camino, avanzando alegres a base de esfuerzo y disciplina para conocernos y hacernos fuertes física y mentalmente y en nuestra percepción y relación con el mundo. Nuestro referente, las “mannerbünde”, las cofradías guerreras de la antigua Europa, grupos de hombres libres en los que se forjan, más que hombres y amigos, Héroes y Camaradas…

 

Pep.

 

Viriato y Numancia V: El fin de Viriato

en Cultura Celta/LA CONQUISTA ROMANA DE HISPANIA: VIRIATO Y NUMANCIA por
La Conquista Romana de Hispania: Viriato y Numancia.20 años de guerras

La Conquista Romana de Hispania: 20 años de guerras

La Muerte de Viriato y el fin de la resistencia lusitana 

La conquista romana de Hispania duró cerca de doscientos años. Dos siglos en los que a lo largo de un arduo proceso los pueblos célticos, ibéricos y celtibéricos pasaron a formar parte de Roma. Durante ese tiempo se sucedieron grandes episodios históricos así como grandes momentos de épica y heroísmo: la Segunda Guerra Púnica, las Guerras Celtibéricas y Lusitanas, las Guerras Sertorianas, la Guerra de César y Pompeyo, las Guerras Cántabras… Y quizás en todo este proceso y como paradigma de la resistencia indígena a la conquista romana, las luchas de Viriato y de Numancia. Lusitanos y Celtíberos frente a los invasores romanos de mano respectivamente, de un líder guerrero y de una ciudad, tan pequeña como indomable…

 

En este quinto episodio de nuestra crónica sobre “Las guerras de Viriato y de Numancia”, llegamos quizás a uno de los momentos más trágicos y conmovedores de las luchas contra Roma en la península Ibérica: Viriato se encontrará con que Roma no acepta los términos de la paz e independencia que ha conseguido con sus victorias, y la guerra se reanudará con renovado ahínco y determinación. Perseguido hasta los confines de Hispania y obligado a tomar decisiones tan duras como dolorosas, Viriato finalmente se avendrá a un nuevo intento de negociación. Siendo entonces que la vileza de Roma así como la bajeza humana, se unirán en una traición digna de una obra shakesperiana…

 

La presente crónica no pretende ser exhaustiva o académica y si bien se elabora desde el rigor, su vocación es fundamentalmente divulgativa. En este sentido y en orden a facilitar la lectura recogeremos al final de cada parte las fuentes bibliográficas pero no las trasladamos al texto más que puntualmente.

 

*

139 a.C.-

*Tal como vimos en el anterior capítulo, Viriato había conseguido con su victoria sobre el ejército consular de Serviliano, el reconocimiento de su independencia así como el status de “amigo del pueblo de Roma”. Sin embargo, poco iba a durar el pacto de paz y la alianza entre romanos y lusitanos, pues el propio hermano de Serviliano, Cepión Máximo Emiliano, repudiará los tratados firmados con Viriato, y hostigará al senado hasta conseguir de éste la ruptura del pacto y la reanudación de la guerra.

Llegado a Hispania como nuevo procónsul y con un renovado ejército, hará la guerra abiertamente y sin remisión, atacando y tomando en primer lugar la ciudad de Erisana (posiblemente la actual Azuaga, en Bajadoz), aliada de Viriato durante años y escenario en el que Serviliano, había cosechado su estrepitosa derrota. Seguidamente Cepión, con fuerzas mucho mayores que las que en ese momento disponía Viriato, saldrá en su persecución.

Aquí hay que pensar, que tras el tratado de paz que Viriato consigue así como tras su reconocimiento como amigo de Roma, su ejército habría sido en gran medida desmovilizado. Los largos años de guerra y fatigas, la victoria sobre Serviliano, y la aparente paz e independencia conseguida, habría movido al grueso de sus hombres y por decirlo así, a “volver a sus casas”.

Es así que llegado Cepión, con un nuevo ejército consular y decidido a reanudar la guerra, a Viriato no le habría quedado otra opción que huir…

Viriato huirá a través de la Carpetania destruyendo todo a su paso y buscará refugio entre los vetones, posiblemente en su “santuario” y base de operaciones del la actual sierra de San Vicente. Desde allí y haciendo gala de nuevo de su astucia, conseguirá engañar a Cepión, al que hará creer que se disponía a entablar batalla campal con él, para sin embargo y mediante una hábil maniobra, escapar “con menosprecio y tan rápidamente que ni siquiera pudieron darse cuenta sus perseguidores, de hacia dónde había salido huyendo” (Apiano. Iber. 70).

Viriato escapará entonces más al norte, refugiándose entre los galaicos, siendo que hasta allí lo perseguirá Cepión, asolando a su paso los campos de éstos y de los vetones. Lo apurado de la situación y la persecución de Cepión incluso hasta territorio galaico, moverá a Viriato a buscar algún tipo de negociación, ejerciendo de mediador el gobernador de la Hispania Citerior, Pompilio Lenas. En la negociación los romanos exigirán a Viriato la entrega de rehenes y desertores, y se entenderá aquí que esos desertores, no serán sino antiguos soldados auxiliares y aliados hispanos de Roma, avenidos a abandonar las filas de ésta para a unirse al ejército de Viriato y luchar con él, contra sus antiguos amos.

Viriato, en lo que quizás pudo ser su gran error, accederá a las solicitudes de los romanos, ejecutando eso sí él mismo y previamente, a algunos de estos desertores. Por decirlo así, prefiriendo matarlos él, antes de que los matasen los propios romanos. Nos podemos imaginar aquí lo traumático del episodio, tanto para Viriato como para sus hombres, en lo que debió ser uno de los momentos más bajos para todos ellos…

Cabe señalar también aquí, cómo entre los desertores ejecutados por Viriato, estará su propio suegro, Astoplas, antigua aliado de Roma que tras el matrimonio de su hija con el rebelde lusitano, se unió a las filas de éste.

Astoplas debía pertenecer a algún tipo de élite terrateniente favorecida por los romanos en el sudoeste de la Península, y destaca la anécdota de las riquezas de las que hizo gala en las bodas de su hija con Viriato, y de cómo éste, manifestó su indiferencia hacia la riqueza puramente material de su suegro:

“Cuando con motivo de su matrimonio se exhibieron copas de oro y toda clase de vestidos y lujosos bordados, (Viriato) apoyado en su lanza los contemplaba sin ningún signo de admiración o sorpresa, sino que mostraba más bien un sentimiento de desdén (….) dejando caer muchas observaciones sobre (…) la necedad de enorgullecernos de los dones inestables de la fortuna”

Diodoro de Sicilia XXXIII, 7, 1-2.

 

Cepión en todo caso, no quedará satisfecho con el sacrificio de los desertores y exigirá una vez resuelto éste asunto, la entrega incondicional de las armas. Esto obviamente supuso demasiado para Viriato, las armas eran el símbolo de su condición guerrera, su libertad y su dignidad, y la entrega de las mismas era algo por lo que ningún caso estaba dispuesto a pasar. Recordemos aquí las fuentes romanas al hablar de los pueblos hispanos y su relación con las armas, los caballos o la guerra:

“Les era preferible morir luchando con gloria a que sus cuerpos desnudados de sus armas fueran entregados a la más abyecta esclavitud”

Diodoro de Sicilia, V 33, 25.

“Los caballos y las armas le son más queridos que su propia vida”

Trogo Pompeyo 44, 2, 3.

Viriato romperá así las negociaciones y marchará de nuevo a esconderse a las montañas y zonas más salvajes y abruptas, suponemos del noroeste y oeste de Hispania. La información a partir de aquí es bastante confusa pero parecerá que Cepión no cejará en su persecución y que Viriato, de nuevo mediante su astucia y técnica de guerrillas, conseguirá ir escapando si bien posiblemente cada vez más aislado y debilitado.

Finalmente ese mismo año, y regresado al que había sido su santuario y guarida durante todos estos años de guerra (el “Monte de Venus” en la actual sierra de san Vicente de Toledo), Viriato se enfrentará de nuevo a los romanos. Tras sucesivos choques en los que Viriato no termina de ser derrotado, pero en los que tampoco logra poner fin a la “caza al hombre” a la que se ha visto sometido, Viriato se decide a pasar de nuevo a las negociaciones.

Según Apiano (Iber. 74), Viriato envió a negociar con Cepión a “los más leales de sus amigos: Audax, Ditalcón y Minuro”.

Naturales de la Bética, concretamente de Urso (Osuna), los tres parece que pudieran ser antiguos auxiliares hispanos del ejército romano en la Turdetania, que al inicio de las guerras de Viriato, habrían abandonado las filas romanas para unirse a las tropas del rebelde lusitano. Cosa que por otra parte debió darse con cierta profusión en muchas áreas de la Hispania Ulterior.

En todo caso, la épica y tragedia de la historia de Viriato alcanza aquí uno de sus momentos más dramáticos, pues por motivos que se nos escapan pero en los que seguro estuvo presente la entrega de desertores a Cepión en la anterior negociación, Audax, Ditalcón y Minuro, serán “corrompidos” por Cepión y traicionarán a Viriato matándolo mientras dormía ( Apiano. Iber. 74).

Apiano lo cuenta así: “corrompidos por Cepión mediante grandes dádivas le prometieron que darían muerte a Viriato. Y lo asesinaron de este modo: Viriato solía dormir poco a causa de sus preocupaciones y esfuerzos, y la mayor parte de las veces descansaba armado, para que al despertarse estuviera dispuesto inmediatamente a todo. Así pues, sus amigos podían visitarle durante la noche. A causa de esta costumbre, Audax y sus secuaces y después de vigilarle, pudieron entrar en su tienda en el primer sueño, como si en efecto algo importante urgiera comunicarle, aprovechando entonces para degollarle. Como estaba protegido por la armadura no era posible matarle por otra parte del cuerpo. A causa de lo certero de la herida pudieron escapar hasta Cepión sin que nadie se diera cuenta de lo ocurrido (…) Los sirvientes de Viriato y el resto del ejército, cuando llegó el día y pensando que todavía descansaba, se sorprendieron por lo inhabitual de su sueño, hasta que algunos se dieron cuenta de que aunque armado yacía cadáver (…) lo que les dolió de manera más especial fue no poder encontrar a quienes lo habían hecho (Iber. 74).

La tragedia se consumaba y tanto los traidores como el propio Cepión, dejaban su nombre grabado en los anales de la indignidad y la vergüenza. En este sentido el propio senado de Roma se avergonzó de lo ocurrido y rechazó la acción como indigna, negando el triunfo a Cepión.

* Viriato fue honrado por sus hombres con un auténtico funeral guerrero digno de héroe homérico, unas extraordinarias exequias que las propias fuentes romanas no pueden sino detenerse a detallar: “Tras haber adornado a Viriato del modo más espléndido le prendieron fuego sobre lo alto de una pira funeraria y le inmolaron numerosas víctimas. Por secciones la infantería y la caballería marcharon alrededor del cadáver mientras entonaban cánticos al modo bárbaro para después sentarse todos en torno a él hasta que el fuego se extinguió. Una vez concluido el ceremonial iniciaron un certamen de combates singulares sobre su tumba” (Apiano, Iber. 75).

Obviamente, la información que se nos da aquí sobre el universo de creencias del mundo prerromano en Hispania en riquísima. Trasluciéndose toda una concepción épica, heroica y guerrera de la vida, la muerte, el mérito y la ejemplaridad, que no puede sino hacer eco tanto con el mundo que Homero retrata en su Iliada (recordemos los funerales de Patroclo), como con el mundo que se recoge en las sagas vikingas y la antigua Escandinavia. De igual manera, un universo análogo de creencias éticas, estéticas y espirituales en torno a la figura del guerrero y el ideal del héroe, podrá encontrarse en los cantares de gesta del medievo europeo. De Roldan al Cid, de los Nibelungos a la muerte del rey Arturo. Evidentemente en este caso, todo ello recogido con las correspondientes vestiduras del cristianismo medieval.

Dará la impresión en este sentido, que desde la lejana Edad del Bronce y pasando por las culturas bárbaras de la Edad del Hierro, hasta llegar a la Edad Media, una misma idea de fondo se habría mantenido viva entre los pueblos europeos. Una idea que hace de los valores heroicos y guerreros, un puntal fundamental de su concepción del mundo.

Por otra parte, es de suponer que el funeral de Viriato se habría llevado a cabo en algún lugar de la actual sierra de san Vicente, en la provincia de Toledo. Sierra donde se encontraba ese “monte de Venus” que sirvió de refugio y “cuartel de invierno” a Viriato, durante sus ocho años de guerra contra Roma. También lugar donde tuvo sus últimos enfrentamientos con Cepión.

Por desgracia, no tenemos todavía información arqueológica al respecto, pero sería interesantísimo poder encontrar los posibles restos del funeral, léase aquí víctimas, cremaciones, armas, etc…

Cabe destacar los elogios de los propios autores romanos a la figura de Viriato. Elogios a través de los cuales se traslucirá no ya la admiración para con el enemigo vencido, si no también la ejemplaridad de éste para con el ideal de virtus de la propia Roma:

Viriato consiguió que durante los ocho años que duró su guerra contra Roma, un ejército constituido de elementos diversos nunca se le rebelara y siempre fuera sumiso y resuelto a la hora del peligro. Fue el que más dotes de mando tuvo entre los bárbaros, y el más atrevido ante todo y por delante de todos, y el más presto y generoso en el reparto del botín. Pues nunca aceptó tomar una parte mayor aunque continuamente se le animase a ello, e incluso lo que tomaba se lo entregaba a quienes más se habían destacado en la lucha”.

Apiano. Iberia. 75.

“Viriato estaba satisfecho con cualquier comida que tuviese y cualquier bebida le satisfacía; la mayor parte de su vida la paso al raso y estaba satisfecho con lo que la naturaleza le daba. En consecuencia, era indiferente al calor o al frió (…) satisfacía todas sus necesidades con cualquier cosa que encontrase a mano como si fuese la mejor (…) llevaba adelante la guerra no por la búsqueda de ganancias personales, o de poder, o movido por la ira, sino por el placer de las hazañas de la guerra en sí misma; pues se consideraba a la vez amante de la guerra y señor de la guerra”

Dión Casio XXII, 73, 1-4.

 

“Viriato consideraba la autosuficiencia su mayor riqueza, la libertad su patria, y la supremacía derivada del valor su más segura posesión”

Diodoro de Sicilia, XXXIII; 7, 3.

“Viriato en el reparto del botín nunca tomaba una parte mejor que la de sus compañeros y de lo que tomaba, le obsequiaba a los soldados que más se lo merecían o más lo necesitaban”

Diodoro de Sicilia, XXXIII 33, 21.

*Ese mismo año de la muerte de Viriato, el gobernador de la Hispania Citerior, Pompilio Lenas, no se atreverá atacar a Numancia y la concederá un breve descanso que durará lo que su gobierno. Sin embargo esto no le impedirá saquear los territorios vacceos para impedir los aprovisionamientos de grano de la ciudad arévaca, y saquear el territorio Lusón, del que en todo caso y al parecer, no conseguirá obtener botín. Por otro lado y cómo ya hemos visto, en vista de su inoperancia en la Citerior, servirá como negociador en la Ulterior en la guerra contra Viriato.

Esta misma línea de actuación la mantendrá al año siguiente, no llegándonos información alguna de nuevos enfrentamientos con Numancia.

En este sentido, a pesar de esas malas artes de Pompeyo que hemos podido ver en el anterior capítulo, los numantinos conseguirán dos años de relativa paz. Quizás en parte porque el senado mientras resuelve el litigio “Numancia vs Pompeyo”, o una vez resuelto éste, no estima oportuna una gran campaña contra Numancia. Quizás también porque ni hay efectivos suficientes ni preparados, como para reanudar la guerra en toda regla, contra la pequeña pero indomable ciudad arévaca.

138 a.C.-

*Muerto Viriato, los lusitanos nombran un sucesor en la persona de Taútalo, y al año siguiente, harán campaña tratando de saquear la actual Cartagena. Cepión los derrotará al cruzar los lusitanos el Betís y Taútalo, muy inferior al romano, se entregará con su ejército a Cepión, con la esperanza de ser reconocidos como súbditos de Roma. Cepión les arrebatará las armas y su sucesor Décimo Junio Bruto, los repartirá tierras reasentándolos en Valentia (no la de la costa levantina si no en el actual Portugal).

Era el fin de la guerra de Viriato, iniciada en el 147 a.C. y concluida nueve años después en el 138 a.C. Un conflicto que a su vez se remontaba a mucho antes y a las razzias lusitanas en la Hispania Ulterior y la Turdetania. Razzias que habrían comenzado en el 154 a.C., que ya se habían dado en momento tan temprano de la presencia romana en Hispania como el 195 a.C., y que suponían uno de los rasgos característicos de las luchas de Roma contra los lusitanos.

Posteriormente los lusitanos volverán al tablero de las luchas de Roma en Hispania con las Guerras Sertorianas (78-72 a.C.). Esta vez una guerra civil romana trasladada a la península en la que los lusitanos, jugarán un papel fundamental. Constituyéndose parte importante del ejército sertoriano, así como haciendo del “rebelde romano”, líder de la “disidencia” hispana frente a los mandatos del senado de Roma.

Finalmente será en el 61 a.C. y de mano del propio Julio César, que se dará el “último acto” de las luchas de Roma contra los lusitanos. Esta vez con el legendario general romano gobernando en sus años de juventud la Hispania Ulterior, y haciendo campaña contra los lusitanos, en reprimenda de nuevo a los saqueos y razzias de éstos. César los perseguirá y sitiará en torno al llamado “Monte de Hermes” (la actual sierra de la Estrella y posible “montaña sagrada” para el mundo lusitano), continuando después su persecución contra los últimos rebeldes lusitanos hasta Galicia y posiblemente el entorno de la actual Ría de Vigo y las Islas Cíes. Allí doblegará los últimos rescoldos de la resistencia lusitana.

Desde el año 195 a.C. al 60 a.C. un larguísimo periodo de guerras y enfrentamientos en el que los lusitanos, acompañados en muchas ocasiones por vetones y galaicos, y durante las guerras de Viriato, por rebeldes antiromanos de la Turdetania y la Carpetania, se constituirán como unos de los enemigos más formidables y pertinaces de la historia de Roma. Un pueblo hispano entonces del que sabiendo que está en nuestras raíces, podemos estar orgullosos de su espíritu guerrero e indomable independencia. Teniéndolo presente como enseñanza y ejemplo de nuestro pasado, para la formación del carácter de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

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Vidal. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid 1983.

Viriato y Numancia IV: El triunfo de Viriato

en Cultura Celta/LA CONQUISTA ROMANA DE HISPANIA: VIRIATO Y NUMANCIA por
La conquista romana de Hispania: Viriato y Numancia. Parte IV

La conquista romana de Hispania: Viriato y Numancia. Parte IV

-Triunfa Viriato. Muere Olíndico. Y falsa paz en Numancia-

La conquista romana de Hispania duró cerca de doscientos años. Dos siglos en los que a lo largo de un arduo proceso los pueblos célticos, ibéricos y celtibéricos pasaron a formar parte de Roma. Durante ese tiempo se sucedieron grandes episodios históricos así como grandes momentos de épica y heroísmo: la Segunda Guerra Púnica, las Guerras Celtibéricas y Lusitanas, las Guerras Sertorianas, la Guerra de César y Pompeyo, las Guerras Cántabras… Y quizás en todo este proceso y como paradigma de la resistencia indígena a la conquista romana, las luchas de Viriato y de Numancia. Lusitanos y Celtíberos frente a los invasores romanos de mano respectivamente, de un líder guerrero y de una ciudad, tan pequeña como indomable…

 

En este cuarto episodio de nuestra crónica sobre “Las guerras de Viriato y de Numancia”, nos encontraremos con la “peculiar” y heroica muerte de Olíndico, líder ideológico y espiritual de los celtíberos. También con el triunfo de Viriato frente al cónsul romano enviado a Hispania ex profeso para acabar con él. Dos episodios auténticamente cinematográficos.

 

Por su parte Numancia, tendrá que vérselas de nuevo con los engaños y abusos de los “gobernadores” romanos…

La presente crónica no pretende ser exhaustiva o académica y si bien se elabora desde el rigor, su vocación es fundamentalmente divulgativa. En este sentido y en orden a facilitar la lectura recogeremos al final de cada parte las fuentes bibliográficas pero no las trasladamos al texto más que puntualmente.

*

143 a.C. –

*Llegado Metelo y su ejército consular a la Hispania Citerior, lo primero que hará será tomar la ciudad celtibérica de Centóbriga. Estando todavía frente a dicha ciudad recibirá el ataque en plena noche y en su propia tienda, del “druida o profeta” celtibérico Olíndico, que había conseguido introducirse en el campamento romano en solitario con su lanza de plata, y que apunto estará de acabar con la vida del procónsul, siendo reducido y muerto en el último momento por la guardia de éste. La guerra comenzaba como un siniestro presagio: el ataque audaz y sorpresivo del “oráculo” de los celtiberos al cónsul de Roma y en el propio campamento romano. Cabrá preguntarse en este sentido, hasta qué punto la guerra pudiera estar enardecida por el elemento religioso en el bando celtibérico, pues una suerte de “druida” había predicado la guerra contra Roma durante los años de la paz de Marcelo, y ahora ese mismo “profeta” y en el mismo momento de la reanudación de las hostilidades, se colaba en solitario hasta el corazón del campamento romano y trataba de atentar contra la vida del cónsul… En todo caso Metelo conseguirá tomar Centóbriga no volviendo a actuar ya hasta el año siguiente.

142-141 a.C. –  

*En el año 142 a.C. no se registrarán actividades militares dignas de mención en la Hispania Ulterior, y Viriato se afianzará en sus posiciones. Pero llegado el 141, Roma enviará una poderosa ofensiva de casi 20000 hombres y 10 elefantes, dispuesta a poner fin terminantemente con el guerrillero lusitano.

*Mientras en la Citerior y tras la toma de Centobriga el año anterior, Metelo tomará la ciudad de Contrebia, de los celtíberos lusones, consiguiendo tras la caída de ésta y mediante una hábil labor diplomática, la adhesión de diversas tribus celtibéricas y ciudades. Es éste orden de cosas habrá que destacar a un jefe celtibérico de nombre Retógenes, que siendo originario de Centóbriga, se habría pasado al bando romano tras la caída de ésta, y que participando en el asedio de Contrebia, tuvo que ver como sus propios hijos eran dispuestos por los asediados como escudos humanos en las murallas, frente a las catapultas romanas. La decisión “humanitaria” de Metelo de no atacar en ese caso por respeto a su aliado, provocó la simpatía de muchos celtiberos hacia el cónsul romano, que a partir de ese momento se pusieron en disposición de pactar con él. Tenemos así un ejemplo claro de la sensibilidad celtibérica a la política de gestos, y de nuevo el valor del carisma personal del individuo, en la concepción de las lealtades y pactos de los celtíberos. Por otra parte, debemos suponer que este Retógenes, es el mismo que más adelante quedará como último jefe de Numancia. Pasando así y cómo podemos comprobar, por un primer momento de enfrentamiento con Roma en la defensa de Centóbriga, un segundo momento de alianza con Roma tras la caída de dicha ciudad, y más adelante un tercer momento de volver a enfrentarse con Roma, esta vez en la defensa de Numancia.

En cualquier caso y finalmente Contrebia será tomada, no sin dificultad…

En un primer momento Metelo sufrirá de hecho la defección de cinco cohortes romanas que se negarán a atacar la ciudad, pero demostrando una astucia y capacidad de improvisación sin igual, aprovechará la huida de parte de sus tropas para el fingimiento de una retirada general y el subsiguiente levantamiento del cerco. Engañados los celtíberos por la trampa de Metelo, abrirán las puertas de su ciudad saliendo a hostigar su retirada, momento que aprovechará Metelo para darse la vuelta por sorpresa y atacar, consiguiendo entonces desbaratar al ejército celtibérico, entrar en Contrebia, y ahora sí, tomar la ciudad.

Tomadas Centóbriga y Contrebia, capitales respectivas de belos y titos por un lado, y lusones por otro, Metelo marchará ahora hacia Numancia, la capital arévaca, independiente, insurrecta y fronteriza con Roma en Hispania, cabeza y refugio de las rebeliones celtibéricas desde el conflicto de Segeda.

Como ya hicieron sus predecesores, antes de atacar la ciudad, Metelo saqueará los graneros vacceos, pero cuando ya haya quedado todo dispuesto para enfilar contra Numancia, concluirá el plazo de su mandato, debiendo volver a Roma a rendir cuentas. Metelo y Numancia no llegaban así a enfrentarse, pero la guerra celtibérica, con las capitales de belos, titos y lusones sometidas, se convertía ya en una campaña contra Numancia…

141-140 a. C-

*En la Hispania Ulterior, el nuevo y poderoso ejército romano, a las ordenes del cónsul Fabio Máximo Serviliano, se enfrentará con Viriato en batalla campal en los alrededores de Tucci (la actual Martos en Jaén) cargando éste contra Fabio con seis mil hombres y el “tumulto y griterío propio de los bárbaros, y con el cabello largo que suelen agitar en las guerras ante los enemigos para infundirles pavor” (Apiano. Iber. 67) (posiblemente estamos aquí frente algún tipo de escenografía guerrera tendente tanto a amedrentar al enemigo, como a despertar el “furor guerrero” en el ejército bárbaro). Fabio resistirá sin arredrarse el primer choque, y rechazará a Viriato sin que éste hubiera conseguido desbaratar las filas romanas. Llegados entonces los apoyos de Libia, Fabio se anticipará ahora a Viriato y le atacará haciéndose acompañar de diez elefantes y trescientos jinetes. Viriato es entonces puesto en fuga y se ve obligado a abandonar Tucci. Los romanos lo perseguirán envalentonados por su retirada, y el propio desorden de la persecución, será hábilmente aprovechado por Viriato, que se revolverá contra los romanos cargando contra ellos sorpresivamente, lo que le permitirá acabar con la vida de cerca de tres mil soldados y atacar el mismísimo campamento romano, donde se vivirían momentos de pánico y donde solo el valor y la firmeza de los mandos, unido a la llegada de la noche, evitará el desastre… Fabio Máximo Serviliano se replegará entonces hacia Tucci y Viriato, tras hostigarle en sucesivos rifirrafes, pero también y ciertamente muy debilitado, se retirará finalmente al interior de la Meseta, posiblemente a la actual sierra de San Vicente en Toledo.

El cónsul romano, libre por el momento la Ulterior de la presencia de Viriato, se dedicará entonces a castigar y perseguir a los aliados de Viriato en la Ulterior. Según Apiano, hasta cinco ciudades “colaboracionistas” con el líder lusitano, serán arrasadas por Fabio Máximo Serviliano (Apiano. Iber. 68). Castigada la Hispania sometida pero afecta al poder lusitano, Serviliano volverá a perseguir a Viriato y se adentrará en el interior la Lusitania. En su camino por el interior peninsular será atacado sorpresivamente por dos jefes bandidos y su ejército de diez mil hombres. No sabemos si estos bandidos actúan por libre, o en connivencia con Viriato, pero obviamente y de hacer caso a las fuentes, no suponían una fuerza menor (diez mil hombres), debiendo resaltarse también los nombres de ambos líderes bandidos: Curio y Apuleyo. Parecen nombres romanos y cabe plantearse, si no serían dos desertores del ejército romano avenidos a vivir entre los bárbaros.

El ataque bandido sembró la confusión entre los romanos y Serviliano perdió en un primer momento sus impedimentas, rehaciéndose después y persiguiendo a los bandidos, de los que recuperará el botín y acabará con la vida de Curio. El ataque bandido en cualquier caso frenó el avance romano hacia el interior de la Lusitania y Serviliano, se vio obligado a dar media vuelta y tornar a la Ulterior, donde volverá a reprender a los posibles aliados de Viriato. Castigó así las ciudades de Tucci, Astigi y Obúlcola, en la zona de la Bética, apresando también a otro jefe de bandidos llamado Connoba (la presencia de estas partidas de bandidos actuando por libre incluso en territorio romano, nos conduce a pensar no solo en la situación de desgobierno que las continuadas guerras en Hispania podrían haber generado, sino en el carácter peculiar de la tradición guerrera de la Hispania prerromana, con campañas estacionales de saqueo y razzia por parte de algunos pueblos del interior peninsular).

*Llegado el año siguiente, Fabio Máximo Serviliano volvió a internarse en la Lusitania, poniendo esta vez en asedio la ciudad de Erisana (quizás Azuaga, en Badajoz), aliada de Viriato desde hacía tiempo. Viriato y sus hombres conseguirán sin embargo infiltrarse por la noche en la ciudad sin que los romanos se percaten, y llegada la mañana, saldrán a la carga contra ellos, que en ese momento se encontraban en plenas tareas de fortalecimiento del sitio. Sorprendidos, los romanos emprenderán la huida, y puestos en fuga, Viriato conseguirá acorralarlos “en un lugar escarpado” (Apiano. Iber. 69), poniendo al ejército consular y al propio Serviliano contra las cuerdas. Llegado ese momento y teniendo en sus manos al ejército enviado por Roma para derrotarle, Viriato, en lugar de aniquilarlo, aprovechará su victoria para establecer condiciones de paz. Obteniendo de Serviliano la retirada del ejército romano de la Lusitania, y el reconocimiento de la independencia de los territorios bajo su control. Siendo proclamado amicus populi Romani y reconociéndose “a todos los que se encontraban bajo su mando, la posesión de la tierras que ocupaban” (Apiano. Iber. 69).

*Viriato derrotaba así finalmente al ejército consular de Serviliano, enviado a posta para acabar con él, y teniéndolo en sus manos, no lo pasaba a cuchillo, sino que desde la posición de fuerza de su triunfo, negociaba para encontrar una salida pacífica. Viriato conseguía de esto modo y por sus victorias, que Roma le reconociese la independencia de su gente y de sus tierras, y al tiempo les ofrecía su amistad y colaboración como amigo del pueblo romano. El propio Apiano reconocerá la posibilidad de haberse dado por concluida “la guerra más dificultosa”, por un acto de buena disposición del rebelde lusitano (Ibíd. 69). Y ciertamente conmoverá el ánimo ver cómo Viriato consiguió vencer a los ejércitos de Roma enviados contra él, y llegado el momento de su victoria más definitiva, se preste a encontrar una manera de ser reconocido como libre e independiente. Por desgracia y cómo veremos más adelante, la palabra del cónsul romano de poco le sirvió al gran líder lusitano…

*Mientras todo esto ocurría en la Hispania Ulterior, en la Citerior era enviado un nuevo gobernador a luchar contra los celtíberos rebeldes de Numancia.

Quinto Pompeyo Aulo se dirigirá directamente contra Numancia, con 30000 infantes y 2000 jinetes, continuando la campaña anterior de su predecesor. Sin embargo, la pequeña ciudad celtibérica no se lo puso fácil, y tras algunos reveses en diversas escaramuzas con la caballería numantina, Pompeyo se retirará decidiéndose entonces a atacar Termancia (Montejo de Tiermes, en Soria), ciudad también arévaca y más vulnerable. Pero aquí tampoco tendrá suerte Pompeyo y tras sufrir diversos descalabros y pasar alguna situación realmente apurada (Apiano. Iber. 77), decidirá retirarse a invernar a Valentia, no sin antes y en parte para lavar cara de ese primer año de derrotas, perseguir y apresar a un bandido de nombre Tangino que estaba saqueando la Sedetania (territorio íbero de la margen derecha del Ebro en la actual Zaragoza). Sin embargo, “tan grande era el coraje de estos bandidos” (Ibíd. 77), que ninguno de ellos quiso soportar la esclavitud, de tal modo que algunos se dieron muerte ellos mismos, otros mataron a quienes los habían comprado, y otros llegaron incluso a abrir una brecha para hundir el barco que los trasportaba.

*De nuevo una partida de bandidos, como ya hemos visto otras, esta vez en la margen derecha del Ebro y no sabemos si originarios de la propia Celtiberia, o de alguna otra zona próxima como pueda ser Vasconia o Vardulia. Todos siguiendo en cualquier caso a un jefe, y todos quitándose la vida antes que renunciar a su condición de hombres libres. Bandidos que parecen actuar por su cuenta, sin referencia concreta al poder y presencia de Roma en Hispania, y que saquean los territorios de otros pueblos hispanos, en este caso de los sedetanos.

Una pauta de comportamiento guerrero que se dará en toda la Hispania Céltica, que parecerá ser generalizada en la Lusitania, y que se configura como uno de los rasgos más peculiares de las luchas de Roma contra los hispanos.

*Un año después de la pobre campaña de Quinto Pompeyo en la Celtiberia, el cónsul volverá a la carga y en el 140 a.C. tratará de cercar Numancia y rendirla por hambre. Para ello intentará rodear la ciudad con un canal, pero los hostigamientos por sorpresa de los numantinos, dice Apiano (Iber. 78) “sin trompetas”, impedirán llevar a cabo tal obra, provocando a su vez numerosas bajas en el bando romano. Llegarán también justo en ese momento y desde Roma, tropas de remplazo para el ejército de Quinto Pompeyo (tenía soldados en su ejército que llevaban seis años combatiendo en la Celtiberia), pero los recién llegados, sin experiencia y sin entrenar todavía, serán de poca ayuda para el general romano. Más aún cuando algunos de ellos, no acostumbrados al clima y aguas del altiplano soriano, enfermarán y morirán durante el invierno.

Para más inri, Pompeyo perderá también a los auxiliares hispánicos de su ejército, cuyo tiempo de enrolamiento concluía y podían volver a sus lugares de origen. Siendo estas tropas originarias de Hispania e incluso a veces de la propia Celtiberia, su ayuda era fundamental…

Encontrándose así con un ejército debilitado, mal entrenado e inexperto, cayó sobre el campamento romano el invierno de la Meseta, y entonces el frió, las penurias, y los ocasionales hostigamientos de los celtíberos, provocaron aún más bajas y mayor debilidad. Resultando una campaña aún más pobre en resultados que la del año anterior.

Llegada la primavera, y antes de que el nuevo gobernador llegará a la Hispania Citerior, Pompeyo buscará, aunque sea para lavar su “hoja de servicios” en Hispania, firmar algún tipo de acuerdo de paz con los celtiberos. Éstos, cansados ya de tanta guerra, aceptarán la oferta del romano… pero las intenciones de Pompeyo no eran honestas y básicamente, pretendía sacar algo de botín tras dos años de derrotas y miserias, evitando tener que enfrentarse de nuevo con los numantinos. Los pactos se hicieron así sin consentimiento del senado de Roma y llegado el nuevo gobernador, Pompeyo negará frente a éste haber hecho ningún pacto con los numantinos, aún cuando guardo para sí los talentos de plata que pidió a cambio de la paz. Pompilio Lenas, que así se llamaba el nuevo gobernador enviado por Roma a la Celtiberia, remitió a los litigantes al senado, pero cuando se llevó a cabo el juicio en Roma, los numantinos y Pompeyo se contradecían, siendo entonces que el senado, consideró oportuno continuar la guerra contra Numancia…

Pompeyo se quedó el beneficio de su falsa paz, y los numantinos tras haber entregado bienes y rehenes, no recibieron de Roma más que la decisión firme de continuar la guerra…

*Destacar que aquí tenemos ya la segunda embajada celtibérica enviada a Roma a negociar condiciones de paz, anteriormente en tiempos de Marcelo también fue enviada otra. Dos embajadas y la segunda con falsedad por parte de Roma.

No podemos sino fantasear con los celtíberos que viajaron a Roma desde Numancia para asistir al litigio y frente al senado, y quizás las sensaciones encontradas que les debió producir aquel viaje…

BIBLIOGRAFÍA:

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Tolkien, la Creación y el origen del Mal

en Espiritualidad por
Tolkien, la Creación y el origen del Mal

Inspirados por la Música de los Ainur y el Valaquenta de Tolkien, grabamos hace un tiempo una recitación sobre la “Creación y el origen del Mal”. Tuvimos la suerte de poder acompañarla musicalmente de mano de Avencio DM y GH Records (auténtica “Vía de la Mano Izquierda” en el plano musical). Hemos querido recuperarla para nuestro blog…

*

 

Claves fundamentales de la Hispania Céltica

en Cultura Celta por
Claves fundamentales de la Hispania Céltica.

Nuestro estudio de tesis doctoral sobre la Hispania Céltica y su Tradición Guerrera, nos permitió abrir enormemente el abanico expositivo del mundo hispano céltico a medida que avanzaba el trabajo. Pero llegada la conclusión final tras tantas páginas de exposición y reflexión, se impuso una síntesis última que destilase lo más esencial de nuestro estudio. Síntesis que asegurara mojones firmes en el camino, líneas maestras desde las que abordar seguros el conocimiento y comprensión de mundo hispano céltico…

*

Remarcaremos de este modo seis claves fundamentales de la Hispania Céltica.

Cada uno de ellas remitida a su vez en cuanto a referencias bibliográficas, a su correspondiente apartado en el índice general de la tesis doctoral. Del mismo modo y respecto de la terminología empleada nos remitiremos al Glosario.

Si en La Forja y la Espada consideramos a la Hispania prerromana y sus luchas contra Roma como una suerte de “patria originaria” o Urheimat. Aquello que fue fundamental en aquel tiempo, quizás lo pueda seguir siendo a día de hoy…

*

La cuestión étnica:

Afirmamos la existencia en el marco de la Hispania prerromana, de una Hispania céltica. Un mundo hispano céltico que se extendería por el tercio norte y el noroeste, las Mesetas y el interior, la fachada atlántica y gran parte del valle del Ebro. Un amplio territorio de celticidad hispánica que aún diversa y heterogénea, y dotada de particularidades propias, formará parte legítimamente y de manera fundamental, de lo que sería la “Céltica Europea”. De este modo su raíz originaria, al igual que ocurre en gran parte de las culturas de la Europa protohistórica, se encontraría en el fondo común indoeuropeo.

Dicho lo anterior, dentro esa celticidad hispánica, habremos diferenciado entre un polo de celtismo arcaico ubicado en lo que sería el arco lusitano-galaico al oeste y noroeste Peninsular. Y un polo de celticidad “más plena”, cercano a la celticidad que se pudiera estar en dando en áreas de la Europa continental, en lo que sería el mundo celtibérico. El primero de estos polos estaría más próximo al fondo indoeuropeo protocelta, y el segundo habría surgido como desarrollo de dicho sustrato protocéltico a partir de influencias provenientes de allende los Pirineos.

Entre ambos polos de celticidad arcaica y plena, se daría un amplio territorio de transición entre uno y otro, con diversos grados y matices, así como influencias provenientes de áreas de cultura ibérica. Siendo esta heterogeneidad dentro de la propia Hispania céltica, lo que dará ese carácter tan particular al celtismo hispánico. Carácter que tendrá precisamente y a nuestro parecer en la propia denominación de “celtibérico”, claro signo de su singular naturaleza.

Este mundo céltico de la Hispania prerromana y como ya hemos señalado, será una de las ramas de la céltica europea, y en su propio proceso de etnogénesis y más allá de sus propias particularidades, reproducirá procesos análogos a lo que se puedan encontrar en otras ramas de dicha céltica europea.

Este planteamiento nos permitirá contemplar la Hispania céltica desde un marco más amplio e integrado. Un marco que incluye las culturas de la Edad del Hierro, las distintas áreas célticas de la Europa protohistórica, y el ámbito de unas raíces compartidas en el fondo común indoeuropeo. Todo ello sin perder de vista y en ningún caso, los propios matices de dicha celticidad hispánica así como sus diversas particularidades.

Este mundo hispano céltico de antiguas raíces indoeuropeas convivirá en el solar Peninsular con el mundo ibérico. Éste en el sur de Hispania, el Levante, áreas del sureste manchego, la margen derecha del Ebro y los Pirineos hasta territorio vascón. Un mundo ibérico del que aún hoy es difícil señalar sus orígenes, pero que también hará parte fundamental de esa “patria originaria” que fue la Hispania prerromana.

Como ya hemos dicho en otras ocasiones de aquellas gentes célticas, ibéricas y celtibéricas descendemos. Más allá de la Prehistoria, ellos no son sino nuestros primeros antepasados…

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La cuestión socioeconómica:

Conforme a lo estudiado en este trabajo, entendemos que la organización socioeconómica de la Hispania céltica, se dará en primer lugar a través de grupos de parentesco, a través de modelos de familia extensa, también llamados gentilidades y coloquialmente “clanes”.

Cada una de estas gentilidades se considerará descendiente de un antepasado común, y a su vez podrá integrarse con otras gentilidades afines formando grupos más amplios en las correspondientes unidades de poblamiento, ya sean éstas castros u oppida. Siendo este modelo de gentilidades la base de la estructura social de la Hispania céltica.

Desde un punto de vista estrictamente económico, estas sociedades hispano célticas serán fundamentalmente sociedades agropecuarias. Sociedades de pastores y agricultores para las que dicha actividad económica, se convierte en uno de los ejes vertebradores de su modo de vida. En este sentido asociada a dicha actividad económica y el consiguiente control y protección de vías de comunicación, fuentes de agua, pastos, cabezas de ganado o tierras de labor, se desarrollará una vocación fuertemente competitiva. Un panorama de pastores armados que guerrean tanto por la defensa de sus territorios, como por la obligada ampliación de éstos en orden a conferir un mayor margen de seguridad a su actividad económica. Siendo entonces que la actividad guerrera aparecerá como elemento característico de dichas culturas, vinculada en gran medida a la propia actividad ganadera. Llegando a funcionar como una verdadera cobertura y complemento de ésta.

Por otro lado los modelos de ocupación del territorio se podrán sintetizar en dos: El modelo que hemos denominado “cultura de castros”, y el modelo que hemos denominado “cultura de oppida”.

El primero de ellos será el modelo más básico, teniendo al castro como centro y a toda una serie de granjas y cabañas, como módulos vinculados a dicho castro. El castro será una unidad de poblamiento preurbano carente de una verdadera estatalidad. No siendo nunca su territorio de control y explotación demasiado extenso.

Este modelo de poblamiento parecerá corresponder a modelos arcaizantes y así en Hispania, tendrá especial presencia en el arco lusitano-galaico.

El segundo modelo, el que hemos denominado “cultura de oppida”, corresponderá por su parte a formas más evolucionadas de poblamiento, formas dotadas ya de un incipiente urbanismo y estatalidad capaz de controlar y explotar ahora sí, unos territorios más amplios. Dichos territorios se organizarán a través de un oppidum central que ejerce las funciones de capital, toda una serie de castros menores, dependientes de dicho oppidum central, y luego toda una serie de granjas o aldeas, dependientes a su vez de dichos castros.

Este modelo y “cultura de oppida”, se encontrará un escalón por encima del mero modelo castreño y correspondiendo a sociedades más desarrolladas, en Hispania tendrá especial presencia en el mundo celtibérico. Debiendo tenerse presente que se darán amplias áreas de transición entre un modelo y otro, con mayores o menores grados de “celtiberización”, así como con mayor o menor grado de pervivencia “castreña”.

El caso de Numancia, como capital y oppida de un amplio territorio, será un ejemplo claro de estas incipientes polis célticas de Hispania.

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La cuestión de las élites:

Estas sociedades hispano célticas, organizadas a partir de grupos de parentesco, que ocupan el territorio a través de modelos preurbanos castreños o de modelos protourbanos de oppida, y que basan sus economías fundamentalmente en la ganadería y la agricultura, serán también sociedades fundamentalmente aristocráticas y jerarquizadas. Sociedades que hemos llamado de jefaturas y en las que tendrán un papel preponderante la élite guerrera.

Nuestro estudio nos ha llevado a reconocer para la Hispania céltica, sociedades fuertemente jerarquizadas coronadas por unas élites aristocráticas de carácter guerrero. Élites que a través de una serie de instituciones (hospitium, clientela y devotio) se articulan internamente y generan estructuras de interrelación social. Estructuras que a su vez se manifiestan y refuerzan en creencias, practicas rituales y estilo de vida en lo que hemos llamado “la cultura de las mannerbünde o de las fratrias guerreras”.

Estas élites guerreras, serán las dirigentes de la comunidad, así como las encargadas de la salvaguarda de la misma. Siendo reflejo y su vez transmisores de unos valores éticos que vertebran espiritualmente a la comunidad, y que tienen en la figura arquetípica del “Héroe” su máxima idealización.

El carácter guerrero de estas élites aristocráticas, lo encontramos íntimamente asociado a la posesión de ricas panoplias de armamento, así como a la posesión de los llamados elementos de prestigio que señalan el carácter preeminente de estas élites. Aquí junto a torques, broches y joyas, jugará un papel fundamental la figura del caballo. La posesión y el uso del caballo como uno de los símbolos principales de la jefatura y la preeminencia guerrera. Tanto así que las jefaturas y elites de la Hispania céltica, podrán ser consideradas o caracterizadas como élites ecuestres.

Este carácter aristocrático, ecuestre y guerrero de las élites dirigentes, su organización a través de jefaturas y clientelas, y la jerarquización territorial de su poblamiento, nos sugieren un modelo que nos atreveremos a describir como: de “embrionario carácter feudovasallático”. Un carácter que a nuestro parecer, quedará aún más refrendado cuando en los siguientes puntos, nos aproximemos a las propias dinámicas y modo de vida de las bandas guerreras, así como a los principios y creencias que las informan y orientan.

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La cuestión de las Bandas Guerreras:

A partir del reconocimiento de la existencia de una aristocracia guerrera y el papel preponderante de ésta liderando las sociedades hispano célticas, hemos podido estudiar la propia realidad interna y funcionamiento de dicha élite. Siendo en este ámbito donde nos hemos adentrado en el mundo de las “Bandas Guerreras” y en lo que hemos llamado la “cultura de las mannerbünde”. En dicho ámbito, lo primero que debe ser resaltado es la formación de unos grupos armados alrededor de unos jefes, vinculados a éstos mediante las instituciones de la clientela y la devotio. Siendo estas agrupaciones, la célula fundamental a partir de la cual se constituyen propiamente la sociedad de jefaturas y las mannerbünde. Es decir, la “célula guerrera básica” a partir de la cual se formará la estructura, el poder y el prestigio militar de estos pueblos.

Estas mismas “sociedades de hombres” o mannerbünde, serán el origen de esas bandas guerreras que las fuentes recogen y que cíclicamente, caen sobre territorios alejados de su lugar de origen en campañas de saqueo. Campañas fundamentalmente dirigidas al robo de ganado y de cosechas: nos referimos a las “razzias”, verdadera actividad protagonista en el mundo de las bandas guerreras. En éstas sin embargo, siendo la razzia la manifestación más evidente de su actividad guerrera, consideramos que se debe tener en cuenta la existencia de todo un conjunto de elementos de carácter ceremonial, vinculados a la aceptación, pertenencia y relaciones sociales específicas de las bandas guerreras. Habría así todo un entramado mágico y religioso que daba un contenido simbólico y ético a las mannerbünde. Entramado que nos permite caracterizarlas como “cofradías guerreras”.

Una expresión de este nivel espiritual y simbólico de las mannerbunde, serán los ritos de iniciación guerrera. Siendo éstos, todo un universo ritual, ceremonial y mágico, a través del cual los jóvenes neófitos, entrarán en el mundo ideológico y espiritual de las “fratrías guerreras”. Siendo durante estas ceremonias donde serán imbuidos e instruidos en los valores, deberes y derechos que les llevarán a las elaboradas y particulares concepciones que de la vida, la muerte y la guerra tienen los integrantes de las mannerbunde. Es lo que hemos denominado ética y espiritualidad heroicas.

A dicha iniciación guerrera, le ira asociada toda una serie de prácticas ceremoniales y mágicas, tendentes a despertar y potenciar las facultades guerreras del iniciado. Siendo estos los ritos en los que el neófito es adiestrado en una serie de comportamientos de combate que caracterizamos asociándolos al furor y el ímpetu arrollador, la aparente invulnerabilidad o indiferencia al dolor, y la intención de sugestionar en el contrincante un terror paralizante. Para dicho ámbito de “magia guerrera” habremos hecho referencia a la idea de una licantropía ritual.

También en el marco de unas prácticas rituales de hondo calado en las bandas guerreras, hemos hecho referencia y en el ámbito de la interacción social, a la institución de la devotio. A la existencia de unos “guerreros consagrados” que vinculan su vida a la de sus jefes, hasta el punto de quitarse la vida en el caso de caer sus jefes antes que ellos. Siendo así la devotio una forma de clientela extrema para la que habremos señalado una marcada dimensión espiritual, alrededor del principio de la fides.

Para este universo ritual, mágico e iniciático de las mannerbünde, habremos señalado la existencia unas divinidades propias. Dioses asociados a la muerte, la magia y el tránsito al Más allá, que se invocan o manifiestan en los juramentos de la devotio y en la magia guerrera del “furor”.

Representación de un rito de magia guerrera y licantropía a partir de las ideas recogidas en este trabajo. Dibujo de Nuria Román.
Representación de un rito de magia guerrera y licantropía a partir de las ideas recogidas en este trabajo. Dibujo de Nuria Román.

Representación de un rito de magia guerrera y licantropía a partir de las ideas recogidas en este trabajo. Dibujo de Nuria Román.

Todo estos rituales se llevarían a cabo por medio de todo un “entramado litúrgico” en el que parecerá que el agua, el fuego y los baños de vapor; la noche, los solsticios y plenilunios y la figura del lobo; la licantropía, la muerte y resurrección simbólica, y el enfrentamiento con alguna bestia real o imaginaria; el derramamiento ritual de la propia sangre, la ingestión de bebidas alcohólicas, plantas alucinógenas o el corazón o los sesos de animales salvajes; así como la música ritual, la caza o los periodos de vida en el monte y el bosque, como apartados de la comunidad; jugarán todos ellos un papel esencial. Papel que cargará de símbolos propios todo el universo de las bandas guerreras que tiene entonces, en todas estas prácticas y cargas simbólicas, un nivel fundamental de expresión, reconocimiento propio e identidad.

Por otra parte, parecerá lógico pensar que todo este mundo ritual que se desarrolla en el marco de las mannerbünde, contaría con “especialistas” de dicho ceremonial mágico e iniciático. Unos especialistas del mundo de lo “sobrenatural” que íntimamente asociados a las “cofradías guerreras”, posiblemente surgirán y adquirirán ese papel en el interior de las propias mannerbunde.

Finalmente, este mundo y cultura de las mannerbünde que hemos rastreado en la Hispania céltica, constituido en bandas guerreras articuladas a través de jefaturas, de sus correspondientes clientelas y “devotos”, y vertebradas por los ejes fundamentales de las razzias, la iniciación y la magia guerrera; tendrá también su correlato en otras áreas de la Europa del Hierro. Así encontramos formas análogas en el soldurio de la Galia, en el comitatus germánico, en las cofradías de los jóvenes guerreros celtas de los fianna irlandeses, en el druht escandinavo o también tiempo después en los conocidos guerreros berserk de las sagas vikingas. Todo ello invitándonos a abundar en la idea de un ámbito de raíces comunes, alrededor de las culturas de la Edad del Hierro.

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La cuestión de los principios, valores y creencias.

Hemos identificado en los pueblos del mundo hispano céltico una cultura guerrera, que está en la misma vertebración socioeconómica de dichos pueblos, y que tiene en las élites ecuestres y las mannerbunde, la expresión más palpable de dicha personalidad guerrera. Dicho esto, desde el punto de vista ideológico y en nuestra tesis, hemos caracterizado a dicha tradición guerrera, como una “cultura heroica”. Concretamente la hemos retratado embebida de los conceptos de una ética y espiritualidad que hemos llamado heroicas y en las que destacará en primer lugar la idea de la “muerte triunfal”. La idea de la muerte gloriosa en combate como cenit de un modo de vida que ha ensalzado los valores del coraje, el honor, la lealtad, el desprecio por la propia vida y el aprecio por la propia muerte. Valores de una ética heroica y agonística que tienen su meta final en la muerte gloriosa, en la “bella muerte” del que entrega su vida en batalla, y cae en un acto final de valor. Muerte heroica que testimonia y ejemplifica unos ideales y que como tal, alimenta el planteamiento ideológico del que se nutre para convertirse en un referente del imaginario colectivo de su comunidad.

La exposición de los caídos en combate a los buitres, la escenificación de provocaciones guerreras antes de la batalla, el desafío y el combate singular, el suicidio ritual en la devotio, la caída de Numancia y la muerte de Retógenes, o los propios funerales de Viriato, serán claras imágenes de dicho trasfondo ético de tipo heroico y agonístico. Del mismo modo la propia manera de hacer la guerra que encontramos entre los pueblos hispano célticos, abundará de nuevo en esta idea. Con un escenario de guerra cíclica y estacional, que no pretende tanto ocupar territorio, como ser fuertemente depredadora. Lo que genera un desarrollo táctico de saqueos y golpes de mano en los que el combate es puntual, breve y siempre intenso. Y en el que se presenta un ámbito de actuación guerrera protagonizado casi siempre, por combates singulares donde el valor y la destreza individual, son la clave de la victoria.

Acompañando a esta ética heroica, existiría un trasfondo espiritual en el que dicha muerte en combate, meta suprema de la cultura guerrera, se ve coronada con una sublimación post mortem del alma. Con una elevación del alma tras la muerte del cuerpo, a la esfera superior de los Inmortales: la esfera de los Dioses y los Héroes. Esfera que será también de los antepasados, del héroe fundador de la estirpe y la comunidad, y de su séquito de Inmortales que desde el Más allá, a la manera de una “mannerbünde sobrenatural”, vela por los destinos de sus descendientes y camaradas en la Tierra.

Dibujo inspirado en la escena recogida en la estela cántabra de Zurita. Destacar el ritual de exposición del cadáver del caído en combate a los buitres, el caballo como símbolo de las élites guerreras, y las pieles de lobo como señal del mundo simbólico de las mannerbünde. Dibujo de Nuria Román.
Dibujo inspirado en la escena recogida en la estela cántabra de Zurita. Destacar el ritual de exposición del cadáver del caído en combate a los buitres, el caballo como símbolo de las élites guerreras, y las pieles de lobo como señal del mundo simbólico de las mannerbünde. Dibujo de Nuria Román.

 

La vía del guerrero se convierte así también en un camino para conquistar la Inmortalidad, en un merecimiento de un lugar en el salón celestial de los Héroes, en el “paraíso” de los guerreros. Allí donde los antepasados, los Héroes y los Dioses de la mannerbünde, reciben a los caídos en combate y les reservan un lugar entre ellos. El recorrer y superar las dificultades de esta vía del guerrero, alcanzará su máxima expresión en la “bella muerte” o mors triunphalis, verdadero tránsito al paraíso de los Héroes.

El guerrero, siguiendo así el arduo “camino del Héroe”, en el momento de la “muerte triunfal”, puede liberarse de las ataduras terrenales e ir más allá de la esfera de lo meramente natural. La envoltura carnal del guerrero es desecha por la pira funeraria o por el ave sagrada, y esto libera el elemento espiritual del guerrero cuya alma sublimada por la batalla, se eleva entonces al reino de los Cielos.

La “vía del guerrero”, la ética heroica y agonística, se convierte así también y como no podía ser de otra manera, en una vía hacia la Trascendencia, en un “ir más allá elevándose”. Esta espiritualidad que con razón, podremos llamar heroica, a nuestro parecer estará en el centro mismo del fondo ideológico de las bandas guerreras de la Hispania céltica, no pudiendo entenderse la agonística de los pueblos hispano célticos, sin la correspondiente valoración de una ideología heroica.

Por otra parte y del mismo modo que hemos señalado en puntos anteriores, esta ética y espiritualidad heroicas, no serán patrimonio exclusivo del mundo hispano céltico, sino que serán también expresión del árbol común de las culturas del Hierro europeas. Pudiendo rastrearse formas culturales análogas en diversos pueblos del llamado mundo “bárbaro” europeo.

Por otra parte, si esta ética y espiritualidad heroicas, remitidas a un horizonte de Trascendencia, estarán en el cetro de la welstanchaaung del mundo hispano céltico. Esto será sin perjuicio de una concepción religiosa y mágica del mundo natural, mayormente vinculada a ritos propiciatorios y de fertilidad, y que se dará en general en el mundo céltico. Concepción a nuestro entender de segundo grado respecto de la ideología heroica propiamente dicha, y que remitirá a una suerte de “inmanentismo” mágico vinculado a las fuerzas de la naturaleza.

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La cuestión de la integración de las bandas guerrera en el Imperio Romano.

Hemos remarcado en diversas ocasiones a lo largo de nuestra exposición, el hecho de que nos encontramos frente a sociedades de jefaturas, organizadas a través de sistemas clientelares, dándose una célula básica de vertebración del sistema en las llamadas mannerbünde, “sociedades de hombres” o “cofradías guerreras”. Para todo este modelo la figura de los jefes y los juramentos de lealtad y compromiso con los mismos, serán una pieza fundamental. Pudiéndose reconocer en dichos jefes tanto atribuciones políticas, como muy posiblemente también atribuciones religiosas. Nuestro planteamiento ha sido entonces la hipótesis de una continuidad ideológica de fondo entre este tipo de sociedades, y el propio modelo del Imperio Romano con respecto al culto al Emperador o culto Imperial.

La figura del Emperador, como jefe supremo militar y religioso, jefe de jefes, cabeza del Estado, no resultaría extraña y ajena al mundo ideológico de las sociedades de jefaturas del mundo hispano céltico. Más aún, dicho Emperador podría ser un marco mucho más amplio de desarrollo y vivencia de los fondos ideológicos de dichas sociedades de jefaturas, respecto a la propia idea del valor de la jefatura, y respecto de las lealtades y ordenaciones sociopolíticas que derivan de dicho valor. En este sentido planteamos que el mundo de las mannerbünde, si bien pudiera desaparecer formalmente de mano de la romanización, continuaría sin embargo vigente en sus estructuras más íntimas de la mano del culto Imperial y la integración de los antiguos miembros de las “cofradías guerreras”, en los ejércitos de Roma.

Las sociedades de jefaturas tendrían así en el modelo del Imperio Romano, del Imperio como institución a la par política y religiosa, un estadio superior de desarrollo y plasmación de sus propias bases ideológicas, dándose así una sutil línea de continuidad entre dicho mundo prerromano hijo de la Edad del Hierro, y la propia Roma Imperial. Produciéndose entonces por decirlo así, una síntesis integradora y a la vez jerárquica y vertical, entre el mundo “bárbaro” de dichas sociedades de jefaturas, y el mundo “civilizado” de una Roma que adquiere el “carisma” de un Imperium.

A partir de aquí, qué cosa pudo suponer la romanización para los pueblos “bárbaros”, así como qué cosa significó el Imperio Romano, se nos podrá mostrar con una renovada perspectiva en la que quizás, estén algunas de las claves identitarias de Europa…

En cualquier caso, el estudio pormenorizado de esta hipótesis rebasa las intenciones esenciales de nuestro trabajo, y como tal la dejamos planteada sin más, a modo de futura y sugestiva vía de investigación.

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Finalmente, sintetizados estos seis puntos sobre la Hispania céltica cabe preguntarse: ¿Qué nos aporta todo esto?

Nuestra tesis doctoral supone un largo viaje a través del mundo hispano céltico en pos del “alma”, cultura, creencias y valores de unos pueblos lejanos, hace ya siglos desaparecidos, que si bien podemos decir que están en nuestros propios orígenes, pudiera también parecer que poco pueden tener que ver con nuestras vidas modernas del siglo XXI.

Sin embargo, es quizás en ese nivel ancestral, tan lejano a nuestra época, donde precisamente más allá de unas conclusiones concretas, podemos encontrar su riqueza. Y apelando a la consigna sapiencial de que “el hombre de más larga memoria es el de mayor futuro”, virar al estudio del pasado no con vocación de alimentar meramente el conocimiento humano, sino de encontrar el hilo invisible que mantiene unido el paso de los siglos. Siendo desde esa continuidad que parecerá posible hallar algo perenne capaz en todo momento, de informarnos de aquello que dota de verdadero significado a la existencia humana.

Visto así, el estudio del pasado no será cosa baladí, y en él también se dilucirá el sentido y dirección de nuestro tiempo. Es aquí donde nosotros encontramos el fundamento de un estudio como el nuestro, en el que humildemente hemos mirado al pasado remoto, y ese “algo perenne”, como a través de un sutil juego de espejos, nos ha parecido que llegaba reflejado hasta nosotros. Si con este estudio hemos conseguido recoger parte de ese reflejo, nos damos entonces por plenamente satisfechos….

Toledo y los orígenes del Vampirismo

en Blog/Espiritualidad por

En el programa “Queremos hablar de Toledo” de ABC Punto Radio. Tratando el tema del Vampirismo. Los orígenes del mito del vampiro en la magia negra y el ocultismo, su deriva posterior en la cultura popular, y su presencia en la ciudad de Toledo.

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LA NUEVA MILICIA

en Espiritualidad por
EL GUERRERO ESPIRITUAL Y LA NUEVA MILICIA

ORIENTACIONES ESPIRITUALES PARA JÓVENES CYMERIOS

Segunda parte:

EL GUERRERO ESPIRITUAL Y LA NUEVA MILICIA.

El Guerrero Espiritual es el auténtico sujeto revolucionario que necesita nuestra época…

Él es el “Cruzado” al que toda aspiración burguesa, lucha obrera o reivindicación nacionalista, no dejan de parecerle cuestiones secundarias tras cuya primacía política, se esconde el desnorte y sin sentido de nuestra época.

La verdadera batalla, la cuestión fundamental en la que el Hombre se juega el ser o no ser, es la conquista de uno mismo. Siempre ha sido así y siempre será así. A partir de ahí, todo lo demás…

A la “Luz de lo Alto” que ordena y sostiene todas las cosas, el Guerrero Espiritual consagra su vida. Encendiendo dicha Luz en su alma, se convierte en capitán de sí mismo y timonel de su propia existencia. Hombre Libre frente a la ignorancia, miedo y ofuscación que todos llevamos dentro. Y lobo indomable frente al nihilismo y ceguera del Mundo Moderno.

Ese sí, es el argumento de la vida…

Aquellos que consiguen enraizarse en la verdad, gobernarse a sí mismos y ser libres, son entonces buscados por aquellos a los que les pesan las cadenas y quieren también la fuerza para romperlas. Se forma de este modo una comunidad de personas decididas a ser fuertes y libres y a ayudarse las unas a las otras en este propósito. Ellos son la auténtica disidencia y el germen de la nueva élite revolucionaria. Ellos son el anuncio del fin de la Edad Oscura y la vanguardia del nuevo Amanecer.

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1-El Guerrero Espiritual:

La tarea más importante a la que podemos consagrar nuestras vidas y desde la cual debemos desarrollar el resto de nuestra existencia, es la de convertirnos en personas lúcidas, fuertes y libres. Siendo el fundamento de la vida en sociedad el ayudarnos los unos a los otros a conseguirlo. Siendo desde aquí que nacerán las verdaderas jerarquías, liderazgo y organicidad.

Construir un “Yo central” que no ceda a nuestra propia ignorancia, miedo, ofuscación, desvarió o bajeza, ese así es el argumento de la vida. Mantenernos Lúcidos, Despiertos, Fuertes y Libres, a través de las vicisitudes de la existencia y las tribulaciones del alma, el camino a seguir. Esa es la lucha principal, la verdadera “Guerra Santa”, la vía del Guerrero Espiritual…

Hay en el sobreponernos a las adversidades de la vida y a la propia estupidez y ofuscación, una afirmación en la Pureza, la Autenticidad y la Épica. También una fuente de alegría, humildad y compañerismo. Esa es la vía del Guerrero… Un camino en pos de la Sabiduría, la Fuerza Interior y la auténtica Libertad. Esa que es hija de la Verdad y tiene como fruto la conquista de nosotros mismos y de nuestra propia existencia.

Este es el único camino que merece la pena recorrer en esta vida. La lucha más noble, digna y necesaria que podemos llevar a cabo. A partir de aquí, todo lo demás…

2-La Edad Oscura:

No nos llamemos a engaño ni nos dejemos deslumbrar por los logros de la ciencia o la técnica, los tiempos actuales y en general la Modernidad, apuntan justamente en dirección contraria a donde apunta el Guerrero Espiritual. En nuestra época la fuerza interior y la verdadera libertad son una rareza y a penas se entienden ni cultivan. Muy al contrario los tiempos modernos han hecho del ser Humano un mero “producto” alienado de un algo que se le superpone y sobrepasa, y respecto de lo cual no poseería ni autonomía ni libertad. Léase aquí tanto la economía, las pulsiones, el medio natural o la inercia histórica; como la propia ignorancia, miedo, necedad o bajeza.

Del mismo modo y como contra imagen de dicha alienación, la Modernidad habrá exacerbado un voluntarismo absurdo y ciego, en el que prescindiendo de la realidad intima de las cosas, se pretenderá doblegarlo todo al capricho, apetito, desvarío o ensueño de la más pura subjetividad.

Todo esto es así porque el Mundo Moderno ha dado la espalda a la idea de Verdad, ha negado la posibilidad de conocer el “ser de las cosas”, ha negado las ideas de “esencia” y “trascendencia”, ha replegado al Hombre al ámbito de la subjetividad y el relativismo, y ha dejado de entender la Libertad como el camino y brega por vencer nuestra ofuscación y bajeza, por “llegar a ser lo que estamos llamados a ser”. Sólo queda entonces ese agitarse angustiado, entre la alienación y el voluntarismo, propio de nuestro tiempo…

Capado así espiritualmente, sin verdadero conocimiento de sí y esclavo aún sin conciencia de ello de su propia estupidez, el Hombre moderno queda convertido en un ser alienado, neurótico, emocionalmente débil, inmaduro, polarizado, sectario, mayormente desarraigado, muchas veces vulgar y ensoberbecido, muchas veces afectado y subjetivo, fácilmente influenciable, irritable, susceptible, inestable, por lo general mediocre, en ocasiones envilecido y siempre “dormido”…. Este triste tipo humano es el fruto por excelencia del Mundo Moderno y frente a ello no cabe sino rebelarse y apostar por justo lo contrario. Eso es tomar conciencia de que estamos en la Edad Oscura y dar ya un primer paso en la preparación del antídoto…

3-El depósito de la Tradición:

La herencia sapiencial de la Humanidad fundamentalmente ha señalado siempre el camino del “Guerrero Espiritual”. De distintas formas y con distintas vestiduras culturales o religiosas pero siempre en esa dirección, el “Mundo de la Tradición” ha hecho de la conquista interior y el “llegar a ser lo que estamos llamados a ser”, el fundamento de sus enseñanzas. Ese depósito es fuente de orientación y formación para recorrer el“camino del Guerrero” aún en la Época Oscura y es a su vez y en sí misma, una disidencia respecto del Mundo Moderno.

Aprovechemos entonces dicho depósito sapiencial para reinaugurar el “Camino Recto” y tomando lo esencial de la “antigua enseñanza” pero mirando al futuro, pongamos en marcha un Nuevo Tiempo del cual nosotros mismos seamos precursores.

4-La Revolución y la Vía de la Mano Izquierda:

Si “Revolución” significa literalmente “volver al Origen” y en el origen del sentido de la vida Humana está el “camino del Guerrero”, no habrá nada más revolucionario que volver a hacer de dicho camino el “argumento de la vida” y el fundamento de la sociedad. Esa es la verdadera revolución y antídoto frente a la Edad Oscura.

Y siendo ya horas avanzadas de la Medianoche del Mundo, la opción será “Cabalgar Tigre” y seguir la Vía de la Mano Izquierda. Hacer del propio Mundo Moderno oportunidad para un nuevo comienzo. Ni volver atrás ni seguir ahondando en donde estamos, sino poner en marcha una nueva etapa en la que los propios resortes de nuestro tiempo, sean aprovechados para decantar justo lo contrario. Para alumbrar un tipo humano antitético a la decadencia moderna. Haciendo del “Reino del Nihilismo” no el escenario de una humanidad sin esperanza, sino la “Tierra Baldía” de la prueba del Héroe. El campo de batalla que el corazón del guerrero anhela precisamente, para forjarse en la aventura y la prueba y dando lo mejor de sí mismo, reinstaurar el “Reino del Grial”…

5-El Hacer Comunidad:

A partir de aquí hay que hacer comunidad…

Salir al Mundo a encontrarnos con nuestros iguales, acercarnos a aquellos que tiene la misma inquietud y búsqueda o han emprendido ya el camino, y abrirnos a hacer camaradería y amistad. Aprendiendo los unos de los otros, ayudándonos y cuidándonos los unos a los otros, haciendo camino juntos cada uno desde sus propios dones o aptitudes y reconociendo sin complejos, a aquellos que en cada momento y para cada situación, puedan ser más fuertes y tener algo que enseñarnos.

Del mismo modo, aquellos que estén más lastrados por sus debilidades, serán precisamente los que más reciban de la comprensión, aliento y consejo de los mejores. Todo conforme a un horizonte de humildad, grandeza de alma, orgullo de estar juntos, nobleza y admiración mutua en el que sin esperar nada a cambio y aceptándonos los unos a los otros tal como somos, el “Camino del Guerrero” quede abierto a todo aquel que sienta su llamada…

6-El Entrenamiento:

Nada se conseguirá en el “camino del guerrero” si no se entrena…

Si queremos de verdad conquistar nuestra existencia y nuestra propia persona, nuestra vida debe estar llena de askesis, de entrenamiento del alma y el cuerpo. Sólo entrenando podemos de verdad aspirar a la Areté

El alma debe forjarse así en la Verdad como camino seguro para la Fuerza y la Libertad, enraizando nuestro pensamiento en la objetividad, enderezando rectamente nuestro entendimiento y purificando la mente de todo lo que es torcido, caprichoso, desmedido, puramente subjetivo, irreal, inmaduro, disperso, alienante, desquiciado o falso. Aspirando a conquistar la Lucidez para desde ahí afrontar con sabiduría, señorío, alegría y sin miedo, la vida que tengamos por delante.

Por otra parte ese mismo esfuerzo de entrenamiento del alma, deberá tener su reflejo en el entrenamiento del cuerpo. El cual no será sino plasmación simbólica en el ámbito de lo puramente físico, de esa misma llamada a la Areté. Al autoconocimiento, la rectitud y la fuerza interior. Un entrenamiento físico que nada tendrá que ver con lo puramente estético y que por el contrario será reflejo de un temple interior. De una manera de ser y estar del alma. La manera del que hace de sí mismo una arcilla que moldear, una estatua que esculpir, una espada que forjar…

7-La Naturaleza:

En la Naturaleza el Guerrero Espiritual ve al “logos divino” que hizo del “caos primordial” un cosmos de orden, armonía y belleza. Un mundo que aún en el devenir y la contingencia es reflejo de la “Luz de lo Alto” y es así fuente inagotable de inspiración y sabiduría. La Naturaleza y sus “cien mil hijos” y los “poderes del Mundo” en el cielo, las aguas, la tierra y el fuego son así para el Guerrero Espiritual, lección y compañía fundamental de su paso por la vida. Todos ellos unidos en el “Alma Universal” o Anima Mundi de la tradición sapiencial desde la cual se nos dice; que hay símbolo y enseñanza en el aullido del lobo, el volar de las águilas o las raíces de un árbol… Que lobos, águilas y árboles son más un alguien que un algo y que la naturaleza es maestra y tesoro escondido de dones y conocimiento.

8-El Patriotismo:

El patriotismo es una virtud, el nacionalismo un vicio…

La conquista de la libertad, el espíritu de comunidad y el amor a la patria, siendo virtudes esenciales de la sabiduría tradicional, han sido sin embargo pervertidas por las ideologías modernas del liberalismo, el socialismo y el nacionalismo. Tres ideologías que han vertebrado la Modernidad desde tiempos de la Revolución Francesa y que a su paso, han dejado un paisaje de ruinas y desafueros que constituye ya, la “tierra baldía” de nuestro tiempo…

El desarraigo de la Verdad que propició la subversión moderna, sumergió Occidente en el nihilismo. Un nihilismo hoy día manifiestamente decadente en el que los conceptos de verdad, libertad, comunidad y sociedad, nación y patria, han quedado adulterados, tergiversados o relativizados. En frente, un desarraigo similar pero llevado a cabo en este caso desde la cerrazón religiosa, ha sumergido el mundo islámico en un nihilismo psicópata y criminal. Un nihilismo desalmado y envilecido que con la herejía y blasfemia por bandera, pretende sin embargo luchar “en nombre de Dios”…. Este es el panorama oscuro y desnortado de nuestro tiempo. Las dos caras de una misma “Medianoche del Mundo” en la que se sumerge la era de la Globalización, al son del Kali Yuga… Pero la Luz Imperecedera no se aparta jamás y como nunca antes es necesario no desesperar y señalar la “Estrella Polar”.

Por eso es perentorio el Guerrero Espiritual. Por eso es perentoria la Libertad que es hija de la Verdad. Por eso el espíritu de comunidad debe rearmarse en torno al ideal de Fuerza y Sabiduría. Y por eso a despecho tanto del nacionalismo como de la globalización, hay que ser patriotas…

La patria como proyecto de convivencia y hermandad surgido de unas raíces comunes de siglos de antigüedad, en la historia, la cultura y la antropología. Patria que une pueblos hermanos surgidos de un mismo tronco y raíz y que hace de vascos, castellanos, catalanes, gallegos o andaluces, nación española. Nación que conforme a ese mismo principio de raíces compartidas, está llamada a unirse al resto de pueblos y naciones europeas de acuerdo a algo más que los intereses económicos, y para constituir un sano patriotismo europeo.

Patriotismo que nos impele a un ideal de unidad, solidaridad, intercambio de fuerzas y talentos, y orgullo y alegría de estar juntos, en el que en nuestra humilde esfera personal, dando lo mejor de nosotros mismos, estaremos también cada cual desde su “trinchera”, haciendo patria…

Patria en la que cabrá acoger al que venga de fuera, huyendo de desgracias o buscando una vida mejor, pero al que habrá que exigir si se queda entre nosotros y mientras esté con nosotros, respetar e integrarse en nuestra sociedad. Amoldándose a los parámetros culturales y antropológicos de la sociedad que le recibe.

Del mismo modo, nuestra capacidad de acogida dependerá de nuestra capacidad para asimilar dicha inmigración. Tanto en el ámbito socioeconómico, como en el ámbito antropológico. Ámbitos fundamentales de toda sociedad, que tienen una capacidad limitada de asimilación, y que a partir de un determinado nivel de sobrecarga, generan evidentes disfuncionalidades económicas así como problemas de convivencia e identidad. Ver esto es fundamental para afrontar los fenómenos migratorios de nuestro tiempo y es impresionante hasta que punto, algo tan obvio, es sistemáticamente ninguneado por la corrección política y el “buenismo”…

El patriotismo es una virtud del alma, a través de él conectamos con el recorrido ancestral de unos pueblos hermanos y contribuimos a su unidad, solidaridad y engrandecimiento. Haciéndonos nosotros mismos sujetos activos de dicho recorrido. Nos abrimos entonces más allá de la esfera del interés individual y nuestros esfuerzos y logros, dan fruto también en las vidas de nuestros compatriotas.

Poco tiene que ver entonces con el malhadado nacionalismo que tantos quebraderos de cabeza ha dado a España, pues en éste nada contribuye a la unidad de quienes tienen lazos comunes de siglos, y todo es por el contrario para marcar diferencias y distancias, o laminar diversidades. Cultivándose el recelo y la insolidaridad. Empequeñeciéndose horizontes y racaneándose frutos y dones compartidos…

También entonces el patriotismo y frente a los nacionalismos, será una de las batallas de nuestro tiempo.

9-La Vida y la Muerte:

El momento es ¡Ya! …

Para ponerse con la forja del alma, con la lucha en la “Cruzada”, con el “apostolado” del “Retorno del Espíritu”, con la Aventura de ser nosotros mismos y conquistar nuestras vidas… Todos moriremos, más pronto que tarde, nadie escapará. Dejémonos de tonterías entonces y “sudemos la camiseta” en la batalla de la vida, sin esperar nada a cambio y porque sí. Porque de eso va la vida y lo demás es “ruido”.

Ser conscientes de la Muerte nos hará así ser conscientes de la Vida, y no habrá día que dejemos pasar sin recordar el final. Así viviremos realmente. Presentes y entregados a cada momento. Sabiendo qué es lo importante y qué cosas son solo necesarias. Qué es lo esencial y qué es solo lo accesorio. Que es lo bueno y verdadero, y qué es solo otra estupidez más…

Aquellos que saben que la vida y la muerte van de la mano, no pueden sino reír frente a la estupidez del Mundo y cruzan sin miedo la Medianoche de nuestro tiempo; sin que el alma se les oscurezca, sin perder el rumbo, sin lamentarse, sin rabiar… La Edad Oscura ya está aquí pero la “Luz de lo Alto” no se aparta. Podemos forjarnos un alma inconquistable y hacer de la vida prueba, aventura y oportunidad. Hacer de la Edad Oscura y a despecho de su estupidez, ocasión idónea precisamente, para un nuevo despertar…

De toda adversidad, fatiga o trabajo, por gris que sea, se hará entonces escenario de “forja”, de “apostolado” o de “cruzada”.

De toda frivolidad o recreo superficial, ocasión para decantar justo lo contrario. Haciendo entonces de las ineludibles vulgaridades de nuestro tiempo, escenario donde cultivar precisamente la Autenticidad.

De todo encuentro íntimo y personal, ni una “peliculita” de ensueño pequeñoburgués y tonto romanticismo marital, ni tampoco la zafiedad promiscua de mero materialismo sexual que tanto obsesiona a nuestros contemporáneos. Sino encuentro significativo para nuestras almas. Sea para mucho o poco tiempo. Sea puntual o para una vida juntos. Sea con hijos o sin ellos. Siempre y en todo caso encuentro significativo para crecer en sabiduría, fuerza y libertad.

La vida va en serio y la muerte también. Aquí se viene a ganar el “Valhala” y todo lo demás más tarde o más temprano será polvo y cenizas.

Cultivar la Fuerza de Espíritu que tras la muerte nos abre las puertas del “Salón de los Héroes”, es la única manera de ser nosotros mismo y vivir de verdad. De estar realmente presentes en nuestra existencia y en la realidad. De aportar algo al Mundo que merezca la pena…

La Vida y la Muerte son como un juego que solo se aprovecha y disfruta, si sales al campo dispuesto a sudar la camiseta hasta el último minuto. Consciente de que con el pitido final que te dará la Muerte, lo que contará no será tanto el resultado, como haberlo dado todo…

10-La Nueva Milicia:

Una Nueva Milicia Espiritual se está formando…

Una Nueva Milicia en la que mediante la forja del alma en la Verdad, la Fuerza y la Libertad, sus Hombres y Mujeres se están convirtiendo en la vanguardia y élite de un nuevo tiempo del que ellos mismos, son anuncio y proclama.

Sus vidas, palabra, obra, estilo y conducta, son la semilla de un movimiento cultural realmente alternativo y disidente. Un movimiento en el que montando el Tigre del Mundo Moderno, los desafueros de éste, son convertidos en revulsivos de una renovada salud espiritual.

La Nueva Milicia supone una transformación del Hombre como hace siglos que no ocurría. Una revolución profunda que vuelve a poner en el centro de la existencia, las “Verdades de la Vida”, y vuelve los ojos al misterio de la Trascendencia. Pero no para volver a lo que quedó reducido a ruinas y son restos del pasado, sino para afrontar el Kali Yuga de la única manera posible una vez se cruza el “meridiano cero” de la Edad oscura…

Esto es, desde “la Vertical de la Luz Imperecedera”, inmune al desgaste del tiempo y la historia y superior a toda contingencia. “Vertical” siempre presente cuya llama graba en el centro del alma, el sello de lo que es Eterno y por ende, siempre actual y perenne… Y entonces sí, desde ahí y sin mirar atrás, sumergirnos sin miedo en la “Medianoche”. Portando la antorcha del “fuego secreto” a modo de espada. Decididos a que la “bestia del fin Mundo”, responda a nuestras espuelas…

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Viriato y Numancia III: Un Guerrero y un Druida

en Cultura Celta/LA CONQUISTA ROMANA DE HISPANIA: VIRIATO Y NUMANCIA por
Aparece Viriato y los celtíberos se alzan de nuevo en armas

La conquista romana de Hispania: Viriato y Numancia Parte III.

Entre el 154 y el 133 a.C.

-20 años de guerras-

Parte III: Aparece Viriato y los celtíberos se alzan de nuevo en armas.

La conquista romana de Hispania duró cerca de doscientos años. Dos siglos en los que a lo largo de un arduo proceso los pueblos célticos, ibéricos y celtibéricos pasaron a formar parte de Roma. Durante ese tiempo se sucedieron grandes episodios históricos así como grandes momentos de épica y heroísmo: la Segunda Guerra Púnica, las Guerras Celtibéricas y Lusitanas, las Guerras Sertorianas, la Guerra de César y Pompeyo, las Guerras Cántabras… Y quizás en todo este proceso y como paradigma de la resistencia indígena a la conquista romana, las luchas de Viriato y de Numancia. Lusitanos y Celtíberos frente a los invasores romanos de mano respectivamente, de un líder guerrero y de una ciudad, tan pequeña como indomable…

Es verdad que también tuvimos unas Guerras Cántabras. Guerras en las que las armas de Roma sufrieron hasta la extenuación para conseguir la victoria y en las que incluso el propio Augusto, sufrió en sus carnes la dureza y resistencia de los montañeses. Pero quizás porque la guerra de Viriato y la guerra de Numancia son en gran medida contemporáneas, y porque queríamos hacer una suerte de cronograma que recogiese año a año cómo se sucedieron los acontecimientos, nos hemos centrado en Viriato y Numancia.

Ojalá más adelante tengamos también tiempo para hacer lo mismo con las Guerras Cántabras…

La presente crónica no pretende ser exhaustiva o académica y si bien se elabora desde el rigor su vocación es fundamentalmente divulgativa. En este sentido y en orden a facilitar la lectura recogeremos al final de cada parte las fuentes bibliográficas pero no las trasladamos al texto más que puntualmente.

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Parte III: Aparece Viriato y los celtíberos se alzan de nuevo en armas.

Entre el 150 y el 147 a. C.-

*En el 151 a.C. se abre un paréntesis en este periodo de las guerras celtibérico-lusitanas[1]. Un año antes Marcelo había conseguido reconducir a los celtiberos a la paz de Graco del 179 a.C. respetándose a su vez la independencia de Numancia. Ese mismo año Lúculo y Galba, a pesar de sus lamentables acciones en la Citerior y la Ulterior, cosecharán escasos tres años de paz. Paz que no será sino la preparación de un conflicto mayor capitaneado por uno de los supervivientes de la traición de Galba: Viriato. Líder Lusitano sin cuya mención sería imposible estudiar la resistencia hispana a la invasión romana.

*En la Citerior, entre los celtíberos, la paz de Marcelo se mantendrá durante cierto tiempo, llegando incluso en un principio a prestar auxilio a los romanos en sus luchas contra Viriato. Sin embargo, los éxitos continuados de éste y la acción subversiva de algunos sectores insurrectos del mundo celtibérico, terminarán por desencadenar de nuevo la guerra en lo que serían uno de los capítulos más difíciles para las armas romanas en Hispania: la conquista de Numancia.

147 a. C.-

*En la Hispania Ulterior aparece Viriato.

Viriato se nos presenta en las fuentes como el “buen salvaje”, hecho a sí mismo en la vía, de marcada simbología iniciática, del “pastor-cazador-guerrero”. Víctima de la traición romana y superviviente a la misma tras la matanza de Galba en el 152 a.C., cuando aparezca frente a Roma, aparecerá ya formado en principios y convicciones propios de un liderazgo basado en la independencia, la austeridad, el valor y la justicia. Las fuentes romanas insistirán especialmente en éste punto, haciendo de Viriato la imagen viva de un héroe “estoico”, ejemplo de virtud y hombría de bien. Cabría preguntarse hasta qué punto los cronistas romanos no aprovecharán el dificultoso y humillante episodio de Roma frente a Viriato, para utilizarlo como modelo moralizante y educador entre sus compatriotas. Sin embargo, esto no deberá dejarnos de hacer pensar que en cualquiera de los casos, Viriato nunca hubiera podido ser modelo de héroe, si realmente en él no se hubieran dado cualidades de líder militar y hombre de alma noble y grande.

*En el 147 a.C. los lusitanos vuelven a aparecer en la Ulterior saqueando la Turdetania en un numero de 10000 hombres. Les hará frente el legado Cayo Vetilio, que conseguirá derrotarlos en un primer choque reduciéndolos y cercándolos, y empujándolos a una situación apurada. Los lusitanos se avienen entonces a parlamentar y ofrecen la entrega de las armas y el sometimiento a Roma a cambio de tierras cultivables. Estando el pacto a punto de cerrarse surgirá Viriato de entre el ejército lusitano recordando las traiciones de Roma en el pasado, y reclamando la fidelidad de los hombres a su persona y la negativa a perder la esperanza de salvación y victoria, si están dispuestos a obedecerle (da la impresión de que Viriato mediante esta alocución se gana el mando y pasa de un puesto de subalterno de cierta importancia, al de verdadero líder del grupo guerrero. Lo que a su vez nos puede informar de la organización interna de estos grupos).

Viriato hizo dispersarse del modo más desorganizado posible a la mayor parte del ejército lusitano, citándolos después en Tribola (posiblemente en la Beturia) y él mismo, con sólo mil hombres escogidos y todos a caballo, se quedo frente a Vetilio dispuesto a entablar combate. El romano, temiendo dispersar a sus hombres persiguiendo a los lusitanos desperdigados a toda velocidad por todas partes, se dirigió contra Viriato. Éste, se replegó y atacó sucesivamente utilizando sus caballos, más veloces y ágiles que los romanos, hostigándolo constantemente con continuos picotazos y huidas, y haciendo discurrir todo ese día en la misma llanura. Llegada la noche, saldrá huyendo por caminos poco frecuentados hasta Tribola, no pudiendo seguirle la pesada tropa romana, que tampoco conocerá los senderos usados por Viriato. Llegado a Tribola Viriato es recibido como un campeón capaz de salvar un ejército en una situación desesperada. Su victoria se difundirá “entre los bárbaros” y un gran número procedente de todas partes acudirá a unírsele en su ejército (Apiano. Iber. 62). El líder Viriato acababa de surgir…

*Vetilio por su parte le seguirá hasta Tribola, pero en el camino Viriato le emboscará desde un bosquecillo próximo empujándolo hasta un barranco cercano. La derrota romana fue total, y el propio Vetilio perdió la vida al no ser reconocido por un guerrero de Viriato, que ha decir de Apiano, sólo vio en él un anciano obeso indigno de otra cosa que no fuera la muerte (Apiano. Iber. 63). Los supervivientes huyeron al valle del Betis y se refugiaron en Carteia. Siendo entonces cuando para frenar a Viriato pidieron ayuda a los celtiberos, solicitando a los belos y titos 5000 hombres para que fueran enviados contra el líder lusitano. Viriato los derrotó completamente hasta el punto de no dejar escapar vivo a ninguno de ellos. El cuestor, ahora al cargo de la situación, no le quedará otra opción que mantenerse en tensa calma en Carteia y esperar en compañía de sus tropas supervivientes, a la llegada de alguna ayuda de Roma…

*Derrotados los romanos, Viriato y sus hombres devastaron sin limitación ni temor alguno las tierras que más les convenían. Siendo saqueadas la Turdetania y la Carpetania, de la que dice Apiano es un “país fértil” (Apiano. Iber. 64).

146 a. C.-

*Al año siguiente llegará como gobernador de la Ulterior Cayo Plaucio, que tras una primera derrota en la que el romano perdió 4000 hombres (cayó en la estrategia de Viriato de fingir retiradas para dispersar al ejército enemigo), perseguirá a Viriato hasta sus cuarteles de invierno en la actual sierra de San Vicente en la provincia de Toledo (punto estratégico entre Lusitania, Vettonia y Carpetenia, y enclave de amplias panorámicas para ver cualquier movimiento en la llanura del tramo medio del Tajo). Ansioso por resarcirse de su derrota atacará al lusitano en la misma sierra. Será vencido en una terrible masacre y deberá huir de forma desordenada hasta la Turdetania, ocupando sus cuarteles de invierno desde el mismo verano (Apiano. Iber 64). Derrotados de nuevos los romanos Viriato bajó otra vez a la Ulterior, sometiéndola a saqueo y requiriendo de los propietarios el pago de la cosecha pendiente. Arrasándoles los campos en caso de no recibirla…

El pretor de la Citerior le atacará entonces tratando de tener más suerte allá donde su par de la Ulterior había fracasado. También fue derrotado estrepitosamente y sus insignias serán paseadas entonces por todo el país como trofeo de guerra y vehículo propagandístico del poder de Viriato. Es posible que sea en éste momento cuando ataque Toledo, someta Segobriga y amplíe su ejército a costa de adeptos anti romanos de áreas ya sometidas de la meseta sur y el sur peninsular.

145 a. C.-

*Los acontecimientos en Hispania comienzan a preocupar en Roma, y en orden a poner fin al conflicto envían como gobernador a Fabio Máximo Emiliano, hermano de Escipión. Este llegará a la ulterior con 15000 infantes y 2000 jinetes, poniendo a entrenar y ejercitar sus tropas al llegar, y evitando en principio enfrentarse directamente con Viriato. El pretor de la Citerior por su parte sí buscará el choque con Viriato, y al igual que sus sucesores será derrotado. Fabio Máximo Emiliano unirá entonces sus fuerzas a las de Lelio Sapiens, sustituto del gobernador de la Citerior, y tras visitar el templo de Hércules en Gades y solicitar la protección del dios, saldrá a buscar el enfrentamiento con Viriato. La lucha será farragosa y propia de una guerra de guerrillas, con ciudades abandonadas entre llamas y fugas y persecuciones caras en hombres; y si bien el ejército romano no terminaría de salir bien parado, si conseguirá sin embargo arrebatar a Viriato algunas plazas en el sur Peninsular, volviendo éstas al control de Roma.

Entre el 144 y el 143 a. C.-

*El año anterior se había conseguido infringir algún importante revés al ejército de Viriato, y por primera vez desde que comenzará la guerra el líder lusitano había tenido que retroceder. Éste, viendo el carácter cada vez más masivo de la guerra, recorrerá la Celtiberia tratando de incitar a belos, titos y arévacos a alzarse otra vez contra Roma y mantener en armas la Hispania Citerior. En el 143 a.C. los celtiberos, en parte por Viriato, y en parte por un líder celtibérico, religioso y guerrero, de nombre Olíndico y predicador de la subversión contra Roma, se alzarán finamente en armas dando lugar a la guerra llamada numantina. Guerra en la que Roma de nuevo tendrá que hacer frente a penosos reveses y duras campañas… Un nuevo frente se abrirá así para Roma en Hispania, de nuevo en la Citerior, y de nuevo con los celtíberos y Numancia como protagonistas.

*En el 143 a.C. el pretor Quintio y el cónsul Pompeyo, serán enviados a Hispania a luchar contra Viriato. Militares mediocres Viriato los derrotará sin problemas y empujará hacia el sur, recuperando algunas de las plazas perdidas anteriormente, ocupando Tucci, en la actual jienense Martos, punto estratégico fundamental en los pasos a la Meseta. Los gobernadores se refugiarán en Corduba y sin atreverse a luchar directamente con Viriato, enviarán contra él y a modo de hostigamiento a un hispano de Itálica de nombre ya romano llamado Cayo Mario (curioso este nivel de romanización de la Turdetania que contrastará con las zonas de las Meseta y el norte Peninsular).

Viriato se erigía en cualquier caso en campeón hispano de la resistencia anti romana y la Ulterior, quedaba en gran medida al alcance de su espada…

*En la Citerior, arévacos, belos, titos y lusones, celtíberos todos ellos, cuyas tierras habían quedado cruzadas por la frontera romana o inmediatamente junto a ella, si bien se habían mantenido en paz desde los pactos con Marcelo del 152 a.C., se levantarán ahora en armas…

Como hemos explicado y recoge el propio Apiano (Iber. 66), los éxitos de Viriato soliviantarán los ánimos de los celtiberos, que si bien en principio se negaron a colaborar con Viriato e incluso enviaron tropas auxiliares a los romanos (recordemos 5000 belos y titos en el 147 a.C.), ahora se alzarán en armas y se enfrentarán otra vez a Roma. Destacar en este nuevo alzamiento celtibérico la figura de un tal Olíndico, especie de “hombre santo”, sacerdote o profeta, que recorrerá el país inflamando los ánimos de sus compatriotas contra los romanos. Portando una lanza de plata que decía haberle sido entregada por los dioses y que esgrimía como símbolo de su misión, Olíndico predicará el alzamiento celtibérico contra el yugo romano.

Más allá de la incitación de Viriato a los celtíberos para la rebelión, o del carisma “arrebatador” del predicador Olíndico, debemos pensar que detrás del nuevo levantamiento celtibérico, se encontrarán tensiones sociales que la presencia romana habría exacerbado o directamente provocado. La desesperación de los sectores sociales más desfavorecidos tras la ocupación romana, cabe suponer que los hizo más permeables tanto a las predicaciones de Olíndico, como a las llamadas a la revuelta de Viriato. Siendo así que factores sociales, religiosos y humanos, se unieron de manera endiablada para desencadenar la guerra numantina, en la que Roma deberá hacer frente a diez años de lucha correosa, pobre sin embargo en botín y riquezas.

Resaltar en cualquier caso la referencia al personaje de Olíndico, portador de una lanza de plata de origen divino, al estilo del dios Lug de la mitología céltica, y la posibilidad de estar frente a una suerte “sacerdote-profeta-guerrero”, quizás análogo al druida galo.

*Frente a la rebelión celtibérica, Roma enviará un ejército consular al mando de Metelo, campeón de las luchas de Roma en Macedonia. Metelo contará con 32000 hombres 2000 de los cuales serán efectivos de caballería, y deberá hacer frente al enemigo a través de sus centros urbanos más importantes, epicentros de poder en la Celtiberia y cuya caída, podía suponer la derrota del alzamiento celtibérico. Por otra parte, el peso de la guerra recaerá sobre los sectores más desfavorecidos de Roma, siendo sintomático que concluida esta guerra, den comienzo los conflictos sociales que conducen a la dictadura de Sila. Las Guerras Celtibéricas estarán así también en el origen de las guerras civiles romanas.

*Al mismo tiempo los lusitanos y como hemos visto, habían “vuelto a las andadas” y ahora al frente de ellos, había un auténtico líder y estratega que sistemáticamente, derrotaba a los ejércitos de Roma. Tendremos así que las victorias de Viriato, las prédicas de un misterioso y exaltado Olíndico, y el posible desencanto de los celtíberos bajo el poder de Roma, terminarán por activar de nuevo la guerra de Numancia. Guerra que supondrá que Hispania se convertirá tanto en la Ulterior como en la Citerior, en escenario de guerra abierta y sin cuartel…

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[1] Comenzado con el conflicto de Segeda y los saqueos lusitanos del 154 a.C. este periodo no será sino la continuación de una primera etapa vinculada a las razzias lusitanas entre el 194-185 a.C. y las primeras campañas de Roma contra los celtíberos, desde Catón en el 197 a.C. hasta Graco en el 179 a.C. Tras las guerras de Viriato y Numancia, habrá incluso una tercera etapa de guerras celtibérico-lusitanas, vinculada a las campañas contra los vacceos y la conquista definitiva de los lusitanos de mano de César. Entre la segunda etapa (la de Viriato y Numancia) y la tercera, se desarrollarán las Guerras Sertorianas, en las que también participarán lusitanos y celtíberos. Por otra parte tras la tercera etapa y el fin de las guerras celtibérico-lusitanas, celtíberos y lusitanos participarán en la guerra de César contra Pompeyo.

Toledo y las profecías del Fin del Mundo

en Espiritualidad por

En el programa “Queremos hablar de Toledo” de ABC Punto Radio. Comentado las profecías del Fin del Mundo toledanas y su relación con algunos clásicos del imaginario mítico de Toledo, como la Cueva de Hércules.

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Viriato y Numancia II: Paz y Traición

en Cultura Celta/LA CONQUISTA ROMANA DE HISPANIA: VIRIATO Y NUMANCIA por
Recreación del duelo de Intercatia entre Escipión y un guerrero bárbaro vacceo en el 151 a.C. (según Sanz Mínguez y Velasco Vázquez 2003).

La conquista romana de Hispania: Viriato y Numancia Parte II.

Entre el 154 y el 133 a.C.

-20 años de guerras-

Parte II: La paz de Marcelo, la guerra contra los Vacceos y la traición de Galba

La conquista romana de Hispania duró cerca de doscientos años. Dos siglos en los que a lo largo de un arduo proceso los pueblos célticos, ibéricos y celtibéricos pasaron a formar parte de Roma. Durante ese tiempo se sucedieron grandes episodios históricos así como grandes momentos de épica y heroísmo: la Segunda Guerra Púnica, las Guerras Celtibéricas y Lusitanas, las Guerras Sertorianas, la Guerra de César y Pompeyo, las Guerras Cántabras… Y quizás en todo este proceso y como paradigma de la resistencia indígena a la conquista romana, las luchas de Viriato y de Numancia. Lusitanos y Celtíberos frente a los invasores romanos de mano respectivamente, de un líder guerrero y de una ciudad, tan pequeña como indomable…

 

Es verdad que también tuvimos unas Guerras Cántabras. Guerras en las que las armas de Roma sufrieron hasta la extenuación para conseguir la victoria y en las que incluso el propio Augusto, sufrió en sus carnes la dureza y resistencia de los montañeses. Pero quizás porque la guerra de Viriato y la guerra de Numancia son en gran medida contemporáneas, y porque queríamos hacer una suerte de cronograma que recogiese año a año cómo se sucedieron los acontecimientos, nos hemos centrado en Viriato y Numancia.

Ojalá más adelante tengamos también tiempo para hacer lo mismo con las Guerras Cántabras…

La presente crónica no pretende ser exhaustiva o académica y si bien se elabora desde el rigor su vocación es fundamentalmente divulgativa. En este sentido y en orden a facilitar la lectura recogeremos al final de cada parte las fuentes bibliográficas pero no las trasladamos al texto más que puntualmente.

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Parte II: La paz de Marcelo, la guerra contra los Vacceos y la traición de Galba

152 a. C.-

*Claudio Marcelo y Marco Atilio serán los nuevos gobernadores de Hispania, de la Citerior y la Ulterior respectivamente.

Atilio, en vista de la oleada de bandas saqueadoras provenientes de la Lusitania que ha sufrido el sur de Hispania el año anterior, marchará al interior Peninsular a castigar a los Lusitanos en su propio territorio. Tomará una ciudad lusitana de nombre Oxtraca, y aniquilará hasta setecientos lusitanos, sembrando el terror entre las tribus de las cercanías, entre ellas y según el propio Apiano, algunas de tribus de vettones limítrofes con los lusitanos (Iber. 58) (interesante resaltar como está acción de castigo en el interior Peninsular y contra las bandas de saqueadores lusitanas, incluirá también a sus vecinos los vettones). En todo caso una vez finalizada la campaña y regresado al sur el gobernador romano, los lusitanos y vettones volverán a las armas atacando en esta ocasión, a aquellos de entre los lusitanos y vettones que habían acatado la autoridad de Roma. Parecerá poder reconocerse aquí un enfrentamiento entre los propios hispanos, entre anti-romanos y pro-romanos. Enfrentamiento que más adelante podremos volver a ver en las guerras de Viriato y de Numancia.

*Marcelo por otra parte llegará a la Citerior con 8000 hombres y 500 jinetes. Primero atacará ciudades rebeldes dentro de la Celtiberia sometida a Roma, tomando Ocilis y Nertobriga, prometiendo esta última como precio por la paz, enviar a Marcelo tropas auxiliares de caballería. Y después pasará a atacar la Celtiberia interior y no sometida, cuya cabeza era Numancia. De camino a ésta le atacarán la retaguardia robándole los bagajes y aprovisionamientos, y cuando lleguen los auxiliares de caballería provenientes de Nertobriga, estos afirmarán no saber nada de ese ataque a la retaguardia romana (quien atacó la retaguardia de Marcelo no lo sabemos… ¿Saqueadores independientes siguiendo a un jefe? ¿Un grupo incontrolado de nertobrigenses?). Marcelo en cualquier caso considerará rotos los pactos de paz y a pesar de que los jinetes celtibéricos afirmaron ser ajenos a la violación del tratado, Marcelo los tomará como prisioneros, venderá sus caballos, y volverá hacia Nertobriga con intención de ponerla sitio. Al llegar a Nertobriga los celtiberos tratarán de establecer nuevas condiciones para la paz[1]. Lusones, Belos, Titos y Arévacos depondrán su actitud hostil, y los celtiberos, apelarán a los acuerdos de paz pactados con Graco en el 179 a.C. ofreciéndose a pagar una indemnización por la guerra. La situación se ponía así favorable para Marcelo, los celtiberos mismos ofrecían la paz y se atenían a los pactos con Graco que habían proporcionado 25 años de estabilidad.

Marcelo enviará representantes de las tribus al senado para sellar el acuerdo así como para dirimir la cuestión de los sublevados, pues un sector de los celtiberos reclamaba castigo para los rebeldes. Al mismo tiempo Marcelo enviará por su cuenta una misiva al senado recomendando la paz. Sin embargo el senado no aceptará los acuerdos de paz de Marcelo y exigirá una sumisión total, ajena a cualquier trato de igualdad. Capitaneando el bando beligerante del senado estará Escipión Emiliano, el futuro destructor de Numancia…

Marcelo mientras tanto se dirigió a Numancia, acampando en la actualmente conocida como colina del Castillejo, donde más adelante lo hará también Escipión. Los numantinos le enviarán un legado de nombre Litenón ofreciendo la rendición de los Belos, Titos y Arévacos. Marcelo aceptó la rendición y se regreso a los acuerdos de paz hechos con Graco en el 179 a.C.

Se volvía así a la situación de paz surgida tras la primera guerra celtibérica y que había ubicado la frontera romana en la Citerior, cortando por la mitad el territorio celtibérico.

*Nos encontramos así con que en el 152 a.C. Marcelo conseguirá poner fin al primer conflicto de Numancia, originado en las murallas de Segeda. Los segedanos y celtíberos sometidos previamente a los romanos, volvían a los acuerdos de paz del 179 a.C. y Numancia, bastión de la rebelión, quedaba pacificada pero como ciudad independiente. Para cuando llegue el siguiente gobernador de la Citerior, éste encontrará una Celtiberia sin rebeldes y en paz. Marcelo había conseguido apagar el conflicto y hasta nueve años después la guerra volverá a estallar.

*En Roma se eligió un nuevo gobernador para la Hispania Citerior en la persona del ambicioso Lúculo, y a éste se unirá un joven Escipión ansioso de botín y victorias y defensor a ultranza, de continuar la guerra contra los celtiberos. Llegados a Hispania y con la Celtiberia pacificada, antes que volver a Roma con las manos vacías, se decidirán a atacar deliberadamente y por pura depredación a los pueblos del interior de la Meseta. Será la primera campaña de Roma contra los vacceos…

151 a.C.-

*El año 151 a.C. Hispania sufrirá los gobiernos de los dos pretores de más infausta memoria, Lúculo en la Citerior y Galba en la Ulterior. La acción de ambos no se olvidará entre los pueblos hispanos y el propio Apiano, referirá la ignominia de ambos (Apiano Iber. 55 y 60). De hecho para el caso de Galba, en sus traiciones se sembrará la semilla de la futura guerra de Viriato.

*Lúculo llegará a Hispania dispuesto a hacer botín a costa de los celtiberos, y se encontrará sin embargo con que éstos, de la mano de las habilidades diplomáticas de Marcelo, han vuelto a los acuerdos de paz del 179 a.C. En vista de la situación, y no dispuesto a marchar con las manos vacías, se internará en territorio vacceo con la excusa de que los vacceos, hasta ese momento ajenos y en paz con Roma, hostigaban a los carpetanos. Pueblo sometido desde los tiempos de Tiberio Graco.

Lúculo llegará hasta Cauca (la actual Coca), una de las principales ciudades vacceas, y la sitiará. Cuando sus habitantes traten de parlamentar para conocer el motivo de la presencia de Lúculo en sus tierras, éste dejará claras sus intenciones belicosas desatándose una primera e igualada batalla en la que cayeron alrededor de 3000 vacceos. Al día siguiente los ancianos de la ciudad, adornados con ramos y coronas vegetales, saldrán de la ciudad a pedir la paz. Lúculo impondrá unas condiciones abusivas, incluida una guarnición de 2000 hombres dentro de la ciudad. Una vez dentro ordenó sin embargo el ataque y la ciudad fue saqueada a sangre y fuego, llenando según Apiano de infamia a los romanos (Iber. 52). Algunos de los habitantes de Cauca conseguirán huir y se refugiarán en el monte y en ciudades vecinas. Los vacceos quedaban avisados de la clase de hombre que andaba por sus tierras…

Saqueada Cauca, Lúculo marchará ahora a través de una gran extensión de territorio deshabitado hasta llegar a Intercatia (quizás la actual Villalpando en Zamora), donde ofreció una alianza de paz a la ciudad vaccea. Al ofrecimiento del romano los habitantes de Intercatia respondieron si era un pacto del mismo tipo que el que ofreció a Cauca, con saqueo y traición incluida en el lote. Lúculo irritado con el reproche (Apiano. Iber. 53) pondrá entonces sitio la ciudad. Los indígenas responderán haciendo uso de la guerra de guerrillas y lanzamiento de dardos.

Durante el sitio, uno de los bárbaros de Intercatia desafiará en repetidas ocasiones a los hombres del ejército romano a un combate singular, a una lucha de campeones, burlándose después de ellos con una danza en actitud despectiva. Los romanos durante un tiempo no se decidirían a hacer frente al desafió del bárbaro, pero finalmente el joven Escipión herido en su orgullo de romano aceptará el envite. El joven Escipión conseguirá la victoria frente al, según Apiano, “enorme oponente” y eso a pesar de que según también Apiano, Escipión era un hombre menudo (Apiano, Iber. 53). El valor y el éxito de Escipión en tan apurado trance le dieron posteriormente fama en toda Roma, y le granjeo el prestigio entre los vacceos de Intercatia.

Recreación del duelo de Intercatia entre Escipión y un guerrero bárbaro vacceo en el 151 a.C. (según Sanz Mínguez y Velasco Vázquez 2003).
Recreación del duelo de Intercatia entre Escipión y un guerrero bárbaro vacceo en el 151 a.C. (según Sanz Mínguez y Velasco Vázquez 2003).

La lucha en cualquier caso continuará… con episodios de jinetes bárbaros corriendo y profiriendo aullidos alrededor del campamento romano durante la noche, mientras sus compañeros desde el interior de Intercatia les hacían eco (lo que según Apiano (Iber 54) sembrará de un temor “extraño” a las tropas romanas). Y con episodios de armas de asedio romanas derribando parte de las murallas de la ciudad y lucha encarnizada en el interior de la misma, consiguiendo los vacceos rechazar el ataque romano, y reconstruir las murallas durante la noche. Por otro lado el hambre empezaba a afectar a ambos bandos, especialmente al bando romano y en éste, muchos soldados serán presa de la disentería. Finalmente Escipión se hará fiador de una salida pactada al asedio, asegurando que no ocurriría lo sucedido en Cauca. Los bárbaros confiaron en su palabra y aceptaron el trato. Lúculo recibirá de la ciudad vaccea 10000 sagos, un número fijado de reses y cincuenta rehenes. En cambio el oro y la plata, que era lo que venía buscando, no lo encontrará. Los celtiberos de estas regiones a decir de Apiano, ni lo tenían ni lo estimaban (Iber. 54).

Tan exangüe botín no dejará satisfecho a Lúculo y en una acción de puro depredación, se decidirá a avanzar hacia el interior de la Meseta y atacar Palentia (la actual Palencia). La decisión era ciertamente temeraria, pues Roma se adentraba en territorios en los que nunca había estado, muy alejada de sus fuentes de aprovisionamiento y rodeada por todos lados, de pueblos bárbaros ajenos al poder de Roma…

La campaña frente a Palantia fue así un desastre, la ciudad resistió, y la caballería cántabra, aliada de los vacceos, hostigo al ejército romano causándole muchas bajas. Éste, imposibilitado por la caballería enemiga para abastecerse y debilitado para hacer frente a un nuevo asedio, finalmente se replegará sin haber conseguido nada. Debiendo marchar en formación cuadrada y perseguido por los de Palantia hasta el Duero. Una vez cruzado el río, Lúculo marchará ya hacia la Turdetania a pasar allí el invierno. Siendo este el final de la primera guerra contra los vacceos, por la que Lúculo, según se lamenta Apiano, ni siquiera fue sometido a juicio (Iber. 55).

La campaña de Lúculo fue sangrienta, cara, injusta, muy pobre en resultados y hasta vergonzosa para Roma. Al mismo tiempo en la Ulterior, el gobernador de la misma, tampoco se cubrirá precisamente de gloria…

*Galba, pretor de la Ulterior, se encontró al llegar al sur de Hispania con que la pacificación llevada a cabo por su sucesor (recordemos Marco Atilio) no había resultado, y lusitanos y vettones seguían en armas, esta vez hostigando a los lusitanos pro-romanos. Al igual que Atilio, Galba se internará entonces en la Lusitania y tras un primer choque, los lusitanos fingirán retirarse, Galba diseminará entonces su ejército para perseguir a los huidos y éstos, reagrupándose sorpresivamente, volverán a la carga contra los romanos causándoles 7000 bajas. El mismo Galba estará a punto de perder la vida y sólo gracias a su caballería conseguirá huir y refugiarse en Carmona, donde reagrupará a sus hombres y buscará apoyos entre los íberos de la zona.

Llegado Lúculo a la Turdetania tras su funesta campaña contra los vacceos, y en una operación conjunta con Galba, saldrán ambos gobernadores al encuentro de los Lusitanos, que según las fuentes, saqueaban la Ulterior y se disponían a cruzar el estrecho por Gades (Apiano. Iber. 59). Los romanos les propiciarán una severa derrota con más de 5000 bajas en el bando lusitano. Aprovechando la victoria, ambos gobernadores marcharán ahora sobre la Lusitania devastando todo a su paso. Llegando así el conflicto a una cierta situación de revés para los lusitanos. Estos enviaron entonces legados a Galba para pactar un regreso a las condiciones pactadas con Atilio (volver a un pacto previo, como Marcelo con los celtíberos y la paz de Graco). Galba les recibió, e incluso fingió compadecerse “de su falta de tierras y pobreza, que les empujaba a romper los pactos” (Apiano. Iber. 59).

Los propuso entonces que se dividieran en tres grupos, que depusieran las armas, y esperarán en un lugar convenido, distinto para cada grupo. Allí les haría entrega de lotes de tierra y se edificarían nuevas ciudades.

Llegado el momento y sin embargo, les rodeó con un foso y envió a sus soldados para que los aniquilarán a todos; hombres, mujeres y niños, aprovechando que estaban desarmados. Muy pocos de entre ellos consiguieron escapar a semejante trampa y traición, pero entre ellos estará un lusitano, que en el futuro se ganará el apodo de Viriato (algo así como “el portador del collar de la victoria”). Un guerrero que nunca olvidará la felonía y que hará de su lucha contra Roma una verdadera pesadilla para ésta. Cinco años después de tan repugnante episodio, Roma recogerá los frutos amargos de su ignominia. La guerra de Viriato comenzaría…

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[1] Interesante señalar aquí como los celtíberos de Nertobriga enviarán para pactar con Marcelo a un heraldo revestido con una piel de lobo (Apiano. Iber. 48).

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