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 TRAS LA PANDEMIA…

 TRAS LA PANDEMIA…

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No puedo aventurarme a decir qué mundo tendremos tras la pandemia del Covid-19, todavía es pronto para hablar. Hay que estar atento y observar el desarrollo de los acontecimientos, especialmente para el momento en que llegue la vacuna y veamos si ésta hace de la crisis sanitaria del 2020 un paréntesis en nuestra “normalidad”, o por el contrario es la antesala de un nuevo orden social y de convivencia aún más alienante y distópico.

En realidad en la vida humana nunca hay paréntesis, y todo es siempre vida en marcha que debe ser vivida y afrontada. Dándose siempre en todo momento y circunstancia y para quien lo sepa ver así, ocasión y enseñanza para forjarnos en el auto conocimiento y la fuerza interior. De hecho en la weltanschauung de la Tradición Sapiencial, vivir de espaldas al auto conocimiento y la formación del carácter, es tanto una necedad como un desperdicio. Un entregarse irresponsablemente y como una veleta a las contingencias del Mundo y la vida; y una miserable ignorancia que lleva  a desaprovechar la propia existencia y pasar por ella “como dormidos”. Obviamente la Modernidad se ha erigido de espaldas a la Tradición y es una civilización de nihilismo sin regreso posible a ninguna verdadera “normalidad”, y en ella toda formación tiene siempre un carácter técnico instrumental y no de la personalidad.  Y pudiera ser así que este trance que estamos pasando con el coronavirus, nos llevará desgraciadamente a ahondar aún más en esa disfuncionalidad espiritual y antropológica propia del mundo moderno.

En realidad lo que ocurre con nuestro tiempo, es que los propios acontecimientos desbordan a la Modernidad en cuanto a las herramientas políticas y económicas que ella misma ha generado para poder desplegarse; y tanto el liberalismo, como los socialismos, como el nacionalismo, resultan incapaces de hacerse cargo de los desafueros que vivimos, y de hecho los incentivan. Por un lado en lo que respecta al propio nihilismo y alienación que la Modernidad provoca; y por otro respecto de las diferentes contingencias que el mundo, la naturaleza o el propio desarrollo histórico y científico nos van deparando.

Ni la “mano invisible” del mercado, ni la “lucha de clases”, ni el “individualismo colectivo” de los nacionalismos, sirven o resuelven los problemas y dan verdaderas respuestas. De hecho, aún teniendo cada uno una parte de verdad, resultan por lo demás herramientas contraproducentes que embotan el debate, engordan el problema, y absolutizan cuestiones parciales. Siendo perentorio superarlas y dejarlas atrás.

Las palancas de la Modernidad resultan así inútiles e incluso contraproducentes frente a los despropósitos que la propia Modernidad crea, y cuando algo sobre venido como una pandemia cae sobre nosotros, tienden a resolverlo por lo general, aumentando aún más el propio carácter alienante y post humano del mundo moderno. Y así desde hace ya demasiado tiempo y en progreso absurdo hacia el sin sentido.

Se impone así la necesidad de una nueva teoría política liberada de los paradigmas nihilistas que alientan la Modernidad. Una teoría política que sea capaz de dar la vuelta a la situación, volviendo a diferenciar lo importante de lo necesario… Capaz de volver a hacer de la forja del carácter y la personalidad el punto de partida y la cuestión cardinal. Y del desarrollo económico técnico, la cuestión necesaria y práctica sin la cual no se puede subsistir, pero que no es nuestro destino

Bien estará entonces que sea cual sea el mundo que tengamos tras el Covid-19, éste sea incentivo y oportunidad para dejar atrás dichos paradigmas modernos volviendo la mirada a quien es su antagonista: La Tradición Sapiencial. Un volver la mirada a la Tradición que será como volver la vista a la Verdad y la Libertad. Preparando ya en nosotros mismos al tipo humano que hará ese giro antropológico y cultural y trascenderá el nihilismo moderno y su decadencia. Dejándolo atrás como quien desecha un árbol podrido y siembra en sí mismo la semilla del árbol renacido de un “Nuevo Orden”, esta vez, auténticamente espiritual y por ende plenamente humano…

Gonzalo Rodríguez Gonzalo Rodríguez García es doctor en Historia por la Universidad de Castilla-la Mancha. Su tesis doctoral trató sobre la antigua Hispania céltica y su cultura guerrera. Formado en filosofía e historia sigue la línea doctrinal de la Sophia Perennis y la Escuela Tradicionalista.

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